2 de noviembre de 2010

Torturas y terrorismo: las falsas simetrías


Escrito por Juanjo Álvarez / Noticiasde Guipúzcoa
Lunes, 01 de Noviembre de 2010 18:30

Ningún argumento frente a ETA debe permitir legitimar, amparar o comprender el recurso a la tortura y a los malos tratos

EL juicio por torturas seguido en la Audiencia Provincial de Gipuzkoa contra los policías que participaron en la detención de los miembros de ETA Portu y Sarasola ha quedado visto para sentencia, y se ha zanjado con el mantenimiento de la petición por parte del Fiscal de penas de cárcel por delito de torturas para cuatro de ellos y para otros seis por un delito de lesiones. El correcto desarrollo del juicio no ha impedido que su proyección y valoración haya, como casi siempre, dependido del medio de comunicación que haya recogido noticias sobre el mismo -para algunos medios su celebración no constituye noticia relevante, y han sembrado un elocuente manto de silencio informativo sobre el mismo-.

Cabe recordar ahora la sentencia de la Audiencia Nacional en el caso Egunkaria, en la que se estableció un criterio garantista que por desgracia no suele ser seguido por dicho tribunal: en una velada crítica al empleo de malos tratos o torturas señaló que es necesario probar los hechos en los que se basa la eventual culpabilidad con pruebas de cargo suficientes y lícitas: es decir, obtenidas con corrección y sin violentar derechos fundamentales.
Por encima de otras valoraciones, como la que merece el escándalo político y jurídico derivado de que todas las sentencias condenatorias por delitos de torturas o malos tratos hayan sido burladas por el gobierno español de turno mediante el recurso sistemático al indulto de los policías condenados, quisiera llamar la atención sobre otro aspecto, clave para que el reto de la convivencia entre vascos pueda ser realidad en un futuro próximo. Me refiero a las falsas simetrías, que tratan de poner en el mismo plano a agresor y agredido, y que conducen a veces, tras el repudio, el rechazo y la condena a ETA, la comprensión ante el comportamiento de los policías que recurren a la tortura o los malos tratos.

El fenómeno no es nuevo: en otros contextos, las hemerotecas están llenas de argumentos mediante los cuales, por ejemplo, se justifica la reacción de EE.UU. tras el 11-S, o la reacción de Israel tras los ataques de Hamás… ¡y así se acaba cayendo en el perverso juego de falsas simetrías, justificando flagrantes vulneraciones de derechos individuales o de la legalidad internacional bajo una posmoderna concepción del ojo por ojo y diente por diente!

Cuando en aras de la seguridad se vulneran derechos fundamentales se está otorgando a los terroristas una primera victoria. Es inadmisible hablar de tolerancia cero para ciertas vulneraciones y mirar para otro lado ante flagrantes violaciones de otros derechos fundamentales. Y solo si nos rebelamos contra unas y otras legitimaremos la reivindicación de la paz, la superación de trincheras mentales que permiten a unos y a otros contemplar con diferente nivel de aceptación moral las violaciones de derechos fundamentales. La vida, la integridad física y moral, la dignidad, la ausencia de violencia no admiten gradación en función de la víctima o del agresor.

Ante ETA debemos elevar nuestra dignidad individual y como pueblo, pero debemos renunciar a la ley del talión, y responder con firmeza y cívicamente, sin miedo, sin sed de venganza, sin admitir atajos que conduzcan a un callejón sin salida, porque sin ley no hay justicia, y sin justicia no hay democracia. La oposición frontal de una inmensa mayoría de vascos que nos negamos a aceptar la irracional y totalitaria deriva de ETA no puede impedir que elevemos la voz ante hechos como los ahora enjuiciados.

Deseo, como todos los vascos que creemos en la democracia, que todas las expresiones políticas puedan confrontar sus proyectos ante las urnas. Pero hemos aprendido, algo tarde, que solo cabe dialogar con quienes hayan decidido abandonar la violencia. El pago de un precio a cambio es indigno. No cabe incentivar el final de la violencia de ETA con un diálogo previo, sino tras el cese de su barbarie. El concepto de contrapartida política a cambio de o en pago de la ausencia de violencia tiene el alto precio del deshonor como pueblo vasco. Y no pueden robarnos nuestra dignidad, porque ni nos representan ni pertenecen a nuestra nación vasca, la han despreciado y ensuciado con su violencia. Pero ninguno de estos argumentos frente a ETA, ninguno, debe permitir legitimar, amparar, comprender o justificar el recurso a la tortura o a los malos tratos. Ninguno.

Que viene Ratzinger


Escrito por Francisco Delgado / Europa Laica
Lunes, 01 de Noviembre de 2010 07:09
La Iglesia católica oficial no goza hoy de las preferencias entre la ciudadanía. Sólo uno de cada cuatro españoles cumple habitualmente con los dogmas y culto católicos; ya hay más bodas civiles que religiosas, los bautizos y comuniones descienden; más de la mitad del alumnado de la escuela pública no asiste a clase de religión; las vocaciones se reducen; incluso, una parte de la Iglesia católica, como lo son diferentes grupos de cristianos de base, califica de escandalosa la opulencia y la teatralidad de los viajes del “obispo de Roma” por el mundo y abogan por una Iglesia más abierta.

La llegada de Ratzinger a Santiago y Barcelona el próximo fin de semana –como prólogo al viaje para la Jornada Mundial de la Juventud Católica, que tendrá lugar en Madrid en agosto de 2011– va a recibir la contestación de muchos ciudadanos. Bajo el lema “Yo no te espero”, harán oír su voz, presencialmente o desde el anonimato, defendiendo la urgente necesidad de la laicidad de las instituciones del Estado y la eliminación de los enormes privilegios históricos de los que goza la Iglesia católica española en materia simbólica, jurídica, financiera y tributaria, así como en materia de medios de comunicación, enseñanza y asistencia social. Una Iglesia católica oficial, que cuando una norma civil aprobada por los poderes públicos no es de su agrado, lanza soflamas desestabilizadoras de la democracia, utilizando todo tipo de falsedades y, lo que es más llamativo, con fondos públicos.

Otros muchos ciudadanos verán de forma positiva las visitas de Ratzinger en su faceta de visita pastoral, desde la postura, respetable, de personas que forman parte de la Iglesia y que comulgan con su doctrina. En este grupo habrá quienes acepten que se le trate con honores de jefe de Estado y que, además, sean partidarios de la simbiosis entre política y religión (católica, por supuesto). Otros tratarán de aprovechar la visita para hacer negocio de mayor o menor calado, como reconoció un portavoz de la Conferencia Episcopal. Muchos responderán al acontecimiento con la más absoluta indiferencia. Por último, habrá quienes, desde el ámbito político, tratarán de situarse a la derecha “del padre”, bien porque les gusta el boato, bien porque son creyentes católicos y ponen su responsabilidad pública al servicio de sus convicciones (conducta impropia de una democracia moderna) o, incluso, para intentar ganar un puñado de votos.

El Gobierno español y los autonómicos de Galicia y Catalunya se muestran complacidos con la visita. Así lo comunicó el presidente Zapatero en su visita al Vaticano en junio pasado, donde se comprometió a no tocar ni uno solo de los privilegios de los que goza la Iglesia católica en España, entre ellos, el Concordato de 1953, los acuerdos de 1979 y la escandalosa financiación. También adquirió el compromiso de no acelerar la reforma de la ley de libertad religiosa, que tenía planeada y que desde entonces reposa en un cajón de Moncloa. Y todo indica que Ratzinguer va a ser tratado con honores de jefe de Estado, cuando en realidad es sólo un jefe religioso y el Vaticano es una ficción de Estado, rango que le concedió el dictador Mussolini en 1929. El Estado prevé gastar más de 200.000 euros por cada hora que va a estar en Galicia y Catalunya con su habitual boato y parafernalia.

A estas alturas de la historia no se debería otorgar a una organización religiosa un trato especial respecto a otras organizaciones civiles. Ahí radica parte del problema que afrontan muchos países del mundo. La Iglesia suplantó al poder político durante siglos en España, más recientemente durante la dictadura nacional-católica que acabó en 1976, un hecho del que no terminamos de distanciarnos.

Ratzinger, como ciudadano del mundo, puede viajar donde le apetezca. Como misionero de una determinada doctrina puede hacer lo que se le antoje, siempre que lo sufrague con sus propios medios o los de sus fieles. Como jefe de una institución que trata discriminatoriamente a las mujeres; que practica la homofobia; que ataca los avances científicos y atenta contra la salud de millones de seres humanos al condenar todas las formas de prevención en materia de anticonceptivos o en transmisión de enfermedades; que condena el sexo placentero; que no es democrática en su funcionamiento interno; que no acepta importantes principios de la Declaración Universal de los Derechos Humanos; que no ha pedido perdón cuando ha sido partícipe de crímenes contra la humanidad, etcétera. No sólo no debería ser recibido, sino que debiera ser objeto de repudio por cualquier sociedad democrática. En el caso particular de Ratzinger, obviando su pasado político, incluso debería responder a la Justicia por haber ocultado graves casos de pedofilia cuando era “prefecto de la congregación para la doctrina de la fe”.

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Francisco Delgado es presidente de Europa Laica

Ilustración de Gallardo

1 de noviembre de 2010

Marcelino: coherencia y coraje


Cayo Lara, Coordinador Federal de IU / 29 oct 10

" … esas muertes queridas
van escribiendo la historia". (Vamos juntos, Mario Benedetti)

Hace un año, más o menos, acudí a la entrega de los 'Premios Dolores Ibárruri', que otorga la organización de IU en Leganés (Madrid). Los galardonados eran Aminetu Haidar y Marcelino Camacho. La heroica activista saharaui sí acudió a la ceremonia; pero Marcelino, debido a su enfermedad ya no pudo asistir, al menos de forma física. Ante la imposibilidad de contar con Marcelino en persona, los organizadores tuvieron la muy brillante idea de grabar unas imágenes de video en casa de Marcelino y Josefina, unas imágenes de ese mismo día por la mañana. Escribo estas líneas y me vuelvo a admirar con el recuerdo de Marcelino, en una escena ritual, sentado en su mesa camilla con su periódico abierto y con un bolígrafo en la mano. Estudiando hasta el final, Marcelino, más allá de su afección, seguía subrayando las líneas principales, las claves. Aquel era Marcelino Camacho en estado puro, fiel a su costumbre de entender para luego actuar.
Lo primero que se me viene a la mente al recordar a Marcelino Camacho es la emoción y el dolor que, estoy seguro, siente la inmensa mayoría de los trabajadores y trabajadoras. Con la desaparición física de Marcelino perdemos a una figura esencial para el movimiento obrero y para la propia historia de este país a lo largo de la segunda mitad siglo XX. No en vano, en Marcelino los trabajadores tenían un referente claro, alguien que nunca les falló, alguien que nunca perdió el norte y que sabía cuál era su sitio. "Mi relación con Marcelino Camacho - ha escrito Rafael Calvo Ortega, ex ministro de Trabajo de la UCD- fue todo lo frecuente e intensa que él consideró conveniente. (…) Las cuestiones que había que debatir y resolver eran muy importantes: incorporación a la Constitución del reconocimiento de los sindicatos y de los derechos fundamentales y deberes de los trabajadores, Estatuto, Ley Básica del Empleo"… Así era Marcelino, a la par coherencia y coraje, la honestidad personificada en el hombre de la Perkins, el hombre del jersei de lana, el fundador de Comisiones Obreras (CC.OO.), el camarada del Partido Comunista de España (PCE), el compañero de Izquierda Unida (IU).

