1 de abril de 2013

Destruir Álava por cinco años de gas natural







EL FRACKING Y EL PELIGRO DE UNA NUEVA “FIEBRE DEL ORO” QUE PASARÁ FACTURADestruir Álava por cinco años de gas naturalEl espacio que abarca la zona de exploración ENARA coincide con el de uno de los acuíferos más importantes del País Vasco, el acuífero de las calizas de Subijana.

La era de la economía de los hidrocarburos está llegando a su fin. El petróleo y el gas natural se acaban, y el planeta tendrá que buscar otras fuentes energéticas para mantener los logros conseguidos durante esta era. Se habla continuamente de desarrollar las energías renovables, y de respetar el medio ambiente, pero los hidrocarburos se resisten a desaparecer.

Los pozos de petróleo superligero de Arabia Saudí y de otros países de la OPEP están llegando al final de su explotación, y los nuevos hallazgos de hidrocarburos son de petróleos pesados y extrapesados, o de gases no convencionales, con lo que su extracción y refinado son cada vez más caros, y países como España, que deben importar casi la totalidad de los hidrocarburos que consumen, tienen unos costes energéticos cada vez mayores y aumentos del déficit comercial.

España no quiere ser ajena a la carrera por explotar las últimas reservas de hidrocarburos, y la posible existencia de zonas de pizarra con burbujas de gas natural en la zona conocida como Cuenca Vasco-Cantábrica ha hecho que varias Comunidades Autónomas del norte peninsular –con excepciones como la de Cantabria, que ha rechazado el fracking- se lancen a construir pozos, en una nueva 'fiebre del oro' que puede tener consecuencias muy negativas para la sociedad.

La explotación en el País Vasco

El Gobierno Vasco ha solicitado construir varios pozos de sondeo en la zona denominada permiso ENARA, que ocupa 75.852 hectáreas en las provincias de Álava y Burgos; recientemente se ha autorizado la construcción de dos pozos de exploración en el término municipal de Vitoria-Gasteiz. El objetivo es comprobar si la utilización de la fractura hidráulica resulta rentable.

En las explotaciones no convencionales, el gas está contenido en estratos de roca poco porosa y de poca permeabilidad, cada burbuja de gas es independiente, y es imprescindible romper la roca para conseguir cantidades suficientes para que la explotación sea rentable. Para romper la roca se utilizan explosivos para crear pequeñas grietas, y la fractura hidráulica, o fracking, que consiste en bombear un fluido (agua con un agente de apuntalamiento y productos químicos) a una elevada presión para abrir y extender las fracturas, y liberar el gas.

El operador de los dos pozos de exploración será la Sociedad de Hidrocarburos de Euskadi, S.A. (SHESA), una sociedad pública dependiente del Ente Vasco de la Energía (EVE), que formará para dicha exploración una sociedad con las empresas privadas Geyco Energy (36%) y con Cambria Europe (20%).

Según José Ignacio Hormaeche, director general del Ente Vasco de la Energía en la anterior legislatura, el coste de la exploración será "50 millones, 25 millones de euros cada uno de los dos pozos de exploración" y el "dinero público, será el 44 por ciento de esos 50 millones estimados del coste de las dos exploraciones", por tanto, la exploración costará al Gobierno Vasco, a las personas que viven en el País Vasco, 22 millones de euros, la mayor parte presupuestados en 2012, según lo dicho por José Ignacio Hormaeche, "lo que el EVE va a aportar a SHESA en el año… según está en el presupuesto 2012 son 29 millones de euros, de los cuales 21 millones van a ser la aportación que va a hacer SHESA este año para la parte de los pozos de exploración que está previsto". Sin embargo, el anterior lehendakari de la CAPV, Patxi López, tras visitar un yacimiento en Dallas, anunció en octubre de 2011, que la inversión en pozos de exploración sería de 100 millones de euros, por lo que todavía no está claro por cuánto nos va a salir el desarrollo de la exploración.

Y aunque "no hay dos yacimientos que sean exactamente iguales, ni que sean idénticos y, por lo tanto, no se pueden extraer conclusiones de otros casos o de otros yacimientos que haya podido haber en el mundo anteriormente" (Xabier Garmendia, viceconsejero de Industria y Energía del Gobierno Vasco de Patxi López), resulta que estamos ante "un proyecto que puede tener un valor de 30.000 millones de euros y que puede suponer una importante oportunidad para nuestras empresas vascas" ya que "se estima que el gas recuperable en Gran Enara está en torno a los 184,5 bcm, lo que viene a representar el consumo de cinco años de todo España y el de unos 60 años del País Vasco" (Bernabé Unda Barturen, Consejero de Industria, Innovación, Comercio y Turismo del anterior Gobierno Vasco).

