26 de agosto de 2013

Murieron por conservar la vida

JAIRO MORA, DIAN FOSSEY, CHICO MENDES, CHUT WUTTYMurieron por conservar la vida
MARIANO ASENJO PAJARES  11/07/2013

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Conocimos recientemente la noticia del asesinato en Costa Rica de un joven ambientalista, Jairo Mora, y su caso y su causa nos ha recordado otros casos y causas de activistas que corrieron una ventura similar: Dian Fossey (EEUU, 1932-1985); Chico Mendes (Brasil, 1944-1988); Chut Wutty (Camboya, 1964–2012).

Mora contaba 26 años y estudiaba biología tropical en el tiempo que le quedaba libre de sus tareas como colaborador de Widecast, un organismo sin fines de lucro que protege los nidos de tortuga en la playa Moín. El cuerpo sin vida de Jairo fue hallado con las manos atadas y un balazo en la cabeza. Se sospecha que el asesinato fue obra de narcotraficantes, pues la playa Moín es usada para descargar drogas.

Una amiga y colega de Jairo, Vanessa Lizano ha declarado: “Esto es un paraíso dejado a su suerte. Por eso estábamos aquí, pero ahora el proyecto está suspendido. Tenemos que pensar bien cómo hacemos para reorientar la pelea, para que siga viva la causa por la que luchó mi negro”, ha manifestado Vanessa en referencia a su amigo que nunca creyó que se cumplieran las amenazas en su contra.

El 27 de diciembre de 1985, Dian Fossey apareció brutalmente asesinada a machetazos en su cabaña, por obra de aquellos que había combatido durante los dieciocho años que consagró a estudiar y defender con determinación a los gorilas de montaña en Ruanda.

Se graduó en Terapia Ocupacional en el San Jose State College en 1954 pasando varios años trabajando en un hospital de Kentucky. Motivada por el trabajo de George Schaller, destacado zoólogo estadounidense que se dedicó al estudio de los gorilas, Fossey viajó a África en 1963. En 1966 logró el apoyo de la National Geographic Society y la Fundación Wilkie para trabajar en Zaire, pero pronto la complicada situación política del país la forzaría a trasladarse a Ruanda. Allí permanecería hasta el fin de sus días.

En 1983 publicó su autobiografía “Trece años con los Gorilas”, conocida popularmente como“Gorilas en la Niebla”, que en 1988 fue llevada a la pantalla. Mucho se ha escrito sobre la personalidad indómita de Dian Fossey, sus métodos poco ortodoxos de conservación y su estilo de trabajo. Sin embargo, gracias a su tenacidad, su amor por los gorilas y el combate que llevó contra los cazadores furtivos logró sensibilizar al mundo entero y a los propios ruandeses acerca de la amenaza que pesaba sobre esas preciosas criaturas…

El 22 de diciembre de 1988 era asesinado en Xapurí, una pequeña ciudad de la Amazonía brasileña próxima a Bolivia, el seringueiro -recolector de caucho- Chico Mendes. Su muerte se había sumado a los miles de asesinatos de dirigentes sindicales, abogados laboralistas, militantes de izquierdas, sacerdotes de la teología de la liberación, ecologistas e indígenas, registrados en la Amazonía brasileña y que hoy aún se siguen produciendo. En Pará han sido asesinados más de 500 campesinos pobres en la última década.

Chico Mendes había conseguido aglutinar a fuerzas tan dispares como partidos políticos, sindicatos de trabajadores del caucho, organizaciones ecologistas, la Iglesia, los grandes bancos y la comunidad internacional, alrededor de su proyecto de la defensa de la selva amazónica y de sus habitantes. El grupo mexicano Maná dejó constancia del dramático episodio del seringueiro en el hermoso tema, ‘Cuando los Ángeles lloran’: “A Chico Mendes lo mataron / Era un defensor y un ángel / De toda la Amazonía / Él murió a sangre fría / Lo sabía Color de Melo / Y también la policía”.

El 26 de abril 2012 era un día caluroso en el suroeste de Camboya y Chut Wutty, director y fundador del Grupo de Protección de Recursos Naturales, conducía de Pursat a Koh Kong acompañado de unas periodistas camboyanas para investigar la tala ilegal. Después de pasar por unas zonas boscosas los tres bajaron del coche y caminaron alrededor tomando fotos. Unos hombres de uniforme salieron pidiendo sus cámaras. La discusión entre ellos fue en aumento y a los pocos minutos se oyeron disparos, Chut Wutty moría, tenía 46 años.

El amor de Chut Wutty por los bosques y los pueblos indígenas de Camboya lo llevaría a conducir durante días y semanas en áreas remotas para investigar y documentar las actividades de deforestación. Las patrullas forestales en la comunidad Prey Lang, que es una de las más organizadas y efectivas, fueron alentadas y apoyadas por Wutty, quien describía su lucha en los términos siguientes, “ellos simplemente echan la culpa a los protectores de los bosques y a la comunidad local, y hacen todo lo posible para ocultar acciones ilegales por parte de hombres de negocios, mirando para otro lado y haciendo oídos sordos”. Chut Wutty se atrevió a levantarse contra un sistema corrupto y su muerte fue una verdadera tragedia para Camboya.

Publicado en el Nº 262-263 de la edición impresa de Mundo Obrero julio-agosto 2013