18 de abril de 2013

Navarra: fin de régimen tras años de saqueo








Navarra: fin de régimen tras años de saqueo
Pello Erdoziain · · · · ·
14/04/13





En Navarra se está asistiendo al fin del régimen implantado durante la Transición, el cual tenía como objetivo separar a las cuatro provincias de Euskal Herria peninsular. La actual situación de crisis económica, con el incesante aumento del paro, los recortes sociales, especialmente evidentes en la sanidad pública, la joya del "Reyno", y el saqueo de Caja Navarra, evidencian que ya nada volverá a ser como antes.

La habitual descripción de Navarra como un "cortijo foral", evidencia cuál ha venido siendo el modo de gobernar de los sucesivos gobiernos, desde el Partido Socialista de Navarra (PSN) a Unión del Pueblo Navarro (UPN). Desde que el PSN, con Gabriel Urralburu a la cabeza, ocupó, por primera vez, la presidencia del gobierno navarro, el robo de los recursos públicos ha sido constante. La coartada "que vienen los vascos", que en el imaginario navarrista es como decir: "que vienen los violentos", ha permitido al régimen mantener la fidelidad de un electorado socialmente atrasado e hipnotizado con la idea de una Navarra en peligro de ser fagocitada por sus vecinos del norte.



La montaraz derecha navarra

La derecha navarra (UPN y PP), a pesar de los escándalos económicos en torno a la gestión y el saqueo de Caja Navarra, mantiene su poder en la Comunidad Foral, aunque cada vez más precario. El desgaste electoral, por la corrupción, le resulta soportable, de momento. Los dos sectores, que mal coexisten como derecha en Navarra, están peleándose por el reparto de una cantidad de votos más o menos constante, aunque en ligero retroceso, pero suficientes para que, en conjunto, les permitan seguir como fuerza política mayoritaria. Dependerá de cómo el desgaste del Partido Popular (PP), a nivel estatal, pueda repercutir electoralmente en su sucursal navarra y de como la otra marca, UPN, sea capaz de distanciarse de la calle Génova y de capear las evidencias de corrupción en su propio partido. Los parlamentarios que obtenga cada una de estas dos fuerzas de derecha, en las próximas elecciones forales, condicionará sus relaciones para constituir el próximo gobierno. Sin embargo, a pesar de la relativa inmutabilidad de los resultados electorales de la derecha, debido a la corrupción de "los trileros forales" y de una gestión gubernamental pésima; que se ha traducido en importantes recortes sociales, se observa un cierto hartazgo de una parte de sus potenciales votantes. Para evitar esta previsible debacle, hubieran podido intentar, desde el gobierno central, alguna maniobra de ilegalización que les hubiera permitido repartirse los escaños de la izquierda abertzale. Igual que, en su momento, la ilegalización de Batasuna, propició la llegada al gobierno vasco del PSE, con el apoyo del PP y UPyD. En este momento de ausencia de ETA del escenario político y mediático, esta maniobra de ilegalización sería imposible de vender desde el punto de vista democrático.

Por otra parte, como se ha visto en importantes ayuntamientos navarros, se sigue votando a UPN pase lo que pase, incluso tras gestiones municipales catastróficas. Se vota con la nariz tapada, pero atendiendo a la amenaza de siempre: "que vienen los vascos". UPN cumple una función de estado en Navarra: detener a los abertzales como sea. La justicia, la democracia y la honradez son prescindibles frente a la defensa de la patria española. UPN ha tenido el chollo de ETA, les da igual el tema de que se trate, el señuelo antivasco les viene bien y se aprovechan de ello, meten en sus listas a familiares de concejales asesinados por ETA y aumentan los votos.

El imparable descrédito del PSN

El PSN ya vivió como Urralburu, su consejero de obras públicas, Antonio Aragón, así como quien fuera Delegado del Gobierno español en Navarra, Luis Roldán, terminaron en la cárcel por saqueo de las arcas públicas navarras. Pero eso no les ha vacunado de seguir amorrados a la corrupción: privatizaciones dudosamente legales de empresas públicas, puestos de consejeros en organismos y en empresas públicas con cuantiosas dietas.

