11 de septiembre de 2013

Convénzanse gentes del PP, el COI no quiere unos JJOO en Madrid

Convénzanse gentes del PP, el COI no quiere unos JJOO en Madrid
Hasta aquí llegó otra vez la política de las falsas ilusiones que practica el PP
Publicado el
Lunes 9 de septiembre de 2013, a las 00:06h
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Javi Álvarez - laRepúblicaCultural.es
Las gentes del COI son como esos adivinos y esas brujas con bolas de cristal a las que nuestros gobernantes acuden para saber el futuro que nos espera como país, donde van a preguntar si mañana nos irá bien, si seremos una nación de primera… Pero los servicios de nigromancia, además de dudosos, siempre han resultados caros, muy caros. Éstos no iban a ser menos, así que cada vez que se quiere postular a Madrid como capital del mundo hay que pasar por caja. La bromita deja siempre una factura elevada en lo monetario, no basta con un poco de calderilla, y eso que según nuestros propios gobernantes no están los tiempos como para derrochar un dinero que no tenemos, ese que dicen que nos prestan los banqueros alemanes y que tenemos que ir devolviendo con sus correspondientes intereses. Después de la regañina, con un rostro muy serio de mayores y moviendo el dedo indice en un gesto de no, añaden que además va siendo hora de volver a acostumbrarnos a vivir según nuestras posibilidades, sin sobrepasarlas. Pero lo cierto es que ellos vuelven a la consulta de la bruja o del adivino, seguros que en una de éstas les sale el naipe que dice que «nos dan el premio gordo». Tal vez la economía mundial funcione así, entre un reflejo y un tira y afloja de «favores» que se terminan convirtiendo en una hipoteca insalvable. De hipotecas insalvables empezamos a ser expertos aquí, tanto como para que una gran parte de la ciudadanía vaya abriendo los ojos a nuestra realidad.



