19 de enero de 2013

Miliki y los otros circos

Mariano Asenjo (Mundo Obrero)
Ha fallecido Miliki, glosado hasta la saciedad como uno de los autores intelectuales del famoso “¿Cómo están ustedes?”. La amplia repercusión que ha tenido la noticia del óbito nos traslada a otra pregunta, ¿aparte del clan Aragón, han existido otros payasos en España? Y la respuesta es que sí, que tenemos una amplia tradición circense, pero que el mayor éxito de los Aragón en su historia más reciente fue la disneylización del circo, siendo ese hecho el que ha marcado distancia y diferencias con el resto de la troupe.


En lo personal, lo que más me gustaba de los payasos de la tele eran las apariciones del Sr. Chinarro, personaje interpretado por el actor Fernando Chinarro en el programa de televisión El gran circo de TVE, y a cuyo influjo no he debido ser el único en someterme como telespectador, pues ha dado nombre incluso al grupo sevillano de estilo indie, formado en torno a 1990. Aquellas apariciones del actor e intelectual de izquierdas que comenzaron en 1973, supusieron una explosión de popularidad, a pesar de su ya larga carrera en el mundo de la interpretación. Durante nueve temporadas dio vida al Señor Chinarro, el personaje gruñón y malhumorado víctima permanente de las bromas y objeto de mofa de Gaby, Fofó y Miliki y Fofito.

El circo, un arte que hunde sus raíces en la antigüedad y que está en la base de las demás artes escénicas, de las que también se alimenta, alcanzó su periodo de esplendor en España en el siglo XIX y buena parte del XX. En los años anteriores al alzamiento fascista del 36, en nuestro país, más de una treintena de locales programaban espectáculos circenses de forma frecuente, además de contabilizarse más de cincuenta circos recorriendo el país. No obstante, el desprestigio y la decadencia del circo llegó, entre otros motivos, con su estigmatizada consideración de actividad ferial.

Algo de esto era contado por la compañía Baro D'Evel en el espectáculo << 'Ï' >> que, hace un par de años, reflejaba con un formato de nuevo circo la realidad de los campos de refugiados y las penurias de los exiliados españoles a partir de un uso distinto de los malabares. Así, ocho acróbatas fueron filmados en la nieve de los Pirineos, en el recorrido que hicieron muchos exiliados de camino a Francia, para luego ser presentado en escena en forma de videoproyecciones. La técnica teatral y circense del payaso estaba muy presente en << 'Ï' >>, “un espectáculo donde se ríe y donde también se puede llorar”, precisaba Blaï Mateu Trias, el coautor de la pieza.

Aunque ha sido Valencia la región española de la que han salido más payasos. Madrid, y en concreto el Puente de Vallecas, fue también origen de artistas circenses como los bien conocidos Pompoff y Thedy hijos del clown Pepino (origen de la saga Aragón), enormemente populares en España. Menos conocidos que éstos fueron sus hijos, los payasos Nabucodonosorcito y Zampabollos, a pesar de mostrar un humor más fino que el de sus progenitores. O quizá por eso. En cuanto a Emig (Emilio Aragón), el hermano mayor, y padre de Gaby, Fofo y Miliki murió en Madrid en 1946.

Durante la guerra civil esta familia, como tantas otras, lo pasó mal y a punto estuvieron de terminar trágicamente. Pompoff había sido, antes de la guerra, el primer presidente de la Asociación de Artistas Españoles de Variedades, perteneciente a la UGT y acabada la guerra, Pompoff, Thedy, Emig. Nabuconodosorcito y Zampabollos fueron detenidos, acusados de haber actuado en los frentes y de haber colaborado en la construcción de un refugio que abrieron en su casita del Puente de Vallecas. El fiscal pidió pena de muerte pero, según se cuenta, un capitán que los admiraba se ofreció a defenderlos, y al final salieron absueltos después de pasar seis meses en la cárcel.

No obstante, si hablamos de payasos españoles, es imposible eludir a Charlie Rivel, nombre artístico de Josep Andreu, nacido en Cubellas (Barcelona), en 1896 y fallecido en 1983. Fue uno de los payasos más famosos de la historia del circo. En 1971 figuró entre los payasos a los que Federico Fellini rindió homenaje en su película I Clowns. Su nombre artístico, Charlie Rivel, fue un homenaje a Charlie Chaplin.

Dos anécdotas jugosas resumen al gran Charlie Rivel. Corre de boca en boca, entre payasos, que ganó un concurso de imitadores de Charlot, a pesar de que el propio Charles Chaplin participaba en él de incógnito. Al finalizar el concurso, Chaplin se acercó a Rivel, y le dijo: "¿Es usted quien me imita a mí, o soy yo quien le imita a usted?".

La segunda -ocurrida ésta ante testigos-, narra la escena de una de sus entradas en la pista del circo y, no habiendo comenzado aún su actuación, un niño empezó a llorar desesperadamente. Charlie no podía empezar su actuación pues el público estaba más pendiente del llanto del niño que del payaso. Charlie se acercó cautamente hacia el niño para hacerle una caricia e intentar calmarlo, pero el efecto fue el contrario y el niño empezó a llorar aún con más fuerza. Rivel se retiró hacia el centro de la pista y empezó también a llorar... Con eso bastó. El niño se calló en el acto y Rivel continuó llorando. Cuando, todavía lloroso, se volvió a acercar hacia el niño, ya totalmente calmado y mirándolo electrizado, la criatura se sacó el chupete de la boca y se lo dio a Charlie, en un acto de solidaridad primigenia. El llanto de Rivel se agotó y el público arrancó en aplausos. El payaso aceptó el ofrecimiento del niño y, hoy, aquel chupete histórico se conserva entre las vitrinas del Museo Charlie Rivel de Cubellas.

