3 de noviembre de 2012

Néstor Ivánovich Macknó y disciplina revolucionaria.



Pepe Gutiérrez
El ideal anarquista arraigó a algunos países gracias a la capacidad de sus militantes para organizar a los trabajadores, algo que muchos hicieron sin renegar de métodos como la disciplina, punto sobre el que Néstor Ivánovich Macknó, tal como se desprende del texto anexo, tenía ideas muy claras.
Néstor Ivánovich Macknó,legendario, el líder campesino anarquista ruso (Guliái-pole, región de Ekatorinoslav, 1889-Paris, 1934). Llegó a ser considerado “como una especie de Robin Hood del campesinado ucraniano, y comparado con el legendario Stenka Razin, Macknó es para la historia libertaria quizás el único anarquista que había liderado el desencadenamiento de un movimiento revolucionario que llegó a convertir en un principio de realidad la teoría libertaria de una sociedad desprovista de toda autoridad política. Durante cuatro largos, sostuvo una lucha a muerte contra los blancos y los rojos, viviendo en Ucrania durante ese tiempo, aunque sometida a la guerra, la experiencia libertaria» (Abel Paz). Proveniente de una familia campesina, quedó huérfano al tener el primer año, a los siete tuvo que trabajar guardando ganado ajeno, y después fue labrador y herrero. Tenia 16 años cuando se unió al grupo anarquista de su ciudad y en 1907 fue juzgado por tomar parte en un atentado que le costó la vida a un oficial. El fiscal pidió la pena de muerte, pero debido a su juventud fue conmutada por trabajos forzados a perpetuidad. Pasó los años de cautiverio en malas condiciones debido a su rebeldía. En 1910, conoció en la cárcel a Archinoff que le enseñó los fundamentos del anarquismo según Bakunin y Kropotkin.
Macknó fue liberado por la Revolución de Febrero, regresó a su tierra natal donde sobresalió inmediatamente entre los labradores. Fue el principal animador de un sindicato de campesinos, del sindicato de carpinteros y metalúrgicos y también del soviet de la ciudad. En agosto de 1917 organizó un pequeño grupo de campesinos armados que iniciaron la reforma agraria expropiando a los vecinos ricos y distribuyendo las tierras entre los más pobres. Su estilo y sus ideas, muy compenetradas con las tradiciones del campesinado libre, consiguieron un amplio eco en la nacionalidad ucraniana, aunque para Macknó la cuestión nacional nunca fue un motivo de preocupación. Considerado el tratado de paz de Brest-Litovsk como una «traición», y la llegada de un importante contingente de tropas alemanas y austriacas que ocuparon el territorio, le obligaron a huir. En 1918 estaba en Moscú donde entró en contacto con los grupos anarquistas allí existentes. Macknó desconfiaba de su carácter intelectual, al tiempo que sentía un gran respeto por la superioridad cultural de sus compañeros, a los que luego vinculo con el ejército Insurgente para desarrollar diversas experiencias culturales como la creación de una red de escuelas siguiendo las premisas de Ferrer i Guardia. Se entrevistó con Kropotkin, con la idea de recibir los consejos del starik (anciano). Este le dijo, entre otras cosas, que debía recordar, «que en la lucha no caben sentimentalismos. La abnegación, la firmeza de espíritu y la voluntad, pueden eliminar todos los obstáculos que se oponen a nuestros objetivos». Después se entrevistó con Lenin que la causó un gran impacto. Lenin le dijo que la «mayoría de los anarquistas piensan y escriben sobre el futuro, sin entender el presente. Esto es lo que nos separa a nosotros, los comunistas, de ellos». Le aseguró que en una perspectiva realista habla posibilidades de acuerdo, de facilitar una autonomía a los anarquistas (un proyecto que acariciaron tanto Trotsky como él).
Pero no le convenció,  definió a Trotsky como una «revolución de papel» y no tardó en volver a su escenario natural. Se encontró entonces que la casa de su madre había sido incendiada y su hermano asesinado. Inmediatamente formó de nuevo el Ejército Insurgente que con la bandera negra se enfrentó con éxito a los ejércitos austrohúngaro y hetmanistas — ucranianos partidarios de los invasores—, así como contra los terratenientes. La llamada maknovitchina fue una guerrilla revolucionaria, compuesta fundamentalmente por grupos de jinetes que aparecían y desaparecían como por ensalmo. Los actos de audacia de Macknó fueron una demostración de su extraordinaria capacidad militar. Con el apoyo del ejército Rojo, logró vencer a Petliura, jefe del ejército zarista. Después de su victoria, Macknó creó el Consejo Militar de Campesinos, Obreros e Insurgentes, que inspiraron la formación de soviets «libres», o sea sin presencia de partidos políticos.
