2 de agosto de 2013

El Congreso aprueba el crédito de 877 millones para armamento

Daniel Ayllón (Lamarea.com)
Rajoy se fue del Senado las 14.45 horas, después de una histórica sesión del pleno del Congreso, en la que dejó sin respuesta las preguntas sobre la presunta corrupción de su partido. Y, junto a él, salieron por la puerta 305 diputados. Algunos con la maleta, para iniciar sus vacaciones. La mayoría aprovechó el debate sobre la concesión de un crédito de 877 millones al Ministerio de Defensa para comer, como justificó por Twitter el diputado Gaspar Llamazares: “Comemos, aunque sea por turnos (…) En los escaños se vota, escuchan los intervinientes y los miembros de la comisión. Se trabaja en los despachos”. Sea como fuere, en la votación sólo participaron 330 de los 350 diputados: 185, a favor; 130, abstenciones; y 15, en contra.

En el hemiciclo del Senado, alquilado durante las obras del Congreso de los Diputados, presenciaron el debate 44 parlamentarios. Entre los tres puntos a debate, el más espinoso fue el del crédito extraordinario para armamento. La cantidad, nada despreciable: 877 millones de euros. Sin embargo, hubo poco margen para la sorpresa porque las ayudas para el Ministerio de Defensa se decidieron el viernes pasado, a golpe de Real Decreto, en el Consejo de Ministros.
Esta es la segunda vez que el Gobierno recurre a un crédito extraordinario para atender los pagos de los denominados Programas Especiales de Armamento, cuya factura total se ha fijado en 29.495 millones de euros a pagar hasta 2030. Unos 6.000 millones ya se han abonado y otros 15.000 fueron prefinanciados por Hacienda.
Al margen del efecto que pudiese tener su intervención, los portavoces de ERC, Joan Tardá, e IU, Alberto Garzón, protestaron. Tardá tildó de “robo” el dinero que se iba a destinar al buque de proyección estratégica Juan Carlos I (93,29 millones), el helicóptero Tigre (88,26 millones), el helicóptero NH90 (75,19 millones), la fragata F105 (69,85 millones) o el avión de transporte militar A400M (46,6 millones), entre otros. La mayor partida irá destinada al consorcio Eurofighter (377,55 millones), en el que España participa con Italia, Alemania y Reino Unido.
El paquete se completa con partidas para los programas de misil Spike (34,85 millones), el obús 155/52 (32,47 millones), el buque de aprovisionamiento al combate (28,27 millones), el misil Taurus (15,08 millones), el helicóptero EC-135 (10 millones), el sistema de información y comunicaciones de la Unidad Militar de Emergencias (5,96 millones), las fragatas F100 (2,76 millones), los carros de combate Leopardo (2,42 millones) y el buque de acción marítima (1 millón).
Al margen del crédito de armamento, el portavoz de presupuestos del PP, Antonio Gallego, aseguró que otros como el del plan PIVE servirán para generar empleo. El de Defensa, recordó, viene derivado de los compromisos adquiridos por gobiernos anteriores, que fueron asumiendo compromisos con otros países.
Alberto Garzón recriminó que se tuviesen que votar todos los créditos en una sola votación, no por separado, y reprochó la “urgencia” y los “privilegios” concedidos al pago de “fragatas, misiles u obuses”. “A lo mejor, no es una prioridad pagar esa deuda, sino la Sanidad o la Educación”, planteó.
En la misma línea que Garzón, el portavoz del PSOE, Pedro Saura pidió anteponer otros pagos al militar: “¿Hay que pagar? ¡Sí! Pero no es el mejor momento”.