¡Qué podemos decir que no se haya dicho ya de Marcelino Camacho¡ ¡Cómo añadir alguna perspectiva nueva sobre la trayectoria y el ejemplo de Marcelino! ¡Cómo no usar palabras ya dichas para describir los sentimientos renovados que siempre nos acerca su presencia y su legado, siempre vigentes! "Sencillez y firmeza, larga trayectoria sin transfuguismos -escribió el propio Marcelino en Mundo Obrero, refiriéndose a Dólores Ibárruri, en palabras que hoy también sirven para él-. Humanismo, libertad, democracia, socialismo, TODA UNA VIDA, y un ejemplo que los asalariados y asalariadas, los marginados y marginadas, los parados y paradas no olvidaremos jamás".

Quizá todo está dicho ya con nuestro respeto y emoción. Respeto, ese es un tesoro que sólo las personas honestas son capaces de obtener y dignificar. Marcelino debiéramos ser todos, ante el fascismo de manos blancas, ante los corruptos de corbata color pastel, ante la indignidad de los explotadores. Marcelino debiéramos ser todos, y entonces la correlación de fuerzas no sería tan desproporcionada y, en todo caso, la batalla sería dada. Porque las batallas siempre han de darse. Marcelino las dio, armado de un coraje sin límite y de una voluntad de hierro. Se enfrentó a ellas con inteligencia, valentía y realismo. Un maestro, Marcelino, un maestro.

¡Qué bonito poder recordarte compañero, tal y como eras, siempre vital, siempre alerta, siempre tú, siempre uno de los nuestros!. Gracias, por tantas y tantas cosas. Marcelino.

El Tea Party ¿es el fascismo posible en EEUU?


Artículos de Opinión | Vicenç Navarro | 29-10-2010 |

Para responder a esta pregunta tenemos primero que definir qué queremos decir con el término fascismo, cogiendo como referencia las tres experiencias que han tenido lugar en Europa, el nazismo en Alemania, el fascismo en Italia y el fascismo en España. En los tres tipos de fascismo encontramos características comunes: un nacionalismo extremo, de bases étnicas y racistas, con una visión imperialista que conlleva un canto a la violencia y a la fuerza física, con un componente anti-intelectual muy distintivo, carente de sensibilidad democrática, que requiere el control de los medios de comunicación necesarios para eliminar a los adversarios, teniendo como misión la propaganda del ideario fascista, que tiene como objetivo crear un nuevo orden jerárquico, profundamente conservador, que sustituya al sistema actual. En tal ideario, las clases con intereses distintos e incluso antagónicos desaparecen para ser homogeneizadas bajo la categoría de pueblo, un pueblo que se considera asignado por una fuerza sobrehumana (ya sea Dios, el destino, o la historia) a regir el mundo.

Estos movimientos fascistas en Europa fueron en realidad financiados por los mundos empresariales alemán, italiano y español para parar las reformas democráticas que estaban afectando a sus intereses. De ahí que el movimiento fascista considerase a tales reformistas como los traidores del país, los anti-patria, y toda una serie de nombres y adjetivos que justificaran su marginación e incluso eliminación. En todos aquellos fascismos, la alianza del movimiento del partido fascista con el mundo empresarial, así como con la Iglesia y el Ejército, fueron claves para la promoción de su ideario político, liderado por una persona (el Führer, el Duce, o el Caudillo) al que se le atribuyen características sobrenaturales (en España a Franco se le definió como ?el dedo de Dios?) y que encarna el nuevo orden

Creo haber resumido las características del fascismo (detallado con mayor extensión en el capitulo ?Qué es el fascismo? en mi libro El subdesarrollo social de España. Causas y consecuencias. Anagrama. 2006). Pues bien, muchas de estas características (excepto el caudillismo) están presentes en el Tea Party de EEUU. Existe un superpatriotismo extremo, de carácter racista e imperialista (el 98% de los miembros del Tea Party son blancos), que considera al pueblo blanco estadounidense como el escogido por Dios para llevar a cabo la civilización del mundo, que ha sido traicionado por la Administración Obama y sus programas reformistas, considerándose víctimas de tal traición, por lo que abogan por su eliminación y su destrucción. Profundamente dogmático y anti-intelectual, este movimiento es fundamentalista en su religiosidad y valora la fuerza física y la promoción de valores militares y religiosos.

Y tal como ocurrió con el fascismo europeo, el Tea Party está ampliamente financiado por grandes grupos empresariales, tales como los hermanos Koch, dos de las personas más ricas de EEUU; Dick Armey, el jefe de uno de los mayores lobbies empresariales, conectado con el partido Republicano; Robert Rowling y Trevor Ree-Jones, magnates de la industria petrolífera; Rupert Murdoch, el magnate mediático (propietario de la cadena Fox y del Wall Street Journal, ambos de ultraderecha), entre muchos otros. Tales medios de información y persuasión son meramente propagandísticos, sin ningún intento de incluso aparecer equilibrados en su reportaje. Muy semejante, por cierto, a Intereconomía o al ?periodismo? de Losantos en España. Son enormemente agresivos, encaminados a destruir al adversario, considerado como el enemigo.

El Tea Party tiene el apoyo de las iglesias fundamentalistas y la simpatía de los cuadros medios de las Fuerzas Armadas. Odian al Presidente Obama, que reúne todas las características que ellos aborrecen: es negro, intelectual y liberal (que en EEUU quiere decir socialdemócrata). Sus dirigentes (como también ocurrió en Alemania, Italia y España) proceden en su mayoría de la burguesía y pequeña burguesía (que en EEUU se llama Corporate Class), aún cuando la proyección que el Tea Party intenta dar es la de ser un movimiento arraigado en la clase trabajadora, de características anti-establishment. Tal proyección, sin embargo, contrasta con el análisis de la composición de su liderazgo, así como con su ideario económico.

En cuanto a lo primero, basta ver la lista de sus mayores candidatos, Rick Scott, el candidato del Tea Party en Florida, es director de una empresa sanitaria con afán de lucro (que quedaría afectada por las reformas sanitarias del Presidente Obama), y que fue llevado a los Tribunales por evasión tributaria; Rand Paul, otra voz muy visible en Tea Party, es un médico oftalmólogo, director de otra empresa sanitaria, también afectado por la reforma sanitaria de Obama; Carl Paladino, el hombre del Tea Party en Nueva York, es uno de los especuladores inmobiliarios más conocidos en aquel estado. Hay excepciones a esta norma a las que el Tea Party da la máxima visibilidad para dar esta imagen de populismo. Así, el esposo de una de las cabezas más visibles, Sarah Palin (que fue empresaria antes de ser Gobernadora del Estado de Alaska), es un sindicalista (que, por cierto, militó durante muchos años en un partido que pedía la independencia de Alaska), y de clase trabajadora. Es uno de los sindicalistas que aparece más en sus medios. Ni que decir tiene que el Tea Party es profundamente anti-sindicalista. Otra persona en la dirección del Tea Party es Christine O’Donnell, que es una trabajadora desempleada que el Tea Party ha promocionado meteóricamente.

El ideario económico del Tea Party es ultraliberal, en una defensa exacerbada de los intereses del mundo empresarial. El eje de todas sus propuestas es reducir al mínimo el tamaño y el rol del Estado (excepto en el sector militar), siendo el mantenimiento de la bajada de impuestos a las rentas más altas, que el Presidente Bush aprobó -y que el Presidente Obama quiere eliminar-, el eje de su propuesta económica. Esta medida supondría un beneficio para el 1% de la población, la más rica, de 3,8 billones de dólares. Esta medida va acompañada de la propuesta de reducir drásticamente los impuestos, lo cual explica su atractivo entre las clases populares. Su base electoral es, sobre todo, además de grupos empresariales, las clases medias en apuros económicos y sectores de la clase trabajadora no cualificada blanca. Esta popularidad y movilización popular anti-estado consigue movilizar a sectores populares, en parte, como resultado de la desmovilización y desmoralización de las izquierdas, causada por la excesiva moderación de la Administración Obama. Hoy la ultraderecha está movilizada y las izquierdas están desmovilizadas en EEUU.

Una última observación. El Tea Party tiene mucho en común con la ultraderecha española, afincada primordialmente en el PP, y muy en particular con la rama aznarista, que procede históricamente del aparato del estado dictatorial. Intereconomía, la Fox o programas de Losantos son intercambiables, aún cuando Intereconomía expresa en su programa España en la memoria una postura promotora del fascismo español (con homenajes al "carnicero de Andalucía", el General Millán Astral) que debido a su alianza con Hitler sería visto con desagrado en la Fox. El eje Franco-Hitler-Mussolini es muy impopular en EEUU, que luchó en una guerra (la II Guerra Mundial) contra el nazismo y el fascismo. De ahí que el Tea Party, aún cuando tenga elementos comunes con el fascismo europeo, adopte formas muy distintas en su expresión y mensaje. En realidad, lo que hemos visto es la transformación de la ultraderecha europea en una ultraderecha más americanizada, como el Tea Party, intentando distanciarse de sus raíces fascistas o nazis, con la excepción, como siempre, de la ultraderecha española. Spain is different.

Por lo demás, semejanzas no quiere decir similitudes. Y la historia nunca se repite en términos idénticos. Pero en el momento de mayor crisis económica que el mundo ha sufrido desde la Gran Depresión, es importante no ignorar las lecciones que nos ha dado la historia y una constante en aquella como en esta situación es la amenaza que representan para las democracias los movimientos de ultraderecha, fascistas o fascistoides, que naturalmente no se presentan como tales, y que tienen características específicas según el país en el que existen. De ahí la importancia de conocer no sólo sus peculiaridades nacionales, sino sus elementos comunes.

Mario Vargas Llosa y el Tea Party

Por último, acabo de leer el artículo de Mario Vargas Llosa en El País de ayer (24.10.10) titulado "Las caras del Tea Party", que me motiva a añadir estas notas a mi artículo, para mostrar claramente el significado que para tal autor significa la libertad. En esta columna de El Plural de la semana pasada, señalé el error que significa considerar a Mario Vargas Llosa como el campeón de los derechos humanos y de la libertad, que muchos medios en España lo han considerado. En mi artículo mostré la selectividad en su denuncia de los derechos humanos (permaneciendo con un silencio ensordecedor cuando tales violaciones ocurren en gobiernos neoliberales como el gobierno de Uribe, de Colombia) o su interpretación de libertad (limitándose a definir como libertad, la libertad de los poderes económicos y financieros en la defensa de sus intereses). Pues bien, esta interpretación aparece claramente en su defensa del Tea Party en el citado artículo. Aún cuando reconoce los muchos puntos negativos que tal movimiento tiene (es imposible ignorarlos), concluye definiéndolo como un "movimiento algo sano, democrático y profundamente libertario", añadiendo Mario Vargas Llosa, que tiene "un sentimiento justo anti-estado que merece ser incorporado a la agenda política, pues apunta a problemas reales que enfrentan la cultura democrática". Me pregunto como los halagadores de este autor interpretarán este apoyo (del supuesto defensor de los derechos humanos y de la libertad) al movimiento más reaccionario que existe hoy en EEUU, claramente promovido por intereses empresariales afectados negativamente por las reformas del Presidente Obama, movimiento que defiende abiertamente los intereses del capital y de las rentas superiores, tal como he señalado en mi artículo, opuestos a cualquier tipo de intervención pública que afecte sus intereses. Esto es, tal como yo indiqué en mi artículo anterior, lo que el Premio Nobel de Literatura entiende por libertad y por derechos humanos. Tengo que asumir que los múltiples aduladores que llenaron páginas y páginas aplaudiendo tal compromiso, no comparten tal entendimiento con el autor.

