17 de septiembre de 2013

Silban al Rey y este se “atasca” en la inauguración del Año Judicial

Silban al Rey y este se “atasca” en la inauguración del Año JudicialPDFImprimirE-mail
Monarquía Casa irreal
Escrito por Agencias   
Martes, 17 de Septiembre de 2013 00:00
 La apertura del Año Judicial ha puesto en evidencia que el Jefe del Estado no goza de buena salud. Durante el acto, sólo tenía que leer cuatro frases cortas dando paso a dos oradores: el fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce, y al presidente del Consejo General del Poder Judicial, Gonzalo Moliner.

Eran frases sencillas, sólo había que decir: "Tiene la palabra el Fiscal General del Estado", esperar a que hablase, dar la palabra al presidente del CGPJ y, por último, cuando terminaran los dos oradores, dar por inaugurado el Año Judicial. Pero el rey se atascó y hubo que dar paso en dos intentos al Fiscal General del Estado y al final el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón saco al monarca del atasco.
Antes, a su llegada al Tribunal Supremo, sede del acto, el rey como todos los asistentes tuvo que escuchar silbidos, pitos y abucheos, algo a lo que la Familia Real se está acostumbrando en los últimos tiempos. Se manifestaban funcionarios judiciales a la entrada. Los sindicatos del sector habían convocado a todos los colectivos relacionados con la Administración de Justicia y a los ciudadanos en general a una concentración de protesta ante el Supremo coincidiendo con el acto.

Más de lo que no se habla sobre Siria

Más de lo que no se habla sobre Siria

por Vicenç Navarro
Lunes, 16 de Septiembre de 2013 09:51
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Más de lo que no se habla sobre Siria
En un artículo De lo que no se habla sobre Siria que escribí hace unos días en Público 10.09.13, intentaba dar una versión diferente de lo que estaba ocurriendo en Siria (referente al ataque casi inminente de las Fuerzas Armadas de EEUU a aquel país).
En un artículo De lo que no se habla sobre Siria que escribí hace unos días en Público 10.09.13, intentaba dar una versión diferente de lo que estaba ocurriendo en Siria (referente al ataque casi inminente de las Fuerzas Armadas de EEUU a aquel país). En mi artículo mostraba evidencia de que la explicación que se estaba dando en los mayores medios de información en España para explicar la propuesta realizada por la Administración Obama de bombardear Siria era errónea. Los datos no confirmaban que la motivación principal de dicho bombardeo fuera moral, resultado de la indignación creada por la utilización de armas químicas por el dictador Asad de Siria. Por muy legítima que fuera tal indignación (y lo era), esta no era la motivación real de las propuestas de la Administración Obama. En mi artículo subrayaba y mostraba evidencia de que el deseo de la Administración Obama era debilitar al gobierno Asad en Siria y recuperar la influencia del gobierno federal de EEUU, cuya política exterior tiene poco que ver con la defensa de los derechos humanos en el mundo (como también mostraba en mi artículo) y sí, en cambio, con la defensa de los intereses de los poderes financieros y económicos de lo que en EEUU se llama la Corporate Class, defendidos por el complejo militar-industrial. En el artículo señalaba que tales intereses entraban en conflicto con los de las clases populares de EEUU, que se estaban rebelando de una manera muy notoria en contra de dicha Corporate Class y en contra de las instituciones políticas representativas, cuyas políticas están muy influenciadas por esa clase social.

Uno de la mayoría silenciosa

Jordi Évole


Periodista.


Uno de la mayoría silenciosa



Fuente: elperiódico









Soy un afortunado. El otro día la vicepresidenta 
Soraya Sáenz de Santamaría habló de mí. Bueno, de mí y de unos cuantos más. De los que no fuimos a la cadena humana, de esos a los que ella llamó «mayoría silenciosa», ese concepto que debe salir en el minuto 1 de reunión de cualquier Gobierno que ve salir a la calle mucha gente. Tan originales como siempre.

Lunes, 16 de septiembre del 2013













Apreciada vicepresidenta, yo no fui a la cadena, pero le rogaría que la próxima vez que hable de mayoría silenciosa no me cuente, no se apropie de mi silencio. Porque le aseguro que quedarme en casa no significa tener la opinión que usted interesadamente presupone.
Mire, no fui a la cadena porque sigo manteniendo buenos vínculos con el resto de España que hacen que mi primera opción no sea la independencia. Mis padres nacieron allí, se criaron aquí, aprendieron catalán, me lo enseñaron. He viajado por toda España sin ocultar nunca mi catalanidad, y he tenido la suerte de conocer también una España dialogante, plural y tolerante. Una España prácticamente desaparecida de algunos medios de comunicación catalanes, que prefieren darle eco a una columna incendiaria de la página 27 de La Razón. Y pasa lo mismo con la Catalunya dialogante, plural y tolerante: que ha desaparecido de algunos medios españoles empeñados, por ejemplo, en magnificar en sus grotescas portadas la supuesta persecución del castellano en Catalunya. Y así los extremos han ido retroalimentándose hasta la situación actual de casi no retorno.