25 de julio de 2013

El reto de las elecciones europeas en la estrategia del proceso constituyente

El reto de las elecciones europeas
en la estrategia del proceso constituyente

Antonio Antón, Jorge García Castaño, José Manuel Martín Médem, Israél Mogroviejo, Manolo Monereo y Tania Sánchez. || Militantes de Izquierda Unida.
La X Asamblea de Izquierda Unida posicionó, al menos en las tesis políticas, una clara visión del momento político actual como una profunda crisis de régimen.
Las elecciones europeas deben ser planteadas como un ejercicio democrático, como un verdadero referéndum contra el bipartidismo y contra la troika, en el que predomine una agenda y temas nacionales, que tienen una deriva secundaria sobre la política europea. © Leafar
Las elecciones europeas deben ser planteadas como un ejercicio democrático, como un verdadero referéndum contra el bipartidismo y contra la troika. © Leafar
La crisis económica y las políticas de austeridad impuestas por la troika para afrontar la misma, han situado a amplios sectores de la sociedad ante la realidad cotidiana de una honda fractura entre las reglas de juego democrático y la realidad de su vida cotidiana. Las condiciones materiales de una cada vez más amplia mayoría social, son percibidas como incompatibles con el cumplimiento de los principios democráticos que han estructurado nuestra sociedad.
A esta realidad, se han venido a sumar como elemento de fractura de los consensos constitucionales en el seno de la sociedad,  los sucesivos escándalos de corrupción política no sólo del bipartidismo, sino del conjunto de las élites políticas e institucionales del país.
El remate de estas condiciones de ruptura del discurso hegemónico, lo aporta los dictados del poder europeo. La idea de integración de España en Europa como condición básica para la consecución de la sociedad moderna y desarrollada que aspirábamos a ser, se ha transformado en la pesadilla de un poder supranacional que nos impone un duro presente y augura un nada alentador futuro.

Razones para desconfiar de Rajoy (o no, allá usted)

Razones para desconfiar de Rajoy (o no, allá usted)

25 julio 2013 | Categorías: NacionalOpinión | |
Francisco Delgado Morales — ATTAC Andalucía
Y Bárcenas comenzó a tirar de la manta apuntando directamente a la Presidencia del Gobierno. Es sólo el principio de lo será un goteo de información que cada vez deja más al descubierto las miserias del Partido Popular. Ante esto la estrategia del PP se fundamenta en dos argumentos: Bárcenas quiere chantajear al Gobierno y la credibilidad del ex tesorero frente a la “honradez de Mariano Rajoy”.
El primer argumento parte de una premisa que parece que los líderes populares no consideran; que nadie chantajea a nadie si no tiene elementos para poder realizar ese chantaje. Es decir, admitir la existencia del chantaje de Bárcenas es hacerlo con los documentos con los que éste pretende realizarlo y, por consiguiente, su veracidad. Nadie puede chantajear a nadie con mentiras.
El segundo es claro. Desacreditar al ex tesorero. Todo lo que diga Bárcenas carece de veracidad frente a la honradez que se le presupone al Presidente del Gobierno. Para ello se apela a la credibilidad de Rajoy frente a los cambios de discurso del ex tesorero.

Supremo

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Opinión / Actualidad Política
Escrito por Raimundo Fitero   
Jueves, 25 de Julio de 2013 04:18
A algunos siempre les queda el Tribunal Supremo que les acorta penas, les libera de condenas, reduce sentencias a cenizas y todo en la misma dirección: los díscolos del PP, tienen abogado defensor, fiscal defensor y TS que remienda los descosidos ocasionados en juzgados no demasiado doctrinarios. Se vive en un vértigo muy poco saludable para la conciencia democrática. La justicia al servicio de los intereses partidistas. Es un entramado difícil de desenmarañar. Cada fallo un alivio, un descorche de champán. Y si se sigue el currículum de los sentenciadores y su futuro en el escalafón se entenderá que se está en una encerrona. Que nadie se asome a la ventana que le cortan las ganas de mirar. Hemos pasado unos noticiarios que producen náuseas por la cascada de decisiones supremas tan sospechosamente partidistas.

Entre la justicia a la medida, la prensa desmedida y las monarquías apretando mediáticamente para mantener sus privilegios y adormecer a las masas con conceptos amortizados. El nacimiento en Inglaterra del tercero en la cadena de sucesión al trono, nos devuelve ante el supremo disparate de convertirse en un espectáculo popular. Hace unos días fue una ceremonia de abdicación y proclamación de un nuevo rey de Bélgica, que en TVE se trató con suprema importancia. Horas y horas de retransmisión de algo que sonaba a paripé, a apuntalamiento de edificio en ruinas. El detalle reside en que el rey de Bélgica habla los tres idiomas oficiales de ese estado. Por ley, no por rey.
Las monarquías europeas son un anacronismo sedicente. Son lo contrario a cualquier noción de unión, de progreso o de derechos democráticos fundamentales. Es la máxima expresión de la corrupción, el símbolo del feudalismo, del capitalismo, de la herencia patrimonial y del traspaso sanguíneo de bienes y haberes. La reproducción pasiva de poderes adquiridos y defendidos por siglos violentamente. Una barbaridad. A la periodista y al cuñado de Urdangarin les increpan allá donde van. Falta algo más que esa expresión popular, es necesario tomar decisiones políticas supremas. Pero el patio está muy borrascoso. La impunidad ataca. Lo tienen casi todo atado y bien atado.
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Fuente: Gara