Por otra parte, los españoles sabemos como el fascismo español se presentó como un movimiento anti-establishment también, a fin de captar el apoyo de las clases populares, con buena dosis de libertarianismo en su narrativa, tomando incluso los colores negro y rojo del anarquismo español como los suyos. Y vimos después qué hicieron cuando gobernaron. El fascismo, repito, fue el movimiento que promovido por las estructuras de poder económico, oligárquico y financiero, intentaron parar las reformas que afectaron sus intereses. Y de ahí las semejanzas (a pesar de las muchas diferencias) con el Tea Party de EEUU

España va mal

Por Ignacio Ramonet

Se acabó la paz social. La huelga general del pasado 29 de septiembre contra la reforma laboral decidida por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero constituye la apertura de una temporada social probablemente agitada.
El Gobierno ha prometido presentar al Congreso, antes de final de año, un nuevo proyecto de ley que pretende elevar de 65 a 67 años la edad legal de jubilación y ampliar el periodo de cómputo, para fijar la cuantía de la pensión, de los últimos 15 años de vida activa a los últimos 20... Sumado a la reforma laboral y al decretazo de mayo pasado que rebajó el salario de los funcionarios, congeló las pensiones y recortó los gastos en obras públicas, este proyecto acrecienta la ira de las organizaciones sindicales y de buena parte de los asalariados.
De antemano, el Presidente del gobierno ha presentado sus decisiones como irrevocables: "Al día siguiente de la huelga general -alardeó en Tokio el 1 de septiembre- seguiremos con la misma actitud". Lo cual incita a los sindicatos a prever ya nuevas jornadas de protesta

En su intransigencia, el Ejecutivo español sigue el modelo de otros gobiernos europeos. En Francia, a pesar de tres recientes movilizaciones masivas contra la reforma de las pensiones, el presidente Nicolas Sarkozy ha reiterado que no modificará la ley. En Grecia, seis huelgas generales en seis meses han sido desoídas por el Primer Ministro Yorgos Papandreu.



Amparándose en el principio de que, en democracia, la política se decide en el Parlamento y no en la calle, estos dirigentes ignoran el desconsuelo de amplias categorías sociales obligadas a recurrir a la huelga o a la manifestación callejera, expresiones de la democracia social, para reflejar su malestar específico (1). Actuando de ese modo, tales gobiernos yerran. Se comportan como si la legitimidad electoral se impusiese sobre las demás formas de legitimidad y de representación, y en particular sobre la legitimidad de la democracia social (2). En cualquier caso, esa inflexible actitud puede alentar a las masas descontentas, en una segunda etapa, a rechazar el diálogo social y a buscar un enfrentamiento frontal.
Sobre todo que, desde mayo pasado con el anuncio del brutal plan de ajuste, el disgusto de una parte importante de la sociedad española no ha parado de exacerbarse (3). Entre los casi cinco millones de desempleados, los trabajadores precarios, los jóvenes sin empleo, las mujeres asalariadas, los pequeños funcionarios y las familias de todos ellos se extiende la convicción de que el Ejecutivo los ha sacrificado.
Al mismo tiempo, a través del fondo de rescate bancario, el gobierno transfería a las instituciones bancarias y de ahorros (responsables de la burbuja inmobiliaria) hasta 90.000 millones de euros... No contemplaba aumentar significativamente la fiscalidad de las rentas más altas, ni crear un impuesto sobre las grandes fortunas, ni reducir los presupuestos de defensa (unos 8.000 millones de euros anuales), ni la financiación de la Iglesia católica (unos 6.000 millones de euros), ni tan siquiera la partida presupuestaria de la Casa Real (casi 9 millones de euros)...
Lo que desazona a muchos ciudadanos es la certeza de que el Ejecutivo ha adoptado esas medidas regresivas contra los asalariados, más que por convicción, por dictado de la Unión Europea y del Fondo Monetario Internacional. Y por presión de los mercados financieros que, bajo amenaza de no invertir, exigen una caída de los salarios y una reducción del nivel de vida. De hecho, así lo reconoció ante un grupo de inversores japoneses el propio Presidente Zapatero: "Estamos abordando -confesó- las reformas que más preocupan a los inversores internacionales" (4). Y ante los máximos directivos de los principales bancos de negocios y fondos de inversión de Estados Unidos repitió que esas medidas las adoptaba "para que los inversores y los mercados valoren la firme determinación que tengo de hacer que la economía española sea competitiva" (5).
La reforma laboral no tiene ninguna relación con el recorte del déficit público ni con la reducción de los presupuestos del Estado, principales exigencias de los mercados financieros. Pero como el gobierno no puede devaluar la moneda para estimular las exportaciones, decidió favorecer el desplome de los salarios para ganar en competitividad.
Lo peor es que tan desacertadas medidas tienen pocas garantías de éxito. Los datos del paro registrados en agosto pasado, con la reforma ya en vigor, demuestran que el 93,4% de los contratos realizados fueron temporales... O sea, la precariedad continúa dominando el mercado laboral. La única diferencia es que ahora, a los empresarios, el despido les resulta más barato.
Después de la crisis de los años 1990, el paro tardó trece años en reducirse al nivel medio europeo; en una época en que la tasa de crecimiento era muy fuerte y España recibía masivamente fondos estructurales europeos. Hoy, con esta reforma laboral y con una previsión de raquítico crecimiento de larga duración, "el empleo en España -según la economista estadounidense Carmen Reinhart- no recuperará los niveles de 2007 hasta... 2017" (6).
Entretanto, rechazado por sus propios electores, este gobierno habrá perdido probablemente el poder y cedido la dirección del país a la oposición conservadora y populista. Generalmente es lo que ocurre -lo vimos en Alemania, Reino Unido y más recientemente en Suecia- cuando los partidos de izquierda reniegan de sí mismos y optan por políticas desvergonzadamente derechistas.



Notas:

(1) El voto democrático, precisamente por ser general y universal, no siempre permite la expresión de sensibilidades particulares.
(2) Léase Pierre Rosenvallon, "Le pouvoir contre l'intérêt général", Le Monde , París, 21 de septiembre de 2010.
(3) Según una reciente encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el PSOE pierde 3,1 puntos. Sólo el 2,5% de los encuestados dice que la situación económica es buena o muy buena, frente al 22,6% que la considera regular y el 74,4% que la define como mala o muy mala.
(4) El País , Madrid, 1 de septiembre de 2010.
(5) Ibid , 21 de septiembre de 2010.
(6) Ibid , 12 de septiembre de 2010.


29 de octubre de 2010

COMUNICADO DEL PCE ANTE EL FALLECIMIENTO DE NUESTRO CAMARADA MARCELINO CAMACHO


Con profundo dolor y consternación acabamos de recibir la noticia del fallecimiento de nuestro querido camarada Marcelino Camacho.

Militante del PCE desde 1935, Marcelino, revolucionario, sindicalista, luchador antifranquista, internacionalista, dirigente del PCE, Secretario General y Presidente de CC.OO. dedicó su vida a la lucha por la mejora de las condiciones de vida de los oprimidos y oprimidas, por la libertad, el socialismo y el comunismo hasta el último minuto de su vida con una coherencia que hacen de él un ser excepcional.

El PCE manifiesta su cariño y solidaridad con Josefina, su inseparable compañera sin la que su obra no hubiera sido posible, con Yenia y Marcel sus hijos, con Vicenta su hermana, con sus nietos y demás familia a los que tiene muy presentes en estos momentos de dolor y tristeza.

El PCE llama a toda su militancia, a sus amigos y amigas y a los trabajadores y trabajadoras a expresar sus condolencias por tan irreparable pérdida visitando la capilla ardiente que se instalará en el auditorio Marcelino Camacho, junto al local de la USMR de CC.OO. y participando en la despedida pública que se realizará en la Puerta de Alcalá y sobre cuyos detalles informaremos desde la página web del PCE

28 de octubre de 2010

RECITAL POÉTICO EN HOMENAJE A MIGUEL HERNÁNDEZ POR SU CENTENARIO


Estimado/estimada amigo/amiga:

como probablemente sabrás, el próximo 30 de octubre se cumplen 100 años del nacimiento de Miguel Hernández, el ilustre poeta, luchador infatigable por la causa republicana y amante de la Justicia, de la Igualdad y de la Libertad, y de cuyo nombre esta Asociación se siente tan extremadamente orgullosa.

Como también probablemente sabrás, el Ayuntamiento de Barañáin se ha empecinado en privarnos de la posibilidad de celebrar el Centenario de Miguel Hernández de la manera en que la habíamos planeado con toda clase de artimañas de dudosa legalidad y nula ética.

Aún así, y aunque nos hemos visto forzados a trasladar el homenaje fuera de la localidad de Barañáin (de momento), nosotros y nosotras tampoco hemos desistido en el empeño, y por eso nos dirigimos a ti, para informarte de que el este próximo viernes, día 29 de octubre, a las 19:30 horas, en la Casa de Cultura de Burlada, hemos organizado un Recital Poético para honrar la memoria, la vida y la obra de Miguel Hernández, y en el que participarán Luis López Morquecho (poeta), y Jorge Sánchez (cantautor cubano).

Esperamos fervientemente tu asistencia, y deseamos también agradecer de todo corazón a través de estas líneas los muchos mensajes de solidaridad que hemos recibido estos últimos días.

Un saludo muy afectuoso,

Junta de la Asociación Cultural “Poeta Miguel Hernández”

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Escuela y símbolos religiosos. Entrevista a Letizia Mancini, Experta internacional del uso de símbolos religiosos en el espacio público


Escrito por Paco Cerdá /Levante
Jueves, 28 de Octubre de 2010 06:12
Letizia Mancini (Bolonia, 1965), jurista y profesora de Sociología del Derecho en la Universidad Estatal de Milán, es experta internacional del uso de símbolos religiosos en el espacio público, abrió ayer un seminario de la Universitat de València sobre multiculturalismo.

Primero, y para evitar confusiones, ¿qué es un símbolo religioso?

Podemos definirlo a partir de su raíz griega, sumbalein, como "algo que une, que comparte la gente". Pero, al mismo tiempo, es algo que en las sociedades multiculturales divide, es decir, diabalein, a comunidades y confesiones que se reconocen en símbolos religiosos diferentes. Son las dos caras de un símbolo religioso en el nuevo contexto multicultural.

En las sociedades actuales, los símbolos religiosos desunen más que unen?

Sí, es verdad. Hoy los símbolos religiosos dividen a las sociedades y ahí el Derecho puede jugar un papel muy importante. Los derechos fundamentales de igualdad, libertad, seguridad y, sobre todo, laicidad, interpretada de forma inclusiva, son los principios que pueden ayudarnos a unir y a no imponer nuestros valores.

