23 de diciembre de 2012

En honor al último brigadista británico: David Lomon

Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales
David Lomon ha fallecido en la mañana del 21 de Diciembre de 2012, a los 94 años de edad. Estuvo con nosotros el primer fin de semana de noviembre pasado. Se conmemoraba la participación de sus compañeros, brigadistas internacionales, en la batalla de Madrid y David quería homenajearlos junto al monumento erigido en su honor en la Ciudad Universitaria de Madrid. Más fuerte que sus 94 años fue la ilusión y el deber de recordarlos 76 años después de su sacrificio. La misma fe que  le trajo a España seguía igual de viva, hoy como entonces.
 
Vinieron a nuestro país movidos por su conciencia para luchar al lado del gobierno legítimo y sobre todo al lado de los más humildes, de quienes creían que otro mundo era posible. Sabían muy bien que la lucha contra el fascismo empezaba en España y ofrecieron su vida para defenderla. Ahora y no sólo en nuestro país, donde las componendas político-sociales y financieras de uno y otro signo son el mantra de cada día, la clara conciencia de alguien como David que alumbró toda su vida, nos muestran otra forma más limpia de hacer política.

Transformar la movilización en organización

Tribuna abierta / Noticias de Navarra (*)
Transformar, ese ha sido el lema de la X asamblea de IU que ha reunido del 14 al 16 de diciembre a 1.000 delegados/as y a cuatrocientos invitados/as.

Ha sido una asamblea abierta, participativa, en la que la militancia de IU ha compartido espacios y debates con movimientos y activistas sociales, sindicatos de clase, el mundo de la cultura, organizaciones amigas y aliadas de la izquierda, y en la que han estado también presentes muchos amigos de IU en el mundo (embajadores de Venezuela, Cuba, Ecuador, Palestina, RASD…). Una asamblea celebrada en un momento histórico, excepcional, de crisis económica, política e institucional.

Esclavos del franquismo en el Pirineo

Esclavitud bajo el franquismo   
Terminada la guerra, más de 2.000 prisioneros antifranquistas son trasladados a los valles del Roncal y Salazar, en el Pirineo navarro, para abrir una carretera de montaña. Esta carretera es el eje del libro, y desde ella se presenta la inquietante organización y el impacto social de los batallones de trabajos forzados.

A través de estas páginas y, mediante testimonios directos, nos asomaremos a la realidad de unos batallones que perseguían doblegar física y psíquicamente a los vencidos de la guerra, escucharemos las estrategias de los prisioneros para sobrevivir en condiciones extremas y nos acercaremos a las consecuencias que estos trabajos forzados tuvieron tanto en la población de unos pequeños pueblos de montaña como en las familias de los esclavos del franquismo.