La Plataforma Fracking EZ Araba ha explicado que "en el mundo de las explotaciones de hidrocarburos se distingue entre reservas posibles, probables y probadas", y considera que los 180.000 millones de metros cúbicos de gas que pueden extraerse de ENARA pueden ser "un globo sonda mediático para generar un estado de opinión favorable a su explotación", y ponen como ejemplo las rebajas en las estimaciones de gas recuperable en años sucesivos, que van desde el 41% en Estados Unidos hasta el 90% en Polonia.

Daño ambiental y contaminación

También han calculado, basándose en el promedio de extracción de pozos extractores en funcionamiento, que para extraer los citados 180.000 millones de metros cúbicos de gas harían falta más de 2.000 pozos de extracción. Cada pozo de exploración ocupa una superficie de 100 x 100 metros, y necesita la construcción de caminos por los que transiten los camiones que surtan de materiales y retiren los residuos generados, por lo que el suelo de la Llanada Alavesa quedará muy dañado.

"La memoria medioambiental -de los pozos de exploración- nos dice que el agua con aditivos que se va a quedar en el subsuelo es el 89%, porque el factor de recuperación esperado es nada más que el 11%, con lo cual, se nos quedarían debajo del suelo, alrededor de 31 millones y pico de litros de agua contaminados" (Mikel Otero Gabirondo, de la Plataforma Fracking EZ Araba).

Entre los aditivos de los lodos de perforación que no se recuperarán y contaminarán el subsuelo, podremos encontrar: Hidróxido potásico, Hidróxido de sodio, Bicarbonato sódico, Carbonato sódico, Goma Xanthan (VISCO XC 84), Barita (BaSO4), Bentonita, Acrilato/acrilamida (POLIVIS PW9), AVAGREEN LUBE, varios de los cuales son peligrosos para el agua, y por tanto, para la vida.

Sólo con lo dicho ya habría motivos suficientes para rechazar tanto la exploración como la posterior explotación, pero hemos dejado para el final lo más preocupante.

El espacio que abarca la zona de exploración ENARA coincide con el de uno de los acuíferos más importantes del País Vasco, el acuífero de las calizas de Subijana, que guarda unas reservas de 72,5 hectómetros cúbicos al año casi sin explotar. Hasta la fecha apenas estaba amenazado debido a que la zona no está muy poblada y la agricultura, predominio de cultivos de secano, no es relevante.

Todas las tuberías que pretendan llegar hasta el gas natural deberán atravesar el acuífero, y en caso de fallar el aislamiento de cualquiera de ellas, la contaminación llegará al acuífero.

Xabier Garmendia, Viceconsejero de Industria y Energía del anterior Gobierno Vasco, en una entrevista en el Diario de Noticias de Álava afirmó que "el riesgo de que haya contaminación es nulo, pero eso hay que demostrarlo". Pero, ¿y si lo que se demuestra es que el riesgo de contaminación NO ES nulo? ¿Quién va a asumir el coste de la contaminación? ¿Cuánto cuesta un acuífero? ¿Qué póliza de seguro se necesita para compensar la pérdida de algo tan importante?

Durante la legislatura anterior, el Partido Nacionalista Vasco (PNV) mantuvo posiciones muy ambiguas, ya que tanto en la Diputación de Álava como en el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz es oposición. El cambio de Gobierno en la CAPV, que ha dado al PNV la responsabilidad de decidir si las prospecciones continúan o no, nos permitirá ver cuál es su posición real.

Creemos que el Gobierno Vasco debería abandonar la investigación de hidrocarburos, y destinar el dinero de las personas que pagan sus impuestos en esta Comunidad Autónoma a investigar las posibilidades de las energías renovables, sobre todo la solar fotovoltaica. Destinar millones de euros a destruir acuíferos y la salud de las personas, con el objetivo de mantener el poder de la industria de los hidrocarburos no nos parece correcto. Ojalá sólo tengamos que lamentar la pérdida de dicho dinero.

Publicado en el Nº 258 de la edición impresa de Mundo Obrero marzo 2013