El PSN ha estado maniatado por las circunstancias: su debilidad electoral desde los escándalos de Urralburu le ha hecho no poder aspirar a otra cosa que a servir como partido bisagra y ésa ha sido su perdición. La dirección nacional del PSOE obligó a su sucursal en Navarra, PSN, en 2007 a no decantarse por un gobierno de progreso porque tal opción solo era posible con el apoyo de los abertzales. Desde Madrid se interpretó que tal pacto perjudicaría los intereses electorales del PSOE en las Generales de 2008 y 2011 y se abortó la posibilidad de cambio. El papelón de Pepiño Blanco defenestrando públicamente a los miembros de la dirección del PSN partidarios de un gobierno de izquierdas y pro euskaldun en Navarra y, como castigo a los díscolos, la entronización de su único apoyo en la dirección del PSN, Roberto Jiménez, como secretario general; ha llevado a este partido a una sangría en votos y en presencia institucional que se puede agrandar tras el previsible adelanto electoral en la Comunidad Foral. El bochorno de muchos y muchas votantes de este partido, ante el espectáculo de las intrigas palaciegas amañadas desde Ferraz fue de aurora boreal.

En aquel momento, y como barrera a un gobierno de progreso pro euskaldun, el PSN justificó su apoyo a una UPN en minoría, en aras a la "estabilidad". Pero el seguidismo a UPN ha terminado resultando mortal para este partido que ha venido disfrutando de una holgada presencia parlamentaria. Las encuestas les auguran una nueva y más profunda debacle. 

En Navarra el PSN se encuentra en mala situación política, porque también su líder, Roberto Jiménez, cobró dietas sin acudir a las sesiones de Caja Navarra. Paradójicamente su sobre actuada salida del gobierno de coalición con UPN, no contribuye a elevar su popularidad, todo lo contrario. EL PSN, según las encuestas, está hundido. Su apuesta a negarse a liderar un gobierno de progreso en 2007, por las presiones de Ferraz, le ha llevado a disminuir cada vez más su presencia electoral en Navarra, pudiéndose dar el caso que, en la Comunidad Foral, IU (integrada en Navarra en la coalición Izquierda-Ezkerra (IE)) pueda superar en parlamentarios a la formación socialista. Y este "mini sorpasso" acabaría en el Estado con el mito del "voto útil" al partido de izquierdas mayoritario. Desaparecería del imaginario colectivo de izquierdas la idea de un PSOE "mayoritario". Según el periodista Mariano Ferrer, se puede dar la paradoja de que si el apoyo del PSN en 2007 al gobierno de UPN, fue una exigencia para no perder votos en el conjunto del Estado, los malos resultados que se prevén para el PSN en Navarra, pudieran arrastrar cuesta abajo al PSOE en sus feudos tradicionales.

En la situación actual, un gobierno de progreso con el PSN es imposible por la falta de voluntad de este partido. Dependiendo del grado de desgaste de la derecha y del PSN, podría darse un próximo gobierno compuesto por Bildu, Geroa Bai e IE. Si la suma de dichas fuerzas abertzales y progresistas no alcanzasen la mayoría absoluta, se estaría ante un nuevo gobierno UPN-PP, con el apoyo del PSN, aunque para ello el candidato a presidente debería ser alguien distinto a Yolanda Barcina, ya que fue ella quien expulsó al PSN del gobierno de coalición el pasado año, resultando desde entonces un gobierno en precario y cada vez más vulnerable por los escándalos de corrupción; los propios de UPN y los de sus socios del PP.