El mismo Macknó describió años más tarde, un tanto idealmente, la experiencia que lleva su nombre: «Nuestra comuna agraria en Ucrania era una unidad activa, tanto en el terreno económico como en el político, dentro del sistema federal y solidario que hablamos creado. Allí las comunidades no estaban basadas en el egoísmo personal, sino que descansaban en la solidaridad comunitaria, ya fuese local o regional. Nuestra experiencia demostró, de manera palpable, que el problema campesino tenía soluciones distintas a las que estaban imponiendo los bolcheviques. Si nuestra practica se hubiese extendido al resto del país, no hubiera existido la nefasta división entre el campo y la ciudad, y hubiéramos podido evitar al pueblo ruso años de hambre y de luchas inútiles entre obreros y campesinos, y lo que es más importante, la revolución se hubiera desarrollado de manera muy diferente. Se ha dicho, atacando nuestro sistema, que sí éste pudo sostenerse y desarrollarse era porque se apoyaba en una base campesina y artesanal, y esto no es cierto. Nuestras comunidades eran mixtas: agrícolas-industriales: e, incluso, algunas de ellas específicamente industriales. Lo que daba fuerza a nuestro sistema era otra cosa: el entusiasmo revolucionario que todos poníamos, apartándonos de las prácticas burocráticas. Todos éramos combatientes y obreros a la vez. En las comunidades, la asamblea era el Organismo que resolvía todos los problemas: y, en la vida militar, era el comité de guerra, en el que tenían representación todas las unidades. Para nosotros, lo que importaba era que todo el mundo participara en la obra colectiva, para impedir de esa manera que una casta dirigente monopolizara el poder. Por ello habíamos logrado unir la teoría con la práctica y porque desmentimos como necesarias las practicas bolcheviques, fue porque Trotsky y Lenin nos enviaron el Ejercito Rojo para combatirnos. El bolchevismo triunfó militarmente en Ucrania y Kronstadt, pero la historia revolucionaria nos reivindicara un día y condenara como contrarrevolucionarios a los enterradores de la revolución rusa»e .
El reconocido historiador norteamericano, Paul Avrich, bastante afín con las ideas anarquistas,  matiza considerablemente esta visión. El sistema de Macknó respondía fundamentalmente al sector agrario y en muy poco a los trabajadores, educados en una vida social más compleja. El papel de las asambleas era importante, pero en última instancia era Macknó el que tenía la palabra. Fue especialmente intolerante con las demás expresiones del movimiento obrero y disolvió soviets de mayoría bolchevique o socialrevolucionaria. Todo estaba totalmente controlado. Y sus medidas económicas pudieron tener una base en los momentos de excepcionalidad, pero hubieran sido imposibles en condiciones normales. En sus relaciones con el Ejercito Rojo hubo una constante ambivalencia, fueron positivas cuando las exigencias de la guerra lo obligaban y negativas en el caso contrario. Cuando el batko(padrecito) Macknó derrotó al general Petliura  o se enfrentó con Denikin, fue saludado por la prensa bolchevique como un audaz revolucionario, pero cuando se opuso a las medidas uniformadoras para consolidar a un inestable Ejército Rojo enfrentado a una guerra civil de características excepcionalmente duras, fue acusado de contrarrevolucionario. En 1921 la caballería de Budionny acabó con las comunas y diezmó el Ejército Insurgente. Entonces Macknó vagó por Rumania y Polonia hasta desembocar en 1924 en París. Allí lo conoció en 1927 a Durruti, que se encontró con una sombra del que había sido legendario guerrillero, pero que recibió de él algunas lecciones importantes. En París, Macknó se vio involucrado en los debates de tendencia del anarquismo ruso en el exilio. Se puso al lado de Archinoff y apoyó su Plataforma. Macknó coincidía en la necesidad de una centralización y una disciplina militante, y Berkman lo acusó de sufrir influencias «militaristas» y «bolcheviques»; Macknó por su parte llegó a afirmar que Volin era un «infiltrado» bolchevique. Vivió trabajando rudamente y en la mayor miseria. Falleció de tuberculosis. Dejó escritas sus memorias que con el nombre de La revolution russe a Ukraniepublicaría Belfond en París.
Néstor Ivánovich Macknó: Sobre la disciplina
Algunos compañeros me hicieron la siguiente pregunta: ¿Cómo entiendo la disciplina revolucionaria? Voy a responderles:
Entiendo la disciplina revolucionaria como una autodisciplina del individuo, establecida en cualquier colectivo actuante, del mismo modo para todos y rigurosamente elaborada. Esta debe ser la línea de conducta responsable de los miembros de ese colectivo, acordando un cumplimiento estricto entre su práctica y su teoría.
Sin disciplina en la organización es imposible emprender cualquier acción revolucionaria seria. Sin disciplina la vanguardia revolucionaria no puede existir, porque entonces ella se encontraría en completa desunión práctica, sería incapaz de formular las tareas del momento e incapaz de cumplir el papel iniciador que de ella esperan las masas.
Hago hincapié en la cuestión sobre el aprendizaje de la práctica revolucionaria consecuente. En mi caso, me baso en la experiencia de la revolución rusa que tenía un contenido típicamente libertario en muchos aspectos.
Si los anarquistas estuviésemos firmemente unidos en el plano organizativo y hubiésemos observado en nuestras acciones una disciplina bien determinada, jamás habríamos sufrido tal derrota. Sobre todo porque los anarquistas de todo estilo y de todas las tendencias, no eran, ni aun en sus grupos específicos, un colectivo homogéneo con una disciplina bien definida lo que imposibilitaba realizar el examen político y estratégico que les impusieron las circunstancias revolucionarias.
La desunión condujo a los anarquistas a la impotencia política, dividiéndolos en dos categorías: la primera fue la que se dedicó a la sistemática ocupación de las residencias burguesas, en las cuales se alojaron y vivieron para su bienestar. Eran lo que yo he llamado “turistas”, los diversos anarquistas que van de ciudad en ciudad, en la esperanza de encontrar un lugar donde permanecer algún tiempo, esparciéndose y disfrutando al máximo del confort y el placer;
la segunda se compone de los que rompieron todos los lazos honestos con el anarquismo (Aun que algunos de ellos en la URSS se hagan pasar ahora por los únicos representantes del anarquismo revolucionario) y se lanzaron sobre los cargos ofrecidos por los bolcheviques, en el momento mismo en que el poder fusilaba a los anarquistas que permanecían fieles a su puesto de revolucionarios y denunciaban la traición de los bolcheviques.
Delante de estos hechos, se comprende fácilmente porqué yo no puedo continuar indiferente al estado de despreocupación y negligencia que existe actualmente en nuestros medios.