¿Considera que el Derecho ha de regular la presencia de los símbolos en el espacio público?
Hay símbolos religiosos que no necesitan una regulación porque son la expresión de una libertad religiosa que nuestro ordenamiento jurídico reconoce. Es decir: hay símbolos religiosos que no crean ningún conflicto y símbolos que sí lo crean.


Razóneme por qué sí o por qué no deben permitirse estos símbolos religiosos en el espacio público. Empecemos por el "burka".

El burka no puede ser usado. Pero cuidado: no se necesita una ley específica que lo condene, como estamos viendo en muchos lugares, porque el burka ya encuentra muchas normas que lo prohíben, como el principio de seguridad pública [por no reconocer a la persona que lo lleva] o la discriminación que confiere a las mujeres que visten esta prenda. Tampoco se puede llevar a la escuela una kirpan [la espada ceremonial usada por los musulmanes sij] porque atenta contra la seguridad.

¿Y el velo islámico o "hijab"?

El hijab, que mantiene reconocible la cara de la persona, es la manifestación de una libertad religiosa que no origina problema.

¿Y los hábitos que visten sacerdotes y monjas por la calle?

Tampoco son un problema, porque las monjas y los sacerdotes no representan el espacio público ni el Estado laico. Representan una confesión, una religión.

¿Y los crucifijos en las aulas?

Deberían ser quitados de las escuelas públicas por el mismo principio: es una expresión del Estado. Y si el Estado debe someterse al principio de laicidad, las paredes deben estar blancas. Las otras propuestas, que por ejemplo piden que estén todos los símbolos religiosos que pidan los alumnos, no me convencen. Creo que no asegura la libertad de las minorías.

¿Y los crucifijos o las vírgenes que muchas personas llevan colgando de una cadena o collar?
Eso no supone ningún problema, porque son personas individuales que quieren expresar su religiosidad de ese modo y que no van a hacer daño a nadie ni a limitar las libertades religiosas de los demás. Aquí lo importante es que el Estado tiene que garantizar igual espacio para todas las religiones y, además, para quien no se reconoce en ninguna religión.

¿El principio de laicidad ha de imperar sobre los demás?

La laicidad debe ser interpretada junto a otros principios fundamentales como la igualdad o la libertad. Pero el principio de laicidad puede ser un instrumento muy útil para garantizar el pluralismo cultural y religioso que caracteriza a nuestras sociedades.

¿Y cómo ha de actuar la justicia?

Los conflictos con los símbolos religiosos serán tratados de forma jurisprudencial más que legislativa. Es decir, caso por caso, y no de forma rígida. Y un papel importante lo ha de jugar la Unión Europea para regular y dar unos principios básicos y comunes a los países europeos.

En el fondo, ¿el problema es el símbolo religioso o que sea de una religión diferente a la que predominaba hasta ahora?

El símbolo religioso no es un problema en sí mismo, sino que esconde problemas más complejos. En el fondo, aluden al miedo que las sociedades europeas todavía tienen al hecho de que gente de otras culturas venga a nuestra sociedad para quedarse a vivir en ella. Por eso vemos que en paralelo a la prohibición del burka se quieren delimitar espacios para el crucifijo como símbolo cultural e identitario antes que religioso. Pero la dimensión social y cultural no es la dimensión jurídica. El Derecho no puede englobar en sus instrumentos y principios un discurso como el que implica asegurar que el crucifijo es un símbolo cultural. Eso es bastante peligroso.

Por tanto, pide la ausencia de símbolos religiosos en los sitios que dependan del poder público.

En mi concepción, el poder público no puede poner símbolos religiosos en los espacios públicos. Pero ello no significa que los alumnos no puedan acudir a las aulas vestidos con prendas religiosas, porque ellos no representan al poder público. Mientras estos símbolos no sean contrarios a algunos principios fundamentales del ordenamiento, los alumnos pueden entrar en las escuelas con sus símbolos religiosos. Con cruces al cuello o con un hijab que le mantenga descubierta la cara. Pero el aula de la escuela o el tribunal no debe tener símbolos religiosos.

¿Porque discriminaría a los ateos o a los grupos de otras religiones que se incorporan a la sociedad?


Exacto. Ése es un primer paso hacia una manera diferente de ver las sociedades multiculturales y los conflictos entre religiones.


Cuba como ejemplo. La sumisión de la Unión Europea que critica a Cuba mientras pacta con Marruecos


Escrito por Arturo del Villar
Jueves, 28 de Octubre de 2010 04:46

La Unión Europea debe llamarse mejor Sumisión Europea. Al Imperio gringo, naturalmente. No modifica su actitud contra Cuba, acordada en la llamada “posición común” propuesta en 1996 por el presidente del Gobierno español José María Aznar, también presidente del partido al que sus afiliados denominan exageradamente Popular. Este partido fue fundado por Manuel Fraga, ministro y hombre fuerte de la dictadura fascista, por lo que debe ser acusado de genocidio contra el pueblo español. En cuanto a Aznar, fue cómplice del emperador Bush II en la invasión de Irak, por lo que debe ser acusado de genocidio contra el pueblo iraquí. Pero, ¿quién va a hacerlo?

El Imperio no puede perdonar a la Revolución Cubana que librara al pueblo de una dictadura militar al servicio de sus intereses coloniales, hace 51 años. Ha tratado por todos los medios de aplastarla, incluso militarmente, como cuando armó a un ejército para que desembarcase en Playa Girón, en donde sufrió una derrota total, porque el pueblo cubano está dispuesto a defender sus libertades contra los colonialistas.


Al mismo tiempo, la asamblea general de la ONU condenaba una vez más el ilegal embargo comercial impuesto por el Imperio a la isla de Cuba. Es la otra manera que utilizan los imperialistas gringos para atacar al pueblo cubano. El emperador Obama I se burla de las decisiones de las Naciones Unidas, por lo que mantiene el embargo y el campo de exterminio de Guantánamo. ¿Quién va a censurar sus decisiones, si es el amo del mundo, el señor de la guerra, con potestad para invadir cualquier país?

Y la Sumisión Europea le apoya con gusto, porque acepta su liderazgo. Si el Imperio quiere estrangular a la Revolución Cubana, por las armas o por el embargo comercial, sus colonias europeas colaborarán diligentemente en el proyecto.

Cuba es un Estado libre e independiente, desde que se emancipó del colonialismo gringo. Tiene derecho a darse el régimen político preferido, y ningún país debe injerirse en sus asuntos internos. Le ha costado mucha sangre alcanzar la libertad.

Dicen los imperialistas y sus secuaces que la Revolución Cubana no cumple unos parámetros impuestos por ellos, lo que les permite intentar desestabilizarla. Fracasan en sus intentos, como fracasaron en la invasión armada de Playa Girón, porque el pueblo cubano impedirá por la fuerza que el colonialismo vuelva a adueñarse de la isla. Desea continuar viviendo en paz y libertad, ahora que la tiene después de tantos años de colonialismo, primero español y después gringo.

Han coincidido estas votaciones sobre Cuba con la revelación, gracias a Wikileaks, de las torturas cometidas en Irak por las tropas coloniales gringas. El entonces emperador Bush II, con la complicidad de José María Aznar, invadió a Irak porque convenía a los intereses de las multinacionales gringas. A España no le concernía el asunto, pero al tratarse de una colonia obediente envió a sus soldados a matar y morir junto a los pozos petrolíferos ansiados por las multinacionales.

Siempre se supo que los soldados gringos mataban y torturaban impunemente en los países invadidos, como Vietnam o Irak o Afganistán ahora, o tantos otros antes. Por eso los pueblos invadidos los odian y se organizan contra ellos. Tuvieron que huir a toda prisa de Vietnam, empiezan a hacerlo de Irak, y no tardarán en salir de Afganistán. Pero ni las Naciones Unidas ni la Sumisión Europea, ni tampoco el Tribunal Internacional de Justicia, osan criticar esas actuaciones contrarias al Derecho Internacional y a la Declaración de los Derechos Humanos.

Este Imperio criminal, por la misma causa, tiene el atrevimiento de censurar a la Revolución Cubana, y de intentar exigirle que modifique sus instituciones. Resulta que Cuba es una isla pequeña, que se levantó en armas contra el dictador militar apoyado por el imperialismo, y su ejemplo ha animado a otros estados latinoamericanos a enfrentarse al colonialismo. Eso no pueden tolerarlo las multinacionales, en otro tiempo explotadoras de las riquezas minerales y agrícolas de esos países. La CIA sigue pretendiendo derrocar a los presidentes independentistas, como acaba de intentar en Ecuador, y no cesa de interferirse en Venezuela. Pierde el tiempo: los pueblos que han alcanzando la independencia no van a consentir que se la vuelvan a robar: el continente ha despertado, gracias al ejemplo de Cuba.

En este sentido, hay que aplaudir las declaraciones del canciller cubano Bruno Rodríguez, contra la injerencia intolerable de la Sumisión Europea en los asuntos internos de la isla. Era necesaria, después de los acuerdos con la Iglesia catolicorromana, que también son una injerencia inadmisible: haberlos aceptado constituye un grave error, porque la Iglesia es una carcoma que destruye desde dentro, como bien sabemos los republicanos españoles. Esa política tolerante facilita decisiones como la tomada por la Sumisión Europea. La Revolución debe demostrar firmeza ante sus agresores al servicio del Imperio gringo, porque las señas de debilidad son aprovechadas para incrementar la intrusión en los asuntos internos de la isla, e incluso pueden servir para organizar otra invasión armada.

Mientras se suceden estas deliberaciones internacionales, el dictador absoluto de Marruecos se burla de las decisiones del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, y mantiene su dominio sobre el Sahara desde que invadió el territorio en 1975. Una vez más ha viajado a Marruecos un enviado de la organización internacional, para buscar una solución al problema. La respuesta marroquí ha consistido en matar a un muchacho saharaui de catorce años, al que acusa de ser un terrible terrorista poseedor de un arsenal tremendo.

Ni las Naciones Unidas ni la Sumisión Europea condenan al reino teocrático y dictatorial de Marruecos, culpable de la violación sistemática de los derechos humanos en la antigua colonia abandonada a su suerte por España, e ilegalmente anexionada al reino marroquí. El motivo reside en que ese reino es aliado del Impero gringo, y por lo tanto posee licencia para que sus soldados imiten a los imperiales en los territorios invadidos. Nadie se atreve a decirle al tirano teocrático que debe modificar su actitud criminal contra el territorio ocupado, y contra el mismo pueblo marroquí, carente de todas las libertades y de los derechos tenidos por inalienables.

Es que Marruecos posee grandes riquezas minerales, todas ellas propiedad del rey dictador, que es el amo absoluto del territorio y de sus habitantes. Las compañías multinacionales gringas no sienten interés por los derechos humanos, sino por los negocios económicos. Un dictador en África es tan útil como lo fueron los dictadores de la América Latina hasta que los pueblos se rebelaron. Es conveniente para el beneficio del Imperio sostener la tiranía, y por lo tanto la Sumisión Europea firma acuerdos comerciales preferenciales con Marruecos, sin enterarse de lo que sucede en el reino teocrático, y del trato recibido por los pocos opositores al régimen. Eso carece de importancia para la ética europea. Nos avergonzamos de ser europeos así.

