24 de diciembre de 2013

El día 24, apaga el televisor

El día 24, apaga el televisor

Se acerca la gran noche, el discurso más esperado del año, de su católica majestad, si bien muchos ingratos que no le guardamos la pleitesía debida, rebeldes soñadores que pensamos que algún día seremos ciudadanos de una república y no súbditos de un reino apéndice de una dictadura genocida, apagaremos el televisor, en caso de tenerlo encendido, para no escucharle ni gastar corriente eléctrica, que tal y conforme se ha puesto la luz da más miedo tenerla encendida que estar a oscuras.
Pobres ilusos, como si pudiésemos escaparnos de escuchar una y otra vez lo que el gobierno de turno le ha escrito; su aburrido monologo nos hablara que es tiempo de sacrificios para “todos los españoles” , que los actos vandálicos que lleva a cabo el gobierno contra los ciudadanos son las reformas imprescindibles para salir de la actual situación, que el gobierno actúa correctamente , por nuestro bien,(quien bien te quiere te hará llorar) que decía aquel dicho popular, y claro este gobierno nos debe querer mogollón, pues nos está haciendo llorar lágrimas de sangre, que diría mi madre. Roba el dinero de los servicios sociales para financiar a los culpables de la actual situación, apoya el terrorismo financiero tirando de sus casas a quienes no pueden pagarlas, para dejar esas casas vacías, sin gente, causando muertes, suicidios inducidos por ese terrorismo de traje y corbata, mi buen amigo Sepeño se preguntaba al respecto:
“¿Cuántas familias seguirían viviendo dignamente en sus casas? ¿Cuántos dramas familiares se podían haber evitado? ¿Cuántos recuerdos humillantes y traumas infantiles no hubiesen aparecido?… ¿Cuántos y quiénes son los “cerebros deformados” que fomentan, permiten o avalan dicha tragedia? ¿Son éstos los “conductores sociales” que deseamos?”