De una parte esto impide la creación de un colectivo libertario coherente que permita a los anarquistas ocupar el lugar que les corresponde en la revolución. De otra parte esto permite contentarse con bellas frases y grandes pensamientos, olvidándose del hacer.
Es por lo que yo hablo de una organización libertaria apoyada sobre el principio de una disciplina fraternal. Una organización así, conduce al acuerdo indispensable de todas las fuerzas vivas del anarquismo revolucionario y le ayudará a ocupar su lugar en la lucha del Trabajo contra el Capital.
Por este medio, las ideas libertarias llegaran al pueblo y no se alejaran. Solamente los fanfarrones consumados y los irresponsables huirán de tal estructura organizativa.
La responsabilidad y la disciplina orgánica no debe horrorizar; ellas son compañeras de viaje de la practica del anarquismo social.
Dielo Trouda , nº 7-8, diciembre de 1925/Kaosenlared

Stefan Zweig en el páramo cultural franquista




Pepe Gutiérrez/kaosenlared
Stefan Zweig fue uno de los pocos grandes escritores modernos que se editó en la oscura España, una…Tenía además otra virtud, ayudaba a leer a grandes escritores, y a comprender grandes personajes. Era un exquisito, pero también un introductor…
Inicialmente, mi antifranquismo fue cultural, luego todo se fue aclarando. Recuerdo muy bien haber leído –creo que en Simone de Beauvoir que se encontraba entre los libros de las trastiendas de las librerías-, que el franquismo temía que la cultura llegara al pueblo, ostia claro, claro. El texto venía a decir de alguna manera que habían hecho la guerra contra el pueblo porque –para ellos-, este comenzaba a saber demasiado, pues eso, eso.
Estas eran cosas que una había escuchado aquí allá, sobre todo entre los veteranos de los talleres y las fábricas, gente que mascullaba su derrota y su indignación, y que te contaban lo que nadie te había contado tan claramente. Fue por entonces cuando, entre en el mercado de las pulgas que los domingos por la mañana se desplegaba en las puertas del mercado de Coll-Blanch, L´hospitalet, me encontré los libros de Stefan Zweig en ediciones breves y muy baratas, y alguien me contó que, junto con el francés André Mourois y Emil Ludwig, mucho más conservadores, Zweig te permitía abrir la puerta a la una cultura que se le negaba al pueblo.  Baste anotar que, entre nosotros,  el concepto de biblioteca pública no ha sido veraz hasta fechas muy recientes.
Por entonces, a Zweig se le encontraba un poco en todas partes, en los escaparates de las escasas librerías de bario, y en las de “Top manta”, de larga tradición. Se le leía, aunque obviamente, menos de lo que se debiera. Una vez, con ocasión de una cosa llamada “el amigo invisible”, que se montó en la oficina en una oficina en la que trabajé ocasionalmente, y que consistía en intercambiar regalos entre una veinte de personas, se me ocurrió contribuir con El candelabro de siete brazos, una obrita de Zweig sobre las tradiciones judías, creyendo que era una buena idea. Luego comprobé que el afortunado se había enfadado de mala manera, pero lo pude arreglar cambiándoselo por el mechero que me he había tocado en suerte,  a mí precisamente, que era el único que no fumaba.
Entre lecturas y conversaciones pude saber que Stefan Zweig era un judío al que la vida había tratado muy bien, hasta que llegó el nazismo. Provenía de casa bien, sus padres eran judíos de fortuna en la Viena de fines del siglo pasado. A Stefan le hicieron estudiar en aquélla ciudad y en Berlín, aunque él se gra­duó en Filosofía en Viena, a comienzos de este siglo. A los 16 años ya cultivaba la poesía Versos, que eran primorosos ecos de los poemas de Rilke, que conocía bien. También comenzó a escribir teatro, y seguía al res­pecto el ejemplo de los gran­des dramas simbólicos de Hofmannsthal. Por último, sus experiencias de narrador se iniciaron bajo la influen­cia de otro escritor austríaco que el aniversario reactualiza: Arthur Schnitzler (1862-1931), al que acabaría conociendo a través del cine gracias a un cineasta extraordinario Max Ophuls, responsable de obras maestras como La ronda (1950), el mejor Schnitzler jamás filmado (lo siento por Kubrick), y también del mejor Stefan Zweig del llamado Séptimo Arte, Carta a una desconocida, realizada dos años antes, una joya más conocida gracias en buena medida a sus dos protagonistas, Joan Fontaine y Louis Jourdan, a cual más inmenso. .
Durante una buena temporada me metí en el universo de las novelas cortas de Zweig tienen siem­pre rasgos schnitzlerianos, si bien de su producción juvenil sólo le quedó a Stefan Zweig algo esencial en un escritor afanoso de "profesionali­zarse": la conciencia aguda y omnipresente del papel deci­sivo que el estilo propio ha de desempeñar en su obra, así como de una exquisita preocupación por llegar a los lectores, incluyendo a los más zopencos. Pero, al menos durante casi toda su juventud, no fue la literatura lo que absorbió al inteligente y culto judío y viajero que fue Zweig. Antes que escritor fue un hombre de mundo, un buscador, un cosmopolita que residió en Francia, Ita­lia, Inglaterra, Bélgica. Tra­dujo a los simbolistas france­ses, Rimbaud, Verlaine, a Baudelaire, se hizo amigo de Verhaeren, estuvo en la In­dia, China, Canadá, África... y fue lo suficientemente inte­ligente y conocedor de sus propias limitaciones para no caer en la fácil tentación de hacer libros de viajes, un terreno suyo que desconozco.
