La Alegría que viene
Presidente de Honor del PCA- Ex Parlamentario de IU
Coordinador de la Red de Municipios y Cargos Públicos por la III República y Escritor
A MODO DE PRESENTACIÓN.-
El modelo alumbrado por la transición y representado por la Constitución de 1978 está agotado. La fractura y el divorcio con la sociedad española de hoy es un hecho, la deriva hacia una Monarquía sostenida con un bipartidismo instalado a lomos de una Ley Electoral fraudulenta e injusta y una corrupción que infecta desde la corona y el partido del Gobierno a las instituciones del Estado, incluyendo Concejales Delegados de Urbanismo de Ayuntamientos remotos ha dado la puntilla a este régimen.
La brutal crisis económica y social acelera su caída con más rapidez de la que se está construyendo la alternativa, por tanto el proceso constituyente es una necesidad para España, aquí y ahora y debe ser un proceso portador de la esperanza, de una esperanza asentada en pilares fuertes que garanticen la vida en solidaridad, en igualdad, en transparencia, en democracia real.
Este es el primer objetivo del proceso constituyente, no defraudar ni frustrar las esperanzas de la ciudadanía en las nuevas instituciones y en las nuevas relaciones económicas, sociales y culturales.
Al mismo tiempo, el proceso constituyente se erige como la respuesta legítima y proporcional al golpe de los mercados y de la corrupción a los intereses generales.
La dictadura de los mercados, la especulación financiera, la manipulación informativa, la represión policial nos dibuja un escenario en el que el recorte de las libertades y la instauración de un autoritarismo fascista de los nuevos tiempos constituye la amenaza real de las fuerzas de la derecha política y económica, con estos dos objetivos centrales hemos de construir y tejer una nueva arquitectura institucional y democrática.











