| La destrucción de Guernica: “A los muertos les debemos solo la verdad” |
| Ángel Viñas · · · · · |
| 24/03/13 |
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En la primavera de 2012 la editorial Comares me pidió algunas sugerencias sobre libros clásicos en torno a la guerra civil que, por diversas razones, no fueran suficientemente conocidos o hubiesen totalmente desaparecido del mercado. Uno de los que se me ocurrió de inmediato fue el que se reedita ahora.
Su autor, Herbert Rutledge Southworth, fue uno de los más destacados desveladores del denso entramado de patrañas, tergiversaciones y falsas verdades que tendió el franquismo sobre la guerra civil. Ganó reconocimiento universal por la obra con que deshizo y pulverizó las manipulaciones que, con respecto a la destrucción de Guernica, mantuvo el régimen durante toda su trayectoria. Instalado en Francia, en primer lugar en París y luego en dos mansiones enormes aunque un tanto dilapidadas, en dos lugares de ensueño (una, en medio de la campiña, fue le Château de Roche cerca de Le Blanc, departamento de Indre, y la segunda una casona medieval en lo que suele afirmarse es uno de los más bellos pueblos franceses, Saint-Benoît-du-Sault), continuó trabajando hasta su fallecimiento en 1999, poco después de terminada una obra que le ocupó durante mucho tiempo: el desmontaje de la justificación franquista de la sublevación de 1936 para adelantarse a una presunta insurrección comunista. Se publicó a título póstumo bajo el título de El lavado de cerebro de Francisco Franco. Conspiración y guerra civil.
Mi interés por el Guernica de Southworth tiene una larga historia. En abril de 1977 un grupo de historiadores nos reunimos en la villa foral en un simposio destinado a abordar la conmemoración del bombardeo mismo con testimonios de testigos presenciales en el cuadragésimo aniversario de la catástrofe. Aquel simposio se encuentra muy lejos tanto en el tiempo vital, menos en el tempo histórico. Entonces, hace treinta y cinco años, la transición política estaba en sus comienzos. Se divisaban, cierto es, señales innegables de apertura. El Partido Comunista, gran ogro del franquismo, acababa de ser legalizado, no sin cierta agitación entre los anquilosados mandos de las Fuerzas Armadas. Las primeras elecciones generales, con el pulso titánico subyacente entre reforma y ruptura, no estaban lejanas.
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26 de marzo de 2013
La destrucción de Guernica: “A los muertos les debemos solo la verdad”
25 de marzo de 2013
Testimonios sobre los fusilamientos de la cantera de Bera
Testimonios sobre los fusilamientos de la cantera de Bera
POR FERNANDO MIKELARENA - Jueves, 21 de Febrero de 2013 - Actualizado a las 12:59h
FUENTE: DIARIO DE NOTICIAS DE NAVARRA
FUENTE: DIARIO DE NOTICIAS DE NAVARRA
En los últimos días he podido leer el Informe relativo a la Exhumación y Análisis de dos fosas comunes del cementerio de Bera realizado por el equipo del forense Francisco Etxeberria . La exhumación se realizó el pasado mes de noviembre. Con ella se trataba de recuperar los restos de los más de un centenar de simpatizantes del bando republicano fusilados en la cantera de Bera, traídos desde la cárcel de Ondarreta y vecinos de diferentes localidades guipuzcoanas.
Hay que recalcar que la cantera de Bera sería el lugar de Navarra en donde habría sido asesinada más gente, constituyendo a priori una óptima credencial para ser catalogada como de los principales lugares de la memoria navarros en relación con la represión franquista durante la guerra civil. Aunque por problemas derivados con la construcción en los años ochenta de fosas particulares encima de la mayor parte de la fosa común primigenia, solamente se han podido recuperar restos de siete asesinados, un informe de la Guardia Civil transmitido por el Gobierno Civil de Navarra en enero de 1959, en cumplimiento con la orden de localización de fosas comunes de la guerra para el traslado de restos al Valle de los Caídos, hablaba de la existencia de restos de unos 130 ejecutados en la misma.
Ni en el informe referido, tal y como señala la lesakarra Ana Rekondo que al igual que en otras cuestiones relativas a otros asesinados en ésta también ha dado pruebas de su extraordinaria tenacidad y perspicacia, ni en nuestras investigaciones acerca de la materia se han conseguido más datos sobre los nombres de los asesinados porque ni en el archivo municipal ni en el archivo del juzgado de paz de la propia localidad hay ningún documento al respecto como resultado, sin duda, de una exhaustiva labor de expurgo documental sobre la materia.
Aunque Iñaki Egaña, uno de los elaboradores del informe, recoge la hipótesis, que ya mencionaba en una obra anterior, de Andoni Astigarraga de que los fusilamientos de Bera tuvieron lugar los días 17, 18 y 19 de enero de 1937, él mismo apunta, en conformidad con los datos aportados por los registros civiles de varias localidades guipuzcoanas relativos a una docena de fusilados en la cantera de Bera, que los asesinatos acaecieron en el otoño de 1936.
2 de diciembre de 2012
Euskal Memoria refiere más de 9.600 casos de tortura en los últimos 50 años
Ramón Sola (Naiz)
Cuando la fundación Euskal Memoria comenzó a documentar el tema de la tortura en Euskal Herria en los últimos 50 años, contaba con tres denuncias de vecinos de Oñati, por citar un ejemplo ilustrativo. Sus colaboradores acudieron a certificarlos y, tirando del hilo, hoy es el día han aflorado 53 testimonios más solo en ese pueblo. Por eso, su tercer trabajo, que verá la luz mañana, seguramente no sea más que la punta del iceberg de una realidad que casi nunca fue noticia. Y, sin embargo, a la vez supone sin duda el estudio más amplio, documentado y actualizado sobre este «túnel» del que «aún queda trabajo para salir».
«Pegarme, sí, me pegaron en Iruñea, en Gasteiz y en Donostia también, pero por suerte, lo que es tortura no», explica en el libro uno de los vascos detenidos en los años 70. Son muchos los que ahora empiezan a darse cuenta de que sí, fueron torturados, y pueden contarlo. Así ocurrió en Eibar, en una charla en febrero en la que Euskal Memoria comenzó a difundir el trabajo que ahora toma cuerpo en un libro. Tras las explicaciones de los miembros de la fundación, una persona de edad avanzada tomó la palabra para revelar su caso, y luego otra, y luego otra...
Cuando la fundación Euskal Memoria comenzó a documentar el tema de la tortura en Euskal Herria en los últimos 50 años, contaba con tres denuncias de vecinos de Oñati, por citar un ejemplo ilustrativo. Sus colaboradores acudieron a certificarlos y, tirando del hilo, hoy es el día han aflorado 53 testimonios más solo en ese pueblo. Por eso, su tercer trabajo, que verá la luz mañana, seguramente no sea más que la punta del iceberg de una realidad que casi nunca fue noticia. Y, sin embargo, a la vez supone sin duda el estudio más amplio, documentado y actualizado sobre este «túnel» del que «aún queda trabajo para salir».
«Pegarme, sí, me pegaron en Iruñea, en Gasteiz y en Donostia también, pero por suerte, lo que es tortura no», explica en el libro uno de los vascos detenidos en los años 70. Son muchos los que ahora empiezan a darse cuenta de que sí, fueron torturados, y pueden contarlo. Así ocurrió en Eibar, en una charla en febrero en la que Euskal Memoria comenzó a difundir el trabajo que ahora toma cuerpo en un libro. Tras las explicaciones de los miembros de la fundación, una persona de edad avanzada tomó la palabra para revelar su caso, y luego otra, y luego otra...
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