27 de octubre de 2012

Continúa la cruzada del Gobierno contra los trabajadores del sector público

Público
El mismo día que el paro ha superado la barrera del 25%, con el foco puesto en la destrucción de empleo en el sector público –que ha perdido 49.400 trabajadores en los últimos tres meses– el Gobierno ha aprobado un Real Decreto por el que autoriza a las empresas, entidades o sociedades en cuyo capital participe de forma mayoritaria el Estado a despedir a su personal laboral alegando las mismas causas de las que se sirven las empresas del sector privado.

La reordenación del mercado de trabajo aprobada el pasado febrero amplió las causas por las que las empresas pueden despedir con 20 días de indemnización por año trabajado (con un tope de 12 mensualidades). A las razones que ya incluía la anterior reforma laboral del Ejecutivo de Zapatero (que introdujo la existencia de pérdidas como motivo de despido objetivo), se añadieron entonces otras como la disminución de ventas o ingresos durante tres trimestres consecutivos.

El real decreto aprobado este viernes desarrolla, por tanto, la disposición adicional vigésima del Estatuto de los Trabajadores, a la que se incorporaron estos motivos y facilita el despedido de personal laboral al servicio de la Administración. No obstante, la ministra de Empleo, Fátima Báñez, ha recordado que esta medida en ningún caso afectará a los funcionarios, que tienen un régimen jurídico distinto. 

En el caso de las Administraciones Públicas, también se regula un procedimiento específico. Será necesario un informe previo y vinculante del órgano competente en materia de función pública aplicable a las Administraciones Públicas en las que estuviera legalmente previsto.En todo caso, además de la autoridad laboral y la participación de la Inspección de Trabajo y de la Seguridad Social, deberá intervenir, cuando se trate de la Administración General del Estado y de las Comunidades Autónomas, la autoridad administrativa.

La norma refuerza los requerimientos de documentación justificativa, ya que el procedimiento se iniciará por escrito y deberá acompañarse de documentación justificativa exhaustiva sobre las causas que lo motivan.
Cuando se trate de causas económicas se deben añadir, entre otros, los presupuestos del organismo o entidad y la certificación del responsable de la oficina presupuestaria u órgano contable.

En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, Báñez se refirió a los datos de la EPA. Así, aseguró que, a pesar de los 5,7 millones de parados, hay datos "esperanzadores", como el aumento de trabajadores autónomos (85.000 más) o que la destrucción de empleo venga, sobre todo, por la reducción de la Administración pública. En el sector privado, aclaró la ministra, esta destrucción de puestos de trabajo se está ralentizando. Acto seguido, quiso hacer una aclaración ante la mirada estupefacta de la vicepresidenta en su mesa de portavoz: "Para el Gobierno, son también personas la gente que se va al paro desde el sector público", informa Ana Pardo de Vera.

CCOO ya ha anunciado que presentará un recurso de inconstitucionalidad contra esta medida. La organización que lidera Ignacio Fernández Toxo  considera que al establecer el despido como la única vía de salida que tendrán las administraciones públicas para adaptarse a las dificultades económicas "queda al descubierto" que lo que perseguía el Gobierno en el sector público era hacer el ajuste presupuestario a través de la reducción de personal.

Por su parte, UGT este nuevo reglamento "profundiza" en la ley que aprobó el Gobierno sobre medidas urgentes para la reforma del mercado laboral, que supuso atribuir al empresario facultades "casi absolutas" a la hora de determinar la extinción de los contratos o la reducción de la jornada laboral. Y contribuye a un aumento considerable de la indefensión y desprotección de los trabajadores, al tiempo que no resuelve los problemas de inseguridad jurídica de la citada ley y, además, confirma la eliminación de los controles administrativos y judiciales para proceder al despido.

La peligrosa distracción del independentismo

Feliciano Mayorga Tarriño  (Rebelion)
El órdago soberanista planteado por el Presidente de la Generalitat, Artur Mas, con el apoyo de buena parte de la sociedad catalana, al gobierno español, ha añadido una enorme dosis de inquietud a un panorama ya suficientemente sombrío por el efecto de los recortes. Sin entrar a valorar la legitimidad de la pretensión independentista ni su viabilidad –me considero defensor de un modelo de federalismo solidario–, no puedo sino censurar su lamentable inoportunidad.

