9 de noviembre de 2012

Comunicado conjunto de Alternatiba, Antikapitalistak , EQUO ,Gorripidea, Ezker Anitza Y PCE/EPK ante la HUELGA GENERAL DEL 14N




El 14 de Noviembre Huelga General Internacional
La situación económica y social que estamos padeciendo está llegando a unos límites que hasta ahora desconocidos: desahucios, suicidios, EREs, despidos, paro, pobreza y recortes, mientras se rescata a la banca y crece el número de millonarios.
Cada vez está más claro que las medidas que se imponen desde la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo y que todos los gobiernos de nuestro entorno aplican a rajatabla, no tienen por objetivo salir de la crisis, sino aprovecharla para hacer que las condiciones laborales y sociales de los países del sur de Europa se parezcan cada vez más a las de los países a los cuales han ido desplazando su producción durante los últimos años.
Si las políticas de recortes se aplican en toda Europa, parecía claro que la respuesta popular debía organizarse también en toda Europa. El 14 de Noviembre se convoca Huelga General Internacional, que se desarrollará a la vez en el estado español, Portugal, Grecia, Malta y Chipre y que se verá acompañada de un paro de 4 horas en Italia y de manifestaciones y paros sectoriales en el resto de Europa, incluida Ipar Euskal Herria.
El impacto de las medidas en Hego Euskal Herria, muy superior a la media europea, exige una respuesta de lo más contundente, exige una huelga general. Los derechos laborales y sociales de que disfrutamos fueron en su momento fruto de la lucha y el sacrificio de nuestras madres y padres, nuestros abuelos/as. Si ahora no luchamos, no habrá nada para dejar a nuestros hijos e hijas.
Por todo ello, llamamos al 99% de la población que se ve perjudicado por todos los recortes que nos han impuesto y nos quieren imponer a movilizarse en todos los ámbitos, (producción, estudio, servicios, consumo, hogares familiares) participando en la Huelga General Internacional del 14 de Noviembre.
Existen motivos, ganas, posibilidad y necesidad de que sea una gran Huelga también en Euskal Herria.


Azaroaren 14ean Nazioarteko Greba Orokorra
Nozitzen dugun egoera ekonomiko eta soziala inoiz ezagutu ez dugun mailara heltzen ari da: desjabetzeak, suizidioak, EREak, despidoak, langabezia, pobrezia eta murrizketak, bankuak errestatuak izan diren eta milioidunen kopurua etengabe hazten den bitartean.
Gero eta argiago dago Europar Batasunak, Nazioarteko Diru Funtsak eta Europako Banku Zentralak inposatutako eta gure inguruko Gobernu guztiek txintik esan gabe aplikatzen dituzten neurrien helburua ez dela krisitik ateratzea, Europako hegoaldeko gizarte eskubideak eta lan baldintzak hirugarren mundukoak bezalakoak izan daitezela baizik.
Murrizketa politikak Europa osoan aplikatzen direnez, erantzuna ere Europa osoan antolatu behar da. Azaroaren 14ean Nazioarteko Greba Orokorra izango da estatu espainiarrean, Portugalen, Grezian, Maltan eta Chipren. Italian 4 orduko lanuztea egingo da. Europako gainontzeko herrialdeetan (baita Ipar Euskal Herrian ere), manifestazioak eta lanuzte sektorialak egingo dira.
Hego Euskal Herriko egoera Europakoaren bataz bestekoa baino okerragoa denez, eman behar dugun erantzuna ere gogorragoa izan behar da. Greba orokorra behar dugu. Orain arte izan ditugun eskubide laboral eta sozialak gure guraso eta aiton-amonen borrokari esker lortu ziren. Gaur borrokatzen ez badugu, ez da ezer geratuko gure seme-alabentzat.
Horregatik murrizketek kaltetuta suertatzen den biztanleriaren %99ari arlo guztietan (ekoizpenean, zerbizuetan, hezkuntzan, kontsumoan eta etxeetan) mobilizatzeko eta azaroaren 14ko Nazioarteko Greba Orokorrean parte hartzeko deia egiten diogu.
Motiboak, gogoa, aukera eta beharra daude Greba hau handia izan dadin, baita Euskal Herrian ere.