Cierto es que como un buen autor de los tiempos del cine, a Zweig le sucedía lo que a muchos personajes cultos y viajeros: cultivaba en sí toda una sutil mitología del desarraigo en la que la ausencia, la fuga, el viaje eran conceptos y reali­dades centrales. En 1912 co­noció a la que fue su esposa, la también escritora Friederike Marie von Winternitz, que se separó de su anterior marido para unirse a él. Los viajes le sorprendieron en 1917 en Suiza, en plena gue­rra mundial, de esta fecha y de este país hay mucho en el capítulo que le dedicó a Lenin en Momentos estelares de la humanidad, uno de sus libros que recomendé a todos los que no desdeñaban “perder el tiempo con la lectura”, o sea la mayoría. La forzada in­movilidad de su estancia lejos de la odiosa guerra interimperialista (un concepto que Zweig no habría utilizado), la aprovechó para estrenar en Suiza un drama antibélico Je­remías y entablar una larga amistad con otro escritor pa­cifista, el novelista francés Romain Rolland, famoso por su opción neutralista y pacifista en la onda de Lev Tolstói, un escritor y un personaje no menos apreciado por Zweig.
Después de los desastres de la guerra, Zweig se estableció en Salzburgo. Fue su época más fecunda de es­critor, la que va de 1918 a 1934. Publicó entonces no­velas cortas: Amok (1922) Confusión de sentimientos (1926) y empezó a trabajar en abundantes ensayos de base psicoanalítico-freudiana sobre:Holderlin, Kleist, Nietzsche (La lucha con el demonio, 1925), Balzac, Dickens, Dostoyevski (Tres maestros, 1919).  Frente al rechazo del psicoanálisis freudiano por parte de autores de su generación como Robert Musil, Hermann Broch, Hugo von Hofmannsthal e incluso de su otrora admirado Rilke, Zweig era y fue siempre un freudiano preparadísimo.
Zweig fue lo suficiente­mente agudo para ver clari­videntemente el campo de posibilidades literario-biográficas que ofrecían las teo­rías del Dr. Freud sobre la relación "sique"-destino in­dividual. No se olvide que el mismo Freud confesaba (el lamentable fascista pero gran escritor Giovanni Papini, nos lo recuerda en su li­bro Gog) haber tenido gran­des ambiciones literarias. Zweig vino a constituirse en el realizador capaz de tales ambiciones. Y ello funda­mentalmente con la serie de libros que conocemos de él en España: las biografías his­tóricas: María Aritonieta (1933, que ha conocido una revalorización reciente, pero al que nunca presté atención porque ya por entonces la señora me interesaba menos que los personajes turbios como  Fouché (1931)…
Creo que mi primera lectura fue Erasmo de Rotterdam (1934) del que había leído el Elogio a la locura, un lejano precedente del surrealismo, y a las que le siguieron unas tras de otra hasta llegar a la última de la serie: Americo Vespucio (1942). Estos li­bros habían sido precedidos por el tomo Tres maestros:Casanova, Stendhal, Tolstói. Y toda esta obra le había ayudado a verse a sí mismo como escritor europeo culto, hijo de una cultura mori­bunda, la burguesa europea, cuya decadencia significaba también la tragedia íntima de su vida. Desde 1934, Zweig emprende una serie de viajes, vive en Inglaterra (su libro sobre María Estuardo lo terminó allí) por último, en 1935, se va a Brasil y a Argentina. A su vuelta, vive en Italia algún tiempo. Aquellos años son para él de difícil adaptación a una crisis interior que afecta también su vida afectiva: en 1938 se divorcia de Friederike von Winternitz para unirse a Lotte Altmann, su secretaria, si bien sigue manteniendo una buena amistad con su ex esposa.
A Zweig la descomposición de la Austria de su juventud y el apogeo de la barbarie fascista le amargara los últimos años de vida, tanto es así que en 1940 deja su muy amada Europa –la Europa de Erasmo y de Freud- para emigrar como tantos otros y otras a los Estados Unidos que no los recibe precisamente con los brazos abierto, y finalmente al Brasil. Por esta época escribe un libro que será una especie de testamento intelectual suyo: El mundo de ayer 1946). Son unas memorias en que va asomando un desencanto cada vez mayor, una pérdida creciente de las esperanzas depositadas en el poder de la cultura y del elemento racio­nal en la historia, que a él, como judío alemán culto, le parecían una conquista de las masas y a la vez, baluarte y garantía contra el avance de la barbarie. Al cabo de dos guerras mundiales (1914 y 1939) ve que todas estas es­peranzas no han servido para nada. Quiere huir de ese de­sengaño y se refugia en la novela: Impaciencia del co­razón (1945), conocida en­tré nosotros por La piedad peligrosa, una intensa y sensible aproximación al mundo de la piedad, en concreto hacia las personas disminuidas, y los problemas que comporta el paternalismo.
La huida a lo largo de la geo­grafía mundial no le parece suficiente garantía contra el avance de las fuerzas de la barbarie. La vida, es en la vida, en cual­quiera de sus rincones, donde está implícito el riesgo. En su novela vuelve por última vez al mundo de la Austria de 1914 que es también el de la confusión de sentimientos previo a la irrupción de algo que está devorando la vida del escritor, que le persigue vaya donde vaya... El 23 de febrero de 1942, en Petrópolis, localidad del Brasil, se suicida Stefan Zweig culminando así una vida de creación, viajes, es­peranzas, en el peor mo­mento de un mundo que pa­recía derrumbarse entonces por todos lados. Una muerte que será sentida por todos aquellos lectores que tanto tenemos que agradecer a este vienés que tanto nos ayudó en unos tiempos en los que encontrar a una persona leyendo en el metro en el Bus era una rareza.

¿Por qué progresan los neonazis?



