Paco Frutos / Mundo Obrero
Empiezo a estar preocupado por la salud mental colectiva. Hace tiempo
que dejaron de creernos ingenuos que se lo tragaban todo, para
considerarnos directamente tontos. Lo más grave de todo ello es que
hemos contribuido a que sea así. ¿Cómo es posible que se haya permitido
que CIU y el PP, con sus secundarios respectivos según el asunto, se
hayan convertido en los protagonistas de la vida política y no avance,
con todo lo que sucede, una conciencia crítica que los desautorizara en
Catalunya, en Euskadi y en toda España? Que ambos defiendan, con el
PSOE, PNV y algunos más, que los que producen todas las crisis, allá y
acá, nos salvarán, arrodillándose ante los poderes económicos y
burocráticos de Europa y el mundo. O que la sabia consigna de “contra la
crisis, independencia” de la Assemblea Nacional de Catalunya, de CIU,
ERC y algún otro, tenga tantos fieles el 11 de septiembre. El PSOE
empezó a doblar la cerviz ante los poderes, el PP se entregó totalmente
porque en ambos había una coincidencia en la fe en el mercado
neoliberal, como el único posible. Por eso es posible vender al mismo
tiempo que la crisis se soluciona volviendo al siglo XIX, en lo cual
coinciden PP, PSOE, PNV…o con la independencia de Catalunya, CIU, ERC,
¿ICV_EUiA?
Cuando la minoría activa y alternativa de la sociedad se diluye en las
ideas y prácticas de los adversarios políticos, se corrompe la
democracia y se impone el pensamiento único. En Catalunya y en el
conjunto de España. Cuando en Catalunya se forma el tripartito y en vez
de poner encima de la mesa como prioridad absoluta las necesidades y
reivindicaciones sociales y políticas para hacer una sociedad más justa e
igualitaria y demostrar, para el pueblo catalán y para los demás
pueblos, que un giro a la izquierda es necesario y posible, se pone en
marcha una reforma estatutaria que nadie pedía, convirtiendo un estatuto
de autonomía en una larga constitución. En ningún momento se planteó el
federalismo como forma válida para todo el Estado, en el cual
culminaría el estado de las autonomías, que hubiese exigido una reforma
constitucional en la cual en vez de continuar con la carrera de
competencias entre comunidades se hubiese afinado el objetivo inicial de
desarrollo de los derechos de las nacionalidades históricas y de las
regiones en el marco unitario del federalismo. Los 23 años de gobierno
de CIU y las armas que el tripartito da a CIU, ERC y otros, convierten
en referencia a los nacionalistas e independentistas que, con la crisis,
manipulan la conciencia de millones hasta el hastío.
Y en esas estamos: se renueva el mito de la identidad eterna de
Catalunya por encima de clases, ideologías y culturas plurales. Se va
diluyendo la imagen de coincidencia en una misma trinchera de los
catalanes defendiendo Madrid del fascismo, junto con todas y todos los
que cantó Miguel Hernández en su gran poema, que defendieron Catalunya
del mismo enemigo. La coincidencia de clase y democrática combatiendo al
franquismo, la unidad y solidaridad de la clase trabajadora de Euskadi,
Madrid, Catalunya, Granada, Vitoria…, va desapareciendo progresivamente
como el embrión de cambio social que era. Y se fortalecen, por el otro
lado, las actitudes del más rancio y excluyente nacionalismo
españolista, capaz de crear más independentistas que todos los partidos y
grupos independentistas juntos.
Que nadie nos venda milongas: el enfrentamiento actual por sí solo y las
posibles consecuencias económicas, sociales, políticas y humanas, para
Catalunya y para toda España, de determinados actos, abren un foso. Si
no se aísla a los excluyentes de cada sitio, si no nos acercamos y
hermanamos en torno a los objetivos de las grandes luchas sociales de
ayer y de hoy y continuamos dejándonos embaucar por los conservadurismos
independentistas y centralistas, estos ganarán la partida como siempre y
contra los de siempre. Nos va mucho más de lo que parece. Por cierto,
no voy a defender más derecho a la autodeterminación que el del
federalismo republicano. El que quiera otra cosa, es asunto suyo.