“Hay que latinoamericanizar Europa”

Entrevista a la politóloga Chantal Mouffe (Alba TV)


En un mundo multipolar, la democracia no puede ser un modelo único, exportado desde Europa y Norteamérica al resto del mundo. “Hay que aceptar que va a haber distintas formas de democracia, que corresponden a su adscripción en distintos contextos históricos”, dice la politóloga belga Chantal Mouffe. En perfecto castellano, modulado por una tonalidad francesa, Mouffe reivindica las experiencias democráticas latinoamericanas, en las que observa no un rechazo al modelo liberal-democrático occidental, sino una rearticulación de esas tradiciones pero “con predominio de la soberanía popular”.


–¿Cómo caracterizaría las diferencias entre las democracias europeas y las actuales experiencias democráticas en Latinoamérica?

– En la medida en que uno acepta, como es una tendencia importante hoy en las ciencias sociales, que no hay una modernidad sino muchas trayectorias diferentes hacia lo que se puede llamar modernidad, en la medida en que uno acepta la existencia de diferentes modernidades alternativas, también hay que aceptar formas múltiples de democracia. El modelo que es específico de Europa incluye una cierta articulación del liberalismo y la democracia, es una articulación entre dos tradiciones distintas, muy influenciada por la tradición judeocristiana y por la reforma protestante. Es una articulación contingente, no necesaria. No es legítimo pretender que ese modelo occidental sea aceptado por el resto del mundo. En el caso de América latina, uno no puede decir que la región no es parte de Occidente, pero eso tampoco quiere decir que Latinoamérica deba aceptar el modelo europeo. Creo que hay que pluralizar la idea de Occidente, aceptar variaciones en su interior y hablar de Occidentes. En las experiencias de las nuevas democracias de Sudamérica no hay un rechazo a la tradición liberal, pero sí hay una articulación distinta entre las tradiciones liberal y democrática.

– ¿En qué consiste?

– En Europa, el elemento liberal de las democracias se ha vuelto absolutamente dominante, mientras el elemento democrático, el de la igualdad y la soberanía popular, ha sido subordinado y, en algunos casos, eliminado. Si uno pregunta en Europa qué es la democracia, responden Estado de derecho, respeto de los derechos del hombre, separación de poderes, pero nadie va a hablar de soberanía popular y de igualdad. Algunos teóricos hasta sostienen que todo eso se ha vuelto obsoleto. No es sólo que la tradición liberal se ha vuelto hegemónica, sino que hay una interpretación específica, neoliberal, de esa tradición. Esto es lo que ocurre en Europa y en Estados Unidos, por eso es que muchos teóricos hablan de una posdemocracia, de una democracia que ha perdido todo sentido democrático. Contra los teóricos que consideran que el principio democrático y el liberal van necesariamente juntos, yo defiendo la tesis de que hay una lucha entre esas dos tendencias. En la historia europea, hubo momentos en que predominó el elemento democrático y en otros dominó el elemento liberal, como ocurre hoy. Ese predominio del componente liberal es lo que están poniendo en cuestión los gobiernos latinoamericanos, que han puesto al elemento democrático como elemento principal. El elemento liberal no ha sido eliminado, pero está subordinado. Por eso es que en Europa no se entienden las experiencias latinoamericanas y hay hostilidad hacia ellas, no sólo desde la derecha, también desde la izquierda. ¿Por qué no puede aceptar a estas democracias latinoamericanas? Tienen una cierta idea de que la democracia es el predominio de los procedimientos liberales. Lo fundamental para entender a las democracias latinoamericanas es que no se trata de un rechazo al modelo liberal-democrático, sino de una rearticulación con predominio de la soberanía popular.

– Usted ha criticado el principio de alternancia en el poder y, en su lugar, ha defendido la necesidad de que las democracias ofrezcan alternativas. ¿Cuál es su postura ante las reelecciones presidenciales?

