La sede del Arzobispado tarraconense será invadida el jueves 10 de octubre por los contrarios a la macrobeatificación de 522 personas asesinadas en la Guerra Civil, la mayoría de ellas del bando nacional. Es la canonización más grande que ha realizado hasta ahora la Iglesia Católica y tendrá lugar el próximo domingo 13 de octubre, en Tarragona. Una celebración que ha desatado la polémica y que ha provocado el enfado de la “Coordinadora para la Laicidad y la Dignidad”, que se concentrara este jueves ante las puertas de la sede del Arzobispado para mostrar su rechazo.   
                                                           
Ateneu Republicá, UGT y CCOO, Associació de Víctimes de la Repressió Franquista a Tarragona, ICV-EUia y jóvenes del PSC forman parte de la Plataforma, que ha elaborado un manifiesto, además de recoger firmas y presentar mociones de repulsa en el Ayuntamiento de Tarragona y en la Diputación Provincial. A pesar de ser una manifestación promovida por la izquierda española, ERC, PSC y CDC no se han sumado a la convocatoria.  El diputado del PSC Tarragona, Joan Ruiz, que sí ha participado, ratifica a ESTRELLA DIGITAL que no hay un motivo de peso por el que no se haya sumado el partido a la plataforma, “simplemente quien quiera que vaya y quien no quiera no”. Pero, Alejandro Caballero, miembro de jóvenes del PSC Tarragona, asegura que el PSC no es partícipe “para no desautorizar al alcalde de Tarragona, ya que a pesar de ser socialista es muy católico”.
Formada por diversos partidos políticos, entidades, sindicatos y ciudadanos, la asociación entregará al obispo el manifiesto y las firmas recogidas para demostrar su oposición, “hay parte de la población que no está de acuerdo en que se haga este homenaje”, según informa  Caballero a ESTRELLA DIGITAL.
La manifestación del jueves quiere ser un acto pacífico en el que laicistas reclaman que no quieren un fin de semana de la Hispanidad con las calles de Tarragona plagadas de “fascistas, nazis y aguiluchos, personas que son criminales”, apostilla Caballero.  Por otro lado, no entiende que cómo un país que “ignora a los miles de republicanos asesinados por los franquistas cuyos restos siguen en las cunetas”, pueda realizar una celebración de tal índole, “no son pobres misioneros sino altos cargos”.
La protesta contra el acto católico crece a ojos vistas. Este miércoles se han recogido más de 1.500 firmas individuales, 53 de organizaciones y algunos de diputados como Joan Ruiz, Miguel Iceta, Xavi Sabaté y Ferran Pedret por el Parlamento de Cataluña, además del senador de Barcelona, Carles Martí. Su objetivo es recalcar que “es un insulto para los que perdieron a sus familiares y sufrieron represión durante la dictadura y que contó con el apoyo de la Iglesia, es un claro ataque a la Ley de Memoria Histórica”, afirman desde el PSC.
El manifiesto afirma que sólo las víctimas del bando vencedor han sido reconocidas e indemnizadas, mientras que la mayoría del bando perdedor siguen desaparecidas. Por ello, consideran “que la beatificación es un acto político que discrimina y no contribuye a superar las heridas que dejó nuestra memoria histórica”, comenta Caballero.
Toda esta oposición muestra la fractura del PSC. El alcalde de la ciudad, de esta formación política, ha apoyado institucionalmente la acción de la Conferencia Episcopal Española, en la que se van a congregar compañeros y familias de las víctimas que ahora se beatifican en masa. Además de un plan de promoción turística de la ciudad, ha facilitado autobuses y ha incrementado los niveles de seguridad para apoyar este multitudinario acto.