En todo el mundo las mujeres trabajadoras venimos soportando sobre nuestros hombros los peores efectos de esta nueva crisis capitalista y las recetas neoliberales adoptadas por nuestros gobiernos para salvar a la banca y la patronal. En general, esto se traduce en un incremento de la tasa de explotación y un agravamiento de la violencia y sus múltiples caras hacia nosotras.