– Acabo de leer un artículo en Le Monde Diplomatique, donde José Natanson argumenta contra la re-reelección y considera que hay que poner límites al poder del pueblo. Estoy de acuerdo con que el poder del pueblo debe tener cierto marco, pero uno no puede decir que países donde existe la posibilidad de la reelección indefinida, como Venezuela, sean menos democráticos que países sin esa posibilidad, como los europeos. En Europa se da una situación de alternancia: hay elecciones pero el pueblo no puede realmente escoger entre proyectos distintos. Elegir entre centroizquierda y centroderecha es prácticamente como elegir entre Coca Cola y Pepsi Cola. A partir de eso trato de explicar la falta de interés en la política representativa, la gente advierte que no hay diferencia. Desde mi perspectiva, el criterio para saber si un país es democrático es si a la gente se le da la posibilidad de escoger, si tienen alternativas y no simplemente alternancia entre partidos distintos que, una vez en el poder, no hacen ninguna transformación fundamental. El problema de la reelección lo veo como un fetichismo de ciertos procedimientos liberales. También es algo muy reciente, porque hasta hace poco un país como Francia no tenía ningún límite para la reelección del presidente. Se dan situaciones absurdas, como en Chile, donde el presidente puede tener un solo mandato. Michelle Bachelet era una persona muy popular y podría haber sido reelegida, pero la normativa no se lo permitía: eso sí que es una traba al poder del pueblo. La reelección puede ser una manera de luchar contra el predominio del liberalismo sobre la democracia. Evidentemente, eso no quiere decir tampoco que se deban abandonar todos los límites liberales.

– En su razonamiento, la alternativa queda atada a la figura del líder que ejerce la presidencia, pero también se podría pensar en que, dentro de un mismo espacio político, distintas figuras encarnen esa alternativa. Para decirlo de otra manera, la reelección indefinida ¿no promueve la debilidad de un proyecto al ligarlo a una sola persona?, ¿no elimina un incentivo a que los partidos generen mayor democracia interna y a que los gobiernos distribuyan el ejercicio del poder?

– Claro que, idealmente, es mejor cuando no hay una sola persona de la que depende un proyecto, porque eso siempre es muy peligroso. No es lo ideal. Pero cuando ése es el caso, no veo por qué no puede admitirse la reelección de esa persona. Idealmente, hay que crear las condiciones donde haya varias personas identificadas con un proyecto. Pero, cuando eso no ocurre, sería absurdo poner en riesgo un proyecto.

– ¿Encuentra alguna relación entre las diferencias de las democracias latinoamericanas y europeas y los modos en que una y otra región están enfrentando la crisis del capitalismo global?

– Lo que me parece muy interesante de las experiencias de Sudamérica es que se está poniendo en cuestión el modelo neoliberal: la ruptura con el FMI, la creación de instituciones regionales, una apuesta al desarrollo de un modelo alternativo. En Europa no parece haber interés en salir del neoliberalismo, y eso está relacionado con esa situación de posdemocracia, donde no hay diferencias claras entre centroderecha y centroizquierda. El problema fundamental es que se ha creado una especie de consenso al centro –el modelo teorizado por Tony Blair, por Anthony Giddens–, la idea de que después de la caída del Muro de Berlín ya no hay antagonismos y que no hay alternativas al modelo neoliberal, un marco en el cual los partidos de centroizquierda apenas pueden gestionar de manera un poco más humana esa globalización neoliberal. Pero en esos partidos no se ve ninguna tentativa de romper. Hay que reconocer que la Unión Europea no ayuda, porque tal como existe es parte del modelo neoliberal. Todas las medidas que está desarrollando la UE tratan de encontrar una salida neoliberal a una crisis provocada por el neoliberalismo. Soy profundamente europea y no quiero romper con la UE, pero creo que necesita un cambio muy profundo, para que empiece a permitir el desarrollo de un modelo alternativo. Afortunadamente, en forma muy reciente, en algunos países se está empezando a ver el nacimiento de partidos políticos que se sitúan a la izquierda de los partidos socialistas, que quieren llegar al gobierno –no son partidos de protesta– y desarrollar un modelo distinto, como el Partido de Izquierda en Francia, Syriza en Grecia o Die Linke en Alemania. Eso a muchos nos da esperanza de que pueda haber una puesta en cuestión del modelo neoliberal. En esos partidos hay un enorme interés por lo que pasa en América latina. Muchos creemos que hay que latinoamericanizar Europa, hay que aprender de estas experiencias que muestran que es posible luchar contra el neoliberalismo. Acá están más avanzados. Claro que han pasado por experiencias muy dolorosas...