Entre las canciones de ‘Con perdón de los payasos’, el segundo disco (1992) del grupo Boikot, se encuentra ‘Serrín-de-madriz’: “Este circo se levanta / Con payasos en batín / Serrindemadriz / Con las rosas de Moncloa / Mueve el barro la lombriz / Serrindemadriz / Una oveja descarriada, hay que cogerla / Vuelta al redil / Esa oveja adelantada / Puede enseñar a conducir”. El grupo madrileño evocaba a Ramper (Ramón Álvarez Escudero 1892-1952), el payaso más conocido de la II República. Era famoso por sus números cómicos en los que ironizaba sobre España, la situación política, el futuro de la Guerra Civil y avisaba de la caída de la ciudad coreando “Serrinde-madriz”, mientras echaba serrín al auditorio; o aquel otro número en el que preguntaba “¿saben ustedes cuál es el jabón que prefiere el rey Alfonso?”… y desvelaba la respuesta entre risas: “Sales de España”... El smoking rojo lo adoptó tras la muerte de su hermano. A su vez, la muerte de Ramper sucedió sin fantasías, la noche de Reyes de 1952. Arruinado. Como otros tantos artistas de circo cometió el error de convertirse en empresario…

Hubo un tiempo, aunque hoy nos parezca mentira, que el circo no tenía competidores. De hecho, el mayor problema que podían encontrarse los circos era la competencia de otros circos, en algunas ocasiones llegaron a juntarse hasta diez carpas en la misma ciudad al mismo tiempo. Y es que, el circo era un lugar mágico, con mujeres ligeras de ropa (cuando la censura lo permitía), con sus “extranjeros” exóticos, con sus animales salvajes y peligrosos y, claro está, con sus divertidos payasos que entonces hacían espectáculos para todos los públicos, no sólo el infantil.

El circo era un lugar en el que uno podía olvidarse por unas horas de la triste realidad. El estilo característico de nuestros ‘narices rojas’ es el del payaso hablador, comunicativo, verborreico e interpelador con el público: los Tonetti, los Rudi Llata… Daba igual que casi todo fuera falso. Tanto daba que las “bestias salvajes” fueran pobres animales desnutridos, o que el popular “chino” Li-Chang se llamara Juan Forns Jordana y fuera de Badalona mientras que el famoso “derviche hindú” Daja-Tarto se llamara Gonzalo Tortajada y naciera en Cuenca.

Ni siquiera la alta sociedad se resistía al encanto del Circo. En una ocasión, se encontraban el circo Price y sus espectadores esperando la anunciada venida de Carmen Polo, que se retrasaba. Cuando el director quiso anunciar que iban a empezar el espectáculo sin ella, Millán Astray, fundador de la legión, bajó a la pista hecho una furia. La sangre no llegó a la arena porque el director salió corriendo como si le fuera la vida en ello, y es posible que así fuera...

De esa época oscura surgieron grandes personalidades que llegaron a ser muy populares. Y es en estos años cuando apareció con fuerza José Rocafort Mir, más conocido como Fassman, el hombre del año 2000. Fassman era un “mentalista” que afirmaba haber recibido sus poderes de una ancestral tradición pirenaica. Posteriormente fundaría el Instituto Fassman dedicado al estudio de los “fenómenos paranormales”. Este instituto se hizo famoso al afirmar que habían llegado a “pesar” el “aura”. Fassman era el más famoso de los cientos de “mentalistas” que maravillaban al público transmitiendo información mediante sus poderes telepáticos. Tan popular se hizo este tipo de espectáculos que nuestro popular payaso Ramper creó uno propio basado en ellos, aunque desmitificador, pues en definitiva todo lo que hacían los “mentalistas”, “hipnotizadores”, “telépatas”, etc., no pasaban de ser trucos ingeniosos.

El ámbito de la literatura siempre ha reservado sus pequeños –y no tan pequeños- espacios para el mundo del circo y sus payasos. Grandes escritores como León Felipe, Mario Benedetti o el alemán Heinrich Böll, con su soberbia novela ‘Opiniones de un Payaso’, han utilizado las carpas circenses para mover sus tramas y hacer volar sus versos. En el caso de León Felipe, con su poema ‘El payaso de las bofetadas’, ensaya una suerte de triple salto mortal en cuya pirueta mueve a Don Quijote, a Cristo y al payaso como figura alegórica…

Pero... Don Quijote... ¿está loco y vencido?
¿No es un héroe?
¿No es un poeta prometeico?
¿No es un redentor?
- Silencio! ¿Quién ha dicho que sea un redentor?
Está loco y vencido y por ahora no es más que un clown… un payaso...
Claro que todos los redentores del mundo han sido locos y derrotados.
... Y payasos antes de convertirse en dioses. También Cristo fue un payaso. Los que le abofetearon siempre...
Los grandes empresarios eclesiásticos que han vivido de la divina resistencia de Jesús para las bofetadas ahora quieren
hacerlo Rey... Rey de verdad, con cetro de oro, duro de verdad...
Ya le han explotado bastante como clown, como Rey de pantomima…