Viento Sur-AMÉLIE POINSSOT
[El éxito de Alba Dorada se explica a menudo por su imagen de “partido social”. El periodista Dimitris Psarras ha escrito un libro donde explica la verdadera historia del partido, cómo se ha construido esta imagen y sus falsedades.]
Una escena inédita: robustos hombres de negro con el pelo rapado se agrupan junto a unas viejas damas con la cruz ortodoxa al cuello delante de un pequeño teatro vanguardista de Atenas. Los primeros son miembros del partido neonazi Chryssi Avgui (Alba Dorada); las segundas, practicantes del Viejo Calendario, la rama integrista de la religión ortodoxa escindida en 1924. A priori, no tienen nada en común: Alba Dorada no es un partido religioso, e incluso flirteó con el satanismo en sus inicios; pero el 11 de octubre, esta masa heterogénea protestó conjuntamente contra una obra "blasfema".
Esta pieza de teatro, escrita por la americana Terrence MacNally, pone en escena a un Cristo y a unos apóstoles homosexuales y el escenógrafo es un greco-albanés. Demasiado para el cuerpo. La concentración deriva en enfrentamientos, las fuerzas del orden se muestran incapaces de asegurar la seguridad de la gente que acude a ver el espectáculo y de los actores; estallan los insultos.
"Maricones de mierda, vais a ver, ¿os dais cuenta? Venga, maricones..., gilipollas. Mírame cacho puta, a ti te va a llegar la hora. Si, sí, grábame, pero ya verás como te llega la hora (…) Putos albaneses de mierda”. Quien profería estos insultos era Ilias Panayotaros, diputado de Alba Dorada, uno de los dieciocho candidatos elegidos en las elecciones de la primavera pasada. Lanza todas estas obscenidades contra los artistas y los periodistas, que le miran atónitos.
Al día siguiente se reprodujo, poco más o menos, la misma escena. La representación teatral tuvo que ser anulada de nuevo. Y una vez suspendida, la tropa se retiró. El escenógrafo recibió amenazas de muerte en su casa.
La cultura era un ámbito en el que Alba Dorada aún no había intervenido desde que accedió al parlamento. Este verano, sus miembros estuvieron ocupados fundamentalmente en atacar a los extranjeros. En setiembre, los diputados realizaron dos razias para destruir los puestos del mercado en los que, según ellos, trabajaban inmigrantes clandestinos… En el Parlamento, donde el grupo parlamentario de Alba Dorada ya no guarda ni las formas, son interminables las injurias racistas y odiosas. El viernes, un diputado de ese grupo trató a los inmigrantes como "subhumanos que han invadido nuestra patria con todas sus miserias". Puede parecer increíble, pero a principios de mes, la parlamentaria que profería estos insultos, la esposa del dirigente del partido, fue nombrada para representar al parlamento griego en un comité contra las discriminaciones en el Parlamento europeo…
Para Yorgos Siakantaris, director científico del instituto Istame -el think tank del PASOK, partido socialista-, "hoy en día la principal característica de Alba Dorada es el odio. Esta fuerza política prospera sobre la base de la desesperación de una parte de la población predispuesta a rebelarse contra las leyes y que siente odio por el sistema político. Este partido cuenta con la ventaja de no haber formado parte del sistema político durante la época precedente." Para este investigador, en este contexto de crisis, con medidas de austeridad sin precedentes que se suceden en Grecia desde hace tres años, con un panorama político devastado en contraste con los 35 años de estabilidad vividos tras la caída de la dictadura (1974), y ante una coalición gubernamental que continúa con las políticas de rigor, se impone el criterio de que "el que golpea tiene razón". De hecho, los métodos violentos de Alba Dorada, más que provocar rechazo, parece que consolidan su base electoral. Como si en un período de fuerte pérdida de referencias el autoritarismo fuera un elemento que genera estabilidad: tras el 7% de votos obtenidos durante las elecciones de mayo y junio, ahora mismo los institutos de prospección le otorgan entre el 10 y el 15% de intención de voto. Antes de su fulgurante aparición en la escena política griega, nunca habían pasado del 0,29% de votos.
Ahora bien, a diferencia de otras formaciones populistas de extrema derecha en Europa, el éxito de Alba Dorada no se explica sólo por su postura anti-sistema: también cuenta su imagen de partido "social", que progresa en medio del desmantelamiento de los servicios sociales y el incremento de la exclusión social (el paro alcanza a la cuarta parte de la población activa del país).
Una imagen elaborada cuidadosamente a través de iniciativas que han tenido un eco mediático relevante. El periodista Dimitris Psarras revela cómo han construido esta imagen a partir del mito de la protección que ofrecen a las personas mayores; lo haceen El libro negro de Alba dorada. Documentos sobre la historia y la actividad de este grupo nazi, publicado el 22 de octubre en Grecia y del que publicamos algunos extractos al final del artículo
Esta imagen "social", reproducida constantemente en los medias griegos (y también en algunos extranjeros) no es tal como se cuenta. Por ejemplo, la distribución de alimentos exclusivamente a los ciudadanos y ciudadanas griegas que orquestó el partido y que ha sido repetida hasta la hartura durante la campaña electoral, no tiene nada que ver con un trabajo paciente sobre el terreno. Se trataba de distribuciones esporádicas, pero los medias estaban bien prevenidos e incluso más que bien acogidos cuando acudían para dar a conocer el rol social del partido. Esta actividad sólo existió ante los focos mediáticos.
Un marco jurídico débil
Algunas de estas escenas fueron suficientes para que Alba Dorada se presentara en el conjunto del país como el partido más cercano a la gente más damnificada, aunque la mayoría de sus electores no presenciaran estos actos, ni vieran siquiera a ningún miembro del partido.