– Al comprender al conflicto como inherente a la política y al considerar al consenso racional como imposible, usted plantea que la tarea de la democracia es transformar los antagonismos (la confrontación amigo-enemigo) en agonismos (adversarios que se reconocen derechos). ¿La responsabilidad de esa transformación se la atribuye a la sociedad y sus organizaciones en su conjunto? ¿O en particular al poder del Estado?

– Evidentemente, el Estado tiene un rol importante, pero también los partidos políticos, que son parte de la sociedad. La política necesariamente implica un nosotros y un ellos. Lo específico de la política son los conflictos que no se pueden resolver nunca de manera racional, poniéndose de acuerdo, por eso es que he criticado el modelo deliberativo. En la sociedad siempre hay sectores enfrentados. El conflicto tiene que ver con relaciones de poder, con la hegemonía. Esto es lo que la perspectiva liberal no quiere reconocer. El marxismo lo reconocía, pero lo limitaba a la lucha de clases, que no es la única forma posible de antagonismo. Entonces, el objetivo de la democracia no es encontrar los procedimientos para poner a todo el mundo de acuerdo, porque eso no es posible, sino encontrar cómo manejar el conflicto. Si el conflicto se da de manera antagónica, en una confrontación amigo-enemigo, donde no se reconoce la legitimidad del oponente y se trata de eliminarlo, sobre esa base no es posible organizar una sociedad democrática. Por eso es que muchos liberales creen que tienen que negar la dimensión del conflicto para pensar la democracia. Yo creo que el conflicto se puede dar también bajo la forma del agonismo, que no elimina el conflicto sino que en lugar de plantear una relación amigo-enemigo plantea una relación de adversarios. Si bien hay una lucha hegemónica, esa lucha se da bajo ciertos procedimientos democráticos. La tarea fundamental de una política democrática es crear todas las instituciones y los procedimientos para permitir al conflicto manifestarse de una manera agonística. Si eso no existe, el conflicto aparece bajo formas violentas. Por eso creo que hay responsabilidad de los partidos, que tienen que considerar a los otros como adversarios, no como enemigos a eliminar. Pero también es necesario al nivel del Estado que existan los canales que permitan esa expresión. Para tener una lucha agonística, es necesario que de los dos lados haya reconocimiento agonístico.

– ¿Cómo analiza, desde esa perspectiva, casos como los de Venezuela o Argentina?

– El caso de Venezuela es particularmente interesante en ese sentido, porque parece que se está dando un movimiento del antagonismo al agonismo. Durante toda una primera etapa, la oposición no admitía a Hugo Chávez y lo trataba como enemigo, intentaron darle un golpe de Estado: ése es un trato antagonista. Ahora –si no es una maniobra– parece haber un cambio: aceptaron entrar en las elecciones, Henrique Capriles no propone destruir todo lo que hizo Chávez y reconoce muchas cosas; parece estar creando las condiciones para lo que llamo un consenso conflictual –porque para que haya lucha agonística es necesario que haya una base común entre los adversarios, el respeto por ciertas reglas del juego–. En el caso de la Argentina, me parece que la situación es parecida a lo que era Venezuela antes de Capriles, porque no hay un consenso conflictual. Desde la oposición no se plantea una política de confrontación agonística con el Gobierno, me parece que hay tentativas de deslegitimarlo y ponerle trabas a algunas medidas –como el caso de la ley de medios–. No es una oposición constructiva, no parece proponer ningún proyecto alternativo, sino solamente tratar de impedir lo que propone el Gobierno

Hablando de víctimas…

Familiares de Víctimas. Noticias de Navarra
Antes de que acabe este año de 2012, es decir, el del 76º aniversario del golpe militar de 1936, quisiéramos hacer un pequeño homenaje a varios tudelanos de pro y buenos republicanos.


