"Un rey, golpe a golpe". Cap. 15. Fortunas y aventuras del "Bribón"
Escrito por Patricia Sverlo
Miércoles, 02 de Enero de 2013 00:00
Pasión por el mar
El rey de España tiene tanta afición por los barcos, que se merece todo un capítulo para hablar de ella. Su amor por el mar y los deportes náuticos está muy relacionado con las frecuentes escapadas de fin de semana a Palma de Mallorca, en cualquier época del año y, si es posible, sin la reina, que, en cambio, prefiere Londres (donde, al parecer, se ha comprado una casita que está amueblando). Y también con su pasión por la velocidad, ya legendaria en el rey, que abarca todas las modalidades: tierra, mar y aire.
Su colección de coches de gran cilindrada es digna del magnate más caprichoso, aunque el monarca se la ha hecho gracias a regalos de los súbditos o de los mismos fabricantes. BMW, por ejemplo, le suele regalar los modelos nuevos que va sacando; los que están a su altura, claro está, porque los utilitarios a Juan Carlos no le interesan. Y también le regalan motos, otra de sus pasiones. Le gusta salir de La Zarzuela a gran velocidad, con el anonimato que le proporciona el casco. Presume de que nunca le han puesto una multa "porque la Policía no llega a alcanzarme”, aunque ya hemos explicado en otro capítulo un incidente en el que, cuando todavía no tenía carné, atropelló a un ciclista, y si no lo detuvieron fue porque se escaqueó pagando una cantidad al herido.