15 de marzo de 2013

Desconcierto

Benito Rabal (Mundo Obrero)

Ultimamente abrir la prensa, escuchar las noticias en la radio o verlas en la televisión, es sumirse en el desconcierto más absoluto.

Una ministra con aire de mosquita muerta –que ya se sabe, son las peores moscas– a pesar de su aspecto pulcro y su ideología defensora de la familia de toda la vida donde la matrona es equiparable a una celosa ama de llaves, resulta que no se había enterado que en su garaje se guardaba un Jaguar y otros automóviles de lujo y peor procedencia.

Donapea: el Opus tiene un plan, ¿cuál es el del Partido Socialista de Navarra?

Pedro Antona (*) / Noticias de Navarra

Donapea: El Opus tiene un plan, ¿cuál es el del Partido Socialista de Navarra? Al parecer, estamos en la recta final de la decisión sobre el desalojo del CIP Donapea. Me gustaría aportar mi punto de vista ya que he tenido una fuerte relación profesional con este centro: formé parte del equipo directivo que lo puso en marcha en 1980, he sido profesor, director y otros cargos durante 14 años y entre 2009 y 2012 he sido su inspector. Se quiere presentar este traslado a la sociedad navarra como una decisión técnica tomada de forma democrática y participativa. Pues bien, yo pienso que no es ni lo uno ni lo otro. Se trata simplemente de adornar una decisión que obedece a otros intereses.

Plurinacionalidad, Federalismo y Derecho de Autodeterminación




Jaime Pastor

La aportación que se quiere presentar en este trabajo se sitúa dentro de una corriente de reflexión, investigación y acción política que, aun siendo minoritaria en el ámbito académico, está conociendo un eco significativo en algunos de los países del “Norte” especialmente afectados por la problemática plurinacional y multicultural.

I

Antes de entrar más concretamente en las cuestiones que encabezan este artículo, creo necesario hacer un breve recordatorio general:
En primer lugar, conviene tener en cuenta uno de los elementos de balance autocrítico que se ha podido extraer del estudio de las transiciones políticas vividas en los últimos decenios: en general, se ha terminado reconociendo que ha habido en ellos una subestimación de un problema fundamental, el de que la legitimación de un nuevo Estado y un nuevo sistema político necesita como requisito “predemocrático” la aceptación por el conjunto de la ciudadanía de pertenecer a un “demos” común en condiciones de igualdad, independientemente del “etnos” al que pertenezcan. Si esto no se da y la condición de formar parte del “demos” aparece asociada a una “etnodesigualdad”, es decir, a unas relaciones de dominación o preeminencia de una etnia o nacionalidad sobre otras, ese Estado o ese sistema político habrán nacido con un déficit de legitimidad ante una parte de la población residente dentro de sus fronteras. En esas condiciones, nos encontraremos con el riesgo permanente de que un sector de la ciudadanía –probablemente minoritario pero significativo en el ámbito territorial más afectado- impugne constante o periódicamente la validez territorial de las decisiones que vaya tomando el poder político, aunque éste se base en una legitimidad electoral y parlamentaria a escala de todo el territorio.