Hace algún tiempo, no tanto, allá por noviembre de 1936, en la fría y dolorosa noche del 12 de noviembre, fueron ejecutados, y soterrados cerca de la localidad ribera de Fontellas, ocho tudelanos después de haberlos encarcelado, sometido a trabajos forzados, y humillados ante sus propios paisanos, todo ello, sin el juicio previo correspondiente.

Estos ocho demócratas, entre los que se encontraban dos concejales de Tudela del partido socialista, elegidos democráticamente para el Ayuntamiento de Tudela, eran: Manuel Úcar, Nicolás Jalle, Rodrigo Saine, Francisco Jacoste, Pablo Bermejo, José Sesma y los dos referidos concejales, Francisco Úcar Liñan y Juan Navarro Anguiano. En los años 50 fueron trasladados al cementerio católico de Tudela, después de no pocos problemas con las autoproclamadas autoridades políticas.

Estas personas, después de 76 años se encuentran en el olvido más absoluto y es hora de que sean tenidos en cuenta en la memoria colectiva y en la verdad para que la igualdad de las personas por las que ellos lucharon y la igualdad de las víctimas de cualquier tipo de violencia no sea solo un eslogan.

La dignidad del reconocimiento de las víctimas, se alcanza en la verdad y en el reconocimiento de todas ellas, basado todo ello en la igualdad de las personas. La reconciliación social no se puede sustentar más que en borrar la diferencia entre vencedores y vencidos, máxime cuando hablamos de personas que dieron su vida por un sistema político como la República, legalmente constituida.

Aún en julio de 2011, los partidos políticos UPN y PP rechazaron que el Pleno del Ayuntamiento de Tudela recordara y homenajeara la memoria de los dos ediles tudelanos asesinados en el 36.

Esta derecha que no reconoce la Ley de Memoria Histórica, hace que en localidades riberas se siga sin cumplir la norma de los símbolos franquistas y se niega a dar su voto para suprimir la condición de hijo adoptivo al generalísimo Franco en Tudela.

Todavía no se ha pedido perdón por la masacre de Gernika de hace 75 años y no han consentido apoyar la creación del Parque de la Memoria de Sartaguda, que ha sido erigido a pesar de su falta de colaboración.

Sin embargo, no se trata de abrir heridas sino de reclamar una vez más el reconocimiento de aquellos hombres y mujeres que dieron todo, hasta su vida, por sus ideas y por la defensa de la legalidad. Es una ocasión para recordar a la ciudadanía tudelana que sigue habiendo víctimas, a las que ni tan siquiera se les ha pedido perdón, a las que no se les ha reconocido, a las que no se ha reparado, y que siguen siendo ignoradas por organismos oficiales, políticos y grupos mediáticos. Somos varias las familias que recordamos a nuestros seres queridos hechos desaparecer en aquella fatídica noche

La UJCEy el PCE lanzan una campaña por la huelga del 14N


Mundo Obrero
Tras la aprobación de la última reforma laboral, el número de desempleados en nuestro país ha ascendido en más de un millón de personas, dato que deja entrever que no solo las políticas de austeridad aprobadas por el gobierno del PP no han servido para detener esta sangría de despidos, sino que además son la causa del agravamiento del paro en España.


Si a este desastroso paisaje lo acompañamos de la aprobación de los Presupuestos más restrictivos y antisociales de la historia, una subida de impuestos regresivos y el recorte de servicios y recursos sociales y sanitarios, el panorama que se nos dibuja es desolador. Esta crisis no la nota solo el desempleado, sino también los asalariados que ven cómo sus salarios se reducen mientras el precio de todos los bienes de consumo aumenta.

