| Juan de Borbón, pretendiente muy pudiente |
| Monarquía - La cuentas del rey |
| Escrito por Aeturo del Villar / UCR |
| Lunes, 01 de Abril de 2013 06:36 |
Se barajaba entre su íntimo amigo y testaferro, Luis de Ussía, conde de los Gaitanes, o su no menos íntimo amigo el banquero Mario Conde, que el 28 de diciembre del mismo año iba a conocer la intervención del Banco Español de Crédito, del que se había apoderado, y la acusación de apropiación indebida de sus bienes, entre otros delitos que lo llevarían a la cárcel. Habrá qué estudiar los motivos que inducen a los borbones a hacerse amigos de banqueros estafadores.
Se dijo que Juan de Borbón había muerto casi en la ruina, y estaba sostenido por donaciones que le hacían los monárquicos nostálgicos deseosos de coronarlo como Juan III. Que es precisamente el título con el que figura en el panteón real del monasterio de El Escorial, por decisión de su hijo Juan Carlos, el que le impidió reinar para hacerlo él, conforme con la voluntad del dictadorísimo al que juró lealtad y fidelidad a sus leyes genocidas. No le permitió reinar en vida, pero le proclama rey después de muerto. Y como lo decide el rey absoluto, no se puede discutir. Es de suponer que los historiadores no tengan en cuenta ese inexistente reinado, y se burlen de quien lo inventó.
Nadie creía que el autoproclamado conde Barcelona hubiera muerto en la pobreza. Por cierto: es de maravillar la forma en que los borbones se reparten España como patrimonio personal suyo, y unos son condes de Barcelona, otros duques de Palma de Mallorca, otros condes de Badajoz, etcétera. Hacen bien, puesto que los habitantes de esos lugares lo consienten sin protestar, pese al desprestigio que les proporciona. El Ayuntamiento de Palma de Mallorca, avergonzado ante los desafueros financieros cometidos por sus duques, les ha quitado el nombre a una de sus calles, pero no les exige que dejen de utilizar el título con el que deshonran a la ciudad por causa de sus fechorías.
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