Esta caída en picado en la intención de voto del PSN, solo podría detenerse si este partido apoyase la moción de censura presentada en el Parlamento Navarro contra UPN por parte de Bildu y Aralar, a la cual se ha sumado ya Geroa Bai. Moción que se discutirá el próximo 18 de abril. Roberto Jiménez ya ha declarado que el PSN no la apoyará. Ante la dura travesía del desierto que se le avecina, este partido solo podría recomponerse en un futuro, como referente de izquierdas en Navarra, defenestrando a Jiménez. El PSN mantiene, aún desahuciado del gobierno, entre 50 y 60 altos cargos en empresas públicas, lo que supone una buena razón para seguir sosteniendo al gobierno de UPN, aunque sea tácitamente. Al respecto, Jiménez ha declarado estar dispuesto a apoyar un nuevo gobierno de UPN-PP, sin adelanto electoral, en aras de la"gobernabilidad", pero con Yolanda Barcina fuera del gobierno, situación que se antoja imposible; ya que Barcina acaba de ganar, por sólo 7 votos de diferencia, el último y tumultuoso congreso"regionalista", contra el otro candidato a liderar UPN: Alberto Catalán. Y es el candidato oficialmente "derrotado" en su pugna con Barcina por el liderazgo de la formación derechista, quien se mantiene a la espera de poder encabezar un nuevo gobierno de UPN, sin Barcina y con el apoyo del PSN. Esta opción ha venido siendo apoyada públicamente por los empresarios navarros (CEN). También en esta situación Navarra es cuestión de Estado y el miedo a la posible unión con el resto de provincias vascas y la posible secesión, es mayor a que sus odiados y ridiculizados "sociatas" puedan co-gobernar en Navarra. Dado que un gobierno de UPN-PP (sin adelanto electoral), apoyado por el PSN, hoy en día es imposible (áteme usted esta mosca por el rabo); la descomposición, el descrédito y el ridículo institucional va a seguir en aumento conforme se vayan produciendo los paseíllos judiciales de los imputados por corrupción en Caja Navarra; el expresidente Miguel Sanz, la actual presidenta y ex alcaldesa de Pamplona, Yolanda Barcina, el actual alcalde de Pamplona, Enrique Maya, y el ex consejero de Hacienda, Álvaro Miranda.

El saqueo de Caja Navarra

Caja Navarra nació como fusión de la antigua Caja de Ahorros de Navarra (CAN), perteneciente a la Diputación Foral (actual Gobierno de Navarra) y de la Caja de Ahorros Municipal de Pamplona (CAMP), cuyo titular era el Ayuntamiento de Pamplona.

La gestión de Caja Navarra ha sido objeto de un proceso de descapitalización deliberado, con trato de favor hacia los consejeros, nombrados a dedo por los diferentes grupos políticos, especialmente UPN y, en menor medida, PSN; a fin de garantizar los repartos de prebendas y, que se sepa, dietas dobles y triples por asistir a una fantasmagórica y estructuralmente opaca "Junta Permanente de Fundadores", fuera de los estatutos de la Caja y con el objeto de que, quienes ya son conocidos como "la banda de los cuatro": Sanz, Barcina, Maya y Miranda, se forrasen literalmente. En total, una decena de cargos públicos cobró 450.000 euros en dietas entre junio de 2010 y septiembre de 2011 por asistir a reuniones de órganos de Caja Navarra sin funciones ejecutivas.

La responsabilidad del saqueo y la posterior ruina de una entidad financiera pública que llegó a acumular unos recursos propios de 1.687 millones de euros, corresponde al Consejo de Administración de Caja Navarra. Todos sus miembros deberían ser procesados por mala gestión y malversación de fondos públicos.

Yolanda Barcina llegó a declarar que las dietas que cobraban eran "legales, ya que Caja Navarra, que era quien las pagaba, era una institución económica "muy potente" y además, dichos ingresos "habían sido declarados a Hacienda". Habría que aclararle a la Presidenta que el hecho de declarar unos ingresos obtenidos irregularmente no disculpa de su obtención ilícita, aunque no sean objeto de delito fiscal.

"Sanz no te escapas, el juicio es en Navarra"

El pasado viernes 12 de abril, poco después de las 9 de la mañana, el expresidente Miguel Sanz realizaba el "paseillo" para declarar como imputado por corrupción (cobros indebidos de dietas de Caja Navarra) ante el Juzgado de instrucción Nº 3 de Pamplona, entre un fuerte dispositivo policial y muchos gritos en su contra por parte de un grupo de indignados que se concentraron a las puertas de los juzgados: "Sanz no te escapas, el juicio es en Navarra" y "chorizo" le gritaban los manifestantes. Sanz es el primero de los tres imputados que aún han de comparecer ante la jueza Mari PazBenito. Barcina, como aforada, declarará ante el Tribunal Supremo.

