20 de julio de 2013

Siempre

Benito Rabal (Mundo Obrero)

El mismo día en que tres militares murieron en una base de la Legión en Almería cuando transportaban explosivos, esto es, en un accidente laboral, en Madrid murieron dos obreros de la construcción al caérseles encima partes de una grúa, esto es, víctimas también de un accidente laboral.

18 de julio, año de 1936

18 de julio, año de 1936

Por Víctor Arrogante | El Gobierno pone trabas al juicio internacional y sigue sin condenar los crímenes franquistas, pese a los más cien mil muertos hoy todavía desaparecidos.
 | 18 Julio 2013 - 15:24 h.
Placas de General Moscardó y Comandante Zorita una vez retiradas. Foto: Foro por la Memoria.
Placas de General Moscardó y Comandante Zorita una vez retiradas. Foto: Foro por la Memoria.
@caval100 | El Congreso de los Diputados debatió en el mes de mayo, una proposición de ley, presentada por el grupo parlamentario de la Izquierda Plural, que perseguía declarar el 18 de julio como «día oficial de condena del franquismo». Los diputados del Partido Popular, como era previsible, votaron en contra, con la abstención de los del grupo UPyD. Pese a la negativa popular, sigue siendo necesario el debate sobre las violaciones de los derechos humanos y sobre los crímenes cometidos bajo la dictadura de Franco.
Mientras los tribunales argentinos investigan los delitos de lesa humanidad cometidos durante la guerra civil y la dictadura de Franco, aquí el gobierno pone trabas al juicio internacional, y sigue sin condenar los crímenes franquistas, pese a los más cien mil muertos hoy todavía desaparecidos.
Aprovechando el «debate» que se ha mantenido en el Congreso de los Diputados, nos permitimos hacer memoria, y recordar lo que significó el golpe de estado del 18 de julio y lo que los golpistas pretendieron con su acción, que sumió a los españoles en una guerra civil de tres años, y con la victoria de los llamados «nacionales», en una dictadura que duró más de cuarenta años.

El 28 de septiembre damos un #JaquealRey





El 28 de septiembre damos un #JaquealRey


De todo el entramado institucional del actual Régimen, la monarquía es el elemento que tiene menor legitimidad; por su origen, ya que Juan Carlos fue nombrado por Francocomo su sucesor a título de rey; y también porque nunca ha tenido tipo alguno de refrendo popular.
La cabeza de la monarquía, el rey, ha sido a lo largo de éstas décadas todo un exponente de los rasgos más nefastos del sistema: participación de los últimos fusilamientos de la dictadura, implicación en el pronunciamiento militar del 23-F, contribución en diversos casos de corrupción, aprovechamiento privado permanente de su condición de Jefe de Estado…
En un momento económico y político tan delicado como el que estamos viviendo, es especialmente doloroso ver a diario el boato, el despilfarro y el blindaje judicial del que hace gala la familia real, ante la mirada atónita de sus “súbditos” y la complicidad del sistema.
Para dar un paso adelante en un proceso de empoderamiento del Pueblo (única forma a su vez de avanzar en un auténtico Proceso Destituyente – Constituyente), es necesario conseguir la abolición de la monarquía.
Es por ello que desde la Coordinadora 25S convocamos a toda la sociedad a una gran movilización para el sábado 28 de septiembre, bajo el lema #JaquealRey.

Usted engañó, señor presidente

Usted engañó, señor presidentePDFImprimirE-mail
Opinión / Actualidad Política
Escrito por Jan Martínez Ahrens   
Sábado, 20 de Julio de 2013 05:42
El presidente del Constitucional actuó como un submarino del PP al ocultar su militancia ¿Cuántas causas pueden haber quedado contaminadas?
El presidente del Tribunal Constitucional ha dejado de ser una persona fiable. Cuando accedió a la más alta magistratura que pueda ocupar un jurista ocultó que era un militante del Partido Popular que pagaba religiosamente las cuotas. De poco vale argumentar que la ley ampara la afiliación de los componentes de este tribunal.
 
Nadie con sentido común puede aceptar que quien está destinado a decidir sobre las más graves cuestiones de un país, esconda a la ciudadanía a la que sirve y a los partidos que le tienen que votar (excepto uno, claro está) que ha cerrado un contrato de militancia con la formación que le ha promocionado. A diferencia del voto o la afinidad ideológica, perfectamente defendibles, la afiliación a un partido entraña la aceptación de unas normas, jerarquías y directrices cosificadas en sus estatutos. Y estos, en el caso del Partido Popular son meridianos. Cito textualmente el punto 1b, aquel que trata sobre los deberes del militante: “Cumplir los estatutos, reglamentos y demás normas internas del partido, las instrucciones y directrices emanadas de sus órganos de gobierno y grupos institucionales y ajustar su actividad política a los principios, fines y programas del Partido Popular”.