10 de febrero de 2013

La muerte de Francisco J. Lema Bretón no fue un suicidio, fue un asesinato de estado

viajandoentrelatormenta
Ni un misero pronunciamiento oficial, ni un escueto comunicado del gobierno español, sobre el nuevo suicidio por desahucio en Córdoba el viernes 9 de febrero, esta vez de Francisco, un joven de 36 años, casado y con una hija. El Partido Popular pretende tapar un genocidio evidente generado por sus políticas de recortes sociales. Las imágenes de este chico con todo un futuro por delante en un documental, meses antes de lanzarse desde un cuarto piso, han recorrido el mundo, allí se le veía con su niña, su padre, su compañera, desesperado por la presión que sufría desde la banca pandillera, desde una judicatura entregada al juego de la muerte, que está generando solo en el estado español una media de 15 a 20 suicidios diarios por razones económicas.

Pequeños empleos, enormes canallas

Fede de los Ríos (Gara) / UCR
Mientras los servidores del Capital, socialistos y peperos, andan a la greña acusándose de batir el ranking en cuanto a la corrupción se refiere, utilizando la tan manida falacia del argumento tu quoque (tú también) que ya crispara la paciencia de Aristóteles, el nuevo jefe de una vieja Patronal rompió a hablar. El anterior, su amigo Díaz Ferrán, está en la cárcel porque su insaciabilidad por el rápido beneficio le hizo saltarse unas leyes puestas a su favor. Joan Rosell i Lastortras, así se llama el nuevo presidente de la CEOE, gusta de la provocación y, así, un día llama parásitos a los que trabajan en la función pública, otro día, vagos y defraudadores a los que no consiguen un empleo. Es el estilo falangista, tan español y castizo, para sentirse importante y olvidar los fracasos.