También sabemos que en esos sitios de adivinación no te dicen toda la verdad, que se desviven en mostrarse amables y que te suavizan hasta cuando te sale la famosa carta de la guadaña. Parece evidente que los miembros del COI no quieren que Madrid sea la capital olímpica que nuestros políticos del PP sueñan. Yo personalmente agradezco la sinceridad que se puede leer después de cada votación, la forma indirecta con la que hasta en tres ocasiones les han dicho a nuestros gobernantes que mejor dediquen los recursos del país a otras cosas, que seguro que nos hacen más falta. Pero nuestros líderes políticos de la derecha son tan duros de oído como rancios, y no sé si esta vez habrán captado el mensaje o si necesitarán una negación más directa. Señores y señoras del PP, España no está para organizar nada. Así que bájense a la realidad y dedíquense a gobernar para los ciudadanos porque ya está bien de vender irrealidades fastuosas detrás de las que esconder una nefasta gestión de lo público. No es de recibo que toda su política sea una rifa, un no hay de qué preocuparse porque nos van a dar los Juegos Olímpicos y a partir de ahí todo va a ser coser y cantar con nuestra economía, o un vamos a esperar que llegue el «filántropo», yo prefiero llamarle «jeta», de Adelson a «llenarnos» Alcorcón de puestos de trabajo con los que llenarse él sus bolsillos. Que ese hombre no es trigo limpio lo sabe todo el mundo, que su negocio es un bluf también.
Por cierto, de dónde salían esos números y esas estadísticas con las que se medía el apoyo ciudadano y los votos comprometidos de los miembros del COI. ¿Quién construyó esas mentiras?, ¿a quiénes les convenían? La ciudadanía ha vuelto a ser engañada, manipulada para que mirase hacia otro lado, lejos de los problemas reales del país mientras el dinero de todos se iba invirtiendo en unos pocos. Nos tratan como a bebés sin la menor capacidad de raciocinio, a los que la realidad podría cegarnos si nos la desvelan, que somos incapaces de comprender siquiera pues nuestro conocimiento va en zapatillas y no sabe de números fuera de casa. Ya deberíamos estar acostumbrados, los gobernantes que tenemos mienten a sabiendas y sin que les responsabilicemos por ello. Lo hacen sin la menor vergüenza y lo hacen por sus propios intereses, en su beneficio. Pero alguna vez será la última mentira, la que sirva para que la ciudadanía diga hasta aquí basta y les eche de vuelta a sus casas. Ésta bien puede ser es última mentira que toleramos.
Con un primer vistazo hubiera bastado para saber donde estábamos. La terna la formaban Tokio, capital del primer mundo, del que manda, del que de verdad tiene el poder en sus manos; Estambúl, capital de un estado emergente, de los que admiten el nuevo orden mundial económico y esperan florecer con su incorporación; y Madrid, capital de un país decadente que quiere seguir con los ojos cerrados y que insiste con pesadez insoportable en la pataleta del hermano celoso que quiere también ser sede olímpica. La votación podía tener su complejidad, pero solo entre las otras dos candidaturas, la de Madrid estaba descartada de mano, por puro sentido común. ¿Quién estando en sus cabales votaría por un país como el nuestro? Un país hipotecado que solo gana en paro y corrupción, que elege políticos obedientes que no saben gobernar, que ha perdido toda soberanía para tomar sus decisiones políticas y económicas al cederlas a la Troika, que hace gala del famoso que «inventen otros», que echa a la juventud mejor formada fuera de sus fronteras para que trabajen lejos y manden sus divisas, que se enroca en el estúpido «Gibraltar español», que se ha vendido al turismo incapaz ya de producir nada, desinformado, engañado, quebrado y que quiere desmantelar su educación, su sanidad y su ciencia. Esa es la fotografía real, la que aquí no se muestra, pero que en el resto del mundo conocen.
¿Qué sentido tendría dar unas olimpiadas, un evento ocioso, a Madrid? Aquí ya han venido, ya nos conocen y se han ido dando cuenta que hemos perdido toda identidad cultural por otra mercantilista y servil. Nuestra política turística no busca la calidad, ni fomenta nuestras costumbres, ni reivindica una forma de vivir. Solo quiere hacer caja mientras se pueda, con la mínima inversión, sin pensar en mañana. El turismo mayoritario que llega a España viene buscando el sol, las playas, pero sobre todo el desparrame de una diversión barata que se sustenta en beber y follar. Y lo peor, ahora que hemos desmantelado toda industria, es que precisamente ese sector es en el que se basa toda nuestra política económica. Vamos a salir de la crisis con despedidas de solteras y borracheras de fin semana y a bajo precio. Ese es nuestro modelo de turismo y a todas luces no casa con el «espíritu olímpico».
En realidad el COI ha hecho un favor a los deportistas, ¿quién en su sano juicio se le ocurre salir en pleno agosto a correr por las calles de Madrid, si hasta en los telediarios del PP lo desaconsejan cada verano? También nos han hecho un favor a quienes vivimos aquí, todo ese dinero lo podremos utilizar en Sanidad, Educación, Cultura, Ciencia, Empleo, a crear tejido industrial, a luchar contra el fraude fiscal para que de verdad paguen impuestos los que deben y según lo que ganan… y a todas esas otras necesidades que de verdad tenemos, esas en las que todo buen gobernante debe pensar cada día y por la que debe desvivirse. Los nuestros, los gobernantes del PP, sin embargo lo que tienen en su cabeza son fatuos juegos malabares, falsas mentiras y especulaciones que favorecen a los mismos pocos de siempre, los que ya hace tiempo que lo tienen todo. Y otro consejo a esos políticos del PP que quieren ir por ahí representándonos, fórmensen, mejoren su curriculum y aprendan inglés, como bien piden a los demás, así harán mucho menos el ridículo cada vez que salen fuera y nosotros nos tendremos que avergonzar menos.