Por todo ello, la UJCE y el PCE han lanzado una campaña contra los recortes y de apoyo a la Huelga General del 14 de noviembre, convocatoria que además trasciende fronteras habiendo sido convocada también en Portugal, Grecia, Chipre e Italia. Esta campaña incluye un díptico explicando lo que suponen los recortes emprendidos por el gobierno de Rajoy y enumerando las medidas que propone el PCE para salir de la crisis, cartelería y un vídeo conjunto contra los recortes y de apoyo a la jornada del #14N. Además, se lanzó a través de Twitter el hashtag #STOPtroika para presentar el vídeo, habiendo logrado ser Trending Topic a nivel del Estado.



¿Qué guerra hemos perdido?

Agustín Moreno / Cuarto poder / Rebelión
Hoy en España mucha gente pasa hambre. Parecemos un país devastado por algún terrible conflicto. La población se empobrece a un ritmo acelerado, está atemorizada, pierde sus esperanzas y sueños. No tiene expectativas de mejora, sino de seguir escuchando malas noticias y sufriendo peores decisiones. Toda una generación perdida.


Para J.P. Morgan, la economía española se encuentra en una de las mayores crisis de su historia y ha publicado un gráfico del PIB real de los últimos 160 años en el que se muestra que España está en su peor crisis desde la guerra civil y desde 1850, con una caída de la economía que raramente se ha visto en la historia moderna del país.

Efectivamente, los datos de la situación económica y social son escalofriantes. La economía está en recesión y las perspectivas son sombrías. Los salarios caen en picado, se disparan los EREs y los despidos con la reforma laboral, se cierran decenas de miles de empresas medianas y pequeñas. Desde 2008, más de 400.000 familias han perdido sus viviendas por los desahucios. El paro está casi en los 6 millones de personas. Aún más grave es el caso de los jóvenes, con uno de cada dos en el desempleo, a pesar de la cualificación académica y profesional, lo que les hace escoger el camino del exilio laboral. Se calcula un saldo migratorio negativo en esta década de 945.000 personas, según el Informe Económico Financiero a los Presupuestos de la Seguridad Social de 2013.

Mientras crece el número de millonarios, la pobreza alcanza niveles de record y afecta al 20% de la población. Hay 1.737.600 familias con todos sus miembros sin trabajo, dos millones de parados sin cobrar prestación. Es especialmente terrible la pobreza infantil, con más de dos millones de niños en ese estado. Hay una inflexión en la esperanza de vida, que empieza a retroceder, y la natalidad se está viendo afectada.

Estamos ante un ataque en toda regla al estado democrático, social y de derecho del que habla nuestra Constitución. Paro, pobreza, empobrecimiento y expropiación de lo público, resumen la situación de un país intervenido, de facto, por las decisiones de los mercados y las autoridades comunitarias, aunque se niegue y oculte por el gobierno español. Que se ha visto obligado a pedir 100.000 millones de euros para rescatar a una banca que ha estafado a los ciudadanos. Y a cambio, se han impuesto los mismos recortes que a otros países de la Unión Europea anteriormente rescatados: reducción de empleo público, bajada de salarios, aumento de jornada y supresión de pagas extras a los funcionarios, privatizaciones de empresa públicas, despido más fácil y barato, aumento de la edad de jubilación y endurecimiento de las condiciones, ataque a los servicios públicos esenciales (enseñanza, sanidad, copago de los medicamentos…), regresión fiscal con medidas como la subida del IVA y del IRPF y la amnistía a los defraudadores, etc.

Todo ello, hace que el paisaje dominante sea la angustia y la inseguridad social y laboral por la falta de futuro. Desde hace cuatro años el suicidio es la principal causa de muerte externa –sin contar enfermedades- en España, más que los accidentes de tráfico. Los últimos datos del INE recogen que en 2010 se quitaron la vida 3.145 personas en todo el Estado, es decir, casi nueve al día. La crisis está detrás de muchos de ellos.

