2 de noviembre de 2012

El Gobierno impone que se puedan hacer despidos colectivos con 20 días

Larepublica.es
Los entes, organismos y entidades públicas podrán acogerse al procedimiento de despido colectivo por causas económicas (con indemnizaciones de 20 días por año trabajado) para desprenderse de personal laboral si la Administración Pública de la que forman parte hubiera tenido déficit presupuestario en el ejercicio anterior y si el crédito presupuestario del ente, organismo y entidad afectada se hubiera minorado en un 5% en el ejercicio en curso y en un 7% en los dos ejercicios anteriores.

A estos efectos, se tendrán en cuenta tanto las reducciones efectuadas en el presupuesto inicial como, respecto al ejercicio corriente, las realizadas en fase de ejecución presupuestaria, según consta en el reglamento de los procedimientos de despido colectivo, suspensión de contratos y reducción de jornada aprobado el viernes en el Consejo de Ministros y publicado este martes en el Boletín Oficial del Estado (BOE).

El reglamento, en vigor desde este miércoles, describe los pasos a seguir cuando las empresas privadas quieran hacer ERE de extinción (despidos colectivos), de suspensión y de reducción de jornada, y regula además el procedimiento que deberá utilizar el sector público en estos mismos casos y sólo con efectos sobre su personal laboral.

El CIS no pregunta por la Casa Real desde que la monarquía sacó su primer suspenso

Juanma López-Guillen (Kaos en la red)

Once meses en los que la Corona ha vivido la imputación del duque de Palma, el viaje del rey a Botsuana, el disparo de Froilán. El organismo no lo considera "relevante en estos momentos". Esto es España...


El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que depende de la Vicepresidencia del Gobierno, no ha vuelto a preguntar por la imagen de la Casa Real desde que la institución monárquica cosechó el primer suspenso de su historia en este sondeo. Ocurrió en octubre de 2011. En aquel barómetro de opinión la Corona sacó una nota de 4,8 puntos, casi medio punto menos que en noviembre de 2010.

Lo curioso del caso es que, pese a la polémica que ha rodeado a don Juan Carlos y a su familia en el último año, el centro sociológico no lo ha considerado un tema "relevante" para volver a preguntar, explican a 20 minutos fuentes del CIS. Argumentan que dicha consulta tiene una parte fija (preguntas que se hacen siempre) y una parte variable que se utiliza para los temas más importantes que acontecen al país en cada momento. "Un grupo de expertos en sociología y el propio director del CIS son los encargados de decidir qué se pregunta en la parte variable. Si no la han hecho será porque no lo han visto relevante en estos momentos", sentencian.

Es cierto que la Casa Real no ha estado entre las prioridades de esta consulta, pues desde el año 1994 solo se ha preguntado en 12 ocasiones por la institución (el sondeo se realiza todos los meses excepto en agosto), pero choca que los expertos del organismo no se hayan planteado hacerla tras 11 meses en los que la familia real se ha visto envuelta en diversas polémicas que han generado duras críticas entre la población y algunos dirigentes de la clase política. La más importante, la imputación en diciembre de 2011 del marido de la infanta Cristina –Iñaki Urdangarin– por su supuesta implicación en el caso de corrupción del Instituto Nóos, del que fue presidente.

La primera vez que se hizo la consulta, en el año 1994, superó los siete puntos.También fue muy criticado el accidente que sufrió Froilán a principios de abril de este año. El niño, de apenas 13 años, se encontraba en Soria con su padre realizando ejercicios de tiro en el patio de la finca familiar cuando se le disparó la escopeta y se hirió a sí mismo en un pie. Jaime de Marichalar fue condenado a pagar una multa de unos 300 euros tras ser denunciado ante la Subdelegación de Gobierno por la Guardia Civil.

Unos días más tarde, una rotura de cadera inesperada destapó un polémico viaje del rey a Botsuana (África) en plena crisis económica. Don Juan Carlos se vio entonces obligado a pedir perdón públicamente nada más salir del hospital donde estuvo ingresado.

Las encuestas del CIS muestran una devaluación de la imagen real sin precedentes, ya que la institución monárquica era una de las mejores valoradas por la opinión pública años atrás, mientras que en los últimos años no ha hecho nada más que perder prestigio. La primera vez que se hizo la consulta, en el año 1994, superó los siete puntos.

El CIS ha preguntado por la imagen de la Corona en 12 ocasiones. Aunque no hay una frecuencia determinada para llevar a cabo el sondeo, la realidad es que en solo seis ocasiones se ha superado el plazo de un año entre pregunta y pregunta. En 2007, año en el que se separó la infanta Elena de su marido Jaime Marichalar, no hubo consulta.

Tampoco se sondeó a la población en 2009: ese año la prensa lusa publicó la existencia de un posible hijo bastardo del príncipe. El año de la boda de don Felipe y Letizia (marzo de 2004) tampoco hubo consulta. En aquella ocasión se generó un fuerte rechazo por parte de los monárquicos más conservadores, que no veían con buenos ojos que el príncipe se casara con una mujer divorciada.

El 26 de octubre de 2011 la Casa Real cosecha su primer suspenso en la valoración del CIS. Doce días más tarde, Anticorrupción registra la sede de Nóos en Barcelona, sociedad en la que Urdangarin fue presidente. El 12 de diciembre la Casa Real aparta al duque de Palma de los actos oficiales. La prensa publica a diario novedades del caso de corrupción. El 24 de noviembre el rey dice en el discurso de Navidad que "todos somos iguales ante la ley", en alusión a su yerno. Aún quedaba el disparo de Froilán y el viaje a Botsuana.

