28 de marzo de 2013

Los fallos en la comida agotan la paciencia de la oposición, que se une para echar a Mediterránea


Los fallos en la comida agotan la paciencia de la oposición, que se une para echar a Mediterránea

PSN, ARALAR-NABAI, BILDU E I-E URGEN AL GOBIERNO DE UPN A RESCINDIR EL CONTRATO A LA ADJUDICATARIA
La empresa dice que su servicio ya es bueno, deja sin respuesta las preguntas en el Parlamento y pide controlar el reparto de bandejas
M. GONZÁLEZ - Jueves, 28 de Marzo de 2013 - Actualizado a las 05:04h
FUENTE: DIARIO DE NOTICIAS DE NAVARRA

Mariano Muñoz, con directivos de la empresa en el Parlamento.
Mariano Muñoz, con directivos de la empresa en el Parlamento.

La paciencia por las incidencias en la comida hospitalaria ya se ha agotado. La oposición, excepto el PP, aunque incluso este grupo elevó ayer el tono de sus exigencias a Salud para que intervenga, se unió para reclamar al departamento la rescisión del contrato a Mediterránea de Catering. Tras la retirada del decretazo sobre atención continuada y urgente, esta es la segunda ocasión en que los grupos con opción a gobernar, coincidieron en reclamar a Salud la rectificación de una decisión, en este caso la retirada del servicio de alimentación a la citada empresa tras la avalancha de incidencias y quejas de pacientes y profesionales del Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea. Los grupos responsabilizaron a la consejera de Salud, Marta Vera, y a la presidenta del Gobierno foral, Yolanda Barcina, de lo sucedido hasta ahora y de las decisiones futuras.
PAMPLONA. Representantes de Mediterránea de Catering, encabezados por su presidente y director general, Mariano Muñoz, acudieron ayer al Parlamento a petición de UPN para explicar en una sesión de trabajo en la Comisión de Salud el funcionamiento del servicio externalizado en el CHN. Muñoz convirtió su exposición en una sesión más publicitaria que informativa y dejó sin respuesta la mayoría de preguntas concretas realizadas. Los escasos apuntes de autocrítica no satisficieron a los grupos de oposición, que criticaron al responsable de la empresa por obviar las cuestiones más espinosas, como las causas de la sanción impuesta por Salud, recurrida por la empresa, aunque Muñoz emplazó al departamento a precisar en qué términos, y repartir culpas sobre las incidencias, una estrategia de la que no escapó ni el mismo departamento. No renunció tampoco a mencionar la teoría del sabotaje, aunque informó de que no presentará denuncia tras su acusación como anunció el pasado 1 de febrero.


OLVIDOS Muñoz inició su alocución lamentado "los incidentes" y destacó que, a su juicio, nunca ha existido riesgo para la salud de los pacientes. En este punto obvió sucesos relatados por las técnicas dietistas como el emplatado de arroz para un paciente alérgico a este alimento, las descompensaciones de glucemia referidas por diabéticos debido a la inadecuación de la dieta, lo que llevó a uno de ellos a declararse en huelga de hambre, o la detección de Listeria monocytogenes en un producto adquirido a un suministrador externo.
"Llevamos 25 años haciendo bien nuestro trabajo. Y Navarra no es ni debe ser una excepción", dijo. Tras hacer una defensa del sistema de línea fría, modelo que ningún grupo ha cuestionado en estos meses, volvió a insistir como han hecho representantes de la empresa y Salud, en la necesidad de un periodo de adaptación, que llegó a fijar ayer en tres meses, dato que hasta ahora no había sido expuesto.
Destacó como novedad en Pamplona la incorporación de carros de regeneración de alta tecnología para la distribución de los menús y reclamó que sea su empresa la que los reparta a los pacientes. "La distribución de los menús hasta el paciente no la supervisamos ni realizamos nosotros, sino el personal de Enfermería. El proceso de distribución de línea fría permite rectificar las incidencias que puedan surgir aunque en Navarra esta capacidad se reduce, pues no disponemos de la capacidad de gestión de todo el proceso", dijo para atenuar su responsabilidad.
Muñoz cifró en más de 5 millones de euros el coste de remodelación y acondicionamiento de la cocina central, pero no concretó la cuantía exacta, una cifra que oscila según la proporcione Salud o la empresa. Además, presumió de haber creado 111 puestos de trabajo y de contribuir a dinamizar la economía navarra al mantener a los proveedores del CHN, afirmaciones que provocaron enojo en la oposición y tanto Aralar-Nabai como Bildu e I-E recordaron que en el antiguo servicio trabajaban el doble de personas.
En cuanto a las incidencias, destacó que la incorporación de la línea fría en el CHN ha sido especialmente difícil por tener que implantarse al mismo tiempo en tres centros hospitalarios, a distintas distancias de la cocina central. "Este proyecto ha supuesto un difícil reto que ha requerido un periodo de rodaje durante el cual se han producido incidencias no deseadas". Muñoz admitió haber cometido "errores", sobre todo en las primeras semanas como consecuencia de la adaptación, pero volvió a apuntar al personal, en este caso a parte de la plantilla de Enfermería, como responsable al no querer colaborar en la privatización.
MUÑOZ CULPA A SALUD Sin citar al autor de las declaraciones, Muñoz afirmó que el 8 de marzo se dijo en la Comisión de Salud que Mediterránea comenzó su actividad sin libro de dietas, una información proporcionada por el jefe de Nutrición y Dietética del CHN, Javier Olóndriz, quien explicó que las dietas no fueron validadas hasta el 4 de marzo y que las correcciones de Salud no fueron incorporadas en su momento por la empresa. Su responsable desmintió a Olóndriz y afirmó que el 17 de enero el equipo de dietistas dio "su OK". Y apuntó de nuevo a Nutrición y Dietética al afirmar que con la puesta en marcha comprobaron que "muchos de los platos indicados por el equipo de dietistas eran incompatibles con el sistema de línea en frío. De ahí que se produjeran tantas incidencias". Como explicación a los errores, también afirmó que en las primeras semanas hubo que reajustar el sistema informático del CHN al programa de Mediterránea.
Tras este reparto de culpas, enumeró las medidas adoptadas por la empresa para evitar incidencias: ajuste de las líneas de potencia de temperaturas de los carros, reunificación de las variantes de los platos disponibles "con el consenso del equipo de Nutrición y del equipo endocrino del CHN" y el establecimiento de siete áreas de mejora. "Desde hace cuatro semanas existe normalidad en el servicio", dijo, aunque la foto de la izquierda refleja lo contrario.
En el turno de intervenciones, los grupos realizaron una batería de preguntas que quedaron sin respuesta en su mayoría, pues Muñoz empleó el tiempo en un nuevo alegato de su firma. "Nuestra paciencia se ha agotado, dimos un plazo razonable para que las cosas empezaran a ir bien, pero hoy pedimos la rescisión del contrato", demandó Samuel Caro (PSN), quien criticó a Muñoz por "echar la culpa a todos los demás". "Han venido a instancias de UPN a lavar su imagen. Su responsabilidad es dar un buen servicio y son incapaces, pero la responsabilidad última es de Salud, que sigue sin rescindir el contrato", reprochó Bakartxo Ruiz, de Bildu. Asun Fernandez de Garaialde (Aralar-NaBai) expresó su preocupación "por la seguridad de la comida" y criticó el "oscurantismo". Marisa de Simón (I-E) acusó a Salud de "falta de previsión y control".