9 de octubre de 2013

¿Salvar a la Transición para seguir en política?

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Nuestra Memoria La Transición
Escrito por Juan Carlos Monedero   
Miércoles, 09 de Octubre de 2013 05:13
o-13-RUE-DEL-PERCEBE-PARODIA-SITUCIN-ESPAA-570Hay algunos movimientos políticos que se me escapan. O quizás no. Quizás me gustaría que se me escaparan.
Tengo la sensación de que hay una generación de gente de la política o de su entorno que ha llegado a la conclusión de que si las nuevas generaciones impugnan la Transición, también van a impugnar a los actores que la protagonizaron. Razón no les falta. La última etapa de ZP y el posterior gobierno de Rajoy, unido a la crisis de El país y también a la crisis del país, corrió hacia a la izquierda a los constructores de la versión oficial de la Transición y también a parte de sus principales voceros públicos.

Corremos pues el riesgo de que los que nos hicieron comulgar con las ruedas de molino de aquel proceso, quieran venir ahora a rescatarnos precisamente de esa mentira. De una manera improductiva. Ellos saben que nosotros sabemos que su hora ya ha pasado. No necesitamos una segunda Transición. Necesitamos una primera ruptura.
Los que tienen biografías ligadas a la Transición se mueven en zigzag logrando ciertamente desconcertarnos.  Han firmado demasiados manifiestos contradictorios entre sí, pero siguen queriendo ser los abajofirmantes y arribapresentes que marquen la pauta del reino de España.  Es necesario sumar y es mejor que estén en el bando de la decendencia que en el de la indecencia. Hacen mucha falta. Pero ¿tienen que seguir siendo las cabezas visibles? ¿Tienen que estar siempre en el puente de mando? ¿Nunca va a llegar un recambio generacional a este país? ¿Tienen que venir a los mismos, con las maneras de salvadores de siempre, a organizar un cambio desde las cúpulas?

Administración de injusticia

Administración de injusticia

por Juan Torres López
Lunes, 07 de Octubre de 2013 11:13
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Administración de injusticia
Para evitar la repugnancia que provoca que reos con poder eviten ser condenados por prescripción de sus delitos es necesario el control social de la magistratura.
En un país donde una juez puede escribir en la página cuatro de un auto que como tal “no puede realizar con respecto a los aforados un juicio formal de imputación o inculpación” y seis páginas más adelante que “procede comunicar la existencia del presente procedimiento en calidad de imputados” a diversos aforados, sin que a ninguna autoridad judicial se le pase por la cabeza que eso pueda ser una prevaricación, no cabe tener mucha confianza en la justicia.
Pero si hay algo que la carcome, además de este tipo de cosas, es la dilación en la resolución de los casos y, sobre todo, que la justicia se resuelva con la prescripción escandalosa de delitos flagrantes o cometidos por quien tiene influencia o relaciones privilegiadas con la magistratura o el poder político o económico, como tantas veces viene ocurriendo.
La necesidad de contemplar la prescripción de los delitos en el ordenamiento jurídico (aunque no de todos) es clara. En primer lugar, porque los efectos que se desea que tenga la declaración de una responsabilidad varían con el tiempo y si la sentencia se produce con retraso se percibirá como injusta y su capacidad de prevenir conductas, de modificarlas o sancionarlas disminuirá o incluso puede llegar a ser nula. En segundo lugar, porque todos tenemos derecho a la seguridad jurídica y a ser juzgados con equidad. Es también elemental que el paso del tiempo aumenta la incertidumbre de todo tipo y que el retraso en la sentencia puede producir una estigmatización exagerada o desproporcionada. Y, desde un punto de vista más técnico, porque el paso del tiempo puede hacer que sea más difícil obtener pruebas, lo que también podría poner en peligro el legítimo derecho a la defensa.

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Opinión / Actualidad Política
Escrito por Pascual Serrano   
Miércoles, 09 de Octubre de 2013 05:48
Si hace diez años nos hubieran contado alguna de las siguientes situaciones laborales no las hubiéramos creído. Y si nos hubiesen convencido de que se iban a producir, pensaríamos que la sociedad no lo hubiera tolerado y habría tumbado al gobierno o gobiernos que nos llevaron hasta ese punto. Pero la realidad es que está pasando y el gobierno, junto con los banqueros y poderes económicos que se benefician, continúa.

Una de estas situaciones es que este verano en Andalucía hubo jornaleros que estuvieron trabajando por 2,5 euros la hora a 40º de temperatura (El País, 7-8-2013). La crisis de la construcción ha provocado que muchos trabajadores se dirijan al campo a buscar su sustento por lo que la oferta laboral es tremenda. Aunque los acuerdos laborales del sector establecen un salario medio diario que oscila entre los 41 y los 50 euros al día con plus de distancia y en un día laborable, la existencia de tanta oferta laboral ha provocado que los empresarios burlen la ley y los trabajadores no tengan más remedio que trabajar por 12 o 18 euros al días sin ni siquiera cotizar a la Seguridad Social. Si lo denuncian, simplemente se quedarán en la calle y el empresario cogerá a otros.