12 de abril de 2013

La penúltima mentira de 'El País' sobre Venezuela

Aporrea
La campaña de los medios internaciones para dinamitar el proceso electoral venezolano que se realizará el próximo domingo ya se encuentra en marcha. El diario español El País es una de sus punta de lanza. El martes se hizo eco de una protesta bastante marginal de no más de 40 jóvenes que, resguardados en una de los barrios más prósperos de la ciudad de Caracas, La Castellana, dicen estar en huelga de hambre para alertar la posibilidad de un fraude electoral el venidero domingo.


En una nueva versión de esta matriz, el diario español publica hoy miércoles en su portal digital que el fraude electoral ya se encuentra en el centro de la campaña y hasta entrevistan a dos personajes también bastante marginales como Ludwing Moreno, de la ong Voto Limpio, y Erick Ekvall, de la empresa norteamericana Corporate Strategy Communications, que recuerdan que desde el revocatorio de 2004 se viene repitiendo en Venezuela un silencioso fraude electrónico, incluyendo el ocurrido el 7 de octubre de 2012, cuando paradójicamente toda la oposición aceptó los resultados de su derrota.

A esta agenda informativa programada desde el exterior que recurre nuevamente al expediente del fraude, y que se pensaba bastante superada, debe sumársele la divulgación de una carta firmada por nueve ex mandatarios latinoamericanos y más de 350 diputados de 13 países que hacen un llamado internacional, y en especial al Consejo Nacional Electoral, para que el proceso comicial venezolano sea "transparente, libre y equitativo".

Esta última frase, por cierto, utilizada literalmente hace poco más de un mes por voceros del Departamento de Estado norteamericano para exigir condiciones electorales en Venezuela.

Decir que 9 ex presidentes latinoamericanos muestran su compromiso con la transparencia y el equilibrio del proceso electoral venezolano parece sumamente convincente si no fuera por los nombres que aparecen en esa lista, una mezcla de deslucidos neoliberales que vieron dilapidar su apoyo popular para pasar al desván de la historia y en general figurones de la política que nunca toleraron el liderazgo continental de Hugo Chávez.

En esa lista de ex mandatarios no podía dejar de aparecer el ecuatoriano Lucio Gutiérrez, que en las pasadas elecciones en su país, celebradas en febrero, apenas obtuvo el 6% de los votos. Lucio todavía hoy insiste en que a él lo tumbó Hugo Chávez, en 2005, cuando el pueblo salió a las calles a protestar por las reformas neoliberales que emprendió su gobierno, afectando severamente el nivel de vida de las mayorías.

Tampoco podía faltar en ese grupo gente como el peruano Alejandro Toledo, quien desde hace años se dedica, junto a figuras de la derecha más recalcitrante de Iberoamérica como José María Aznar, Alvaro Uribe y Vicente Fox, a denunciar la supuesta dictadura que padece Venezuela. Toledo, en las últimas elecciones en el Perú, fue eliminado en primera vuelta y hasta aliados ideológicos como Mario Vargas Llosa le quitaron el apoyo para sumarse a la candidatura del ahora presidente Ollanta Humala.

Por supuesto, Vicente Fox, en el contexto de estos impresentables, tenía que estar en esa lista. El empresario mexicano que fuera presidente por el Partido de Acción Nacional (200-2006) ya cuesta recordarlo en su propio país, donde pasó sin penas ni glorias por la presidencia, luego de hacer un gobierno gris con estilo "texano". Ha intentado, vanamente, hacerse una fama con escapulario ajeno, criticando a Hugo Chávez a donde quiera que va.

No podían faltar tampoco en esa carta, presidentes de una año (2001-2002) como el tecnócrata boliviano Jorge Quiroga, quien tiene acento extranjero por los largos años de formación en Estados Unidos. Neoliberal de altos kilates, Quiroga representa a las minorías más poderosas de Bolivia que están comprometidas con mantener a toda costa su privilegio económico, cultural y racial.

La guinda del frasco, sin duda, en esa carta es la figura del argentino Fernando de la Rúa, quien apenas estuvo dos años al frente de su gobierno (1999-2001) y al que se le recuerda, tristemente, por haber hecho quebrar a su país, decretar "el corralito" y después verse obligado a huir en helicóptero desde la Casa Rosada ante las feroces protestas populares que originaron sus medidas económicas.

Como se verá, el prontuario de estos ex presidentes se relaciona más con el fracaso rotundo que tuvo el neoliberalismo en América Latina que con una vocación sincera de apoyar el proceso comicial venezolano.

Ahora que falleció el presidente Hugo Chávez, a quien en vida le adversaron con bajeza y ruindad, creen que, deslegitimando el proceso electoral venezolano, pueden derrotar definitivamente a la Revolución Bolivariana.

Así que el recurso de una carta de impresentables, el testimonio de los jóvenes de La Castellana y los dos consultados sobre el fraude electrónico le permiten al diario El País crear la matriz de un posible fraude electoral en Venezuela el venidero domingo.

Todos estos elementos entran en ese "saco de gatos" donde cualquiera podría sacar la hipótesis más descabellada de cara al décimo octavo proceso comicial que ocurre en Venezuela desde 1999. Todos los anteriores, por cierto, debidamente validados y aceptados por las partes.