Benito Rabal (Mundo Obrero)
A finales de los años ochenta, tuve que viajar a Panamá, donde iba a
estar trabajando durante un tiempo. Llamé a mi madre para comunicarle
cual iba a ser mi próximo paradero y su voz alarmada me sorprendió al
otro lado del teléfono: “Hijo, ten mucho cuidado que están en guerra”.
Yo en aquella época vivía en Cuba y entonces, para viajar a la mayoría
de los países de América Latina, había que hacer escala en Panamá con lo
que lo visitaba con bastante frecuencia. Así que intenté tranquilizarla
diciéndole que había estado allí hacía escasamente un mes, que no
pasaba nada y que los únicos que tenían que preocuparse eran los yankees
porque en pocos años les iban a quitar el Canal. Pero mi madre
insistió:”No me engañes. Lo he visto por la televisión. Están en medio
de una guerra”.
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18 de octubre de 2013
20 de julio de 2013
Siempre
Benito Rabal (Mundo Obrero)
El mismo día en que tres militares murieron en una base de la Legión en Almería cuando transportaban explosivos, esto es, en un accidente laboral, en Madrid murieron dos obreros de la construcción al caérseles encima partes de una grúa, esto es, víctimas también de un accidente laboral.
El mismo día en que tres militares murieron en una base de la Legión en Almería cuando transportaban explosivos, esto es, en un accidente laboral, en Madrid murieron dos obreros de la construcción al caérseles encima partes de una grúa, esto es, víctimas también de un accidente laboral.
15 de marzo de 2013
Desconcierto
Benito Rabal (Mundo Obrero)
Ultimamente abrir la prensa, escuchar las noticias en la radio o verlas en la televisión, es sumirse en el desconcierto más absoluto.
Una ministra con aire de mosquita muerta –que ya se sabe, son las peores moscas– a pesar de su aspecto pulcro y su ideología defensora de la familia de toda la vida donde la matrona es equiparable a una celosa ama de llaves, resulta que no se había enterado que en su garaje se guardaba un Jaguar y otros automóviles de lujo y peor procedencia.
Ultimamente abrir la prensa, escuchar las noticias en la radio o verlas en la televisión, es sumirse en el desconcierto más absoluto.
Una ministra con aire de mosquita muerta –que ya se sabe, son las peores moscas– a pesar de su aspecto pulcro y su ideología defensora de la familia de toda la vida donde la matrona es equiparable a una celosa ama de llaves, resulta que no se había enterado que en su garaje se guardaba un Jaguar y otros automóviles de lujo y peor procedencia.
17 de febrero de 2013
Final
Benito Rabal (Mundo Obrero)
Todos lo sabemos. Y quien no lo sepa, al menos lo intuye. Este mundo, de la manera que está organizado, ya no da más de si. Hemos llegado al final y cualquier esfuerzo por mantenerlo no hace sino prolongar el sufrimiento de cientos de miles de personas y aumentar el aniquilamiento de millones de seres humanos, aquellos que no cuentan sino en frías estadísticas, las mismas que hablan de los cinco niños que mueren de hambre cada minuto.
Todos lo sabemos. Y quien no lo sepa, al menos lo intuye. Este mundo, de la manera que está organizado, ya no da más de si. Hemos llegado al final y cualquier esfuerzo por mantenerlo no hace sino prolongar el sufrimiento de cientos de miles de personas y aumentar el aniquilamiento de millones de seres humanos, aquellos que no cuentan sino en frías estadísticas, las mismas que hablan de los cinco niños que mueren de hambre cada minuto.
18 de enero de 2013
Indecencia
Benito Rabal
Siento decirlo así de claro y espero que no se me malinterprete, pero cada vez que estoy asomado a la ventana y veo a los niños bajarse de los coches de sus padres para entrar al colegio de enfrente de mi casa, una especie de calor me sube por todo el cuerpo, como si me hirviera la sangre, y el rostro parece que me quisiera estallar de ira. Y no es por los niños, no se vaya a creer. Adoro a los niños. Yo mismo soy padre de cuatro encantadoras criaturas. ¿Que por qué me asalta la ira ante esa visión? La verdad es que no lo sé, pero para eso estamos aquí, ¿verdad, doctor?.
Siento decirlo así de claro y espero que no se me malinterprete, pero cada vez que estoy asomado a la ventana y veo a los niños bajarse de los coches de sus padres para entrar al colegio de enfrente de mi casa, una especie de calor me sube por todo el cuerpo, como si me hirviera la sangre, y el rostro parece que me quisiera estallar de ira. Y no es por los niños, no se vaya a creer. Adoro a los niños. Yo mismo soy padre de cuatro encantadoras criaturas. ¿Que por qué me asalta la ira ante esa visión? La verdad es que no lo sé, pero para eso estamos aquí, ¿verdad, doctor?.
21 de diciembre de 2012
Dignidad
Benito Rabal (Mundo Obrero)
Me contaba mi padre que de joven, cada vez que emprendía un nuevo trabajo, al decírselo a mi abuelo, éste siempre le respondía con la misma frase: ”Muy bien hijo, trabaja en eso, pero hazlo bien”. Hasta que un día, harto ya de la misma cantinela, mi padre le espetó: “¿Qué pasa? ¿Por qué siempre me dices que lo haga bien? ¿Es qué lo hago mal?”. “No” –le respondió mi abuelo– “Te digo que lo hagas bien para que puedas protestar”.
Me contaba mi padre que de joven, cada vez que emprendía un nuevo trabajo, al decírselo a mi abuelo, éste siempre le respondía con la misma frase: ”Muy bien hijo, trabaja en eso, pero hazlo bien”. Hasta que un día, harto ya de la misma cantinela, mi padre le espetó: “¿Qué pasa? ¿Por qué siempre me dices que lo haga bien? ¿Es qué lo hago mal?”. “No” –le respondió mi abuelo– “Te digo que lo hagas bien para que puedas protestar”.
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