31 de marzo de 2013

Una hueste de un millón

Rafel Pla / Mundo Obrero
Con pocos días de diferencia, un millón de personas firmamos en Internet pidiendo la dimisión del Gobierno de Rajoy, y más de un millón enviamos correos electrónicos instando a la toma en consideración de la ILP contra los deshaucios hipotecarios. Cuando escribo ésto, lo segundo se ha conseguido (aunque aún falta su tramitación), lo primero todavía no ¿Se habrá cumplido cuando ésto se publique?


Ciertamente no es la primera vez que se producen firmas masivas en Internet, y la misma ILP contaba no con un millón, sino con más de 1.400.000 de firmas manuscritas. Pero no hemos de subestimar el simbolismo de que se supere la cota del millón en acciones ágiles como las que permite Internet. Ello indica la virtual existencia de una hueste, de un ejército civil y pacífico de un millón de ciberactivistas capaces de unirse rápidamente para defender sus posiciones en Internet. Ello ha sido posible, claro, por la confluencia de dos hechos: la masiva utilización de Internet y la masiva indignación contra la política del Gobierno, contra la corrupción que le rodea y contra los bancos que arrojan a cientos de miles de personas de sus hogares. Porque si esa política produce personas indignadas, Internet facilita que su indignación no se queda aislada, rompiendo los monopolios mediáticos y tejiendo redes de comunicación alternativa.

En el contexto de una crisis institucional con pocos precedentes, con un desprestigio compartido por quienes detentan el poder político y económico, por la monarquía, el gobierno y la banca, sólo el desarrollo de un tejido social alternativo, que Internet ayuda a enhebrar, posibilita que la indignación fragüe en una alternativa popular hacia un proceso constituyente democrático en vez de deslizarse hacia el fascismo o la resignación ante salidas "bancocráticas" presentadas como "tecnocráticas".

Esos peligros, naturalmente, siguen existiendo, al tiempo que la continuación de la política de recortes de derechos iniciada por el gobierno de Zapatero-Rubalcaba e intensificada por el de Rajoy. Pero sabemos que no estamos inermes, que no tenemos por qué resignarnos, que, como dice "Anonimous", somos legión, y podemos continuar desarrollando la movilización social, en las calles, en la plazas y en el ciberespacio, y poniendo en pie una alternativa política frente al latrocinio y la expoliación capitalista, en defensa del 99% de la ciudadanía