Poco aclaró el expresidente del Gobierno de Navarra, y del consejo de administración de Caja Navarra, ante la jueza. En varias ocasiones recurrió al "no sé" para no detallar sus respuestas. Así, declaró desconocer porqué se convocaban dos reuniones consecutivas ni de quién había sido la idea. Tampoco sabía por qué se optó por encuentros dobles en un mismo día, en lugar de separar las sesiones en días distintos.
De la misma forma, tampoco supo explicar por qué en alguna ocasión las reuniones de la Junta de Entidades Fundadoras y la Permanente se celebraron con apenas una semana de diferencia; por qué se adelantaron el cobro de algunas de estas sesiones; ni quién era el responsable de transferir esas retribuciones. Tampoco supo explicar cómo se pagaban las dietas ni con qué periodicidad.
La Junta de Entidades Fundadoras, que sustituyó al antiguo Consejo de Administración de Caja Navarra, estaba compuesta por miembros elegidos por los partidos del Régimen sin funciones ejecutivas. Esta Comisión creó la Junta Permanente (la banda de los cuatro), fuera de los estatutos, básicamente para que sus miembros cobrasen por no hacer nada. Los "cuatro" pertenecían a la dirección del partido que había sentado en sus poltronas a la mayoría de los miembros "fundadores": UPN, quienes, a su vez, eligieron a los miembros de este organismo semi-clandestino. Asimismo, el Ayuntamiento de Pamplona y el Gobierno de Navarra habrían apoyado la creación de dicho organismo opaco para que, entre otros, el entonces presidente del Gobierno, Sanz, y la alcaldesa, Barcina, cobraran dietas. "Sanz llegó a cobrar más en dietas de Caja Navarra que su sueldo anual como presidente del Gobierno", señala Patxi Zamora, portavoz de Kontuz.

En octubre de 2011, la prensa desveló la existencia de este órgano opaco y las cantidades percibidas por sus miembros. En 16 meses, las dietas de la Junta y su permanente sumaban un total de cerca de 450.000 euros. Con las elecciones generales a la vuelta de la esquina y la polémica en la calle tras la publicación del escándalo, Barcina –ya presidenta de Navarra– decidió eliminar los pagos. A cambio, incorporó un plus de responsabilidad a la nómina de todo su Gobierno, que en su caso supuso un incremento salarial del 33%. El escándalo ha resucitado en las últimas semanas tras conocerse que las reuniones de la Junta y su permanente se agrupaban en una misma jornada de dos en dos, e incluso de tres en tres, para maximizar el cobro de dietas. En el segundo órgano nunca se celebraron reuniones individuales. Las 16 convocatorias se realizaron siempre a dúo. A 2.680 euros por reunión, Sanz ingresaba 5.360 por dos horas de trabajo. La actual presidenta de la Comunidad Foral, 3.434.

Una estrategia para quedarse con todo y forrarse

Desde la entrada en vigor del "Amejoramiento del Fuero" (Estatuto de Autonomía de Navarra), en 1982, el Gobierno de Navarra, que sustituyó a la Diputación Foral, no ha realizado ninguna inspección ni efectuado labor de control alguna sobre la, entonces, CAN. La "Caja", tras fusionarse con la CAMP, pasaría a llamarse Caja Navarra y, finalmente, tras su fusión con Caja Burgos, Caja Canarias y Cajasol: Banca Cívica. Y entonces llegó el desastre.

En 1992 se había decretado una extensa normativa legal, por parte del Gobierno Foral, en relación a la gestión de las cajas de ahorros navarras. Dicha reglamentación declara explícitamente que el Gobierno de Navarra es quien tiene la competencia exclusiva en cuanto a control, supervisión e inspección de las cajas de ahorro. Dejando una coletilla, según rezan los estatutos fundacionales de la CAN de 1929: "sin perjuicio de la alta inspección del Banco de España". Estatutos, que, por cierto, expresaban el deseo de los promotores de aquella primitiva caja de ahorros provincial, de formar una hipotética "Confederación de Cajas Vasco-Navarras", junto al resto de las "provincias forales hermanas". En cualquier caso, el Banco de España para intervenir en Caja Navarra, hubiera necesitado el consentimiento del Gobierno Foral.

Obviamente los sucesivos gobiernos navarros no han ejercido sus competencias de control, ni de inspección; ni en la CAN, ni en Caja Navarra, ni en Banca Cívica. Del Banco de España y su "alta inspección" ya ni hablamos. Lo cual evidencia una dejación en la exigencia de responsabilidades en la gestión de la Caja por parte de quienes llevan gobernando en Navarra desde, al menos, el inicio de la Transición. Los antiguos directivos de la Caja han venido vulnerando sistemáticamente la legislación Navarra de cajas de ahorro (1992). En concreto en lo relativo a la exigencia de la autorización expresa del Departamento de Economía y Hacienda del Gobierno para fusionarse, absorber a otras entidades bancarias, convertirse en una sociedad por acciones o participar en el accionariado de otras sociedades en un porcentaje superior al 20%.

