Bertran Cazorla (lamarea.com)
Su desunión y fragmentación en facciones que mantenían discrepancias bizantinas
es uno de los factores que se suelen enumerar para explicar por qué los
grupúsculos ultraderechistas españoles no han salido de la irrelevancia en las
últimas décadas. Hace unos meses, sin embargo, que algunos de estos grupos más
destacados han encontrado la mejor herramienta para superar estas divergencias:
un enemigo común. Es el soberanismo catalán. Frente a él, La Falange-FE (uno de
los varios grupos que reivindican la herencia del partido fundado por José
Antonio Primo de Rivera), Democracia Nacional, Alianza Nacional, Nudo Patriota
Español y el Movimiento Patriota Español-Acción Juvenil Española han comenzado a
organizar actos conjuntos bajo el paraguas de una nueva plataforma, la España en
Marcha.