‘El País’, rebelión a bordo


Manuel Medina (Canarias Semanal ) / Rebelión

Es evidente que las desgracias no vienen solas. A la catastrófica situación económica por la que atraviesa el periódico El País se viene a unir ahora la batalla interna que ha estallado entre la plantilla y algunos conocidos articulistas, por una parte, y la dirección del periódico, por otra. Las características navajeras del litigio ponen en evidencia que la empresa ha entrado en un proceso de franca descomposición, con una muy difícil marcha atrás.


El pasado domingo los trabajadores de El País se desplegaron a lo largo y ancho de todos los quioscos que cubren la capital del Estado y distribuyeron una carta-denuncia dirigida a los lectores. En ella, los currantes -sobre los que pende la amenaza de un ERE que afectará a un tercio de la plantilla- comunican que el periódico, todavía propiedad de los Polanco, obtuvo la friolera de €1.800.000 de beneficios en los primeros seis meses de este año. En su misiva, además, añaden que Juan Luis Cebrián cobró la no menos suculenta cifra de 13 millones de euros en el año 2011, lo que significa un "salario" diario equivalente a €35.600 mondos y lirondos.

Ni que decir tiene que la "indiscreción" de los asalariados provocó que su director, Javier Moreno, montara en cólera y publicara a su vez una "carta abierta" a los trabajadores, en la que mostraba su bochorno por el intento de éstos de "involucrar a los lectores" en los trapos sucios de la empresa. Tratando - decía - de "socavar la calidad del diario y deteriorar gravemente el valor periodístico de la marca". No deja de ser llamativa la peculiar imbecilidad de un director que encima de querer poner a sus empleados de patitas en la calle pretenda que estos mantengan un pacto de silencio con la empresa que los envía a las filas del paro y a un incierto futuro.

"Trasladar el conflicto al exterior - decía en su carta el plumífero - deteriorando la credibilidad del diario y de quienes son responsables del mismo contribuye a perjudicar aún más la complicada situación que sufre actualmente nuestra profesión y desde luego entorpece la buena voluntad negociadora de las partes".

Pero no sólo han sido sus asalariados los que disparan con bombas contra el bastión de papel de Felipe González y Cía. En estos momentos de zozobra e incertidumbre ya son algunos los articulistas consagrados que han iniciado su desembarco de la nave que hace aguas de popa a proa, tratando de marcar sus equidistancias con el equipo que hasta ahora ha llevado el timón de este buque de corsarios mediáticos.

El fuego graneado contra el puente de mando de la nave psocialista comenzó cuando hace unas semanas Maruja Torres se despachó de esta guisa en el Aula Magna de la UAB. "Cebrián nunca asumió no ser el hijo carnal de Polanco. Es rencoroso y pijo, pero un pijo sin conciencia. Decía que estaba salvando el periodismo, que había un cambio de paradigma. Mentira. Perdió 5.000 millones de euros jugando al capitalismo de casino, comprando radios en Miami y teles latinoamericanas que no valían nada. Quería ser un tiburón de Wall Street pero era una sardinita que todo lo hizo mal. Se pulió las ganancias del trabajo de todos nosotros en la aventura del mejor diario de la democracia española. Cebrián era un quiero y no puedo, un cateto”.

Al rencor de la Torres no ha tardado en unirse el periodista Enric González, que también puso bonito a Juan Luis Cebrián, diciéndole que le causaba "horror y una cierta repulsión" que "más de diez docenas de periodistas sean despedidos de un periódico que baña en oro a sus directivos y derrocha el dinero en estupideces".

Otro habitual de El País, el historiador socialdemócrata Santos Juliá, oráculo académico de la España de la Monarquía, ha querido también dejar constancia de su desafección por una dirección empresarial que parece estar ya en almoneda. En la columna de Juliá, que viene publicando desde 1994 en el suplemento dominical del diario, fue censurado su artículo correspondiente al pasado domingo titulado "Desigualdad como antesala de la ruina", en el que se hacían alusiones a la situación del periódico. En la edición de papel de El País, su director Javier Moreno deslizó sus ágiles tijeras censoras suprimiendo algunos de los párrafos escritos por Juliá. No obstante, posiblemente por un descuido o porque alguien lo filtró intencionadamente, el escrito se publicó íntegramente en la versión digital, para ser censurado nuevamente después de transcurridas varias horas. ¿Se imagina el lector los titulares con los que se hubieran encabezado las principales páginas de El País si el tijeretazo en lugar de aplicarse en su propia redacción se hubiera producido en la del Granma cubano?

Sin embargo, no deja de asistirle cierta buena suerte envenenada al bastión socialdemócrata en estos tiempos de incertidumbres. La banca española ha decidido no abandonar a la familia Polanco a su suerte. Timón, una de sus sociedades de cabecera, llegó a un acuerdo con sus entidades acreedoras para extender hasta el 2015 el pago de la deuda que tenía pendiente y que rozaba los 300 millones de euros. Con esta refinanciación la empresa ha ampliado el plazo de amortización del préstamo con un vencimiento único a tres años. Es decir, hasta el año 2017. Pero, ojo, que la Banca no proporciona nada gratis. No es casualidad que el aplazamiento de los créditos coincida justamente con el desembarco de las entidades financieras en el Grupo Prisa. Será dentro de dos años, en el 2014, cuando el Santander, La Caixa y HSBC harán efectivo el canje de deuda por capital pactado por la compañía por un importe de 334 millones de euros. Una operación que los convertirá en los principales accionistas de la empresa. No hay, empero, ningún motivo para la preocupación: todo continuará quedando en casa.