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Arturo del Villar es Presidente del Colectivo Republicano Tercer Milenio


27 de octubre de 2010

ACTO HOMENAJE CENTENARIO MIGUEL HERNÁNDEZ


Estimado/estimada amigo/amiga:

como probablemente sabrás, el próximo 30 de octubre se cumplen 100 años del nacimiento de Miguel Hernández, el ilustre poeta, luchador infatigable por la causa republicana y amante de la Justicia, de la Igualdad y de la Libertad, y de cuyo nombre esta Asociación se siente tan extremadamente orgullosa.

Como también probablemente sabrás, el Ayuntamiento de Barañáin se ha empecinado en privarnos de la posibilidad de celebrar el Centenario de Miguel Hernández de la manera en que la habíamos planeado con toda clase de artimañas de dudosa legalidad y nula ética.

Aún así, y aunque nos hemos visto forzados a trasladar el homenaje fuera de la localidad de Barañáin (de momento), nosotros y nosotras tampoco hemos desistido en el empeño, y por eso nos dirigimos a ti, para informarte de que el este próximo viernes, día 29 de octubre, a las 19:30 horas, en la Casa de Cultura de Burlada, hemos organizado un Recital Poético para honrar la memoria, la vida y la obra de Miguel Hernández, y en el que participarán Luis López Morquecho (poeta), y Jorge Sánchez (cantautor cubano).

Esperamos fervientemente tu asistencia, y deseamos también agradecer de todo corazón a través de estas líneas los muchos mensajes de solidaridad que hemos recibido estos últimos días.

Un saludo muy afectuoso,

Junta de la Asociación Cultural "Poeta Miguel Hernández"

La lucha anticapitalista. Las líneas generales de la lucha contra el capitalismo en el Estado español en el crítico momento histórico actual.


Escrito por José López / UCR
Martes, 26 de Octubre de 2010 04:12

Estamos viviendo una gran ofensiva del capital. Nadie mínimamente concienciado e informado puede tener dudas al respecto. El problema es que dicha ofensiva tiene lugar, y no por casualidad, en un contexto general muy desfavorable para la clase trabajadora. Actualmente la izquierda está prácticamente desaparecida en combate y la conciencia de la clase obrera está bajo mínimos, aunque hay signos esperanzadores de que está empezando a renacer. Los acontecimientos recientes en Grecia, Francia y España parecen confirmar el resurgimiento de la contestación popular en Europa. El objeto de este artículo es indicar sucintamente cuáles deben ser, a mi modo de ver, los objetivos a corto, medio y largo plazo de la lucha anticapitalista, así como las estrategias más adecuadas para intentar alcanzarlos teniendo en cuenta la realidad actual. Cuando hablo de corto, medio y largo plazo, no me refiero necesariamente a muchos meses o años, simplemente expreso la idea de que hay objetivos que deben cumplirse antes que otros

1) Objetivos

a) A corto plazo

Lo más inmediato, lo más urgente, es detener la actual ofensiva neoliberal. Hay que echar para atrás la contrarreforma laboral y hay que impedir la contrarreforma de las pensiones. El éxito de participación en la pasada huelga general del 29-S en España debe ser acompañado del éxito en su objetivo: la retirada de la reforma laboral aprobada en el parlamento. No valen excusas de tipo técnico, del estilo “ya está aprobada la reforma, ya ha pasado el trámite parlamentario”. Cuando hay voluntad política, los obstáculos técnicos son superados. Si fue posible presentar una contrarreforma laboral que atentaba contra lo que ya había, no hay ningún motivo para no poder revertir la situación. Las bases de los sindicatos deben presionar a las cúpulas para incrementar la presión popular con el objetivo de forzar al gobierno a rectificar. Hay que salir más a la calle, hay que tomar múltiples iniciativas, y sobre todo hay que ir preparando el terreno para una nueva huelga general, incluso para sucesivas huelgas generales. No parece que Zapatero tenga intención de dar marcha atrás. Sospechosamente, los distintos gobiernos europeos parecen coordinados en cuanto a las respuestas ante sus ciudadanías. Todo apunta, por tanto, a que habrá que intensificar la lucha obrera, en cada país, e incluso a nivel continental.

Hay que seguir los ejemplos de Grecia y de Francia. Bien es cierto que el pueblo español no es tan combativo en la actualidad como los pueblos de aquellos países, pero el éxito inesperado de participación en la primera huelga contra Zapatero no ha lugar a dudas: la clase trabajadora española está dispuesta a dar la cara. La conciencia de clase, aunque muy menguada, ha resurgido con fuerza inusitada en apenas unos pocos meses, lo cual demuestra que con suficiente trabajo y tesón es posible rescatarla para que los trabajadores luchen. A pesar de 40 años de feroz dictadura, de más de 30 años de democracia de muy baja intensidad, de la permanente desinformación de los grandes medios, de una campaña mediática como nunca se había visto contra las huelgas y el sindicalismo en general, los trabajadores han reaccionado positivamente cuando han comprendido la gravedad del ataque del gobierno contra sus derechos más elementales. La lucha de clases sigue viva. El capital lleva atacando desde hace cierto tiempo, su ataque se ha intensificado en los últimos lustros, especialmente en el momento presente, y la clase trabajadora, por fin, empieza a reaccionar. Hay que trabajar mucho más para que esa reacción sea más contundente y duradera. Como así explico en mi artículo “La razón de ser de las huelgas”.

b) A medio plazo

Una vez lograda la retirada de la reforma laboral e impedida la de las pensiones, lo siguiente es luchar por una salida distinta a la actual crisis. Para ello hay que hacer comprender a la ciudadanía que las medidas tomadas hasta ahora por el gobierno no son las únicas posibles. Hay que explicar a los ciudadanos, a los trabajadores, que otras políticas son posibles. Que las medidas tomadas hasta el momento, además de injustas, son ineficaces. Que no sólo no resuelven la crisis sino que ahondan en ella. Como, de hecho, ya estamos observando. Desde que se aprobó la contrarreforma laboral el paro sigue aumentando y el empleo se precariza todavía más. Tras cada reforma laboral, el empleo se ha precarizado siempre. Ya no puede haber dudas en cuanto a esto: la llamada flexibilidad es precarización.

En particular, frente a la política neoliberal del gobierno hay que reivindicar las siguientes medidas (podemos basarnos en las propuestas de diversos intelectuales y colectivos, como Attac, al final de este artículo el lector puede encontrar una serie de artículos y manifiestos, entre otros, que hablan sobre estas posibles medidas):

• Exigir responsabilidades a los actores que han provocado esta crisis: la banca, las multinacionales, las finanzas y sus instituciones internacionales, con la complicidad de gobiernos y partidos políticos que los han apoyado.

• Restituir el impuesto de patrimonio.

• Fiscalización de las SICAV (Sociedades de Inversión de Capital Variable), como así solicitan incluso una parte de los inspectores de Hacienda.

• Subir los impuestos a los más ricos y bajarlos a los más pobres (es decir, invertir la tendencia de lo que se ha hecho en los últimos años).

• Impuesto a la especulación financiera (tasa Tobin).

• Regulación del mercado financiero.

• Modificar la norma que impide al Banco Central Europeo dar directamente préstamos a los Gobiernos al 0% o al 1% de interés como se ha hecho y se sigue haciendo con los bancos privados.

• Que no se reconozca y pague la deuda soberana de ningún país de la eurozona sin que previamente se haga una auditoría de ésta depurándola del exceso de la especulación.

• Crear un bono de deuda pública pan-europea que reúna la deuda de todos los Estados miembros de la Unión Europea en un solo instrumento financiero.

• Luchar contra el fraude fiscal (probablemente sólo con esto ya bastaría para reducir sustancialmente el actual déficit del Estado, los técnicos de Hacienda hace tiempo que denuncian la falta de voluntad política para combatir el enorme fraude fiscal de las grandes fortunas, en España hay mucho dinero negro, esto es algo que todo el mundo sabe, es un secreto a voces).

• Abolición internacional de los paraísos fiscales (esto llevaría más tiempo pero podría empezarse por impedir la evasión de capitales desde cada país que decida enfrentarse a este mal).

• Creación de una banca pública. Con el dinero regalado a la banca para "rescatarla" ya se podía haber hecho, pero, por lo menos, para empezar, debería exigirse el control del dinero regalado a la banca y su devolución con intereses.

• Reducción drástica del presupuesto de defensa (España se gasta cada día unos 50 millones de euros en asuntos militares).

• Retirada de las tropas de Afganistán y de cualquier otro país extranjero.

• Reforma de la ley de financiación de los partidos políticos para que éstos gasten mucho menos y, de paso, y no menos importante, para que sean independientes del poder económico, es decir, para mejorar la separación de poderes y por tanto la democracia. Replantearse asimismo las subvenciones a los sindicatos y otros organismos.

• Reducción drástica de las aportaciones económicas, directas e indirectas, del Estado a la Iglesia católica con el objetivo de que ésta se autofinancie.

• Reducción drástica de costes superfluos e innecesarios de las administraciones públicas. Eliminación o estricto control de los gastos en publicidad, de cargos públicos designados a dedo, de coches oficiales, de celebraciones oficiales, de viajes oficiales, etc.

• Reducción drástica del presupuesto de la Casa Real, además de máxima transparencia.

• Estímulo del empleo público y aumento del gasto de las administraciones públicas para reactivar la economía.

• Subida de salarios generalizada. Establecimiento de un sueldo máximo y subida sustancial del sueldo mínimo.

• Disminución de la jornada laboral, inicialmente por lo menos a 35 horas semanales, a la vez que prohibición de las horas extraordinarias.
•…

Se admiten ideas. No parece, desde luego, que falten medidas alternativas a las tomadas hasta el momento por nuestro gobierno. ¿Por qué no se toman? ¿Por qué no están ni siquiera en la agenda de la mayor parte de los debates? ¿Por qué, “extrañamente”, las medidas propuestas, las decisiones adoptadas, casi siempre perjudican a los de abajo? ¿Qué democracia es ésta donde siempre se beneficia a los mismos, a los de arriba, y siempre se perjudica a los mismos, a los de abajo? ¿Para quiénes gobiernan los gobiernos? ¿Quién tiene realmente el poder? ¿Cómo puede tener el poder el pueblo y al mismo tiempo sentirse siempre impotente cuando los gobiernos elegidos, sean del signo que sean, atentan contra sus intereses, contra el interés general?

Obviamente, algunas de las medidas alternativas propuestas pueden llevarse a cabo de manera más inmediata e intensa que otras, pero en todo caso de lo que se trata, como mínimo, es de empezar a hablar seriamente de ellas, de abrir un debate profundo y plural en la sociedad en el que todas las opciones puedan ser igualmente conocidas.


c) A largo plazo

La lucha anticapitalista no sólo consiste en frenar la ofensiva actual del capital, sino que debe tener por meta final la superación del propio sistema capitalista, por lo menos su cuestionamiento masivo, global y profundo. Una vez alcanzadas las anteriores metas que hemos mencionado, hay que marcarse nuevos objetivos. Y entre éstos está la sustitución del modelo político y económico actual por otro más racional. El objetivo último es lograr una sociedad más libre y justa. Y para ello de lo que se trata, como ya he explicado en diversos escritos míos, es de desarrollar la democracia. El poder del pueblo debe sustituir al poder oligárquico. La oligocracia debe dar paso a la democracia. Sólo si logramos una auténtica democracia que se realimente a sí misma, que posibilite su continuo desarrollo, lograremos transformar la sociedad en su conjunto.

