| Democracia y escrache |
| Opinión / Actualidad - Política |
| Escrito por Carlos Paredes |
| Martes, 26 de Marzo de 2013 00:00 |
No puedo menos que sorprenderme, casi echarme las manos la cabeza por el escándalo suscitado por nuestros diputados del Partido Popular (al parecer cada vez menos popular) en relación a la campaña llamada "Escrache" llevada a cabo por la PAH (Plataforma de afectados por la hipoteca), que agotadas la vías legales y de protesta, ha decidido llamar directamente a las puertas de aquellos que dicen ser nuestros representantes. Hoy más que nunca, gritaré desde estas líneas un sonoro "No nos representan" igual al que grité aquél 15 de Mayo de 2011 a los señores del PSOE que ostentaban por entonces el poder.
Y es que, si bien los cargos y sueldos que ostentan son de representación popular-me refiero a representación del pueblo, no de su partido- parece que sus hechos acompañan poco o nada a sus declaraciones de intenciones y promesas previas utilizadas para hacerse con el control de dichos cargos.
¿Cómo pueden el Partido Popular y su aparato mediático acusar de violentos a los miembros de la PAH?
En el país de los más de 500 desahucios diarios es un milagro que aquellos que se ven en la calle con sus familias y una deuda de por vida no se hayan dado al crimen organizado. ¿Cuántas personas han quedado arrinconadas en la cuneta sin nada que perder?
Mientras el señor Pons denuncia a la PAH, hay personas colgándose de una cuerda, o tirándose por la ventana como consecuencia de la legislación que él mismo y sus acólitos de partido no quieren cambiar.
En una falsa democracia como la que vivimos, donde el voto dado es patente de corso y cheque en blanco para quien ocupa el poder, dicen nuestros "representantes" que es delito tocar la puerta de quien te dice representar, pero no lo es utilizar tu dinero para financiar a los mismos bancos que te quitan la casa por impago. Al parecer tampoco lo es apoderarse de tus ahorros (hablo de las preferentes), ni lo son las cláusulas suelo de las hipotecas. El delito, al parecer, es ser pobre y desahuciado, y querer hablar con quienes tienen el poder.
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