Causas del neosoberanismo catalán
La enorme decepción catalana por la decisión humillante del Tribunal Constitucional (2010) de amputar el Estatut del 2006, llevó a muchos federalistas, que creyeron en el proceso escrupuloso del poco a poco, a la conclusión de que el problema de Catalunya es la baja calidad democrática de la España actual, y que eso no tiene remedio. Se movilizaron en protesta pero sin proyecto.
La frustración de las clases medias y trabajadoras por el impacto y la gestión de la crisis económica, ha sido, sin embargo, la espoleta para que el proyecto soberanista aparezca a los ojos de la mayoría como una alternativa global al conjunto de problemáticas catalanas.
En efecto, la cicatería presupuestaria y social del Estado y de la UE, tuvo en el Gobierno de Artur Mas -con sus duros recortes, presentados como obligados- un discípulo aventajado. Pero la deriva social hacia el soberanismo explica su giro dramático de posición en relación al derecho de decisión, intentando cabalgar el tigre y minimizar la impopularidad de su gestión. Su fracaso electoral ulterior (2012) no le permitió dar marcha atrás y, al mismo tiempo, homologó institucionalmente la salida soberanista que ya forma parte de la nueva cultura política catalana.








