Mauricio Valiente (Mundo Obrero)
El pasado 21 de febrero Izquierda Unida reclamó explicaciones en el
pleno de la Asamblea de Madrid al Gobierno regional del PP por el cierre
de los canales Hispan TV y Press TV. Con anterioridad, la diputada de
IU en el Congreso, Ascensión de las Heras, ya había denunciado estos
hechos en una pregunta al Gobierno de Mariano Rajoy.
La orden de
cesar en la prestación del servicio de TDT fue emitida por la Comunidad
de Madrid el 14 de enero, atendiendo solícita el requerimiento del
Ministerio de Industria. Según las explicaciones de Salvador Victoria,
consejero de Presidencia y Justicia de la Comunidad de Madrid, el mismo
que ha comparado las manifestaciones de las mareas ciudadanas con el
golpe de estado del 23-F, la clausura de estos canales se debe a un
informe europeo en aplicación de las sanciones impuestas al régimen
iraní por su programa nuclear y las violaciones a los derechos humanos.
Sin
embargo, es público y notorio el papel que han jugado los reclamos del
lobby sionista en los Estados Unidos. David Harris, director ejecutivo
del Comité Judío Americano, emitió hace unas semanas un comunicado
celebrando la iniciativa del Gobierno español y dando a entender que la
había inspirado. “Este es un hito en los esfuerzos generalizados para
contener al desafiante régimen de Teherán”, afirmó. Precisó que llevaba
meses “siguiendo de cerca” este asunto del que había “discutido con los
amigos en españa”. Harris se entrevistó a principios de octubre, en
Madrid, con el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel
García-Margallo.
¡Nos podemos imaginar qué escandalera mediática
hubieran montado los liberales biempensantes y los defensores de la
libertad de expresión si una actuación similar hubiera sucedido en
Ecuador o Venezuela! Asombra el silencio de periódicos con El País tan solícitos defensores en otras ocasiones de la libertad de mercado y de expresión.
En
el fondo, lo que ha pretendido el PP, no es defender los derechos
humanos en Irán como es evidente, sino acallar los pocos espacios
críticos que escapan a su control. El problema real que sufre España, y
la Comunidad de Madrid en particular, es la falta de pluralidad en los
medios de comunicación. Tenemos más canales que nunca pero con unos
contenidos cada vez más uniformes, con una aberrante proliferación de
programas basura, de provocaciones al consumismo irracional y de
incitación al juego (muy acorde, por cierto, con la ludopatía del modelo
de capitalismo que pretende imponer el PP en la Comunidad de Madrid con
Eurovegas).
Lo que el PP ha buscado con este cierre es poner una
mordaza a las escasas voces críticas con sus políticas de recortes en
los medios de comunicación, ya que habían encontrado en este canal una
pequeña espita para expresarse.
Desde que la TDT existe hay más
canales que nunca, pero menos pluralismo y menos libertad de expresión
en la televisión. Con un problema añadido, en especial en la Comunidad
de Madrid. Esperanza Aguirre y sus acólitos han dado tanto espacio a la
ultraderecha mediática que ahora tiene el poder de marcarle la agenda al
Gobierno. Justo cuando Intereconomía critica a Hispan TV, el PP se apresura a cerrar este canal.
Si
tanto les interesaran los derechos humanos como dicen, deberían dejar
de fomentar inversiones de las reaccionarias monarquías petroleras de
Oriente Medio o, por poner un ejemplo de quienes detentan el mayor poder
en los medios de comunicación, decirles a sus patrones de los Estados
Unidos que Guantánamo es una vergüenza y un ignominioso símbolo de
tortura.
Si tanto les preocupara el fanatismo integrista
deberían dar ejemplo y dejar de fomentar la homofobia y la segregación
en las aulas como vienen haciendo de forma implacable en la Comunidad de
Madrid, y comprometerse, de una vez por todas, con la separación de la
Iglesia y el Estado en nuestro país.
Desde Izquierda Unida y el
PCE conocemos bien a los que luchan por la democracia, los derechos
humanos y la justicia social en Irán. Hemos participado muchas veces en
las manifestaciones para denunciar las masacres y el oscurantismo. Por
eso mismo, no vamos a recibir lecciones de nadie y le podemos asegurar
al PP, con la conciencia bien tranquila, que los iraníes no necesitan de
su burda censura, ni de intervenciones militares ni de su hipocresía.
Lo que necesitan es solidaridad y que su voz se escuche, y para eso
seguiremos luchando contra la censura y las armas de manipulación masiva
de los que detentan el poder absoluto social y mediático, y quieren
seguir haciéndolo con total impunidad.