En España la lucha por la democracia equivale a la lucha por la Tercera República. El frente de izquierdas, del que hablaremos a continuación en el apartado de estrategias, debe tener como uno de sus objetivos políticos principales la instauración de la República en el Estado español. En mi libro “La causa republicana” indico los objetivos y la estrategia general que, en mi modesta opinión, deben considerarse.

Si nos marcamos una agenda, resumidamente podemos dividirla en dos etapas:

1) Celebración del referéndum para que el pueblo elija entre República y Monarquía.

2) Celebración del referéndum para elegir el tipo de república, la nueva constitución, en caso de que en el anterior referéndum la opción ganadora sea la republicana.

Ambos referendos deben ser precedidos por amplios debates públicos en los que todas las opciones sean igualmente conocidas por la ciudadanía. Cuanto más participe el pueblo en la construcción de la República, más probabilidad de que ésta merezca la pena, de que sirva para establecer un marco auténticamente democrático. No se trata sólo de abolir la monarquía, se trata sobre todo de regenerar la democracia. El pueblo debe ser el protagonista, no sólo en la democracia lograda, sino que también en su construcción, en la lucha por alcanzarla. De hecho, lo primero es poco probable sin lo segundo. Si el pueblo no protagoniza la lucha democrática, la construcción democrática, no protagonizará la democracia alcanzada. La democracia debe alcanzarse a su vez de la manera más democrática posible. Esta nueva transición no puede hacerse a espaldas de la ciudadanía.

Pero, al margen de la cuestión republicana, también podemos ir acorralando al sistema actual con reformas democráticas muy concretas. En particular, se trataría de reivindicar una nueva ley electoral en la que se cumpla el elemental principio “un hombre, un voto”, es decir, en la que todos los votos tengan el mismo valor (esta reivindicación ya se ha hecho, pero hasta ahora infructuosamente, habrá que seguir insistiendo), de reivindicar que todos los referendos sean vinculantes (que el gobierno esté obligado a acatar la voluntad popular expresada en las urnas, al mismo tiempo podría potenciarse el uso del referéndum para que el pueblo participe directamente en ciertas decisiones de cierto calado), de reivindicar el referéndum revocatorio (para que cualquier cargo público pueda ser destituido directamente por el pueblo sin esperar a las siguientes elecciones), de reivindicar el mandato imperativo (para que cualquier gobierno esté obligado a ejecutar la política comprometida con sus votantes en su programa). Esto sólo para empezar. Continuando por el imprescindible desarrollo de la separación de poderes. Remito a mi artículo “La separación de poderes”. Como en él explico, con estas pequeñas y concretas reformas, la democracia daría un importante salto hacia delante. Se quitaría, por lo menos, el freno de mano. Se desbloquearía la situación.

En todo caso, lo más importante es inaugurar una dinámica que permita ir desarrollando continuamente en el tiempo la democracia. De la involución democrática debemos pasar a la revolución democrática.

2) Estrategias

Lo primero que deben hacer todos los sindicatos de clase para alcanzar los objetivos a corto plazo de los que hablábamos al principio, es trabajar con ahínco la conciencia de la clase trabajadora, cada día, siempre que haya ocasión. Allá donde los sindicatos tengan capacidad de ser escuchados, especialmente en las empresas, pero también en Internet y en los grandes medios (presionando a éstos insistentemente para que les den voz). Hay que ir preparando el terreno para nuevas movilizaciones. Es necesario hacer ver a los trabajadores, de cualquier sector, vistan con traje o con mono, trabajen con las manos o con la mente, que todos ellos están condenados, como mínimo, a la precariedad, a la pérdida de poder adquisitivo, al riesgo de ser excluidos del mundo laboral. Hay que recurrir a la memoria histórica, hay que despertar el pensamiento libre y crítico, hay que hacer ver el fondo de las cuestiones para no perderse en la superficie o en las formas, hay que combatir el pensamiento único y la alienación de los ciudadanos, hay que contrarrestar la influencia de los medios de desinformación.

Todos los trabajadores deben comprender que su explotación tiene una explicación y que la única forma de combatirla es mediante la unidad de acción. Y esto hay que hacerlo teniendo en cuenta la situación actual. Hay que usar un lenguaje acorde con los tiempos. Hay que hacer comprender a los trabajadores que la división fundamental de la sociedad entre trabajadores y capitalistas, entre proletariado y burguesía, entre explotados y explotadores, sigue vigente, al margen de las palabras con que la describamos, a pesar de los cambios en las formas acontecidos en el último siglo. Hay que concienciar a todos los trabajadores de que la lucha de clases sigue existiendo, de que en verdad nunca ha acabado, de que el capital lleva atacando desde hace tiempo sin casi tener oposición. Hay que hacer ver a los trabajadores, a todos, que hay que defender las conquistas sociales, como mínimo, pero que además hay que aspirar a seguir conquistando terreno. Que si no atacamos, seremos atacados en determinado momento, como así ha ocurrido. El capital es insaciable y siempre que puede contraataca. La propia lógica del capitalismo casi le obliga a ello. Esta dinámica sólo puede ser frenada por la clase trabajadora. Pero no sólo eso, el proletariado debe aspirar a superar dicha endiablada lógica. Debe frenarla en el corto plazo y erradicarla en el largo plazo.

Los sindicatos minoritarios deben unirse para ganar en fuerza y presionar a los mayoritarios, especialmente a través de sus militantes de base. Los sindicatos minoritarios deben coaligarse, unirse en un frente común y forzar a los mayoritarios a ser escuchados para constituir un gran frente sindical donde todos los sindicatos trabajen al unísono por unos mismos objetivos a corto plazo. Como los acontecimientos acaban de demostrar, todo el sindicalismo está en peligro. Lo que ha ocurrido en la pasada huelga del 29-S demuestra que cuando todos nos unimos, por lo menos en lo esencial, es posible lograr resultados. A mí en particular me ha alegrado mucho ver cómo en la pasada huelga general los principales sindicatos de clase (si exceptuamos los sindicatos vascos, lamentable decisión la suya), mayoritarios y minoritarios, socialistas, comunistas, anarquistas, incluso la CNT, así como la inmensa mayoría de agrupaciones políticas de la auténtica izquierda, incluso ciertas facciones de la socialdemocracia, han apoyado sin dudas la huelga. Hubiese sido mejor que en todos los actos todos los sindicatos hubiesen ido juntos, pero por lo menos, aunque por separado, todos apoyaron activamente la huelga, a pesar de sus discrepancias. Todos supieron comprender la importancia del momento histórico actual, fueron capaces de dejar de lado las diferencias, por lo menos de aparcarlas temporalmente, todos se concienciaron de que se trataba de defender en conjunto a la clase trabajadora frente al mayor ataque de las últimas décadas. Esa unidad, aunque prematura, aunque todavía insuficiente, puede ser el principio de una unidad de mayor calado. Esa unidad precipitada ante la urgencia del devenir de los acontecimientos debe ser consolidada, construida de forma mucho más sólida.

La batalla va a ser larga y dura. Esta nueva fase de la lucha de clases sólo acaba de empezar. Probablemente, la lucha se va a recrudecer. El capital no va a ceder fácilmente y además va a seguir atacando. El enemigo está fortalecido, alentado por la pasividad de los últimos lustros de la clase trabajadora. Cuenta con que ésta se canse pronto o reaccione tímidamente. Cuenta con que las protestas se hagan con poca fe y más como producto de la desesperación que como producto de la convicción de que en verdad sirvan para algo. El capital contaba con ciertas protestas populares pero más bien como el acto final de una etapa de resistencia en extinción. El capital se siente fuerte y está empezando a recoger los frutos de la intensa alienación a que ha sometido al pueblo en las últimas décadas. Sabe que los trabajadores están, en general, desmoralizados, confusos, divididos, que están a punto de claudicar por largo tiempo, salvo un pequeño reducto que resiste. Aunque, tal vez, no tan pequeño. Por esto, ataca de forma cada vez más virulenta al sindicalismo. Los sindicatos son presentados ante la ciudadanía, ante los trabajadores, como unas mafias que se comportan de forma antidemocrática, que se creen con derecho a someter a los representantes de la “soberanía popular”, que coaccionan a los propios trabajadores, que conculcan el “derecho al trabajo”.

La campaña de criminalización del sindicalismo tiene como objeto el desmovilizar por completo a la clase trabajadora. Los sindicatos, ciertos trabajadores de ciertos sectores, como el industrial, son casi el último reducto de resistencia. El capital sabe perfectamente que la única posibilidad de resistencia y lucha de la clase trabajadora es mediante la unidad de acción. Sin sindicatos no hay posibilidad de que los trabajadores luchen. El desconcierto generalizado de la izquierda, dividida y contagiada también por la apatía de la ciudadanía, apatía sólo rota en momentos muy excepcionales como el pasado 29-S, da alas a la derecha, a la oficial, a la extraoficial, y sobre todo al poder económico, el verdadero poder en la sombra de estas “democracias”. La oligarquía tiene, por ahora, perfectamente controlada la “democracia” y no le da miedo dar voz al pueblo por las vías que ella monopoliza. No le dan miedo las elecciones, porque sabe que ante la falta de perspectivas, en el peor de los casos, la gente no votará o en todo caso la izquierda más combativa, o menos domesticada, sólo podrá hacer acto de presencia simbólica en las instituciones “democráticas”. Por esto, intenta convencer a la opinión pública de que las huelgas son un anacronismo (precisamente, cuando ahora son más necesarias que nunca para que la clase obrera se defienda ante el descomunal ataque que nos va retrotrayendo al siglo XIX), porque las huelgas son las únicas que pueden frenar al capital. Hará falta mucho más tiempo para que la democracia se desarrolle, para que la gente se conciencie de que esto no es más que una oligocracia. El control de los medios de comunicación le facilita a la oligarquía domesticar a la opinión pública para que siga realimentando al bipartidismo, garantía de que el poder oligárquico seguirá gobernando. El pensamiento único no podrá contrarrestarse en poco tiempo. No se puede deshacer el mal hecho en la ciudadanía en pocos meses. No se puede contrarrestar el trabajo hecho día a día, durante muchos años, de los medios de persuasión capitalistas. ¡Bastante trabajo hay ya para recuperar rápidamente la conciencia de la clase trabajadora para lograr los objetivos a corto plazo! ¡Vayamos por partes!

En este proceso de desmovilización del proletariado, la propia contrarreforma aprobada en el parlamento es un jaque en toda regla (no podemos decir que jaque-mate porque en la historia humana nada es definitivo, salvo la extinción), pues al convertir en papel mojado a los convenios colectivos, se desarma a los sindicatos. Uno de los objetivos esenciales de dicha mal llamada reforma laboral es finiquitar al sindicalismo, eliminando así las únicas posibilidades de defensa de la clase trabajadora. Por este motivo, fundamentalmente, los sindicatos mayoritarios se quitaron las telas de araña y recuperaron la actividad combativa, casi olvidada. La burocracia sindical percibió perfectamente el peligro. No tuvo más remedio que ponerse las pilas. Estamos ante un ataque frontal contra el mismo sindicalismo. De cualquier índole. Esta contrarreforma laboral pretende inaugurar la era de la extinción del sindicalismo en nuestro país. Si finalmente sale adelante entonces sí podremos casi asegurar que la lucha de clases será algo del pasado, la lucha de la clase trabajadora contra el capital, que no al revés, la del capital contra el proletariado sí está plenamente vigente, y más que podrá estarlo, una vez despejado el camino de obstáculos, una vez desarmados los sindicatos, una vez erradicado el sindicalismo, el ejército de la clase obrera. Si el capital se sale con la suya, sí podremos decir que las huelgas serán un mal recuerdo del pasado, mal recuerdo para el capital. En ese caso, si esta crucial batalla la gana el capital, sí deberemos darle la razón a quienes tanto se empeñan en enterrar la lucha obrera. Al menos por cierto tiempo. Quizás por demasiado tiempo.

