Mariano Asenjo (Mundo Obrero)
Ha fallecido Miliki, glosado hasta la saciedad como uno de los autores
intelectuales del famoso “¿Cómo están ustedes?”. La amplia repercusión
que ha tenido la noticia del óbito nos traslada a otra pregunta, ¿aparte
del clan Aragón, han existido otros payasos en España? Y la respuesta
es que sí, que tenemos una amplia tradición circense, pero que el mayor
éxito de los Aragón en su historia más reciente fue la disneylización del circo, siendo ese hecho el que ha marcado distancia y diferencias con el resto de la troupe.
En lo personal, lo que más me gustaba de los payasos de la tele eran las
apariciones del Sr. Chinarro, personaje interpretado por el actor
Fernando Chinarro en el programa de televisión El gran circo de TVE,
y a cuyo influjo no he debido ser el único en someterme como
telespectador, pues ha dado nombre incluso al grupo sevillano de estilo
indie, formado en torno a 1990. Aquellas apariciones del actor e
intelectual de izquierdas que comenzaron en 1973, supusieron una
explosión de popularidad, a pesar de su ya larga carrera en el mundo de
la interpretación. Durante nueve temporadas dio vida al Señor Chinarro, el personaje gruñón y malhumorado víctima permanente de las bromas y objeto de mofa de Gaby, Fofó y Miliki y Fofito.
El circo, un arte que hunde sus raíces en la antigüedad y que está en la
base de las demás artes escénicas, de las que también se alimenta,
alcanzó su periodo de esplendor en España en el siglo XIX y buena parte
del XX. En los años anteriores al alzamiento fascista del 36, en nuestro
país, más de una treintena de locales programaban espectáculos
circenses de forma frecuente, además de contabilizarse más de cincuenta
circos recorriendo el país. No obstante, el desprestigio y la decadencia
del circo llegó, entre otros motivos, con su estigmatizada
consideración de actividad ferial.
Algo de esto era contado por la compañía Baro D'Evel en el espectáculo
<< 'Ï' >> que, hace un par de años, reflejaba con un formato
de nuevo circo la realidad de los campos de refugiados y las penurias
de los exiliados españoles a partir de un uso distinto de los malabares.
Así, ocho acróbatas fueron filmados en la nieve de los Pirineos, en el
recorrido que hicieron muchos exiliados de camino a Francia, para luego
ser presentado en escena en forma de videoproyecciones. La técnica
teatral y circense del payaso estaba muy presente en << 'Ï'
>>, “un espectáculo donde se ríe y donde también se puede llorar”,
precisaba Blaï Mateu Trias, el coautor de la pieza.
Aunque ha sido Valencia la región española de la que han salido más
payasos. Madrid, y en concreto el Puente de Vallecas, fue también origen
de artistas circenses como los bien conocidos Pompoff y Thedy hijos del
clown Pepino (origen de la saga Aragón), enormemente populares
en España. Menos conocidos que éstos fueron sus hijos, los payasos
Nabucodonosorcito y Zampabollos, a pesar de mostrar un humor más fino
que el de sus progenitores. O quizá por eso. En cuanto a Emig (Emilio
Aragón), el hermano mayor, y padre de Gaby, Fofo y Miliki murió en
Madrid en 1946.
Durante la guerra civil esta familia, como tantas otras, lo pasó mal y a
punto estuvieron de terminar trágicamente. Pompoff había sido, antes de
la guerra, el primer presidente de la Asociación de Artistas Españoles
de Variedades, perteneciente a la UGT y acabada la guerra, Pompoff,
Thedy, Emig. Nabuconodosorcito y Zampabollos fueron detenidos, acusados
de haber actuado en los frentes y de haber colaborado en la construcción
de un refugio que abrieron en su casita del Puente de Vallecas. El
fiscal pidió pena de muerte pero, según se cuenta, un capitán que los
admiraba se ofreció a defenderlos, y al final salieron absueltos después
de pasar seis meses en la cárcel.
No obstante, si hablamos de payasos españoles, es imposible eludir a
Charlie Rivel, nombre artístico de Josep Andreu, nacido en Cubellas
(Barcelona), en 1896 y fallecido en 1983. Fue uno de los payasos más
famosos de la historia del circo. En 1971 figuró entre los payasos a los
que Federico Fellini rindió homenaje en su película I Clowns. Su nombre
artístico, Charlie Rivel, fue un homenaje a Charlie Chaplin.
Dos anécdotas jugosas resumen al gran Charlie Rivel. Corre de boca en
boca, entre payasos, que ganó un concurso de imitadores de Charlot, a
pesar de que el propio Charles Chaplin participaba en él de incógnito.
Al finalizar el concurso, Chaplin se acercó a Rivel, y le dijo: "¿Es
usted quien me imita a mí, o soy yo quien le imita a usted?".
La segunda -ocurrida ésta ante testigos-, narra la escena de una de sus
entradas en la pista del circo y, no habiendo comenzado aún su
actuación, un niño empezó a llorar desesperadamente. Charlie no podía
empezar su actuación pues el público estaba más pendiente del llanto del
niño que del payaso. Charlie se acercó cautamente hacia el niño para
hacerle una caricia e intentar calmarlo, pero el efecto fue el contrario
y el niño empezó a llorar aún con más fuerza. Rivel se retiró hacia el
centro de la pista y empezó también a llorar... Con eso bastó. El niño
se calló en el acto y Rivel continuó llorando. Cuando, todavía lloroso,
se volvió a acercar hacia el niño, ya totalmente calmado y mirándolo
electrizado, la criatura se sacó el chupete de la boca y se lo dio a
Charlie, en un acto de solidaridad primigenia. El llanto de Rivel se
agotó y el público arrancó en aplausos. El payaso aceptó el ofrecimiento
del niño y, hoy, aquel chupete histórico se conserva entre las vitrinas
del Museo Charlie Rivel de Cubellas.
