3 de septiembre de 2013

“Una epidemia de miedo está provocando un problema social de salud mental”

“Una epidemia de miedo está provocando un problema social de salud mental”

publicado | argitaratua 02. sep, 2013
Entrvista a ARTUNDO PURROY
Carlos Artundo Purroy es un psiquiatra que, a pesar de haber sido Consejero de Salud del Gobierno de Navarra a finales de los 80, no ha perdido la lucidez. Acotamos alguna de sus respuestas en esta entrevista en eldiario.es.
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¿Se está jugando con la Salud de la gente?
R: En algunos casos sí. Determinadas personas están tratando de vender experimentos introduciendo el interés y el lucro en el mercado sanitario cuando no existe ninguna evidencia que demuestre que la gestión privada es mejor o más barata.
Entonces, negocio y Salud ¿no casan?
R: La Salud es un Derecho. La protección, la promoción y la atención son básicos. Es un adelanto social que se tiene garantizado por ser ciudadano y pagar los impuestos. Se trata de un bien público que debe estar garantizado. Muy diferente al bien privado. En Estados Unidos las familias se arruinan cuando alguien cae enfermo.


¿Se está privatizando el sistema sanitario español?
R: Se están haciendo intentos sin transparencia para fomentar las privatizaciones parciales. No se está cambiando el modelo sanitario como tal. Otra cosa es quealgunos tengan en mente volver al lugar de donde venimos, a los tiempos en los había beneficiencia y hospitales para pobres. Este es un futuro que debemos evitar y que estamos en condiciones de evitar.
Suena triste que se hable de evitar, cuando quizás tendríamos que estar alabando los esfuerzos por avanzar.
R: No es triste, es realista. En medicina sabemos que prevenir es esencial y que hay que erradicar los intentos por parte de una minoría de cambiar el modelo. Sobre todo, porque el modelo que predican es más injusto y más caro. El modelo liberal es peor. El gasto sanitario en Estados Unidos es del 14% del PIB y hay 40 millones de personas sin cobertura.
La crisis ¿lo empeora todo?
R: La situación que estamos viviendo es una crisis sistemática mucho más profunda que va más allá del déficit. Estamos ante una crisis de política, institucional, de falta de valores, ecológica… Por lo tanto es una irresponsabilidad social huir hacia delante. Hay que resetearse y hacer cambios estructurales de la sociedad para llegar a un modelo que no esté centrado en el beneficio económico si no en la persona. Por eso cuando algunos políticos hablan de volver a la situación anterior a la crisis me echo a temblar. Lo que hay que hacer es aprender de lo que nos ha llevado hasta aquí y cambiar. Si no, volveremos a caer.
¿Cómo está afectando esto a la salud del ciudadano?
R: Estamos ante una gran crisis psicológica. Todo el día estamos hablando de lo mismo y esto tiene un efecto demoledor. Hay una epidemia de miedo, que unida a la falta de esperanza, está provocando serios problemas de salud mental en la sociedad. Todo ello para que se beneficie un 1% de la población. Y lo que es más importante: estamos abriendo la brecha de las desigualdades.
Hay que ser prudentes porque aún no tenemos datos suficientes. En Medicina los datos son lentos, pero viendo lo que está ocurriendo en otros países como Grecia y Portugal y con lo poco analizado hasta la fecha, sabemos que las patologías en salud mental han aumentado (la depresión, el stress, la ansiedad), hay más contagios de Sida sobre todo por vía intravenosa, algo que había bajado notablemente, y están apareciendo enfermedades ya erradicadas como la malaria.
¿Qué le espera a los ciudadanos?
R: Si los recursos siguen mermando  y no se paran los recortes en los campos esenciales, nos enfrentamos a daños irreversibles en el sistema sanitario. Un ejemplo claro: las listas de espera aumentarán y el sistema se deslegitimará ante la gente, perderá la confianza y esto abrirá las puertas a la privatización.
….
¿Se le puede dar la vuelta?
R: Sí, debemos visibilizar lo positivo, que también existe, y poner en valor lo saludable. El giro viene de un cambio de modelo cultural. En Salud hay que conservar el concepto de bien público y universal, pero adaptarnos a las circunstancias y retos potenciando la salud pública y la promoción de la salud, pinchando las burbujas de ineficacia, controlando el gasto farmacológico y en nuevas tecnologías, realizando microrreformas selectivas, potenciando a los enfermos y familiares y, sobre todo, personalizando y humanizando la atención sanitaria. Hay que decir no al inmovilismo.