26 de enero de 2013

Debate sobre el “Dret a decidir”




*Pepe Gutiérrez-Álvarez
El asunto de la consulta por el “Dret a decidir” en Cataluña –un hecho insólito en esta democracia hecha a la medida de un sistema en el que todo está atado y bien atado-, está al orden del día. Se habla de ello donde antes se hablaba del tiempo, del fútbol, y puede entretener la cola de una panadería. Sin embargo, la “opinión pública” se sigue expresando casi exclusivamente por los latifundios mediáticos por los que, de tarde en tarde, se cuela alguna liebre. Aunque últimamente las aguas están un poco más agitadas., lo cierto es que el pueblo trabajador hace mucho tiempo que no cuenta apenas con plataformas propias desde la cuales debatir. Por lo tanto, todo lo que se haga para paliar esta deficiencia, llevando el debate hasta donde sea posible, es una prioridad. Desde este punto de vista, creo que hay que resaltar el valor de la conferencia-debate organizada por la Assemblea del barrio barcelonés de La Marina, al que me referí en un artículo anterior intitulado “Notas para una conferencia sobre el “Dret a Decidir”, y al que me remito.

El acto tuvo lugar en la amplia sala de la Biblioteca Francesc Candel, un personaje muy representativo de la cultura inmigrante y de las izquierdas los años sesenta-setenta, (repetimos) autor de “Els altres catalans”, y al que nos habría gustado interpelar sobre el pasado y el presente, y seguro que de seguir vivo, tendría muchas cosas que decir con el gracejo y el “charmé” que le caracterizaba. Preguntarle qué ha pasado con aquellos barrios del “cordón rojo” que por entonces se agitaban con asambleas, “manis” múltiples, asociaciones de vecinos, debates, cine-clubs, discusiones de escuelas, etc. sin embargo, en las últimas décadas parecen apagados. Convertidos en “graneros de votos” para la izquierda invertida, si bien de un tiempo a esta parte también la derecha ha logrado sentar plaza en ellos, si bien parece que todo vuelve a moverse, y ahí está el ejemplo de Cornellá, uno de los más emblemáticas de aquellos tiempos. Tiempos de los queda todavía mucha gente que no ha claudicado. Una muestra de ello lo tuvimos en un debate que transcurrió tanto en catalán como en castellano, y que fue presentado por Juan Montero, el “alma mater” de la “Marinaleda” obrera de Miniwatt-Phillips, que no estaba solo. Otro veterano de la SEAT recordó los tiempos en lo que los trabajadores impusieron el aumento lineal de los salarios, y cómo al abandonarse esta batalla, las diferencias salariales se han disparado y en algunos casos, se han hechos enormes. Esta era otra estampa del ciclo actual, un tiempo muy complejo pero quienes quieran saber donde está la cuestión de las cuestiones. Está en un orden político hecho a la medida de una lógica que lleva a la minoría rica y a sus servidores a enriquecerse más y más, todo ello a costa de los demás que son cada vez más pobres. Eso es también lo que sucede en la Cataluña convergente, tan bien representada por la familia Pujol-Ferrusola y los señores Mas, Mas i Culell, Boi Ortiz (1)
Otro de los veteranos que intervino, y que se consideraba marxista, ofreció una lectura diferente de la última Diada Nacional de Cataluña, vista por algunos como una mera manipulación de Mas y CIA. Comenzó diciendo que “Pobre Mas”, en el sentido de que esperaba mucho menos del tsunami (millón y medio de personas), y que desde entonces, no ha hecho más que tratar de cabalgar el tigre. Desde luego, una manifestación de esta amplitud no se hace sin que exista una voluntad muy clara por parte del pueblo que, por otro lado, le ha retirado la mayoría absoluta a CiU, que se la prometía tan feliz, y que ahora además tienen problema con el ultraconservador Duran i Llleida . Desde luego, allí no estuvo ni la Caixa, ni el Fomento (recalcó que así siguen rotulando su edificio, el mismo que tenían en la época de los “pistoleros” que asesinaron a Layret y al “Noi de sucre”)…
Un viejo amigo expresó su desconfianza por las pasiones nacionalistas, y preguntó que sucedería con el posible 45% (en su mayor parte abstenciones) que votaría en contra de la independencia. Obviamente, se vota a favor de más derechos no de menos, y se trata de decidir en el sentido de la voluntad de la mayoría del pueblo, que no son precisamente los están beneficiándose de la crisis. Desde luego, el “Dret a decidir” no significa automáticamente que se tenga razón en todo. Pienso que eso “!Boti, boti, boti, espanyol el qui no boti¡”, resulta inaceptable”, lo mismo que el ataque de Toni Albá contra la actriz Carmen Machi por haber firmado un manifiesto federalista. En este del federalismo, la idea era que la izquierda invertida española lo había abandonado como lo había hecho con la defensa de la clase trabajadora, y que por lo tanto, no quedaba con quien hablar. Otra cuestión es que una vez Cataluña haya determinado su propia opción, se trabaje por una federación cuyos contenidos tendrían que ser lo más democrático e igualitario posibles.