El ataque del capital en nuestro país y a escala global es muy grave y puede tener importantes consecuencias en los próximos años. Estamos en un momento histórico crítico. Esto es algo que debemos tener muy claro los ciudadanos y los trabajadores. Si no resistimos ahora, si no luchamos ahora, probablemente, ya no tendremos opción, habrá que volver a empezar a hacer el trabajo que hicieron nuestros bisabuelos. El legado que les dejaremos a nuestros hijos y nietos será el de volver a reconquistar los derechos sociales que tantos sacrificios costaron en el pasado. ¡Urge defenderse! ¡Es cuestión de vida o muerte para el sindicalismo, para la izquierda verdadera, para la clase trabajadora, para el pueblo en general! Ante este momento tan crítico se requiere, más que nunca, la unidad, de los sindicatos y de los partidos de izquierdas, de todas las verdaderas izquierdas. El momento trascendental vivido requiere decisiones trascendentales. No ha lugar para excusas. No ha lugar para la apatía. No ha lugar para eludir las propias responsabilidades. Lo que ocurra en los próximos meses y años dependerá de nuestra actitud actual. Si no hacemos nada ahora, si no reaccionamos, si no insistimos, ¡luego no nos quejemos! ¡Menos llorar y más actuar! La izquierda, los sindicatos, los trabajadores, los ciudadanos, tendremos el futuro que nos hayamos merecido.

¡Tomemos ejemplo de los ciudadanos griegos o franceses! Ellos, que son más conscientes que nosotros de la necesidad de luchar, que tienen una larga tradición combativa, que tienen muy interiorizado el concepto de lo público, de la democracia, por lo menos mucho más que nosotros los españoles, luchan, y no por casualidad. El capital internacional sabe que ceder en un país es dar alas a lo que pueda ocurrir en otros países. Frente al ataque internacional del capital se requiere una contestación popular internacional. ¡Proletarios de Europa, uníos! ¡Proletarios del mundo, uníos! Debemos volver a aprender el ABC de la lucha proletaria. Pues que así sea. Si no hay más remedio, y no lo hay, volvamos al capítulo de introducción del manual de lucha obrera. Los sindicatos, los partidos políticos, deben volver a explicar lo que a estas alturas debería ser obvio para todo el mundo. ¡Pero así están las cosas en este principio de siglo XXI! ¡Menos lamentarnos de que debemos volver a explicarlo todo, de que debemos volver a colocar el primer ladrillo, y hagámoslo sin dilaciones! El tiempo apremia y debemos recuperar mucho terreno en el campo de la concienciación. El capital se ha estado currando intensamente la falsa conciencia y la inconciencia durante muchos años. La izquierda, los ciudadanos en general, nos hemos acomodado estos últimos lustros y ahora no tenemos más remedio que levantarnos del sillón y batallar. O esto o nos rendimos. ¡Pero si tiramos la toalla, luego no nos quejemos! Ya casi no podremos hacer nada. No se puede luchar contra el capital de forma individual. Sólo podemos resistir un poco los individuos, pero el resultado de la lucha de clases está cantado si uno de los dos ejércitos enfrentados ya no es un ejército, si sus soldados huyen cada uno por su lado, si se impone el “sálvese quien pueda”. Los sindicatos son los ejércitos de la clase trabajadora. Si pierden poder de negociación colectiva, se quedan casi sin armas con las que luchar. Todavía estamos a tiempo. Luego, quizás, probablemente, no se podrá luchar o costará muchísimo más.

Debe constituirse un gran frente de partidos de izquierdas para complementar la lucha sindical con la política. Lo lógico es que dicho frente se forme alrededor de aquellas formaciones más fuertes, en este caso Izquierda Unida. Pero, sin esperar a que IU tome la iniciativa o no, sin esperar a los resultados de su proceso de refundación, el resto de fuerzas deben iniciar urgentemente un proceso de comunicación, de toma de contacto. No vale escudarse en que eso sólo puede hacerlo IU. No vale con criticar a ésta, hay que dar ejemplo e iniciar un proceso de unión sin esperar a que las fuerzas institucionales lo logren o no. Actualmente tenemos varias fuerzas dispersas de la izquierda anticapitalista que se limitan a publicar manifiestos en la prensa alternativa y a realizar algún que otro evento aislado. Pero esto es claramente insuficiente. Las distintas formaciones no tienen casi nada que hacer si van por separado. El enemigo es muy poderoso y no puede ser combatido desde la marginalidad y la desunión. La unión hace la fuerza. Esto es el ABC de la lucha proletaria. ¿A qué esperamos para empezar a practicarla? ¿A que ya no tengamos opciones? ¿A que sea demasiado tarde?

Las distintas formaciones actúan, cuando lo hacen, cada una por su cuenta. Todas ellas hablan de la necesaria unidad, pero nadie hace nada en concreto por ella, o muy poco. Nadie da el primer paso, o los pasos que se han dado son tímidos o limitados en el tiempo, mueren casi al nacer. Parece como si todos los colectivos de la izquierda transformadora estuvieran esperando a que otros lleven la iniciativa, a que otros llamen a sus puertas. Todo el mundo parece estar a la expectativa. Pero nadie se mueve seriamente. Yo me pregunto de qué sirve fundar un partido político si luego no se hace política. Hacer política consiste, en primer lugar, en organizarse. Hacer política no sólo consiste en hablar o en manifestarse de vez en cuando, en agitar banderas o en cantar la Internacional, consiste sobre todo en trabajar para lograr objetivos concretos, en establecer estrategias para alcanzarlos, en pasar a la acción, en aprender de los errores, en seguir avanzando cuando lo alcanzado es insuficiente, en reorientar las tácticas cuando no dan los frutos esperados. Hay que dejar de lado orgullos, comodidades y demás tonterías, y de una vez por todas las distintas formaciones tienen que reunirse para plantear seriamente la unidad de acción. Mientras esto no se haga, todos los discursos, todos los actos simbólicos y anecdóticos serán muy bonitos, pero totalmente ineficaces. Mientras no trabajemos seriamente por la unidad de la izquierda auténtica, la derecha no tendrá nada que temer. Ella, por el contrario, trabaja mucho más. No sólo tiene todos los medios a su favor sino que es más activa. La izquierda que, por definición debe ser siempre combativa, pues cambiar el mundo es ir contra lo establecido, es nadar contracorriente, por el contrario, en la práctica se duerme en los laureles. ¿Alguien se extraña de que el capital se sienta crecido?

Comunistas, marxistas, anarquistas, socialistas, ecologistas, incluso socialdemócratas auténticos (que también los hay, no hay más que ver cómo apoyaron la pasada huelga general del 29-S), anticapitalistas y antineoliberales, republicanos, demócratas sinceros, todos ellos, sin excepción, por lo menos inicialmente la mayor parte de ellos, deben formar un frente común. Como mínimo para lograr los objetivos a corto y medio plazo. Aunque no estén todos ellos de acuerdo con las medidas alternativas descritas, con la política a aplicar para salir de la crisis, por lo menos sí estarán de acuerdo en combatir el pensamiento único, en luchar para que todas las ideas puedan ser conocidas por la opinión pública, en reivindicar un debate público libre y plural. No creo, además, que ninguna de las facciones de la verdadera izquierda (la gran mayoría de ellas al menos), esté en contra de los objetivos a largo plazo, por lo menos del desarrollo de la democracia. Una vez alcanzada la verdadera democracia, por lo menos en grado suficiente, entonces los antiguos aliados podrán enfrentarse los unos a los otros para intentar lograr el apoyo de los electores. Pero antes de alcanzar la democracia con mayúsculas, hay que tener en cuenta que TODA la izquierda está en peligro de extinción en estas oligocracias disfrazadas de democracias, en estas “democracias” hechas a la medida de la derecha, del capital. La cuestión, por tanto, no radica ahora en discutir sobre si la alternativa al capitalismo agresivo actual, llamado neoliberalismo, es el socialismo o el comunismo o la anarquía o un capitalismo menos salvaje (el keynesianismo). No se trata de discutir sobre si son galgos o podencos cuando están a punto de exterminarnos. Ahora la cuestión esencial consiste en salvar la democracia e impulsarla, para que mediante el libre debate, mediante la participación popular, podamos dar con aquel sistema que de verdad solucione los grandes males del actual. La democracia es cuestión de vida o muerte para toda la izquierda, para la clase trabajadora, para el pueblo. Esta lucha es vital y requiere de una gran amplitud de miras y de un proceso a la altura de las circunstancias históricas.

Evidentemente, el problema fundamental de quienes reivindicamos más y mejor democracia es la poca o nula posibilidad de llegar al gran público. El control absoluto de los grandes medios de comunicación por parte de la derecha lo impide. En este sentido, la izquierda debe exigir a los distintos organismos nacionales e internacionales que correspondan el cumplimiento de la libertad de expresión. Los partidos, los sindicatos, las organizaciones sociales deben pasar a la ofensiva para intentar que todas las ideas lleguen a los grandes medios. Y para ello hay que recurrir al activismo en todos los frentes, en todas las escalas, a todos los niveles. Hay que denunciar ante los tribunales nacionales e internacionales las censuras, las manipulaciones, las coacciones, las criminalizaciones, las represiones de todo tipo. Hay que exigir que se cumplan los derechos constitucionales. Hay que acorralar al “Estado de Derecho”. Hay que iniciar campañas insistentes para reivindicar que todas las ideas puedan ser difundidas en igualdad de condiciones por la sociedad. Recurriendo a las octavillas en la calle, al envío masivo de correos electrónicos, a la participación activa en todos aquellos foros o redes sociales de Internet, a eventos y manifestaciones que procuren llamar la atención de manera original y pacífica, etc., etc., etc. Sin esta batalla por la libertad de expresión, reconocida por las actuales leyes, no hay casi nada que hacer. Todo lo que digamos y hagamos se quedará en agua de borrajas si no llega al conjunto de la ciudadanía.

Se requiere mucho activismo, es imperativo aprovechar todos los medios al alcance, por pocos que sean, explotar todas las posibilidades, por limitadas que sean. No hacerlo es rendirse de antemano. Criticamos a ciertas organizaciones sindicales o políticas porque no luchan, o porque no lo hacen suficientemente, pero luego nosotros, los partidos al margen de las instituciones, los sindicatos minoritarios, las organizaciones populares, los ciudadanos más conscientes, ¿hacemos todo lo que podemos?, ¿no hacemos prácticamente lo mismo que quienes tanto criticamos? Que nadie se ofenda, hay honrosas excepciones, pero sólo son eso: excepciones. Se necesita una lucha mucho más intensa, a mucha mayor escala, más generalizada y sostenida. La lucha por la aplicación efectiva de la libertad de expresión es esencial para la democracia. No sólo para impedir que ésta degenere, sino que también para desarrollarla.

