20 de enero de 2013

La unidad en la rebelión democrática, no en frentes nacionales


José Miguel Nuin Moreno  (coordinador IUN-NEB)
La actual fase de desarrollo del capitalismo ha empujado a numerosos estados europeos, a sus modelos de pactos sociales y a su funcionamiento político como democracias representativas, a un escenario de crisis profunda y acelerada.

Los clásicos estados-nación, y la política que en ellos se ha venido desarrollando, están hoy crecientemente desacreditados ante una ciudadanía que observa, entre el desconcierto y la indignación, cómo sus democracias representativas son impotentes ante los dictados de los mercados y el capitalismo global. 


Unos mercados que han secuestrado instituciones claves para la toma de decisiones, como el Banco Central Europeo, que disponen de medios para someter la política democrática a sus dictados, y que han decidido imponer una drástica devaluación del modelo social europeo en el marco de desarrollo del capitalismo global.

Este proceso se está imponiendo con singular agresividad en algunos estados del sur de Europa. Es el caso de Grecia, Portugal, Irlanda, Italia o España. Con la crisis de los estados-nación aparece la crisis de la política y de los pactos sociales gestionados en ese marco durante décadas. Es la deslegitimación de una política incapaz de defender frente a la dictadura del capital los derechos democráticos, sociales y laborales.

 Estamos por lo tanto ante una crisis económica, social, política y democrática. Una crisis en definitiva del cauce de la democracia representativa como mecanismo para alcanzar pactos sociales y garantizar su cumplimiento. Desde IU defendemos que la forma adecuada de encarar esta crisis sistémica pasa por politizar el conflicto social mediante una participación masiva de la ciudadanía en la lucha democrática.
Estamos hablando de democracia participativa y rebelión democrática. Estamos hablando de una amplia y masiva unidad social, ciudadana y de clase que dispute la hegemonía al neoliberalismo y defienda la democracia y los derechos sociales.

Pero en este contexto de crisis y lucha aparecen también propuestas que persiguen articular procesos de unidad diferentes, tanto en su composición como en sus objetivos. En el caso del Estado Español por un lado están quienes reclaman una unidad amnésica y vacía de alternativas (el discurso de navidad del Rey es un ejemplo), y por otra parte están también quienes señalan a España como el origen fundamental de la crisis y la independencia como su solución milagrosa.

Este es el caso del nacionalismo neoliberal de CIU, responsable político junto al bipartidismo de la crisis, pero también puede llegar a serlo de algunos nacionalismos que se reclaman de izquierdas.
Precisamente ahora en Cataluña hemos visto como ERC ha pactado con CIU la próxima e inmediata agenda política del gobierno catalán. ERC ha pactado con una partido neoliberal porque su prioridad no es la lucha política e ideológica contra el neoliberalismo, es la independencia.

Por ello, su política de alianzas se establece con la burguesía y oligarquía catalanas, no con la mayoría social trabajadora catalana y del conjunto del Estado.

Quien proclame que el origen o la causa fundamental de la crisis-estafa que padecemos es el Estado Español, o quien afirme que la solución a la crisis-estafa es por si sola la independencia, está realizando un análisis de la crisis del capitalismo y de sus salidas separado y diferenciado del que hacemos desde la izquierda transformadora.
Desde la izquierda transformadora afirmamos que el origen de la crisis es el propio sistema capitalista, y sus políticas de desigualdad, y que la solución pasa por un cambio estructural que debe conllevar que el poder económico sea sometido al poder de la ciudadanía y de la democracia. 

La izquierda transformadora estatal reconoce y defiende el derecho a decidir de las naciones que conforman el Estado Español, pero al mismo tiempo rechazamos y denunciamos como falso y equivocado sostener que simplemente la independencia, por si sola, pondrá fin a la crisis, la pobreza, el paro y la desigualdad.
La solución a la crisis provocada en España por las políticas neoliberales no pasa por esas mismas políticas neoliberales aplicadas en unos nuevos estados-nación independientes.

Necesitamos la movilización social, necesitamos una rebelión democrática, general, unitaria y masiva. La necesitamos en Cataluña, Navarra, Euskadi, España y Europa.

Movilizaciones generales construidas desde la unidad y solidaridad de todos los sectores y personas afectados por la crisis-estafa neoliberal. 

Unidad y solidaridad de los trabajadores del sector público con el privado, de los trabajadores ocupados con los desempleados, de las personas autóctonas con las personas inmigrantes, de los mayores con los jóvenes, de los trabajadores con contrato fijo con los precarizados, solidaridad de los trabajadores de diferentes sectores, empresas y territorios, y unidad y solidaridad también en la movilización con los nuevos sectores víctimas de la crisis como son los pequeños empresarios y los autónomos.

 Unidad y solidaridad en definitiva de la mayoría social trabajadora  en el conjunto del Estado.
 En la huelga general del 29-M se vislumbró la potencia y energía social que es capaz de desplegar una lucha social con estos componentes de unidad y solidaridad. 

 La izquierda tiene la responsabilidad y la obligación de impulsar y organizar procesos de unidad, convergencia y suma en la movilización contra el neoliberalismo, como fundamental responsable de la crisis.
 Debemos trabajar e impulsar esa unidad a todos los niveles sectoriales y territoriales, y no en frentes nacionales que ignoran o desprecian la imprescindible unidad social, ciudadana y de clase contra el neoliberalismo.