Nadie sabe quién autorizó la fusión de la CAN y la Caja de Ahorros Municipal de Pamplona. Se desconoce quién y cómo se valoraron los activos de ambas cajas. Los directivos de la CAN eran meros empleados, el "dueño" era el Gobierno de Navarra. Tampoco se sabe quienes fueron los que gestionaron la fusión con el resto de las cajas que terminarían conformando, la ruinosa y finalmente arruinada, Banca Cívica. Tampoco se sabe quién autorizó a negociar con Cajasol; a quien Unicaja se negó a absorber en su momento porque sospechaban lo que había. Ni cómo se valoraron los activos respectivos, ni por parte de quién. No se encomendó la labor a ninguna auditora independiente, ni al Banco de España. Tampoco el Gobierno de Navarra autorizó la creación y posterior aportación de activos a Banca Cívica. Sería el propio Banco de España quien, a toro pasado, manifestara en un informe demoledor sus sospechas de cómo se había llegado al canje de Caja Navarra con Cajasol; que no se hubiera pactado a precio de mercado el canje de participaciones, así como sobre los "fallos" en la comunicación de las concesiones de créditos a la central de riesgos del Banco de España.

Banca Cívica, con unos recursos propios de 1.687 millones de euros, fue conminada por la autoridad monetaria a que no recurriera a "atípicos" (venta de participadas). Cuando se acabaron los "atípicos", y en medio de una errática expansión peninsular del negocio bancario, aquello se fue a pique. Por si faltaba algo, el propio Banco de España manifestó que las auditorias de Ernst & Young, eran irregulares; ya que los auditores declinaron toda responsabilidad, porque "no habían tenido acceso a todos los expedientes".

El FROB tuvo que inyectar en Banca Cívica 977 millones de euros para evitar su quiebra.Antes de tomarse esta decisión desesperada, el fondo especulativo JC Flowers estaba dispuesto a poner 575 millones. Se supone que vieron el balance y se echaron para atrás, tampoco se sabe nada al respecto. Recientemente Caixabank ("La Caixa"), actual propietaria de la antigua caja de ahorros, ha devuelto al Estado esa cantidad junto a los intereses de demora (en total 989 millones). Siendo la única entidad bancaria que ha devuelto las ayudas públicas recibidas.

Mala gestión y mentiras: "ingeniera financiera" que dicen. Comportamientos como mínimo "anómalos": no ajustados a la legislación. Con organismos ejecutivos opacos dónde colocaban a los políticos del Régimen para que cobraran dobles y triples dietas por, literalmente, no hacer nada: las famosas dietas de la "Junta Permanente". Estaban encantados de enriquecerse y se creían impunes para engañar y saquear las finanzas públicas navarras. El espantajo de los "bárbaros del norte" haría el resto. Para no privarse en descender a lo más cutre de la corrupción de estos caciques de siempre, hay que añadir los regalos de relojes, de 3.000 € cada uno, a los últimos consejeros de la extinta Caja Navarra, así como un viaje para unas 150 personas, entre directivos y sus parejas, a Paris; en el que se incluyó la astracanada de trasladar a la comitiva en helicóptero hasta el castillo de Fontainebleu. Pero esta aldeanada, al ex presidente de la Comisión de Control de Caja Navarra, y actual presidente de la CEN, José Antonio Sarría, quien como primer responsable de la vigilancia en el desempeño ético y austero del negocio, de las buenas prácticas bancarias y empresariales, de la gestión social de un capital acumulado por el pueblo navarro durante generaciones; le parece un detalle normal dentro de lo que son las atenciones protocolarias en las empresas. No es de extrañar, Sarría también declaró recientemente que "la gestión de la CAN desde el año 2009 ha sido buena". Todo iba muy bien, la Caja tenía unas cuentas saneadas….hasta que quebró y a sus antiguos consejeros dicen que les pilló por sorpresa. Tampoco conocían la razón, según afirma Sanz, de por qué cobraban suculentas dietas indebidamente, ni se sienten responsables de la ruina social que han provocado con su saqueo de la sociedad navarra.

Pello Erdoziain es secretario de la Fundación Andreu Nin


Fuente: sinpermiso