1.- Distrae la atención del verdadero conflicto que la crisis plantea, que no es el del autogobierno nacional sino el del autogobierno social, es decir, el de si el Estado ha de servir al interés de los ciudadanos o al de los mercados, y no el de cuántos Estados sería justo constituir. La primera cuestión es políticamente más esencial que la primera y creo ser honesto al afirmar que preferiría ser un ciudadano con derechos y protecciones plenas en un estado extranjero que desempleado y súbdito en el propio.

2.- La urgencia de las reivindicaciones soberanistas solo podría estar justificada cuando la parte presuntamente ocupada estuviera en grave inferioridad de derechos, libertades y prosperidad respecto a la parte ocupante. Si tenemos en cuenta que la renta per capita en Cataluña en el 2011 fue de 27,300 euros frente a la media nacional cifrada en 23,271, y a los 16.149 de Extremadura, surge la sospecha de que la verdadera motivación de la urgencia no sea la romántica sublevación de la colonia contra la metrópoli, sino el desnudo interés económico: el deseo de la parte rica de reducir su contribución a la parte pobre.

3.- El debate identitario hace que el conflicto vertical entre élites financieras y ciudadanos oprimidos se soslaye en beneficio del choque horizontal entre catalanes pobres y españoles pobres, que la indignación por las injusticias sociales se sublime en odio patriótico, que la transformación social se sustituya por la confrontación nacional, que la lucha contra el desmantelamiento del estado de bienestar se convierte en agria disputa entre las víctimas de dicho desmantelamiento.

4.- La rivalidad nacionalista, lejos de debilitar a los gobiernos conservadores que la provocan, tanto de España como de Cataluña, responsables de los recortes y rehenes de los mercados, les dará cohesión y legitimidad. Dada la visceralidad que involucra este tipo de conflictos, todos, ciudadanos de izquierdas y derechas, cerraremos previsiblemente filas en torno a nuestros respectivos comandantes en jefe, sea Rajoy o Artur Mas. Nuestra procedencia será más importante que nuestra condición. De este modo los efectos devastadores de las políticas neoliberales dejarán de ocasionar el merecido desgaste a sus gestores -esa ha sido precisamente la astuta estrategia de Artur Mas.

5.- El conflicto nacionalista, por su propia naturaleza no puede ser dirimido por medio de un referéndum de autodeterminación, ya que tendría que ser deslindado previamente cuál es el ámbito en el que éste debe realizarse, Cataluña o España. ¿Corresponde el título de pueblo soberano al territorio que reclama la secesión o al que se considera con potestad para otorgarla? Dilema irresoluble en términos estrictamente democráticos -la democracia confiere legitimidad a la mayoría de las respuestas, pero no establece quién, el todo o la parte, tiene legítimamente derecho a la pregunta-, por lo que corre el riesgo de desembocar en un estallido de violencia.

6.- Es ingenuo pensar, y éste es tan solo un argumento pragmático, que el nacionalismo español cederá pacíficamente, en términos económicos o policiales, a las pretensiones del nacionalismo catalán. Y Artur Mas lo sabe, o debería saberlo. Lo que lo convierte en un necio o un irresponsable o ambas cosas a la vez.

Cosas del dinero que usted quizá no sabía


Pascual Serrano (Mundo Obrero)
¿Sabía usted que la empresa Exxon-Mobil ganó 9.907 millones de euros en dos años con un solo empleado en España y no tuvo que pagar un solo euro en impuestos? O que la empresa Foxconn, que fabrica los cristales endurecidos para las marcas más conocidas de smartphones, tuvo que poner redes en sus factorías para impedir que sus empleados, desesperados por las condiciones en que se les obliga a trabajar, se tirasen por las ventanas. ¿Conocía que el valor de las acciones de las quince empresas más grandes del mundo es equivalente al PIB de los 27 países de la Unión Europea y que el valor de los activos del Banco de Santander (1,6 billones) es mayor que el PIB de España(1,3)? O que solo nueve personas controlan un mercado que moviliza nada menos que 700 billones de dólares. ¿Sabía que actualmente los Estados solo crean directamente menos del 10% del dinero circulante porque el resto lo crean de forma intangible principalmente los bancos, y es por acceder a ese dinero virtual por lo que las economías europeas están endeudas y pagan en intereses más que el sueldo de todos sus empleados? Y que por cada euro que los bancos reciben en depósito ellos crean nuevos medios de pago -es decir, se inventan- por valor de entre cinco o diez euros más. Y ese es el dinero que prestan. En el caso de Francia, lleva pagados 1,1 billones de euros en intereses desde 1980 a 1996 para una deuda que era de 229.000. Es decir, si ese dinero lo hubiera financiado su banco central en lugar de los bancos privados se hubieran ahorrado 914.000 millones de euros. España ha pagado ya tres veces la deuda pública que tenía en 2000 y todavía sigue debiendo casi el doble. En toda la Unión Europea se pagan 350.000 millones de euros a la banca privada en intereses.

