EL FRACKING Y EL PELIGRO DE UNA NUEVA “FIEBRE DEL ORO” QUE PASARÁ FACTURADestruir Álava por cinco años de gas naturalEl espacio que abarca la zona de exploración ENARA coincide con el de uno de los acuíferos más importantes del País Vasco, el acuífero de las calizas de Subijana.
La era de la economía de los hidrocarburos está llegando a su fin. El petróleo y el gas natural se acaban, y el planeta tendrá que buscar otras fuentes energéticas para mantener los logros conseguidos durante esta era. Se habla continuamente de desarrollar las energías renovables, y de respetar el medio ambiente, pero los hidrocarburos se resisten a desaparecer.
Los pozos de petróleo superligero de Arabia Saudí y de otros países de la OPEP están llegando al final de su explotación, y los nuevos hallazgos de hidrocarburos son de petróleos pesados y extrapesados, o de gases no convencionales, con lo que su extracción y refinado son cada vez más caros, y países como España, que deben importar casi la totalidad de los hidrocarburos que consumen, tienen unos costes energéticos cada vez mayores y aumentos del déficit comercial.
España no quiere ser ajena a la carrera por explotar las últimas reservas de hidrocarburos, y la posible existencia de zonas de pizarra con burbujas de gas natural en la zona conocida como Cuenca Vasco-Cantábrica ha hecho que varias Comunidades Autónomas del norte peninsular –con excepciones como la de Cantabria, que ha rechazado el fracking- se lancen a construir pozos, en una nueva 'fiebre del oro' que puede tener consecuencias muy negativas para la sociedad.
Los pozos de petróleo superligero de Arabia Saudí y de otros países de la OPEP están llegando al final de su explotación, y los nuevos hallazgos de hidrocarburos son de petróleos pesados y extrapesados, o de gases no convencionales, con lo que su extracción y refinado son cada vez más caros, y países como España, que deben importar casi la totalidad de los hidrocarburos que consumen, tienen unos costes energéticos cada vez mayores y aumentos del déficit comercial.
España no quiere ser ajena a la carrera por explotar las últimas reservas de hidrocarburos, y la posible existencia de zonas de pizarra con burbujas de gas natural en la zona conocida como Cuenca Vasco-Cantábrica ha hecho que varias Comunidades Autónomas del norte peninsular –con excepciones como la de Cantabria, que ha rechazado el fracking- se lancen a construir pozos, en una nueva 'fiebre del oro' que puede tener consecuencias muy negativas para la sociedad.


