27 de marzo de 2014

22 M. La dignidad del pueblo

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Opinión / Actualidad Política
Escrito por Marchas de la Dignidad   
Jueves, 27 de Marzo de 2014 05:46
Comunicado oficial de la Coordinación Estatal de las Marchas de la Dignidad
El pasado sábado en las calles de Madrid se congregaron dos millones de personas, colectivos y pueblos de todo el Estado, en una manifestación que cualquier persona con un mínimo de humanidad debería secundar. Reclamamos una vida digna, trabajo, casa, servicios sociales para todos y todas y el no pago de la deuda.

Con un amplísimo apoyo popular, las Marchas de la Dignidad avanzaron durante más de 5 horas desde Atocha hasta Colón, en un ambiente de lucha y solidaridad entre pueblos, que no se recuerda en décadas. Una acción construida durante meses, a base de trabajo militante.
Desde que partieron, las Marchas de la Dignidad han recorrido todo el estado haciendo asambleas en cada lugar por el que pasaban, llevando una auténtica democracia a cada pueblo y recibiendo la solidaridad de las gentes.
Frente a esta demostración de dignidad y democracia, el sistema no tiene ningún discurso que enfrentar, y su única respuesta es la represión:
- La represión mediática, con el silencio absoluto desde todos los medios del régimen, hasta que la realidad se ha impuesto y se han visito obligados recoger nuestra lucha.
- La represión política, con declaraciones absurdas como las comparaciones con grupos de extrema derecha, con Ayuntamientos prohibiéndonos pasar o pecnoctar en sus municipios o autoridades locales increpado a compañeras y compañeros.
- La represión policial, sufrida durante todo el camino, cuando la Guardia Civil desviaba a caminantes por caminos paralelos de tierra y piedras para dificultar su marcha, o cuando la Policía impedía que las asambleas transcurriesen con normalidad. Los controles injustificados en carreteras que retuvieron a más de 100 autobuses que originaron retrasos entre una y tres horas. Pero especialmente cuando, una vez en Madrid, un despliegue policial desproporcionado, formado por 1.700 agentes de la UIP traídos de varios lugares del Estado, fue utilizado para amedrentar y reprimir al pueblo.