15 de marzo de 2013

Desconcierto

Benito Rabal (Mundo Obrero)

Ultimamente abrir la prensa, escuchar las noticias en la radio o verlas en la televisión, es sumirse en el desconcierto más absoluto.

Una ministra con aire de mosquita muerta –que ya se sabe, son las peores moscas– a pesar de su aspecto pulcro y su ideología defensora de la familia de toda la vida donde la matrona es equiparable a una celosa ama de llaves, resulta que no se había enterado que en su garaje se guardaba un Jaguar y otros automóviles de lujo y peor procedencia.

Ni tampoco que sus viajes familiares y comuniones varias habían sido costeadas por individuos de sospechosa calaña a los que además nunca había visto, aunque sí había ayudado para que sacaran beneficios en públicos encargos. Sin embargo ahí sigue, de ministra y no sólo eso sino que, con la mirada baja -no por vergüenza dicen sino por timidez-, aparece en público asegurando que ella no tiene nada que ver porque prueba de ello es que el presidente del gobierno la apoya y además el que se ría –aunque sea para llorar– es un machista. Y ahí sigue, de ministra.

Un mozalbete alto, jugador de balonmano metido a Duque y, como bien acostumbra la aristocracia, a chorizo, se ha guardado varios milloncejos de dinero público en el bolsillo a cambio de nada y aún se le ve andar por la calle con guardaespaldas pagado por nosotros porque como es duque y marido de la infantona pues es de la casa real y por eso tenemos que protegerle mejor que a los linces y ya no digamos a la humanidad. Y ahí sigue de duque con escolta y lo que es peor, se habla de él pero no de quienes le dieron el dinero se supone que por ser duque o mejor dicho, yerno del rey que algo tendrá que ver, digo yo.

Un tesorero de un partido adalid de la patria y la honradez resulta que se dedicaba a ahorrar millones en Suiza y a repartir sobres en dinero negro a los mismos que exigen a la ciudadanía que paguen todos y cada uno de los injustos impuestos, injustos no porque lo sean en sí, sino por la poca prestación que los ciudadanos reciben a cambio de éstos. Además los responsables del partido defensor de la decencia y la moral, dicen que le habían despedido hacía mucho, luego que no, luego que sí, y luego que no se sabe. Y de repente, tras meses de desayunarse uno con el mismo caso en primera página, resulta que llega un juez y sentencia que está abriendo una vía para intentar investigar los papeles secretos del tesorero. Y ahí sigue el tesorero en su casa, los millones –nuestros millones, porque el dinero también era nuestro como siempre– en Suiza y los que han pillado cacho, diciendo que no y sobre todo que es falso, es falso, es falso, aunque sea verdadero.

Y no sigo enumerando cosas porque se me acaba el espacio, aunque haberlas, háilas. Pero insisto que todas estas noticias me sumen en el desconcierto. Si ante tantas pruebas de saqueo de lo público hay tantos cuidados en hacer que la ley actúe, digo yo ¿no debía transcurrir el mismo largo tiempo y los mismos trámites eternos cuando se aborda por ejemplo el corte de suministro eléctrico a una familia que no ha podido pagar el recibo? ¿No debía de investigarse más por qué alguien no ha podido pagar su hipoteca antes de desahuciarle?

Al fin y al cabo los casos de la ministra, el duque y el tesorero se refieren a robos de lo público, de lo que es de todos, y lo otro a los perjudicados precisamente por esos robos.

¿Lo veis? Total y absoluto desconcierto.