¿Sabía que en la época de George Bush, entre 2002 y 2006, el 1% de los estadounidenses recibió el 78% de la renta que se creó en todo el país?

¿Sabía que en un solo edificio del paraíso fiscal de las islas Caimán están registradas 18.000 sociedades? Y que esos paraísos fiscales los utilizan para evitar impuestos el 83% de las grandes corporaciones de Estados Unidos, el 99% de las europeas y el 86% de las 35 mayores empresas españolas que cotizan en Bolsa. ¿Sabía que según un estudio de una de las revistas científicas más acreditadas en salud murieron 4,47 millones de niños durante el periodo 1990-2002 como consecuencia de las políticas de austeridad promovidas por el Fondo Monetario Internacional, casi tantos como judíos murieron en el holocausto? Y que quince años después de las políticas privatizadoras en la países que pertenecían a la Unión Soviética, once de ellos no han recuperado la esperanza de vida que tenían durante el comunismo.

Pues todo eso he podido descubrir yo con el libro de Vicenç Navarro y Juan Torres López Los amos del mundo. Las armas del terrorismo financiero (Espasa). Imagínense cuántas cosas más se pueden saber si el libro tiene doscientas páginas y lo que yo he contado cabe en una.

Bancahucio

Maruja Torres (El País) / UCR
Como persona humana que es, un banquero español, sin duda, posee también su peculiaridad identitaria, su hecho diferencial, su patria, su bandera. ¿Es España? Todos sabemos que no: la identidad bancaria no pasa por la nación española ni por las de las Autonomías. Es transversal, transustancial, levitadora y venerable. Tiene otra hoja de ruta. ¿Cuál es?, se preguntarán los lectores. La pasta, se apresurarán a aventurar los más simples. El Club Bilderberg, proclamarán los más informados. Las fiestonas en Marbella, Ibiza o Miami, dirán otros. Los jets privados. Las felaciones regias e intempestivas. En fin, cada cual irá exponiendo su idea, según sus propias fantasías de riqueza y poder.

Sin embargo, ha quedado claro —lo afirma el informe de los jueces desvelado ayer por este diario— que la patria del banquero es El Desahucio. Mejor dicho: el territorio Desahucio. Si uno de nuestros banqueros empezara a caminar ahora mismo por uno de los 350.000 pisos arrebatados a otros tantos propietarios, llegaría aún más lejos de nosotros de lo que está. Imaginen. Abriendo la puerta (con su propia llave), y realizando los movimientos habituales de quien se introduce en una vivienda por primera vez (vestíbulo, salón-comedor, habitaciones de los niños, dormitorio principal, ¡chequeo de instalaciones en los baños!)... 

Recorriendo uno tras otro los hogares perdidos por esas familias gracias a una ley feroz de 1909. Si ello hiciera, estoy en condiciones de afirmar que ese buen hombre, el banquero, cuando cerrara la última puerta del último piso a sus espaldas, habría envejecido unos cinco años y obtenido medio millón de pisos ajenos más, porque esto no lo arregla ni Dios, y desde luego Gallardón tampoco, ni mucho menos De Güindows, que ya produjo su ruboroso e inútil Código de Buenas Prácticas, sacándoselo hace unos meses del gemelo del puño de su camisa.

El Desahucio. Qué poca vergüenza.

Momentos campechanos de la familia real española

Toni Martínez (Más Público) / UCR
Las apariciones públicas de los miembros de la monarquía española está plagada de situaciones absurdas, equívocos, salidas de tono y diferentes actitudes que podrían calificarse de ridículas. La penúltima, por ahora, la protagonizada por el príncipe Felipe.