Nadie había visto en Cataluña problemas de “opresión” e y menos de “agresión” con los castellanoparlantes, de manera que lo habían declarado algunos “barones” de la marca “socialista” como Marcelino Iglesias, José Bono o Francisco Vázquez, estableciendo similitudes con la situación de los judíos en Alemania, resultaba aberrante e insultante. Una demostración de ruindad moral y de hasta podían llegar gente que por algún misterio, se seguía llamando a sí misma “socialistas”. El acto se desarrolló en castellano y catalán, y entre los presentes de procedencia emigrante, la opinión era más bien distinta. Algunos como Juan Montero subrayó precisamente lo contrario, que la antigua clase obrera catalana era la que le había iniciado en las ideas y la defensa de los trabajadores. Se habló para recordar que federalista fue Pi I Margall, por cierto el único presidente de un gobierno español, pero que la izquierda española había dejado de ser federalista lo mismo que había dejadazo de ser obrerista. Por supuesto, cuando los pueblos puedan hablar en su propio nombre, lo ideal sería una Unión de Repúblicas socialistas Ibéricas en conexión con unos Estado socialistas de Europa, un hilo “utópico” que nos llevó a dos puntos interesantes. Primero, a señalar que no solamente Cataluña estaba moviendo los cimientos del “Estado de las autonomías” por el que se reafirmó un nuevo centralismo de la España unitaria a la fuerza y bajo los imperativos de un bloque reaccionario cada vez más indigno e insoportable. El segundo planteó que el hecho de que algo así parezca un sueño imposible demuestra el atraso de las condiciones subjetivas ya que, de haber existido una izquierda digna de este nombre, seguramente estaríamos ya en vista de un gobierno universal que tendría que actuar ya con emergencia para contra los atentando que los mercados y el gran dinero estaban conduciendo al Planeta Tierra, sobre el cual la supervivencia ecológica está en pleno riesgo.
Esta historia viene de lejos, y va para largo. Aparece en los momentos de (re)movilización social, cuando el pueblo exige la palabra. A la pregunta tan extendida sobre, ¿porqué ahora?, la respuesta es, ¿porqué no ahora? Ahora se dice porque le conviene a CiU, y algo de cierto hay. CiU se quiere vestir con la “estelada”, pero no es menos cierto que este le está trayendo más problemas que otra cosa. Para gente tan prudente como Mas o Pujol se trataba de no pagar la factura del expolio neoliberal Estamos ante una cuestión que se desarrollará por un tiempo muy largo, y sobre la que habrá que volver tantas veces como sean necesarias. Una cuestión que es sin duda muy compleja, y que por ello nos obliga a establecer unos criterios fuertes de principio… Se estableció un paralelismo entre el nacionalismo sin Estado con el feminismo. Si el machismo no fuese tan potente y tan opresivo, el feminismo seguramente no existiría de la misma manera. El nacionalismo catalán cuando no se olvida de la injusticia social es un nacionalismo obligado frente a un nacionalismo español cuyo historial de atrocidades es conocido. El españolismo franquista o neofranquista ha dejado de dar miedo, y se ha mostrado como un obstáculo para cualquier avance democrático y social, y por lo tanto, Cataluña o cualquier otra nación sometida tiene todo el derecho del mundo a decir sobre su destino. Un destino a conquistar junto con otros pueblos, y que desde luego no pasa por ser miembro de una UE que está convirtiendo soberanía nacional en una palabra vacía.
Es imposible en un artículo breve recoger todo el caudal de razones y de argumentos que se ofrecieron en un debate que comenzó poco después de las 19 horas de para acabar al filo de las 21. Pero por sí mismo demostró la enorme importancia de este tipo de acto en el que gente de diversas generaciones y procedencias pudieron decir la suya, y poner en común lo que les unía. Ni una sola voz se manifestó contra el derecho a decidir, y todos coincidieron en que tal derecho tenía que estar al servicio de la libertad y de los derechos sociales. Los mismos que la derecha catalana y española, en perfecta consonancia con los amos del mundo, tratan de destruir.
(1) Por cierto, en el artículo anterior “Notas para una conferencia…”, el corrector cambió por Boi por Boni Ortiz, uno de los luchadores más veterano y cultos del Reino de Asturias, vaya broma, etc.
*Militante de Izquierda Anticapitalista