Somos un país que pierde soberanía y con unas instituciones en el mayor descrédito. En una reciente encuesta publicada, los colectivos en los que más confían los españoles eran los médicos, los científicos y el profesorado de la educación pública; por el contrario, la clase política, los bancos, jueces, los sindicatos y los obispos salían muy mal parados.

Nada es casual. Los paquetes sucesivos de recortes que se hacen contraviniendo totalmente el programa electoral con el que llegó al gobierno, aún no hace un año, el actual gobierno soluciones hay que aplicar urgentemente. No les interesa a los dos principales partidos que comparten responsabilidades sobre la actual situación. Ni se producen debates sobre el estado del país, ni se crean comisiones de investigación sobre la estafa bancaría y el golpe de estado financiero.

Rajoy sigue desaparecido y comparece a regañadientes para anunciar más y más recortes; espera que el mantra de la “herencia recibida” siga funcionando, al menos entre sus votantes.

El PSOE hace una oposición errática, criticando los recortes y planteando a la vez pactos de Estado para seguir recortando. Tampoco se renueva, ni construye un discurso coherentes ni recupera crédito entre la ciudadanía. Se podría pensar que juega a la certidumbre de que Rajoy se quemará con la crisis y que ello les creará oportunidades de retorno al poder sin cambiar sustancialmente de política, como ya hizo Zapatero. Pero más bien parece que el PSOE, con su oposición de baja intensidad, se instala en una travesía voluntaria del desierto para no recuperar espacio político y no tener que gobernar a corto plazo. Sólo así se explica que mantenga el liderazgo de Rubalcaba y que presente a determinados candidatos en las elecciones autonómicas.

De lo que podemos estar seguros es que no se saldrá de esta situación con la política de austeridad. Algo que, inteligentemente, opinan tres de cada cuatro ciudadanos españoles y premios Nobel de economía del peso de Joseph Stiglitz o Paul Krugman. Con los ajustes seguiremos andando por el fondo de la piscina unos cuantos años más y cuando salgamos a flote, quizá dentro de diez-quince años, el nivel salarial, de derechos, del estado social será de mínimos.

Por ello la pregunta a hacerse ante este estado de cosas es ¿qué guerra hemos perdido para que los ciudadanos españoles suframos este castigo? Las respuestas pueden ser varias.

Creo que la principal derrota es haber dejado la política en manos de los poderosos, los aprovechados y los corruptos, en aquellos que sólo gobiernan para sus intereses. Haber renunciado a controlar al poder político por parte de los ciudadanos. Permitir que los bancos y los neoliberales se ocupen de algo tan importante como la economía. Consentir que políticos mediocres nos gobiernen. Tolerar que se incumplan una y otra vez los compromisos electorales. Permitir una construcción europea a la medida de los mercados y del gran capital.

No movilizarnos suficientemente contra la injusticia y el desmantelamiento de los derechos.

Aunque las cosas vienen de lejos. Visto con perspectiva histórica, la principal batalla perdida ha sido el modelo escasamente democrático implantado en la transición, donde se excluían temas “intocables” (monarquía, memoria histórica, poder de la iglesia y del ejército, modelo territorial…) y se fomentaba la despolitización ciudadana (partitocracia, ley de D`Hondt, listas cerradas, irresponsabilidad de los políticos…). Lo que suponía una soberanía descafeinada y la pasividad política de la ciudadanía. Y hoy el coste es demasiado alto.

Por ello, estamos obligados a resistir, a organizarnos, a construir alternativas. Empezando por exigir a los sindicatos, a las fuerzas progresistas, a los movimientos sociales (15-M, 25-S…) que nos convoquen a una lucha unitaria, sostenida y contundente. Con la Huelga General del 14 de noviembre, tenemos la oportunidad de gritar ¡Basta ya! y de empezar a levantarnos.

Pero debe de ser sólo el comienzo. Después tendrá que venir una profunda regeneración democrática, en la se implique la gran mayoría de ciudadanos y ciudadanas alejados y expulsados de la política, si queremos transformar la sociedad.