18 de noviembre de 2012

La mejor huelga

Manuel Rivas (El País)
La huelga del 14-N ha conseguido en la calle algo extraordinario: la mayor cohesión de un país hecho añicos. La imagen del chaval con la brecha en la cabeza y la cara ensangrentada no responde a un golpe fortuito. Es, por decirlo así, un clásico en la iconografía española de la protesta. Es una cabeza herida, que interpela como un óleo de Goya. Un sacrificio destinado a los dioses más estúpidos. Es un oficio difícil, el del antidisturbios. Se les encomienda el orden, pero no pueden hacer nada contra el mayor desorden: el que causa la injusticia.


Cada recorte asistencial, cada despido a mansalva, nos conducen a un Estado de Inseguridad. Todavía es más difícil el trabajo del huelguista y del manifestante. Todos son riesgos, y sin emolumentos. Se habla de la intimidación de los piquetes. Al contrario, quienes hoy hacen huelga en España se juegan el puesto de trabajo. Ejercen un derecho, pero quedan marcados con un estigma. Y no digamos ya si, además, son sindicalistas. En el Antiguo Régimen, había un alcalde en Vigo que tenía por deporte insultar desde el coche en caso de protesta. Le ordenaba al chofer: “Tú insultas por la izquierda, y yo por la derecha”. Pues esa es la moda en vigor: despellejar a los sindicalistas. Hay vehículos de información donde se insulta desde todas las ventanillas. Verdaderos campeonatos de exabruptos. 

Se trata de laminar a los sindicatos y a las fuerzas de la cumbre social. La huelga del 14-N ha conseguido en la calle algo extraordinario: la mayor cohesión de un país hecho añicos. Nunca, desde hace tiempo, se unieron a la vez tantos jóvenes y pensionistas, parados y empleados, autónomos y asalariados, inmigrantes y autóctonos, médicos y enfermos, investigadores y bachilleres. ¡Incluso futbolistas! La nación de la huelga era la verdadera nación de la Pepa. Deberían estar contentos los patriotas. Pero echan humo por la nariz. Se equivocan en querer vaciar las calles. En la desesperanza, si no las llena el pueblo, las calles se llenarán de pobreza y horror.

La historia se repite mientras la comunidad internacional da la espalda a Gaza

Rayi Surani  (Centro Palestino de Derechos Humanos en Gaza) / Rebelion
Hoy en Gaza estamos sentados esperando la próxima fase de la ofensiva israelí. Los ataques se han mantenido sin descanso durante más de tres días. Las calles están desiertas porque la gente está demasiado asustada como para moverse. Y sin embargo, hay civiles que están siendo asesinados y heridos. En estos momentos, a nuestros trabajadores de campo les resulta imposible saber las cifras exactas pues aún están luchando para documentar los ataques anteriores y los actuales.

Fuera de las fronteras de la Franja de Gaza, el mundo observa sus pantallas de televisión. Y espera.
Ya hemos pasado por esto antes. Hace casi cuatro años, Israel lanzó la Operación Plomo Fundido, una ofensiva de 23 días contra la Franja de Gaza que situó inalterablemente a la población civil en el ojo del huracán. En esa ofensiva, el 82% de los muertos fueron civiles, 1.179 de las denominadas por el Derecho Internacional “personas protegidas” fueron asesinadas mientras el mundo miraba.

Como consecuencia del cierre ilegal de la Franja de Gaza por parte de Israel —impuesto desde hace ahora cinco inimaginables años— la destrucción causada durante la Operación Plomo Fundido aún no ha sido totalmente reparada. Según van cayendo las bombas hoy, los escombros se añaden a los escombros; otra generación de destrucción. Una ya deteriorada infraestructura, en particular la de los hospitales, hace que a la gente le sea muy difícil salir adelante.

Después de la Operación Plomo Fundido creímos que el mundo respondería. Tenía que hacerlo. El Centro Palestino para los Derechos Humanos (CPDH), y otras organizaciones prepararon un sinnúmero de casos bien documentados que contenían alegaciones concretas de crímenes de guerra generalizados cometidos por las fuerzas israelíes. Las presentamos, entre otros, ante la Misión de Investigación de Naciones Unidos sobre el Conflicto de Gaza que concluyó que la Operación Plomo Fundido estuvo dirigida contra “el pueblo de Gaza en su conjunto”. Declaró que la acción de Israel se basó en una “política deliberada de fuerza desproporcionada” cuyo objetivo no era el enemigo sino la “infraestructura de apoyo”. En la práctica, ello parece que se refería a la población civil. Sobre la base de esas conclusiones, la Misión de Investigación recomendó que el Consejo de Seguridad remitiera la situación de Gaza a la Corte Penal Internacional para que todos los presuntos criminales de guerra pudieran ser investigados y, si se consideraba, juzgados y procesados.

