12 de agosto de 2013

Todas las dictaduras necesitan unas Malvinas, una isla Perejil o... Gibraltar

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Opinión / Actualidad Política
Escrito por Paco Arenas / UCR   
Sábado, 10 de Agosto de 2013 07:50
Todas las dictaduras se buscan en un determinado momento su particular “Malvinas”, con tal de perpetuarse en el poder o desviar la atención, apelar al espíritu más que patrio, patriotero ha sido siempre muy recurrente. Los éxitos deportivos han sido y son utilizados como arma para tales fines, pero curiosamente en estos días de agosto no hay un Nadal o una Roja a la cual echar mano y el caso Bárcenas está en ebullición, aunque sean muchos los españoles que están de vacaciones más preocupados por tostarse al sol o tomar una cerveza fresquita no deja de ser tema de conversación la burla del nuestro primer ministro el hombre plasma (fin de la cita).  
Era necesario desviar la atención, lo normal hubiese sido otra isla Perejil. -  después del gran despliegue  para apoyar a la dictadura marroquí por parte del heredero de Franco y los herederos ideológicos del mismo y  la torpeza de pedir y conseguir el indulto de un peligroso pederasta al servicio de su majestad, no hay que olvidar que se trata de un espía al servicio del Gobierno. Pensaban que en Marruecos pasaría desapercibido pero afortunadamente no fue así. -  Por tanto no era cuestión en lugar de un islote un peñón, aunque ello pueda suponer la pérdida de trabajo de más de 7000 personas, como vamos tan sobrados de empleo en el reino de la corrupción, siete mil más no se van a notar mucho, comenzando una parafernalia fascista sin precedentes.
 
Está claro que Gibraltar es o puede ser una china en el zapato de España, de hecho lo es, pero no debemos olvidar algunos datos sobre la cuestión, el cómo y por qué y lo sucedido hace 300 años, la gran tomadura de pelo y los culpables

 
Una de la consecuencia de la llegada de la funesta dinastía borbónica fue cesión por parte Felipe V del Peñón a los ingleses: “El Rey Católico [Felipe V], por sí y por sus herederos y sucesores, cede por este Tratado a la Corona de la Gran Bretaña la plena y entera propiedad de la ciudad y castillos de Gibraltar, juntamente con su puerto, defensas y fortalezas que le pertenecen, dando la dicha propiedad absolutamente para que la tenga y goce con entero derecho y para siempre, sin excepción ni impedimento alguno”.   Con pocos remordimientos de conciencia ya que inmediatamente se convirtió en socio en el infame tráfico de esclavos de la reina de Inglaterra pese al  Tratado de Utrecht, tampoco le importo mucho al Borbón, pronto formalizo contrato con los ocupantes de Gibraltar y Menorca y creo la Compañía de Comercio, que actuaba de forma conjunta con South Sea, por este acuerdo fueron secuestrados unas 150.000 personas en África, que fueron vendidas como esclavos en pública subasta en las colonias españolas, en esta operación repartía beneficios con Ana Estuardo, reina de Inglaterra, y es que los borbones nunca se han distinguido por su moralidad en ningún aspecto.
 
A pesar de ello Gibraltar siempre ha sido un caso recurrente en tiempos de crisis, un modo de desviar la atención, de ocupar mentes y personas, en muchos casos de manera trágica y siempre terminando pagando los platos rotos España y sobre todo los españoles, con Gibraltar siempre han jugado con nosotros.  Durante el siglo XVIII según soplasen los vientos, el peñón fue sometido a múltiples asedios siendo el más importante el transcurrido entre 1779 y 1783, saldo de esta historia casi 6000 españoles muertos.  Ocurriendo en menor intensidad cada vez que ha habido una disputa.

La dictadura franquista también jugo al “espíritu nacional” para fomentan el patrioterismo así en 1969 el gobierno español suprimió las comunicaciones terrestres entre España y Gibraltar. Los accesos permanecieron cerrados hasta siete años después de la muerte de Franco, en 1982, este cierre fue traumático  para la economía del Campo de Gibraltar, eran miles los trabajadores españoles que trabajaban en la colonia británica, algo que con las bravuconadas de Margallo puede ocurrir de nuevo con los más de 7000 españoles que trabajan en Gibraltar, pero ahora como entonces lo que importa es jugar a patriotas de trapo, para desviar que hablemos de que esos mismos patriotas de trapo nos están robando por encima de nuestras posibilidades.
 
Publicado también en la web del autor: España por la República