25 de junio de 2013

Marca España: impunidad y corrupción

Marca España: impunidad y corrupciónPDFImprimirE-mail
Opinión / Actualidad Política
Escrito por John Maynard   
Martes, 25 de Junio de 2013 06:09
Más de una vez se hemos escuchado esto como un chiste, una hilaridad más de las muchas que se pueden leer en cualquier comentario de cualquier foro: “Blesa sale en libertad, la fiscalía estudia imputar al juez”, marca España; “Aparecen varias escrituras que involucran a la Casa Real en varias compraventas de las que el Ministro de Hacienda no sabe nada”, marca España; “El tesorero del Partido Popular involucrado en una trama corrupta de alto nivel”, marca España.

…………Casi parece ya un acto de normalidad el mofarse del hedor que supura la marca España, por si no fuese suficientemente risible el acto de igualar un país a una marca comercial, nosotros decidimos rizar el rizo y hacer que nuestro país se parezca a Rumasa, en quiebra y corrupto.

…………Y es que últimamente la impresión que trasmite España es la de un país donde, si tienes los contactos adecuados, puedes hacer lo que quieras sin ninguna ley que te lo impida. ¿Evadiste capitales? Sin problemas: Montoro te amnistía. ¿Compraste bancos ruinosos a cambio de comisiones dirigiendo una caja de ahorros? ¡El culpable es el juez! ¿Montaste una trama corrupta para dar concesiones públicas a empresas amigas que te endulzan la mano? ¡La culpa es del juez también! ¿Robaste dinero de los parados? Pero si todo el mundo sabe que la culpa es del bedel… Y podríamos seguir así durante horas y horas.



…………Sin embargo, no hay que preocuparse porque, al fin y al cabo, votamos cada cuatro años, y eso es democracia, ¿no? Pues no: sin separación de poderes, sin mandato revocatorio inmediato, sin sistema proporcional, con fiscales que defienden a algunos acusados, sin igualdad total ante la ley, esto no es una democracia; es una pantomima, no es más que un juego de luces en el que la gente cree decidir lo que realmente deciden otros. No, esto no es ni nunca será una democracia mientras se mantenga el sistema actual.

…………Pero, tristemente, el sistema ahora mismo no puede colapsar desde fuera, la violencia no triunfaría salvo que fuese salvaje y brutal y las manifestaciones pacíficas y tranquilas se limitan a ser ignoradas y reprimidas. Poco se puede hacer desde fuera, en realidad.

…………Por fortuna, el sistema, con cada día que pasa, con cada escándalo de impunidad y corrupción, se tambalea más. Cada nuevo Urdangarín, Mato o Bárcenas supone una caída de votos del bipartidismo institucional y corrupto. Probablemente, en las próximas elecciones, el Partido Socialista se desmorone de manera irrecuperable; el Partido Popular también acusa los casos de corrupción, aunque de manera más suave porque sus votantes tienen una resiliencia mucho mayor ante los desmanes de su partido; y eso nos llevará a nuestra legislatura de transición, la última gran estafa del bipartidismo justo antes de desaparecer para siempre en las arenas del tiempo y el olvido.

…………Cuando hablo de la legislatura de transición, hablo de aquella legislatura en la que los dos partidos tradicionales no pueden gobernar uno como oposición y otro como Gobierno, ya que su fuerza se ha reducido drásticamente y, antes que perder el poder o gobernar en minoría, pactan entre sí para dar a luz a un gobierno bastardo de unidad nacional, desvelando que, en realidad, no son diferentes sino que ambos son sistémicos y que gobiernan en pos de las mismas élites.

…………Si alguien cree que lo que digo es una locura o, como afirma Marhuenda, que los partidos tradicionales siempre reciben el apoyo de las mayorías (afirmación propia de un demente o de alguien que toma por estúpido al ciudadano), le invito a que observe cómo este proceso ya se ha iniciado en otros países de Europa de manera muy acusada. En Grecia, los partidos tradicionales pactaron y, en las próximas elecciones, tendrá un gobierno de Syriza (y recordemos, Syriza es izquierda radical, en el mejor sentido de la palabra ‘radical’); en Italia, una nueva fuerza política ha llegado para revolucionar el Parlamento, obligando a los partidos tradicionales a pactar contra natura, y los electores de la izquierda socialdemócrata italiana, literalmente, quemaban los carnets de su partido mientras este se regocijaba en la soberanía usurpada. Tristemente, en este caso no creo que el Movimiento Cinco Estrellas vaya a prosperar y tomar el gobierno en las próximas elecciones, pero seguramente algún partido de nuevo cuño o desgajado de las coaliciones tradicionales lo haga y se lleve todos los votos descontentos, fruto del pacto bastardo contra natura entre la derecha y la socialdemocracia.

…………El esquema se repite, y de no mejorar la situación social y política de aquí a las próximas elecciones, tendremos un gobierno de coalición contra natura.
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Fuente: lacolumnata.es