Entre las canciones de ‘Con perdón de los payasos’, el segundo disco (1992) del grupo Boikot, se encuentra ‘Serrín-de-madriz’: “Este
circo se levanta / Con payasos en batín / Serrindemadriz / Con las
rosas de Moncloa / Mueve el barro la lombriz / Serrindemadriz / Una
oveja descarriada, hay que cogerla / Vuelta al redil / Esa oveja
adelantada / Puede enseñar a conducir”. El grupo madrileño evocaba a
Ramper (Ramón Álvarez Escudero 1892-1952), el payaso más conocido de la
II República. Era famoso por sus números cómicos en los que ironizaba
sobre España, la situación política, el futuro de la Guerra Civil y
avisaba de la caída de la ciudad coreando “Serrinde-madriz”, mientras
echaba serrín al auditorio; o aquel otro número en el que preguntaba
“¿saben ustedes cuál es el jabón que prefiere el rey Alfonso?”… y
desvelaba la respuesta entre risas: “Sales de España”... El smoking rojo
lo adoptó tras la muerte de su hermano. A su vez, la muerte de Ramper
sucedió sin fantasías, la noche de Reyes de 1952. Arruinado. Como otros
tantos artistas de circo cometió el error de convertirse en empresario…
Hubo un tiempo, aunque hoy nos parezca mentira, que el circo no tenía
competidores. De hecho, el mayor problema que podían encontrarse los
circos era la competencia de otros circos, en algunas ocasiones llegaron
a juntarse hasta diez carpas en la misma ciudad al mismo tiempo. Y es
que, el circo era un lugar mágico, con mujeres ligeras de ropa (cuando
la censura lo permitía), con sus “extranjeros” exóticos, con sus
animales salvajes y peligrosos y, claro está, con sus divertidos payasos
que entonces hacían espectáculos para todos los públicos, no sólo el
infantil.
El circo era un lugar en el que uno podía olvidarse por unas horas de la
triste realidad. El estilo característico de nuestros ‘narices rojas’
es el del payaso hablador, comunicativo, verborreico e interpelador con
el público: los Tonetti, los Rudi Llata… Daba igual que casi todo fuera
falso. Tanto daba que las “bestias salvajes” fueran pobres animales
desnutridos, o que el popular “chino” Li-Chang se llamara Juan Forns
Jordana y fuera de Badalona mientras que el famoso “derviche hindú”
Daja-Tarto se llamara Gonzalo Tortajada y naciera en Cuenca.
Ni siquiera la alta sociedad se resistía al encanto del Circo. En una
ocasión, se encontraban el circo Price y sus espectadores esperando la
anunciada venida de Carmen Polo, que se retrasaba. Cuando el director
quiso anunciar que iban a empezar el espectáculo sin ella, Millán
Astray, fundador de la legión, bajó a la pista hecho una furia. La
sangre no llegó a la arena porque el director salió corriendo como si le
fuera la vida en ello, y es posible que así fuera...
De esa época oscura surgieron grandes personalidades que llegaron a ser
muy populares. Y es en estos años cuando apareció con fuerza José
Rocafort Mir, más conocido como Fassman, el hombre del año 2000.
Fassman era un “mentalista” que afirmaba haber recibido sus poderes de
una ancestral tradición pirenaica. Posteriormente fundaría el Instituto Fassman
dedicado al estudio de los “fenómenos paranormales”. Este instituto se
hizo famoso al afirmar que habían llegado a “pesar” el “aura”. Fassman
era el más famoso de los cientos de “mentalistas” que maravillaban al
público transmitiendo información mediante sus poderes telepáticos. Tan
popular se hizo este tipo de espectáculos que nuestro popular payaso
Ramper creó uno propio basado en ellos, aunque desmitificador, pues en
definitiva todo lo que hacían los “mentalistas”, “hipnotizadores”,
“telépatas”, etc., no pasaban de ser trucos ingeniosos.
El ámbito de la literatura siempre ha reservado sus pequeños –y no tan
pequeños- espacios para el mundo del circo y sus payasos. Grandes
escritores como León Felipe, Mario Benedetti o el alemán Heinrich Böll,
con su soberbia novela ‘Opiniones de un Payaso’, han utilizado las
carpas circenses para mover sus tramas y hacer volar sus versos. En el
caso de León Felipe, con su poema ‘El payaso de las bofetadas’, ensaya
una suerte de triple salto mortal en cuya pirueta mueve a Don Quijote, a
Cristo y al payaso como figura alegórica…
Pero... Don Quijote... ¿está loco y vencido?
¿No es un héroe?
¿No es un poeta prometeico?
¿No es un redentor?
- Silencio! ¿Quién ha dicho que sea un redentor?
Está loco y vencido y por ahora no es más que un clown… un payaso...
Claro que todos los redentores del mundo han sido locos y derrotados.
... Y payasos antes de convertirse en dioses. También Cristo fue un payaso. Los que le abofetearon siempre...
Los grandes empresarios eclesiásticos que han vivido de la divina resistencia de Jesús para las bofetadas ahora quieren
hacerlo Rey... Rey de verdad, con cetro de oro, duro de verdad...
Ya le han explotado bastante como clown, como Rey de pantomima…
