10 de septiembre de 2013

“Los pobres no podemos estudiar. No quieren que nuestros hijos sean médicos o abogados”

“Los pobres no podemos estudiar. No quieren que nuestros hijos sean médicos o abogados”

OLIVIA CARBALLAR / Sevilla / 9 Sep 2013 3
Cañamero, junto a vecinas y niños de la corrala Utopía. // LAURA LEÓNCañamero, junto a vecinas y niños de la corrala Utopía. // LAURA LEÓN
Diego Cañamero lleva toda la noche sin dormir. Salió a las siete de la mañana de trabajar como camarero en una caseta de la feria de Arahal (Sevilla), se dio una ducha y cargó un coche, junto con sus compañeros del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), con todo el material escolarexpropiado la semana pasada en un Carrefour. Destino: Corrala Utopía, el edificio ocupado hace más de un año por 36 familias sin recursos en Sevilla.
Los niños de la corrala, que llevan viviendo más de un año sin luz ni agua, se despertaron nerviosos. El sindicato ha distribuido el material en una treintena de mochilas: tres cuadernos en cada una, lápices, bolígrafos, regla, escuadra y cartabón, gomas de borrar, sacapuntas, tijeras, un estuche, un compás y un diccionario para los más mayores. “Somos los pobres los que tenemos que ayudarnos entre nosotros, los pobres a los pobres, porque nadie va a hacer nada por nosotros”, afirma Toñi Rodríguez, vecina de la corrala, sin estudios pero con un discurso que entiende todo el mundo. “Los pobres no podemos estudiar, porque no podemos pagar, porque no tenemos trabajo. No quieren que nuestros hijos sean médicos o abogados o arquitectos”, reflexiona.

La responsabilidad social frente a la caridad organizada


“SE BUSCA PADRINO PARA ESTUDIANTE POBRE”La responsabilidad social frente a la caridad organizadaRecordemos que desde el 2010 el PP ha recortado 1.200 millones a las Universidades Públicas y que las Comunidades Autónomas deben a las Universidades 1.000 millones de euros.

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Si estrangulas a alguien hasta que no le quede prácticamente oxígeno, su cara delatará que prefiere respirar, aunque sea mediante respiración asistida, que morirse asfixiado. Si condenas a alguien al paro de larga duración, con una familia a la que mantener, seguramente preferirá un minijob precario y esclavo que dejar morir de hambre a su familia. Si recortas y saqueas el dinero público destinado a educación, dedicándolo a rescatar entidades bancarias y financieras que vivieron por encima de nuestras posibilidades, la caridad, el mecenazgo, las donaciones “filantrópicas” y los “padrinos” empezarán a parecer alternativas “razonables”, o al menos alternativas posibles para algunos gestores universitarios, ante la destrucción y el desmantelamiento que vive actualmente la Universidad y la investigación pública.

¿Crisis de la democracia? Una propuesta republicana radical

¿Crisis de la democracia? Una propuesta republicana radical

En un espacio político inscrito sobre la base del sistema económico capitalista es imposible realizar el ideal republicano; ello implicaría, necesariamente, la necesidad de adjetivarlo con socialista

“Em cada esquina um amigo
 Em cada rosto igualdade”

El descrédito del sistema político es de tal magnitud que actualmente las encuestas electorales revelan ya la posibilidad de que en los próximos comicios generales sólo acuda a las urnas la mitad de la población –48% de abstención, según Metroscopia–. Con esta información sobre la mesa no es de extrañar que hablemos de crisis de legitimidad del conjunto del sistema político o, incluso, de régimen si atendemos a los rasgos estructurales de tal deslegitimación.
Ante este fenómeno, en su esencia anterior a la crisis económica, hay quien reacciona responsabilizando al ciudadano y acusándolo, como hicieron los antiguos, de ser un idiota [1] o, como hiciera el poeta comunista Bertolt Brecht, de ser un analfabeto político. Desde esta visión, el problema radicaría en un excesivo individualismo y conformismo que empujaría a los ciudadanos a la apatía política. Naturalmente todo ello haciendo referencia a una visión muy estrecha de la política, identificada exclusivamente con la vía institucional de la misma, e ignorando la agitada actividad política y extraparlamentaria que está teniendo lugar cada día en nuestras calles.