¿Dónde estaba el truco? "Hablar de Alba Dorada en una emisión garantiza la audiencia" comenta Dimitris Psarras, que deplora la falta de visión crítica de sus colegas. "Además, para determinados media griegos, la teorías extremistas de Alba Dorada no lo son tanto…",añade
Y critica el comportamiento de los media que tras las elecciones tienden a banalizar este partido. "A veces se filma a los miembros del partido como celebridades, se cuenta su vida privada, se habla de sus "bellas mujeres"… sin citar su ideología.". Dicho de otro modo, se le humaniza y normaliza. Un proceso bien conocido por los historiadores de la extrema derecha. Este verano, la cadena Star consagró una hora de emisión a la boda de Ilias Panyotaros, el parlamentario que profería las injurias a las que hacíamos referencia al inicio del artículo.
Pero más allá de este apetito mediático, Alba Dorada también saca provecho de la inercia judicial. A pesar de que las violencias xenófobas se multiplican impunemente, hasta ahora ha habido solamente una acusación contra ellas: la de un miembro del partido que, junto a otras dos personas, está acusado de haber apuñalado a un afgano en setiembre de 2011. Pero el juicio está lejos de concluir. Actualmente estamos en el séptimo aplazamiento.
Es lo que busca este partido: desafiar al Estado, imponer su orden y su propia ley, la violencia. ¿Puede haber algo más sencillo cuando las autoridades no hacen nada; cuando las fuerzas del orden toleran, e incluso simpatizan, con esta prácticas desde hace tiempo; cuándo la policía y la justicia forman parte de una función pública en la que los recortes salariales y las jubilaciones no reemplazadas constituyen la regla; cuándo nadie desmiente de forma oficial la tesis según la cual la gente inmigrante sería la responsable del paro en Grecia y del aumento de la criminalidad?
Uno de los diputados de Alba Dorada que participó en la acción contra los supuestos vendedores ilegales del mercado, Panayotis Iliopoulos, no tiene reparos en confesarlo: "No hemos hecho nada ilegal ni violento, porque son ellos los ilegales. No hace falta ser policía para reaccionar y realizar controles."
¿Por qué Alba Dorada actúa con tanta impunidad? Tina Stacrinaki es abogada y forma parte de la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Para ella, las autoridades han tenido tanta manga ancha durante tantos años que "ahora, en un contexto de crisis, es más difícil poner freno a la situación. Es así como Alba Dorada se ha ido insertando en la sociedad. Personalmente soy partidaria de prohibir ese partido pero, al mismo tiempo, sé que en estos momentos esto les podría favorecer porque les haría aparecer como víctimas." En cualquier caso, la prohibición de un partido política resulta muy controvertida en Grecia, pues el país ya conoció en su historia reciente una prohibición: la del Partido Comunista, hasta 1974. Desde entonces, muchos consideran que la prohibición de un partido es contraria a los principios democráticos.
Además, el marco legal no ayuda mucho en este tema. La Ley griega es muy laxa en lo que hace referencia a la apología del nazismo, el antisemitismo y lo que se denomina odio racial. Para determinados juristas, esto forma parte de las garantías de la libertad de expresión. El año pasado, bajo la impulsión europea, el parlamento griego debía dotarse de nuevas leyes para condenar esos delitos, pero el debate no pasó de la Comisión parlamentaria. El único juicio que ha tenido lugar en Grecia a ese respecto fue el de Constantinos Plévris por su libroToda la verdad sobre los judíos, que hacía apología de Hitler. Fue absuelto tras recurrir el juicio en 2009…
Para superar estos obstáculos sería necesario un gesto político fuerte, una condena total de las prácticas de Alba Dorada. Pero los dirigentes políticos actuales están muy lejos de hacerlo, aún cuando la semana pasada se dio un tímido paso en ese sentido: la mayoría parlamentaria votó la supresión de la inmunidad parlamentaria de un diputado de Alba Dorada que participó en la agresión a los vendedores extranjeros.
Hace una semana, la abogada Yoanna Kurtovik denunció, en un debate público sobre la amenaza nazi, que "Grecia es el único país europeo en el que existe un discurso racista por parte del Estado" y, entre otras, hizo referencia a una amplia operación represiva de la policía contra los sectores inmigrantes aprovechando el período estival del verano. Por otra parte no está claro cómo podría desarrollarse un frente común entre el gobierno y la oposición contra. Entretanto, Alba Dorada continúa progresando. Durante el primer semestre de la legislatura recibió 3,2 millones de euros del erario públicopor la representatividad obtenida en el parlamento.
Extractos del libro de Dimitris Psarras
[Con un cuadro de Francis Bacon (Crucifixión, 1965) en portada, El libro negro de Alba Dorada. Documentos sobre la historia y la actividad de un grupo nazi, del periodista Dimitris Psarras, es el primero que disecciona en Grecia los orígenes y la forma de actuar de Alba Dorada. Aunque su entrada en el Parlamento es reciente, este partido no ha salido de la nada. El autor, periodista de investigación, especializado desde hace mucho tiempo en la extrema derecha griega, investiga los fundamentos de esta organización, su base ideológica, sus vínculos con la dictadura de los coroneles, el amparo y la tolerancia de la que goza y cómo ha progresado hasta la actualidad. Mediapart]
Los orígines
Fue en diciembre de 1980 cuando apareció por primera vez la revista Alba Dorada. "La revista, recuerda Michaloliakos /1, fue resultado de la colaboración entre jóvenes que en su mayor parte venían del "Partido 4 de agosto" /2, que se había disuelto a consecuencia de conflictos internos." Según este mismo testimonio, Alba Dorada marcó diferencias a nivel ideológico con otra revista del entorno nacionalista, El Movimiento, sin que esto conllevara hostilidades entre ellas. "La revista Alba Dorada se caracterizaba por ser una publicación nacional-socialista; esta diferencia, que no era sólo terminológica sino también de contenido, la distinguía claramente de la mayoría del entorno nacionalista de aquella época."