El heredero acudió el pasado miércoles al funeral en memoria de Iñigo de Arteaga. Allí, al abandonar la iglesia, se encontró con una mujer que pedía limosna y que le tendió la mano para pedirle dinero. El Borbón, ni corto ni perezoso, no dudó en alargar su mano y arrearle un buen apretón, sonrió y siguió con su caminar.

Esta situación recuerda mucho a la que protagonizó, según la cajera de Forever Young, el expresidente Francisco Camps. “Empaqueté el traje, metí los zapatos en la bolsa y preparé el tique como siempre. Lo dejé en la caja, él (Camps) vino, se acercó, pensé que me iba a dar el dinero pero me dio la mano… Y me dijo gracias, gracias”, tal cual.

Esta, digamos que salida de tono del heredero, parece venirle de sangre, azul. En la memoria colectiva quedan aquellas palabras, exageradas, del Rey en 2007. “¿Por qué no te callas?”, le lanzó al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, durante una Cumbre de jefes de estado en Chile.

Meteduras de pata en público y tropezones varios. En noviembre de 2010 el monarca español protagoniza un resbalón en público. Tan solo un año más tarde un accidente doméstico con una puerta le hacen aparecer con unas gafas de sol en diversos actos oficiales. Las gafas ocultaban un moratón en la cara.

En agosto de este año el rey se cae de nuevo, esta vez durante una visita a la sede del Estado Mayor de la Defensa. Pero la caída más recordada es la de abril, el monarca sufre un accidente mientras se encuentra de caza en Bostwana. Pero ese safari le salió más caro que los 45.000 euros que se estiman de coste total, su imagen se desgastaba ante la opinión pública. Tanto es así que, días después de la rehabilitación, Juan Carlos tiene que salir pidiendo perdón al pueblo. “Lo siento mucho, me he equivocado, no volverá a ocurrir”, se lamenta como un niño ante la cámara de la agencia Efe.

Días antes del ‘safari maldito’ es el nieto quien protagoniza otro altercado. El hijo mayor de la infanta Elena y de Jaime de Marichalar resulta herido tras dispararse en el pie durante una cacería con su padre. El niño es menor de 14 años, la edad permitida para usar armas de fuego, pero el incidente queda en nada.

El caso del yerno perfecto, Iñaki Urdangarin y los oscuros negocios de Noós con administraciones públicas, sí ha empezado a tener consecuencias, al menos “en familia”. Y es que el empresario y su esposa, la infanta Cristina, han sido apartados de varios actos oficiales e incluso se quedaron castigados sin vacaciones con el resto del clan. Los juzgados de Palma tendrán la última palabra sobre el tema.

La parte femenina de la Familia Real también tiene que padecer sus propios momentos campechanos/machistas. En noviembre de 2010, los príncipes visitan Perú. Allí un “problema de protocolo” hace que la princesa quede marginada de la visita, nadie le saluda y, mientras su marido pasa revista a las tropas, ella deambula perdida por las pistas del aeropuerto de Lima.

Años después se produce una situación parecida. Durante una recepción en la Zarzuela a miembros del cuerpo diplomático de varios países, un representante del Congo se niega a dar la mano a la Princesa de Asturias que tuerce el gesto y se queda, de nuevo, plantada.

La Reina Sofía también ha tenido que sufrir, históricamente, esa discriminación. Durante una visita de Benedicto XVI el monarca le suelta una reprimenda en público a su mujer por ir al lado del Papa. Ella calla y obedece, el protocolo es el protocolo.

La misma Sofía está en el centro de la polémica cuando en una biografía de Pilar Urbano descubrimos su lado más, ¿campechano? La reina se muestra contraria al aborto, la eutanasia y el matrimonio homosexual. La periodista afirma, respecto al marido de Sofía, que tiene una máxima, aprendida de Franco, “escuchar, mirar y callar”.

Quizás por esa máxima que circula por palacio, se entiende que haya cosas que no conteste en el libro. Una de ellas, la relación especial que une al monarca con la princesa alemana Corinna zu Sayn-Wittgenstein, atractiva empresaria con negocios en países árabes. Diversos medios europeos señalan que son más que amigos.

