9 de abril de 2013

Manifiesto de Unidad Cívica por la República (UCR) , Abril de 2013: “Hora de Decisión para traer la República que necesitamos las personas”

“Hora de Decisión para traer la República que necesitamos las personas”PDFImprimirE-mail
III República Manifiestos
Escrito por UCR   
Martes, 09 de Abril de 2013 04:56
Manifiesto de Unidad Cívica por la República (UCR) , Abril de 2013
Ciudadanos, ciudadanas:
Un año más de ataques al Pueblo. Y otro año en que conmemoramos, en torno al 14 de Abril, su magnífica capacidad de construir.
Cuando, en esta misma fecha, en las calles, en las plazas, en la Puerta del Sol; en el Congreso y en los ayuntamientos, se proclamó la II República española, el Pueblo manifestó –manifestamos- con decisión, nuestra voluntad de ser dueños de nuestro propio destino; de nuestras vidas.
Esto fue en 1931. Siguieron años de desarrollo sin precedentes de la ciencia, la cultura, los derechos sociales y nacionales, la igualdad de género... Hasta que se produjo la reacción golpista de los oligarcas, apoyados por la guerra de invasión de nazis y fascistas. Así acabaron – hasta ahora- con la República. La heroica defensa que de ella hicieron nuestros antepasados, demuestra fehacientemente que los pueblos y naciones de España, son republicanos. Por eso el miedo del Régimen actual a convocar un referendo sobre la Monarquía. Si se votara, caería. Por eso también nuestro deber de exigir ese referendo como una vía, entre otras paralelas, para traer la República que el Pueblo necesita. Que necesitamos. De una forma u otra, la III República vendrá. La traeremos. Ya la estamos trayendo. Es un proceso histórico inevitable.
Pero antes de pasar a desarrollar esto, queremos, lo primero, reivindicar Verdad, Justicia y Reparación legales, precisamente para quienes, centenares de miles, defendieron la II República y fueron masacrados y masacradas por el franquismo. Que sus sentencias criminales sigan teniendo validez jurídica; que el Parlamento español aún no haya condenado formalmente el franquismo y sigan decenas de miles de nuestros compatriotas perdidos sus huesos en las cunetas; todo eso, constituye uno de los grandes signos de que la llamada Transición, con el Rey a la cabeza, acabó sirviendo antes a las oligarquías golpistas, que al Pueblo. El otro gran signo, es la Crisis que hoy nos diezma.


No vamos aquí a repetir datos que salen ya casi a diario en los medios y son verdaderamente terribles. Algo es seguro: una mayoría en este país, está –estamos- sufriendo hasta límites que se acercan cada vez más a lo extremo. Hay –todos lo sabemos- muchas personas que están ya pasando hambre, niños incluidos. Ello contrasta aún más con la opulencia en la que siguen nadando los prebostes del Régimen monárquico, el Rey y el Príncipe a la cabeza. Tanto monta... Y no resulta casual, porque un régimen que principia por una familia a quien nadie ha votado, que ostenta el monopolio de la Jefatura del Estado, y que es prácticamente intocable ante la Ley; un régimen –como el español actual- así, es algo que antes o después hundirá al país. Como lo está hundiendo.
Desde ese principio viciado, injusto y antidemocrático, se extiende la ponzoña a todos los niveles. Eso también es evidente. Porque hablamos –como todo el mundo sabe- de la Monarquía impuesta por Franco tras aniquilar a la II República española. Esa es la Monarquía que tenemos. ¡Por ello nunca han condenado el franquismo y sus crímenes siguen impunes! Lo demás –que es hoy- ya lo conocemos: fraude, corrupción, paro, jóvenes teniendo que emigrar forzosamente... Desmantelamiento de la sanidad, de la educación, de la cultura. Destrucción de lo público. Ruina, miseria. ¡He aquí el verdadero Discurso del Rey!
Pero conocemos, igualmente, la solución. Su principio: la República de los ciudadanos y las ciudadanas. Una República digna de tal nombre. Esto es: separación de poderes, garantías y deberes recíprocos, democracia participativa a todos los niveles, basando en lo local. Economía social, con resortes estratégicos de titularidad pública y servicios asimismo públicos –sanidad y educación a la cabeza- garantizados por el Estado republicano.
Derecho a la vivienda digna y a la propiedad legítima, con penalización de las actividades especulativas. El Estado republicano apoyará a los emprendedores, las emprendedoras, capaces de activar la economía real y generar empleo estable.
Y dicho Estado, federal, será, por supuesto, laico, garantizando la libertad de conciencia y confesión. Habrá una política de paz y no-violencia activa, respetando los derechos de los pueblos; con unas fuerzas armadas al servicio de la defensa de la ciudadanía y el territorio de la República de cualquier invasión militar.
La sostenibilidad medioambiental será otro de los ejes constituyentes de la III República. Como también una cultura de valores solidarios. En definitiva, hacer de una vez reales en nuestro país la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad. Ninguna sin las otras.
Esto, ciudadanos, ciudadanas, puede hacerse. Podemos hacerlo. Y resulta necesario, vital. Pues nada hay más responsable que asegurar la supervivencia del Pueblo, apelar a la III República –federal, laica, solidaria y participativa- es llamar a la responsabilidad. A la mayor. A la verdadera. Este Llamamiento es para todos, para todas, estemos donde estemos. Todas las mareas pueden participar, multiplicándose, en la gran marea tricolor que los pueblos de España sienten y precisan. La Tercera República es el marco político, económico, social y cultural, donde se asegurarán siempre nuestros derechos. Porque habrá cosas que nadie podrá tocar. Las que las personas necesitan. Las que necesitamos.
Eso significa, en esencia, la III República que estamos, entre todos, entre todas, trayendo. Y por eso –precisamente por eso- es una labor tan inmediata como todas las demás en estos tiempos. No va antes, ni después, sino al lado. Al lado. Que nadie, por favor, siga relegando todavía hoy la III República por cuestiones –dicen- "más importantes y urgentes". Es con ideas así, como el Régimen monárquico de ruina ha conseguido mantenerse hasta ahora, y aun aspira a seguir haciéndolo en la persona –otro Rey- de Felipe de Borbón. Más de lo mismo.
Eso, por dignidad, por supervivencia; por nuestro futuro y el futuro de nuestros hijos, no podemos permitir que nos lo impongan, y no lo permitiremos. Hoy más que nunca la gran tarea de reconstrucción democrática de nuestro país, se llama Tercera República. A ella convocamos con la mayor de las confianzas: la que merece nuestro Pueblo.
¡VIVA LA REPÚBLICA! ¡VIVAN LOS CIUDADANOS Y LAS CIUDADANAS!