La revista Alba Doradacon una portada blanca y unas pocas páginas, cambió más tarde al rojo y negro, y no hizo ningún esfuerzo por disimular su identidad ideológica. Nikolaos Michaloliakos aparece desde el principio como el principal responsable en la misma. La cruz gamada, mezclada con otras formas y símbolos ocultos, sale en portada. Algunos números incluían el subtítulo de "Revista nacional-socialista". En la temática de la revista predominaba la figura de Hitler y la de algunos de sus eminentes colaboradores, tales como el teórico nazi Aldred Rosenberg, el jurista Roland Freisler, que organizó la nazificación de las instituciones del III Reich, Léon Degrelle, fascista belga y general de las SS, y cuadros del movimiento neonazi como Colin Jordan, etc. (…)
Además de Michaloliakos, en la revista colaboraban otras personas, (…) como Christos E. Pappas, cabeza de lista del partido en las elecciones de mayo y junio de 2012, que le han acompañado durante toda la trayectoria del partido hasta llegar al Parlamento.
En 1983, Pappas, actualmente diputado de Alba Dorada, redacto un himno en honor a Hitler con motivo del aniversario de la caída del nazismo: "El Führer del Reich alemán, ese visionario de la nueva época, y Eva Braun, se suicidaron a las 15:30 del 30 de abril de 1945. Ese mismo día, 38 años más tarde, nosotros, los griegos nacional-socialistas, estaremos en posición de firmes para saludarles con el brazo en alto y guardaremos un minuto de silencio. Nuestros corazones se inflaman con las palabras de Hitler: "las próximas generaciones me harán justicia" confiados en la Victoria total. La Victoria será nuestra. Una Victoria que marcará el nacimiento del universo nacional-socialista y la destrucción del veneno de todos los pueblos: el judaísmo internacional. 30 de abril de 1945 - 30 de abril de 1983. La lucha continúa, el futuro nos pertenece."
La emergencia de una organización política
En 1990 tuvo lugar el primer congreso de la organización (…), en un contexto internacional favorable marcado por la súbita emergencia de ataques neonazis a lo largo de todo Europa. 1992 marcó el panorama político en Grecia. Fue el año en que, tras los acontecimientos en los Balcanes, en nuestro país explotó la ola nacionalista y xenófoba. Por otra parte, esta explosión fue precedida por el hundimiento del régimen albanés y de la afluencia masiva de inmigrantes albaneses a través de la frontera norte. Los media, y en particular la televisión privada -que apenas contaba con dos años de existencia- encontraron su nuevo tema favorito: "la criminalidad de los extranjeros". A este clima de miedo e inseguridad se añadieron los "riesgos nacionales" derivados por un problema llamado Macedonia.
El 14 de febrero de 1992, se dieron las primeras movilizaciones de masas en torno al problema macedonio en Salónica. Unas semanas más tarde, Alba Dorada organizó su segundo congreso y trató de dotarse de un carácter mas "abierto". En ese clima de fiebre nacionalista, encontró un terreno abonado para desarrollar su actividad pública. Sólo Alba Dorada y algunas pequeñas organizaciones fascistas fueron capaces de sacar provecho político de la situación.
La complicidad entre Alba Dorada y las fuerzas de policía
La "convergencia" entre la policía y Alba Dorada fue flagrante durante las elecciones de mayo y junio de 2012. Se constató que en los colegios electorales de Atenas en los que votaban los policías (en colegios electorales especiales), el resultado obtenido por este partido estuvo muy por encima de la media. En esos colegios (806-815), próximos a GADA (el cuartel de la policía), el porcentaje de Alba Dorada osciló entre el 17,2% y el 23,04 % de votos en junio. Dicho de otra forma, el resultado fue tan elevado como en las elecciones de mayo.
En los colegios electorales contiguos (804 y 805), por el contrario, donde no votaron los policías, el porcentaje obtenido por esta organización fue del 5,35% y el 6,57% respectivamente. Son muchos los que consideran que la entente armoniosa entre la policía y las organizaciones fascistas locales se basa en gran parte en el hecho de que éstas últimas siempre están dispuestas a echar una mano a las fuerzas represivas cuando estallan incidentes en el centro de Atenas. (…) Este Estado fascista en el seno del Estado es sin duda el apoyo más regular de los MAT [fuerzas antidisturbios] en el campo de batalla.
Los años 1994-1995 fueron especialmente ricos en cuanto a ejemplos de esta combativa coalición. La tarde-noche del 6 de junio de 1994 algunas decenas de anarquistas ocuparon la Escuela Politécnica de Atenas para protestar contra la primera visita de Le Pen a nuestro país. Los miembros de Alba Dorada, tan numerosos como las fuerzas del orden, les echaron una mano atacando a los anarquistas.
La leyenda urbana: el pretendido papel social de Alba Dorada
Una de las interpretación de los resultados electorales propuesta tras las elecciones de 2012 fue que Alba Dorada habría ganado la confianza de la ciudadanía implantándose en los barrios difíciles de Atenas, así como en los pueblos de las provincias, donde, expulsando a los inmigrantes y aportando su apoyo a los habitantes griegos, habrían reemplazado al aparato del Estado.
