1 de agosto de 2013

La sagrada corrupción

La sagrada corrupciónPDFImprimirE-mail
Opinión / Actualidad Política
Escrito por Sabino Cuadra   
Jueves, 01 de Agosto de 2013 00:00
Hoy resulta prácticamente imposible hablar de ninguna institución estatal ni marco autonómico sin darse de frente con algún importante caso de corrupción. Eso de que se trata de casos aislados y excepcionales, no cuela. Empezando por la propia Casa Real, pasando por altos y medianos Tribunales, gobiernos centrales y autonómicos, confederaciones empresariales, grandes sindicatos y constitucionalísimos partidos y terminando por los más pequeños ayuntamientos, la corrupción es algo inseparable a la «marca España» (la «carca España» le llaman otros) que nos pretenden vender.

La corrupción hunde sus raíces en las propias esencias de la sociedad en la que vivimos. Cuando un sistema socio-económico está asentado sobre el ánimo de lucro, el individualismo y la competencia más descarnada y no en la cooperación, la solidaridad y el bien común, no es de extrañar que los codazos y zancadillas, las mentiras y falsedades y la prestancia para meter la mano en cualquier cajón o cepillo formen parte del paisaje diario. Que la puñalada al competidor sea liviana o mortal, el soborno de simple prebenda o compra completa de alma y conciencia y el pago a través de sobre o maletín, depende tan solo de las exigencias del negocio, que no de ley o moral alguna.
En el Estado español, aparte de estas razones de fondo, existen otras ligadas al régimen nacido de la Transición. Durante la Dictadura no era fácil distinguir dónde empezaba lo público y dónde lo privado, dónde la ley y dónde la arbitrariedad, dónde el negocio y dónde el estraperlo. Luego, tras el esperpento constitucional, siguió en pie aquella Monarquía que juró fidelidad a Franco y sus leyes y ahora se autodenomina constitucionalista, la Iglesia que todo lo bendijo y hoy mantiene casi todas sus viejos privilegios y la Banca que apoyó y se lucró con el dictador y luego lo hizo lo propio con el PSOE y el PP.

Oligarquía y caciquismo, raíces de los males de España


Oligarquía y caciquismo, raíces de los males de España

Por Pedro L. Angosto | Como en la otra Restauración, hay una España ajena a la oligarquía y el caciquismo, preparada, luchadora, consciente, honrada, trabajadora, insobornable...
 | 26 Julio 2013 - 18:05 h.
En 1901, Joaquín Costa publicaba uno de los libros más notables de la historia contemporánea de España: “Oligarquía y caciquismo como la forma actual de Gobierno en España”. En un fragmento de ese texto tan fundamental como actual, el genial regeneracionista aragonés, tan poco leído como mal iterpretado, escribía: No he de aconsejar yo que el pueblo de tal o cual provincia, de tal o cual reino, se alce un día como ángel exterminador, cargando con todo el material explosivo de odio, rencores, injusticias, lágrimas y humillaciones de medio siglo, y recorra el país como en una visión apocalíptica, aplicando la tea purificadora a todas las fortalezas del nuevo feudalismo civil en que aquel del siglo XV se ha resuelto, diputaciones, ayuntamientos, alcaldías, delegaciones, agencias, tribunales, gobiernos civiles…, y ahuyente delante de sí a esas docenas de miserables que le tienen secuestrado lo suyo, su libertad, su dignidad y su derecho, y restablezca en fiel la balanza de la ley, prostituida por ellos; yo no he de aconsejar, repito, que tal cosa se haga; pero sí digo que mientras el pueblo, la nación, las masas neutras no tengan gusto por este género de epopeya; que mientras no se hallen en voluntad y en disposición de escribirla y de ejecutarla con todo cuanto sea preciso y llegando hasta donde sea preciso, todos nuestros esfuerzos serán inútiles, la regeneración del país, será imposible. Las hoces no deben emplearse nunca más que en segar mieses; pero es preciso que los que las manejan sepan que sirven también para segar otras cosas, si además de segadores quieren ser ciudadanos; mientras lo ignoren, no formarán un pueblo; serán un rebaño a discreción de un señor; de bota, de zapato o de alpargata, pero de un señor. No he de aconsejar yo que se ponga en acción el “colp de fals” de la canción catalana, ahora tan en boga, tomando el ejemplo de la revolución francesa por donde mancha; pero sí he de decir que en España esa revolución está todavía por hacer; que mientras no se extirpe el cacique, no se habrá hecho la revolución". Pese al paso del tiempo, más de un siglo, los males de España eran muy parecidos a los que hoy aquejan a sus ciudadanos, con el añadido del poder militarista, el hambre y el analfabetismo generalizados, estos dos últimos en avanzado estado de regreso, el primero, ya veremos.

Tras la reforma del Gobierno las eléctricas podrán cortar la luz a los hospitales

Tras la reforma del Gobierno las eléctricas podrán cortar la luz a los hospitales

empresaselectricasLa reforma energética aprobada por el Gobierno la semana pasada permitirá a las eléctricas cortar la luz por impago a servicios públicos considerados esenciales como los hospitales. La norma actualmente en “en vigor permite cortar la luz a departamentos de la Administración, pero no a servicios considerados esenciales” cuyo suministro eléctrico no puede ser interrumpido, pero advierte que si la norma elaborada por Industria pasa el trámite parlamentario “las eléctricas podrán cortar el suministro a servicios públicos como los hospitales, el transporte, el alumbrado público o el suministro de aguas tras seis meses de impago”.
Este diario asegura que dicha “sorpresa” está escondida en los centenares de páginas elaboradas para dar forma a la reforma eléctrica y hace notar que el proyecto de Real Decreto de comercialización, aprobado por el ministro José Manuel Soria, “prevé retirar la condición de esencial al servicio que acumule seis meses de impago”.
elboletin.com / LR