Esta no fue una conclusión inusual. Fue una respuesta a las nítidas exigencias del Derecho Internacional.
Durante casi cuatro años, el CPDH ha luchado por que se cumpla tal recomendación. Como organización, representamos a más de 1.400 víctimas de la Operación Plomo Fundido. Estas personas han puesto su fe en el imperio de la ley y en la promesa de los derechos humanos universales.

Su fe se ha dado de bruces con la realpolitik y con una comunidad internacional que no está dispuesta a cumplir con sus obligaciones internacionales. La comunidad internacional ha priorizado sistemáticamente las consideraciones políticas sobre los derechos humanos utilizando la paz y la seguridad como pretexto. Ha dado la espalda al imperio de la ley y a las víctimas.

Hoy, estas mismas víctimas junto a toda la población de Gaza, son una vez más el objetivo de un ataque implacable. Una vez más, Israel desprecia el Derecho Internacional mientras lanza oleada tras oleada de ataques contra la Franja de Gaza.

El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu nos dice que esto es sólo el principio.Nuestra reclamación no es extravagante ni carente de razón. Simplemente queremos ser tratados como iguales. Pedimos que se respeten nuestros derechos, que los llamados derechos humanos universales se extiendan a la Franja de Gaza. Pedimos que el imperio de la ley sea respetado y que todos los responsables de las violaciones del Derecho Internacional rindan cuenta.

Recordamos a la comunidad internacional el último ataque importante contra la Franja de Gaza, cuando los civiles se llevaron la peor parte de la inacción política. No debemos esperar a que las mismas atrocidades se cometan nuevamente.

Reclamamos justicia y responsabilidad. Soñamos con una vida normal en libertad y dignidad.

Del Valle de los Caídos al Ibex 35

Alejandro Torrús (Público)
El régimen les dio poder, patrimonio y mano de obra casi esclava. La transición y la democracia, benevolente como con un hijo pródigo, no les pidió explicaciones por su pasado ni por el origen de sus riquezas. Su pasado se diluyó en el presente de la España democrática como un azucarillo en agua hirviendo y el futuro quedó a sus pies. Son las grandes empresas que apoyaron a Franco en su cruzada, se beneficiaron de las concesiones estatales, utilizaron mano de obra casi esclava de presos republicanos y sentaron en sus consejos de administración a los exministros del régimen. Esta es la historia de los que una vez que el caudillo de España murió se autodefinieron como “demócratas de toda la vida”.

Las administraciones podrán despedir a personal laboral si sus ingresos caen un 5%


Ana Requena Aguilar / Eldiario.esDesde hoy, las administraciones públicas ya cuentan con todas las instrucciones para llevar a cabo despidos colectivos de su personal laboral. Podrán hacerlo, al igual que las empresas, alegando causas económicas, técnicas u organizativas, lo que implica indemnizaciones de 20 días por año trabajado, gracias a la última reforma laboral.

Un paso más para el enjuiciamiento de los crímenes del franquismo


Redacción Viento Sur.
Convocadas por la Red Ciudadana de Apoyo a la Querella Argentina contra los Crímenes del Franquismo, un nutrido grupo de personas se reunió frente a la puerta de la Embajada de la República Argentina, para acompañar a la delegación que hizo la entrega de más de cinco mil adhesiones a la querella que se está tramitando en Buenos Aires.
A través de la firma de estas adhesiones, las personas que por diversas razones no pueden presentarse como querellantes, porque no son represaliados directos o ninguno de sus familiares ha sido víctima de la represión franquista, han podido manifestar su apoyo a la causa abierta en la Argentina en el Juzgado Federal Criminal y Correccional Nº 1, a cargo de la jueza Doña María Servini de Cubría.


Julio Anguita apuesta por dejar el euro y no pagar la deuda para salir de la situación actual


Antonio Teruel / Diario información
El excoordinador general de IU Julio Anguita apostó ayer por abandonar el euro y dejar de pagar la deuda como forma de superar la situación económica y social actual. En su opinión, ésa es la única manera para evitar "morir lentamente", ya que, según dijo, "con lo que se está aplicando no hay salida, salvo que la gente esté adscrita desde que nazca a una hipoteca". Por ello, defendió que hay que "afrontar la decisión de llevar al enfermo a la sala de operaciones", y que eso pasa por salir del "disparate" de la moneda única y "declarar una moratoria unilateral de la deuda y someterla a auditoría".