La actividad de Alba Dorada en el barrio ateniense de Aghios Panteleïmonas es considerada como el elemento clave de su transformación de un pequeño grupo marginal en una organización política de masas con un amplio eco electoral. Como veremos más adelante, esta actividad fue totalmente fabricada por los medias simpatizantes que lograron crear una verdadera leyenda urbana. (…)
Desde diversas fuentes -y no necesariamente las más favorables hacia las actividades de Alba Dorada- se observa una tendencia a atribuir su ascenso fulgurante en las elecciones al hecho de ser el único grupo política que defiende al pueblo; el único grupo que no se limita a los discursos sino que lleva a la práctica sus postulados: "limpiando" las plazas de Atenas, distribuyendo víveres a los más desamparados, proporcionando protección a personas de tercera edad y a las inválidas…
Cuando se evoca la presencia de esta organización en los barrios del centro de Atenas, la primera imagen que nos viene a la cabeza es la famosa foto de una anciana ante un cajero automático y la de un robusto protector vestido de negro detrás de ella. Todo el mundo conoce bien la actividad violenta de este partido, pero esta imagen lo borra todo. A fin de cuentas, para proteger a las ancianas del peligro de los criminales africanos y asiáticos, hay que ser bien robusto y llevar una navaja en el bolsillo.
Pero esta imagen es falsa y el reportaje periodístico que la presentó como un hecho real está totalmente trucado.
Esta historia fue publicada en Proto Thema, el diario de mayor tirada en la época. El título de la portada era "Poned a las abuelas bajo la protección de Alba Dorada para que puedan cobrar sus pensiones y disponer de su dinero". El título en páginas interiores: "Los scouts de Alba Dorada atraen a la gente a la extrema derecha". El reportaje a doble página contenía las declaraciones de los dirigentes de la organización Ilias Panayotaros, Ilas Kasidiotis (es decir, Kasidiaris) y el Jefe en persona.
El tema principal del reportaje giraba en torno a la noticia de que "grupos de jóvenes, miembros de la organización de extrema derecha, "patrullan" día y noche en los barrios de Atenas, acudiendo en socorro de quien lo demande." Para completar el artículo, se incluía una foto de dos damas delante de un cajero automático del Banco Nacional de Grecia acompañadas de esa escolta. Según la leyenda, "actuando como verdaderos guardianes en los cajeros automáticos del centro de la ciudad, los miembros de Alba Dorada protegen sobre todo a las mujeres y a las personas mayores que, cada vez que quieren ir al banco llaman a uno de "esos muchachos" para que les acompañen."
El reportaje recoge el testimonio de dos señoras cuya foto ocupa la portada del diario. Es evidente que son amigas. No sólo porque visten la misma camiseta negra sino, también, porque están juntas ante el cajero automático. Sus declaraciones son dramáticas: "No podemos salir de nuestras casa" dice una de ellas, la jubilada Erofili Plomaritou."No nos sentimos protegidas por el Estado. Hace poco fui atacada dos veces. Cuando salgo a la calle no me pongo ni la cadena ni los pendientes. Sólo me pongo la sortija y, aún así, tengo miedo de que se fijen en ella. Cada vez que voy al banco, llamo a uno de esos muchachos de Alba Dorada y ellos me acompañan. Así vivimos. Nos hemos convertido en una minoría en nuestro propio país."
Es como si estuviéramos escuchando los argumentos de un miembro de Alba Dorada. Y en realidad, es justo lo que ocurrió. La mujer que contaba esto es la madre de un dirigente local de Alba Dorada: el hijo de Erofili no es otro que Alexandros Plomaritis, candidato del partido en la circunscripción electoral del centro de Atenas. Durante las últimas elecciones, llegó en duodécima posición y no logró ser elegido, pero continúa siendo un colaborador próximo del Jefe en lo que se refiere a los problemas del centro de Atenas. También candidato con Michaloliakos en la municipales de 2010. (…)
Así pues, toda esta pretendida actividad "social" de la organización ha sido un puro montaje para llamar la atención de los medios de comunicación y del público. Pero mientras que estos servicios sociales de "seguridad" son presentados de forma individualizada, las otras prestaciones de servicios son organizadas por equipos. La distribución de alimentos y un banco de sangre "para los griegos" han dado pie a numerosos reportajes en la televisión y en los diarios. El objetivo de la organización es doble: en primer lugar, y por encima de todo, ofrecer la imagen de una organización de beneficencia y, al mismo tiempo, materializar el eslogan racista "Primero, los griegos", "los inmigrantes, después", etc.
¿Qué hace el resto de los partidos ante esta situación?
Contrariamente a lo que ocurre con organizaciones similares en la mayoría de los países europeos, Alba Dorada jamás ha sido una organización marginal, un partido paria, con el que nadie quería tener relaciones. A pesar de los débiles resultados electorales que obtenía hasta hace poco (resultados que rozaban el cero absoluto) y a pesar de los problemas judiciales de sus cuadros y de declararse nacional-socialista y de utilizar la violencia como método de acción, en Grecia jamás se ha creado un "cordón sanitario" en torno a ellos, como ocurre con ese tipo de organizaciones en el resto de Europa.
La extrema derecha tradicional jamás ha negado su colaboración con Alba Dorada. En determinadas ocasiones ésta última se ha aliado con diversos grupos y personalidades de ese entorno. Pero más allá de la extrema-derecha, la organización siempre ha tenido interacciones con sectores de la derecha tradicional. Y su éxito electoral ha abierto las puertas de par en par a miembros que hasta hace poco no eran de extrema-derecha.
25/10/2012
Traducción: VIENTO SUR
Notas
1/ Nikolaos Michaloliakos es el máximo dirigente del partido desde su creación.
2/ Organización fascita creada en los años 1960 por Constantinos Plévris. Su nombre se inspiró en el "Régimen del 4 de agosto" como se conocía a la dictadura de Ioannis Métaxas en los años previos a la Segunda Guerra Mundial (1936-1941).