11 de mayo de 2013

Se puede crear mucho empleo con otra política

José Antonio García Rubio (IU) / cuartopoder.es
Hemos llegado a una auténtica situación de emergencia social, política y económica. Izquierda Unida, que se ha caracterizado por estar tanto en la protesta y en la movilización como en la propuesta, quiere abrir y ensanchar la esperanza de la ciudadanía planteando ideas concretas para invertir la situación y cambiar la curva de aumento del paro por una curva de creación de empleo.


Nuestras propuestas son ambiciosas. Habrá quien diga que, como no estamos en el Gobierno, podemos decir cualquier cosa. Pero deberían pensar su crítica porque “cualquier cosa” es que la contribución fiscal en España sea 8 puntos menos que la media de la UE, que haya 80.000 millones de euros de fraude, en una parte sustancial responsabilidad de las grandes empresas y las grandes familias, y que el 23% de nuestra economía esté sumergida con las graves consecuencias que eso tiene sobre el empleo digno y sobre la competencia con las empresas que si cumplen sus obligaciones. Esto se permite y se consiente, cuando no se jalea con amnistías fiscales. Por tanto, hay recursos más que suficientes para financiar el empleo, a condición de que haya otra política.

¿Cómo es posible que en la cuarta economía de la Unión Europea no se pueda crear empleo hasta rebajar el paro a la media de todos los países de Europa? Es una propuesta posible y razonable.

Ya sabemos que no hay milagros, pero debe haber política. Para eso sirve. Para resolver los problemas de una sociedad sin esperar a sacar los santos por el campo. Porque la paciencia se le podrá pedir al señor Botín, pero no a los 6,2 millones de parados, a quienes llevan más de un año parados, a quienes tienen todos los miembros de su familia en paro o a quienes no tienen ningún ingreso en su casa o se han quedado sin piso.

El objetivo de las propuestas de empleo que ha hecho Izquierda Unida es crear empleo, no lograr un llamado Pacto de Estado. Ese Pacto ya existe y está constituido en lo fundamental por la reforma del art. 135 de la Constitución, negociada por el PP, el PSOE, CiU y otras fuerzas de la derecha parlamentaria y aprobada sin refrendo popular, y la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria, acordada por las mismas partes sin diferencias significativas.

Esa legislación es causa condicionante de la situación actual y deja escaso margen para implementar políticas de empleo.

La Troika (Comisión Europea, BCE y FMI) han constatado el fracaso de las políticas de austeridad y recortes, que están sumiendo a la Unión Europea en la recesión. Pero a este fracaso económico hay que unir el fracaso político: crece la movilización frente a esas medidas y se producen cambios políticos de gran importancia en algunos países europeos. Los pueblos de Europa plantan cara a las imposiciones del capital financiero y de las grandes empresas.

En ese contexto, hay posibilidades de abrir paso a otras políticas. No como resultado de un consenso imposible entre intereses contradictorios, sino de cambios en la correlación de fuerzas.

No sabemos la receptividad a nuestras propuestas que tendrá el PP y otras fuerzas. El partido del Gobierno ya ha anunciado que lo que hay que hacer es respaldar sus reformas. Pero el problema es que precisamente esas reformas son la causa de la situación de emergencia y no su remedio. En todo caso, iremos trasformando cada una de nuestras propuestas en iniciativas legislativas, para que las diferentes fuerzas políticas tengan que pronunciarse y, al mismo tiempo, alimentaremos con ellas un gran debate social sobre el empleo, que cree las condiciones para culminar en una gran alternativa de la que participen fuerzas políticas, sindicales, sociales y académicas, y donde puedan recogerse las medidas necesarias para salir de la actual situación