Ese “escuchar, mirar y callar” también se ha aplicado durante años a los rumores sobre posibles hijos ilegítimos de Juan Carlos. Al menos hasta esta semana, cuando el diputado de IU Gaspar Llamazares se ha pronunciado públicamente sobre el tema. Tras conocerse que dos magistradas habían decidido no admitir a trámite sendas demandas de filiación interpuestas por un hombre y una mujer que aseguran ser hijos del jefe de Estado, Llamazares tachó su decisión de “desvarío”. Mientras, en las redes sociales comentaban el gesto 
campechano que transmitía el demandante, Albert Solá, en las fotos hechas públicas.

Para acabar con este recorrido de ‘campechanismo’, el Rey ha dado nuevas muestras este mismo jueves. En una visita económica a la India, Juan Carlos I ha asegurado que las medidas del gobierno de Rajoy “ya han comenzado a dar sus frutos mejorando la productividad y la competitividad”. Los casi cinco millones de parados podrían dejar, de repente, de verle tan... campechano.

Espejismos

José María Pedreño / Foro por la Memoria Histórica
Lo que nos debe unir no son los medios, ni la hoja de ruta, sino los objetivos estratégicos



A modo de introducción, debemos contextualizar la guerra de España en el marco de la gran ofensiva que desarrollaron los grandes poderes fácticos mundiales, tanto políticos, como económicos, en el primer tercio del siglo, para derrotar los efectos positivos de la Revolución Rusa de 1917 y las consiguientes aspiraciones de los pueblos a conquistar el reconocimiento de sus derechos políticos, sociales y económicos.

Comprendido esto, es fácil de entender que las instituciones, tanto las nacionales, como las internacionales, dominadas por esos mismos poderes fácticos –y/o sus herederos-, al ser parte de la represión, van a hacer todo lo posible para impedir que pongamos al descubierto, y que se reconozca como verdad oficial, que la represión contra el pueblo español formaba parte de una gran escalada involucionista, que tiene como  objetivo revertir y/o paralizar, no sólo en aquellos momentos, sino también en el presente y el futuro, las conquistas de los derechos logrados o deseados por los pueblos.

Partiendo de este análisis, y de un estudio pormenorizado de la realidad y de las leyes existentes, trabajando “pegados al terreno”, es como la Federación Estatal de Foros por la Memoria ha diseñado su hoja de ruta para conquistar el gran objetivo estratégico que, como organización, se ha marcado: acabar con la impunidad del franquismo, por ser uno de los pilares fundamentales sobre los que se sustentan las relaciones de dominio actuales, actuando en sintonía con las luchas populares para defender la conquistas políticas, sociales y económicas, y ganar el reconocimiento de nuevos derechos. Sin esta aclaración y esta contextualización, cualquier análisis que se realice llevará a diagnósticos erróneos y, por tanto, a prácticas que no sólo no llevan a cubrir los objetivos, sino que, en muchos caso, provocan retrocesos.

Cuando alguien se pierde en el desierto y camina sin rumbo, normalmente suele ser víctima de espejismos y, apartándose del camino, acaba muriendo con la boca llena de arena por haberla tragado pensando que era agua. Eso es lo que ha pasado durante varios años en el movimiento memorialista -aunque podríamos hacerlo extensivo a gran parte de la izquierda-, que ha estado persiguiendo espejismos y “llenándose la boca de arena”, sin pensar que las “travesías del desierto” son largas, por lo que hay que tener claro el destino y más clara aún la ruta a seguir. Los militantes, ante cada fracaso, se cansan y se vienen abajo, terminando por marcharse a casa. Es la clara diferencia entre comprender lo que significan los objetivos estratégicos (destino) y los movimientos tácticos (ruta) frente al modo de actuación bienintencionado, pero desencaminado, anidado en la izquierda y, como parte de la misma, en el propio movimiento memorialista. Se realizan movimientos tácticos que no responden a ningún plan estratégico, sino al ansia de llegar al objetivo final cuanto antes.

Siempre hay que definir unos objetivos y unas actuaciones que nos acerquen a ellos, sin desviarse y buscar atajos. En nuestro caso, estos objetivos son: que se haga justicia a las víctimas, , combatir la impunidad, recordar la tradición de lucha del Pueblo y sus organizaciones para conquistar derechos políticos, sociales y económicos y, por último, servir de instrumento de vertebración social. La hoja de ruta debe estar compuesta por objetivos tácticos, que no son los objetivos estratégicos, ya que al final se confunden los fines con los medios y éstos deben obedecer siempre a una estrategia bien definida.