¡Es hora de pasar a la acción! ¡Es hora de concretar! ¡Es hora de defenderse y contraatacar! Este momento histórico es crucial, puede que sea la última oportunidad hasta dentro de mucho tiempo. ¡No la desperdiciemos! El sistema no colapsará por sí mismo. Hay que luchar activamente contra él. De forma realista, por etapas. Sin unidad no hay lucha victoriosa posible. La prioridad es la unidad de la izquierda auténtica. La unidad sindical y la unidad política. La lucha sindical y política son ambas imprescindibles. Al igual que la lucha individual y colectiva. El individuo, como mínimo, también puede resistir frente al capitalismo, como explico en detalle en mi libro titulado “Manual de resistencia anticapitalista”, disponible en mi blog gratuitamente, como todos mis escritos. Pero esa resistencia es insuficiente. Los trabajadores sólo pueden enfrentarse colectivamente al capital. Esto nunca hay que olvidarlo. Habrá que reaprenderlo cuantas veces sea necesario. Habrá que repetirlo hasta la saciedad

Ha corrido la sangre en el "Campamento de la Justicia y la Dignidad".


Escrito por CEAS-SÁHARA
Miércoles, 27 de Octubre de 2010 04:24

En el pasado fin de semana hemos emitido un comunicado acerca de la pacífica actitud de protesta planteada por la población saharaui de los territorios ocupados del Sáhara Occidental con la puesta en marcha del campamento de Agaydam Izik, en las cercanías de El Aaiún informando a la población española y llamando a las distintas instancias políticas, tanto nacionales como internacionales, a reclamar de Marruecos una actitud responsable frente a sus más que justificadas reivindicaciones.

Allí, a pesar del asfixiante cerco policial y de la fuerte vigilancia llevada a cabo por unidades del ejército regular y de las unidades antidisturbios, se han reunido en pocos días cerca de veinte mil saharauis para protestar por su condición de ciudadanos de segunda categoría en su propio territorio y reclamando mejores condiciones de vida, acceso al derecho a trabajar y a la educación sin traba alguna y la garantía de que los recursos del Sáhara Occidental y los beneficios derivados de su explotación reviertan en el futuro en favor de la población autóctona a la que legítimamente le corresponde el disfrute de dichos bienes.

Reclámabamos una atención urgente para la paciente protesta de un pueblo humillado y vejado en su propio país y señalábamos los riesgos y peligros de una situación semejante que no hacía más que agravarse por la negativa por parte de las autoridades, puesta en práctica por las fuerzas que cercaban el asentamiento, a que se introdujesen en el mismo agua, alimentos y medicinas en un intento por acabar con la protesta por la falta de las mínimas condiciones de habitabilidad dentro del mismo.

Hoy, por desgracia, es un día de luto para todos nosotros, los solidarios con la causa del pueblo saharaui. Tenemos que lamentar a voz en grito la muerte de un joven saharaui de 14 años, Elgarbi Nayem Foidal Mohamed Sueid, bajo las balas de una patrulla de las mal llamadas fuerzas de seguridad... ¿Seguridad para quién, en beneficio de qué?... Él y sus compañeros, entre los que hay dos heridos gravemente por los disparos, quienes viajaban en un todoterreno con víveres y medicinas destinados al campamento, fueron tiroteados al tratar de eludir un control. Una acción desproporcionada, bárbara y cruel que se inscribe entre los gravísimos atentados contra la vida, la dignidad y los derechos de la población saharaui que Marruecos viene cometiendo impunemente desde su ocupación militar del territorio hace treinta y cinco años.

Instamos a la ONU, a la UE y al Estado español a que asuman sus responsabilidades en defensa de la legalidad internacional, por el respeto a los derechos humanos y civiles y en favor de la salvaguarda de las vidas humanas:

Naciones Unidas debe intervenir inmediatamente con respecto a la seguridad de la población saharaui. La Misión de Naciones Unidas para el Referendum en el Sáhara Occidental - MINURSO, presente en la ciudad de El Aaiún, debe ir urgentemente al campamento montado por la población saharaui y velar por su seguridad.

La Unión Europea debe paralizar inmediatamente el Estatuto Avanzado concedido a Marruecos, por no respetar los derechos fundamentales de la población saharaui. Los Fondos Europeos destinados a Marruecos deben ser bloqueados. El Acuerdo de Pesca no debe ser renovado.

El Gobierno español, siendo el estado español aún potencia administradora del territorio, debe denunciar radicalmente esta situación y demandar del gobierno marroquí que cese en su acoso y violencia contra la población saharaui. La nueva ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez (ya que no puede convocar al Embajador marroquí en España por no estar nombrado), debe requerir de su homólogo marroquí el cumplimiento de sus obligaciones internacionales con respecto a la población saharaui.

En este día, cansados de apelar en el desierto de la indiferencia y dolidos ante un sacrificio tan previsible como innecesario, pero para nada decaídos, desde CEAS-Sáhara hemos solicitado una entrevista urgente con la nueva Ministra de Asuntos Exteriores y nos ponemos a la tarea de organizar, con carácter de máxima urgencia, una comisión de representantes de los distintos partidos políticos del Parlamento español que visite El Aaiún y el Campamento de la Justicia y la Dignidad en busca de un diagnóstico, un análisis que contribuya a evitar el agravamiento de la crisis y permita que las reclamaciones del pueblo saharaui puedan efectuarse desde la paz y la libertad deseadas.


El cine rescata al ciudadano Negrín


Escrito por Rocío García
Miércoles, 27 de Octubre de 2010 04:38

Un niño y una niña juegan en la nieve, despreocupados y felices, regocijándose en ese paraíso blanco, bajo la atenta mirada y la cámara de su abuelo. "Cuando tomé estas imágenes ya me habían acusado de ser una marioneta de los comunistas". Era el año 1952 en la localidad suiza de Murren. Los niños son Juan y Carmen Negrín. El abuelo es Juan Negrín, el que fuera jefe de Gobierno de la Segunda República Española entre 1937 y 1945, un hombre incomprendido y olvidado, que vivió los últimos años de su exilio en el anonimato, ocupado en París de la tutela de sus dos nietos. Hoy su nieta Carmen tiene 63 años, unos ojos azules impactantes y una mirada franca y emocionada. "Ha sido una gran suerte. Él nos educó a mi hermano y a mí. Era muy estricto, severo y exigente, pero al mismo tiempo uno no tenía el sentimiento de alguien que se imponía. Su autoridad era natural. Nunca había conflictos pero sí muchas discusiones", recordaba ayer Carmen Negrín, hija de Rómulo, segundo hijo del estadista socialista, en Valladolid donde presentó en la sección Tiempo de Historia de la Seminci, la película documental Ciudadano Negrín, dirigida por Sigfrid Monleón, Carlos Álvarez e Imanol Uribe.


"Es un viaje de Negrín y no sobre Negrín", apunta Monleón sobre esta esclarecedora película que se adentra en el pasado familiar y político de un hombre nacido en una rica familia burguesa católica de Canarias , médico, científico políglota con una sólida formación académica, que dio sus mejores años al servicio de la Segunda República Española. y que, tras perder la guerra española siendo jefe de Gobierno -"a él no le gustaba hablar de guerra civil"- se exilia y sigue luchando por esos ideales socialistas que marcaron su trayectoria vital. Murió en su casa de París de un ataque al corazón, deprimido, desilusionado y abatido por la desunión del exilio republicano, el 12 de noviembre de 1956. Y su nieta, que todavía conserva en el recuerdo el día que la sacaron de la escuela para anunciarle su muerte, dice que sus restos nunca deberían volver a España. "Murió en el exilio y sería una manera de falsificar su historia".

Fue el hallazgo de unas películas domésticas, realizadas por el propio Negrín en el exilio, lo que ha permitido hacer realidad este trabajo y convocar, en palabras de Monleón, "al ciudadano Juan oculto tras la cámara y recrear su memoria para el espectador de nuestros días". También reivindicar al político Negrín, figura fundamental de la República y "chivo expiatorio de unos y de otros". "Hemos querido rescatar al personaje ensombrecido y olvidado, al estadista más importante de la política contemporánea española, y devolver la emoción del hombre que tuvo que asumir la responsabilidad de un Gobierno en el momento más trágico de nuestra historia reciente", añade el realizador. Ciudadano Negrín hace un exhaustivo y entretenido recorrido por la experiencia política de este hombre, sin olvidar al ser humano que latía detrás de ello y que, ya en el exilio, revivió una segunda paternidad con la tutoría de sus dos nietos. "Mi madre sufría una grave esclerosis múltiple, por lo que mi abuelo decidió sacarnos a mi hermano y a mí de México donde vivíamos para trasladarnos a París a vivir con él y con Feli, el gran amor de su vida, la compañera que llevó la serenidad a su vida y con la que encontró una sensibilidad tan cercana al pueblo", explica Carmen, a la que su abuelo la hizo viajar, ir a museos, al cine, al teatro."El día antes de su muerte nos llevó al circo. Siempre hacía cosas por nosotros, como si fuera lo último que iba a transmitir" .

Sus estudios en Alemania, su cátedra de Fisiología, su militancia en el Partido Socialista, la dirección de los trabajos para construir la Ciudad Universitaria de Madrid, el salto a la política, su paso por el Ministerio de Hacienda - "un Estado en guerra necesita para vencer tener su Hacienda tan fuerte como su ejército"-; su decisión de llevar el oro a la Unión Soviética," el país que demostró que no estaba en la órbita de la no intervención en la guerra, frente a los franceses e ingleses"; su discurso en la Sociedad de Naciones denunciando la ayuda de Alemania e Italia a las tropas rebeldes franquistas; la asunción de la cartera de Defensa en el momento más complicado de la guerra, tras la caída de Teruel, su tenacidad para "resistir, resistir y resistir". Todo está en el documental. También que fue Negrín quien consiguió que Francia abriera las puertas a los refugiados españoles y el que logró que México acogiera a los republicanos exiliados abandonados por las democracias occidentales. "Soy un hombre de orden y una persona tranquila", confiesa el doctor Negrín, con la voz del actor Juan Diego Botto. Fue valeroso y decidido, un político moderado convencido de que en España, en los años de la guerra, se estaba jugando la libertad del mundo entero, que tenía las ideas muy claras y era muy respetado en el exterior.

A Carmen Negrín, volcada hoy en la catalogación y escaneado de los más de 250.000 documentos que componen el archivo Negrín en las afueras de París, lo que más le costó fue dejar entrar en la intimidad de la familia y de él en particular a través de esas imágenes privadas y emotivas, en las que no solo aparece ella y su hermano, también su madre, enferma en silla de ruedas, su abuelo, en el jardín de la casa familiar de México, sentado frente a una máquina de escribir pocos mese antes de su muerte, y Feli, a la que Negrín conoció siendo ella una mujer de la limpieza en el laboratorio de Madrid y de la que nunca se separó. "Ha sido un proceso difícil pero me he dado cuenta de que es necesario para reivindicar su figura, para que la gente conozca a un hombre que legó el gusto por investigar y trabajar, por hacer uno mismo su propia carrera. Nos enseñó a que nada cae del cielo".

Fue expulsado del Partido Socialista en mayo de 1946 y no fue hasta 2009 cuando se le devolvió la militancia. En su tumba de París, por expreso deseo suyo, solo figuran sus iniciales J.N.C. "Jamás nada ni nadie me sacará del anonimato del ciudadano Juan, del que ójala nunca hubiera salido". La frase del doctor Negrín define bien su filosofía de vida