Carta abierta al Rey Juan Carlos
Que el Rey para dar ejemplo a la ciudadanía renuncie a su aforamiento y a su blindaje jurídico y constitucional para que se someta con todas las consecuencias a una investigación fiscal.
Que el parlamento estudie encauzar a Juan Carlos I por alta traición si finalmente encanja el hecho de mantener cuentas secretas en el extranjero sin declarar a la Hacienda española como merecedor de la activación de este procedimiento.
Estimados ciudadanos, estimadas ciudadanas:

Juan Carlos I de Borbón a la sazón rey de España recibe una herencia de su padre don Juan de Borbón Conde de Barcelona que se hace efectiva el día 21 de octubre de 1993, se procede al reparto de la herencia y Juan Carlos I recibe tres cheques con una cantidad de 375 millones de pesetas que la ingresa en la sociedad alsaciana de banca de ginebra en la cuenta nº 10031. Los albaceas recomiendan que no repatrie la herencia de su padre a territorio español porque podrían sembrar dudas sobre el patrimonio acumulado por el Conde de Barcelona. En ese momento presidia el gobierno español Felipe González Márquez, no ha de extrañar que en un despacho semanal, el Rey le informara de esta situación o no, en todo caso sería muy importante que se pronunciara públicamente sobre si tenía información o no. En aquella época el jefe de la oposición era Jose María Aznar.
Una cuestión de este tipo es lógico pensar que también pudo ser compartida con el jefe de la oposición aunque no lo podemos asegurar. La responsabilidad máxima recae por tanto en la decisión de Juan Carlos I de mantener el dinero de la herencia de su padre en el extranjero, en las cuentas suizas. También los albaceas dando un consejo que va en contra de los intereses generales de España y que de confirmarse en todos los extremos podían haber colaborado con un delito.