6 de mayo de 2013

El fracaso del neoliberalismo


El fracaso del neoliberalismo

por Vicenç Navarro
Lunes, 06 de Mayo de 2013 12:05
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El fracaso del neoliberalismo
Este artículo critica los supuestos que sostienen las políticas dominantes hoy en la Unión Europea, incluyendo España, y las consecuencias de su aplicación que muestran claramente su gran fracaso.
El dogma neoliberal ha dominado la cultura política, económica y mediática de los países del Atlántico Norte desde la década de los años ochenta del siglo pasado. Tal dogma creía que la crisis actual se debía a un gasto público excesivo que había ahogado con su peso a la economía, privando de fondos y recursos al sector privado imposibilitándolo a que actuara como motor de la economía. Como dijo el “gurú” de los neoliberales, el presidente Reagan, el gobierno (en realidad quería decir el sector público) “no es la solución, sino el problema” (discurso inaugural de su presidencia, enero de 1981). De esta concepción del origen de la crisis se derivaban sus políticas públicas de recortes y austeridad que intentaban reducir el déficit y la deuda pública de los Estados.
Los recortes se acentuaron predominantemente en los gastos públicos sociales, pues se asumía, además, que la supuestamente excesiva Protección Social estaba relajando a la clase trabajadora (redefinida como clase media), perdiendo competitividad. Se consideraba que los derechos laborales y sociales se habían hipertrofiado, extendiéndose demasiado, afectando con ello su productividad. Contribuyendo a esta pérdida de productividad, había habido un abultado crecimiento salarial en la mayoría de los países (y muy en especial en los países periféricos de la Eurozona) que había disparado los precios de los productos, obstaculizando así la capacidad exportadora del país. Se requería, por lo tanto, toda una batería de intervenciones públicas, que incluían desde la reducción de aquellos derechos laborales y sociales a la puesta en marcha de reformas laborales que tenían como objetivo disminuir los salarios.

¿Son sostenibles las pensiones públicas?

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Opinión / Actualidad Economía
Escrito por Edmundo Fayanas Escuer   
Domingo, 05 de Mayo de 2013 00:00
Si creemos lo que nos dicen los poderes públicos neoliberales que nos gobiernan, entiéndase el gobierno del PP, la troika, FMI, OCDE, todos ellos dominados por la misma doctrina económica, basada en dos conceptos básicos: la primacía de lo privado sobre lo público y el dominio del Dios mercado, las pensiones son inviables. Además la dócil y sumisa prensa del país sólo reproduce este pensamiento neoliberal, ignorando otras doctrinas o pensamientos mucho más científicos.

Desde mi punto de vista y el de otros muchos economistas y pensadores, creemos que las pensiones públicas son totalmente viables. Está claro, que estamos en una guerra y para que sigamos teniendo pensiones públicas deberemos parar a las poderosas élites neoliberales que nos gobiernan.
¿Qué argumentos se emplean para aseverar que las pensiones públicas son inviables?
El principal argumento y prácticamente único es la demografía, diciendo “el actual sistema de pensiones es insostenible por la presión demográfica, que empuja a la población hacía edades más altas” u otro “el número de beneficiarios de las pensiones será cada vez grande que el número de cotizantes del sistema de pensiones, con lo cual se llegará a una situación en que no habrá suficientes cotizantes para tantos beneficiarios”.
¿Es verdad este argumento? El relato puede tener algo de verdad pero el problema es que las pensiones no dependen como factor fundamental de la demografía. El factor principal para garantizar el sistema público de pensiones es LA PRODUCTIVIDAD y no la demografía. Veamos dos ejemplos clarificadores:
A) Año 1913, en España trabajaban en el campo el 80% de la masa laboral del país y no producían lo suficiente porque el país pasaba hambre. Sin embargo,  en 2013, sólo trabajan en el campo el 3% de la masa laboral y no sólo producen para alimentar al país, sino que nuestra balanza agrícola presenta un superávit que ronda unos 8.000 millones de euros anuales. A esto se le llama productividad.
B) Un trabajador navarro con 20 años es contratado, en el año 1970, en la fábrica de coches Auti de Pamplona. Cuando empezó a trabajar producía 20 coches al año. En 2013, este mismo trabajador se jubila ya en la Wolkswagen pero ya produce 105 coches al año. Es decir el mismo trabajador produce más de cinco veces de riqueza de la que producía al inicio, esto se le denomina aumento de productividad.