Por eso, es un error sumarse a cualquier hipotética solución sin evaluar, previamente, si obedece a los objetivos reales y cuál va a ser su incidencia a medio y largo plazo. Lo que está muy claro es que es mejor mantener el rumbo y desechar todos los atajos, por muy agradables y posibles que parezcan, porque al final siempre resultan ser “espejismos”. El que socialmente se hable de un tema, en los tiempos que corren, no significa que estemos ganando; las noticias en los medios de comunicación son algo efímero. El éxito se logra cuando se construye día a día y se avanza en el trabajo constantemente, sin perder de vista el horizonte final y sin separarse de la ruta.

El problema es que vivimos en una sociedad donde los acontecimientos se suceden a una velocidad vertiginosa, y tratar de seguirlos impide analizar las cuestiones en profundidad y ver con claridad lo que ha de hacerse, por lo que es mejor no dejarse llevar y continuar el camino por la ruta trazada, para ser nosotros y nosotras los/as que provoquemos los acontecimientos y, de esa forma, evitar que los acontecimientos nos controlen a nosotros/as. Por eso, es un gran error plantearse como norma contestaciones inmediatas a acontecimientos inmediatos, olvidando la hoja de ruta y buscando atajos que, normalmente, llevan a ninguna parte; al fracaso, a lo contrario de lo que se buscaba y al desánimo de los/as militantes y activistas. Estamos ante una carrera de fondo en la que debemos ser nosotros/as mismos/as los que marquemos el ritmo. Eso no significa que vayamos más o menos despacio, cambiando de ritmo y lanzándonos a la carrera ante cualquier atajo que se nos ofrece; lo importante es marcar un ritmo y seguirlo constantemente.

El movimiento memorialista no puede estar unido por objetivos tácticos, sino por objetivos estratégicos. La mal llamada Ley de Memoria, el procedimiento del juzgado nº 5 de la Audiencia Nacional, la ILP que nunca llegó cuajar, la querella argentina, la Comisión de la Verdad, etcétera, son cuestiones tácticas con las que podemos estar o no estar de acuerdo, por lo que no pueden ser un elemento de unión. Lo que nos debe unir no son los medios, ni la hoja de ruta, sino los objetivos estratégicos. Ahora bien, si conseguimos que todos los movimientos tácticos o actuaciones respondan a una estrategia bien definida y bien dirigida, no sólo pueden ganarse pequeñas batallas, sino la propia guerra.

Por otro lado, está la coherencia, que no es otra cosa que tener un discurso adaptado a los objetivos y una práctica en consonancia. No se puede defender la Ley de Amnistía de 1977; o una comisión parlamentaria de la verdad con los herederos del franquismo copando todas las instituciones, o una “Ley de Memoria” que, para evitar la justicia, lleva a las víctimas a la humillación del “agujero negro” de las vías administrativas, o un procedimiento que paraliza el franquismo en el año 1951 –como si después la represión no hubiera existido- y que previsiblemente iba a acabar en una sentencia contra las víctimas (¿acaso se nos ha olvidado cómo actúan las oligarquías?), o hablar de que la querella argentina no busca castigar a los culpables, al mismo tiempo que se dice luchar contra la impunidad.

Además, las prácticas, en muchos casos, de los que apoyan o se unen a cualquier nueva propuesta que aparece como la gran solución, son inexistentes o no están en consonancia con el discurso que se pretende. Ya va siendo hora de que el movimiento memorialista sepa identificar con nombres y apellidos a aquellos y aquellas que confunden la acción política con salir en los medios de comunicación y que, con tal de conseguirlo, son capaces de llevarnos a todos/as a caminos sin salida. Aquellos que han puesto delante de nuestros ojos tantos espejismos no están legitimados para seguir marcando el rumbo a nadie. En todo caso, si en el pasado obraron con voluntad de ayudar, deberían darse un baño de humildad y no seguir intentando llevar al movimiento memorialista y a sus aliados objetivos (la izquierda política, sindical y social) por caminos que sólo llevan a otro espejismo.